Capítulo 1: Diosa del Infierno Azul


El caos; la nada que fecunda el todo; la destrucción que nutre la misma vida; la calma primogénita; la esencia originaria de toda materia; un quimérico páramo de energía lóbrega, densa, silente… eterna…

…un imperio desolado, árido, inhabitado… enigmático…

Su particular infierno.

C17 erraba a merced de las corrientes que lo conducían bajo las turbias aguas del ensueño, naufrago en el océano de los sedantes, perdido en los marjales donde se desvanecían las evocaciones de su paliada concepción; condenado a vagabundear por el laberíntico abismo de su mente, sintiéndose consumido por la ilusoria impresión que anegaba su cuerpo terrenal, transfigurando cada molécula en el figurado bosquejo de un ente compuesto con un material ingrávido; tan volátil como la bruma; tan etéreo como una tormenta de arena.

Entregado pacíficamente a esta transitoria estela de ficticia calma, derivó sin rumbo por la extática quietud que acunaba su silueta, consumido por una falsa sensación de sosiego que aislaba sus sentidos, separándolos del mundo terreno, envolviéndolos con un manto silente que amenoraba toda emoción, toda percepción, todo dolor, todo recuerdo…

…toda realidad…

Se sentía vencido, extenuado, subyugado a la mortífera oscuridad que extinguía y devoraba su existencia, extractándola, fusionándola con el imperecedero universo, allá donde el trémulo palpitar de las estrellas formaba una expedita vereda a su errante cuerpo inmaterial, guiándolo a través del apócrifo cosmos que cercaba su figura, mientras percibía cómo los últimos vestigios de su percepción se disipaban entre los trazos de la inconcina que acechaba sus reflexiones, transformándolas en un fárrago sin sentido que perecía, agonizante, en el océano del olvido que regía su peculiar fantasía.

Se consumía, suspenso en el imperio del sepulcral silencio. Una nana enmudecida que le ayudaba a conciliar el sueño, arrullándolo, apaciguando su turbación, mientras percibía cómo su energía se escapaba sigilosamente de su cuerpo, y su cerebro se extinguía, abatido, como una vela que agoniza emitiendo un mísero albor que ya no puede rasgar el lúgubre manto que lo asediaba, destruyéndolo, transformándolo en un ente distinto, ajeno, extraño.

Su mundo, su mente, su cuerpo, su ser; todo permutaba en un ciclo caótico, confuso, devastador.

Paulatinamente, la soledad se volvió cálida; la oscuridad hipnótica; su abismo, un páramo de placidez conciliadora, reconfortante, seductora.

Y, durante un fugaz segundo tan efímero como un suspiro en el tiempo pareció detenerse, sucumbió al desvarío de su propia memoria, internándose, inerme e indefenso, en las más profundas simas de su conciencia; explorando un lejano pasadizo de su mente, un desvarío de su cognición biónica, una celda donde encadenaba sus más primarias emociones, los últimos vestigios de una humanidad perdida, negada…

…allí donde solo habitaba su recuerdo…

… allí donde solo subsistía su esencia…

…allí donde solo permanecía…

ella

Un fantasma del pasado que cada retornaba en su presencia solo para torturarlo con su incierta figura, solo para desvanecerse con la fugacidad de un relámpago, como un fugitivo suspiro exhalado por su moribunda reminiscencia.

Un estertor agónico, impreciso, eclipsado por la difusa materia del caos.

Solo era eso, un esbozo en el lienzo de su razón, un espíritu que deambulaba sumido en el vientre del irascible huracán de la evocación; un ánima condenada deambular por la inmensidad del olvido que, autoritario, custodiaba los imprecisos trazos de su efigie.

Pero, ¿quién era realmente ella?¿un delirante espejismo?, ¿una ilusión creada por su mente desocupada?. O quizás, la última exhalación de una realidad que sucumbió al destierro de sus recuerdos, como un brote de percepción en la aridez que reinaba el páramo de sus pensamientos.

Realmente, no lo sabía. Pero tampoco le importaba. Fuera lo que fuera, ese destello errático de su memoria, esa vaga silueta, era todo cuanto quedaba de él, de su mente, de su juicio… de su verdadero ser.

Ella se había convertido en su pilar, era el templo donde veneraba la esperanza perdida de una fe marchita; era su mantra… era… su mundo.

Por eso se aferró obstinado a su recuerdo, intentando esclarecer esa figura que se presentaba en cada sueño, solo como una vaga sombra que se escondía en los desfiladeros su cordura. Por eso se internó en las profundidades de su remembranza, en un desesperado intento de evocar su cuerpo, su cara, o simplemente, el suave susurro de su voz, o el grácil aroma de su fragancia original.

Ansiaba encontrar cualquier vestigio de una existencia perdida; un gesto esbozado en ese quimérico rostro, una mirada ofrecida por esos ojos de tono impreciso, una palabra enunciada por sus labios de matiz incierto, o incluso, una caricia ofrecida por su piel de tacto inexplorado.

Entonces supo que la necesitaba. Necesitaba encontrar un rastro, una huella en el desolado pedregal de su cognición, un grabado en las ruinas de su retentiva.

Solo quería eso, una señal del destino que le hiciera saber que ella no era meramente una ilusión irreal, un espejismo en el vacío de su raciocinio.

Necesitaba amparar la certeza de que su mundo tenía sentido.

Pero su esperanza sucumbía al abandono, así como sucumbían las emociones en la vorágine de la sinrazón que anegaba su turbado juicio, donde sus pensamientos quedaban sepultados en las ruinas de lo impreciso, bajo los escombros de la devastación en la que se había convertido su memoria; vestigios de una vida, momentos enclaustrados en un lugar inaccesible de su mente, allá donde los secretos de su propia existencia se ocultaban a su saber, sometiéndolo a la incertidumbre más inicua, dejándolo postrado ante la confusión que concebían estas reflexiones en los abruptos pasajes de su raciocinio.

¿Quién era ella?.

No lo sabía; nunca lo supo. Todo cuanto amparaba en su recuerdo era una silueta indefinida; un rostro oculto.

Ella se había convertido un ser sin identidad, sin nombre, sin voz… sin voluntad.

Alguien como él.

AngustiaSoledadRepresión

Se sintió nuevamente perdido, solo, consumido por esa emoción desconocida, extraña, demoledora. Una fuerza que le robaba el aliento, una quimérica mano que le empujaba al abismo, ahogando su vida en la deplorable marea del desconcierto; hundiendo sus pensamientos en los insondables precipicios que acusaba su mente, allí donde solo reinaba ya la ardua desolación que lo increpaba en cada sueño y lo atormentaba cada despertar.

Entonces, un tenue razonamiento azotó las turbias marismas de su inteligencia.

Una reflexión; una certeza.

Ella era real… o al menos, fue real… alguna vez, en algún momento, en algún lugar…

Entonces la sintió, con la misma lucidez que acopiaría la realidad más absoluta.

Era su presencia; era su energía. Una corriente que manaba por su cuerpo, acertando a concebir en él una extraña sensación; tal como si unas quiméricas manos lo acariciaran, colmando cada centímetro de su piel con la sutil y volátil sensación de ser rozado por el cálido aliento de un Dios.

Una energía acerba y candente, como el núcleo de una llama que navegaba por sus venas, colmándolo de vigor, de fuerza, de… vida.

Repentinamente, una voz se internó en su universo, haciéndolo temblar desde sus más básicos pilares. Se trataba de una potente voz femenina, dotada de la esencia de un trueno, la textura álgida de un glacial, y la potencia devastadora de un terremoto.

Al principio, solo fue un sonido, una entonación que durante un distendido segundo enunciaba una frase sin sentido aparente. Pero, poco a poco, cada palabra fue tomando un significado coherente en su mente.

-…¡Si no quieres desayunar, ve a entrenar hasta que te desmayes o mueras por inanición, SIMIO IDIOTA E INVOLUCIONADO! –cada sílaba asedió su privilegiado sistema auditivo, proliferando por su cerebro, sacudiendo cada neurona, como una plaga en el plantío; fundando así eco estrambótico que perforaba sus sienes, haciéndolas crepitar, concibiendo en ellas una sensación símil al dolor-.

Finalmente, ese estímulo externo estalló en su razón, rasgando la calma, rompiendo la quietud; quebrando un armisticio jamás pactado, mientras el fantasma de su ausencia se precipitaba a su alrededor, consumiéndolo, esclavizándolo, arrojándolo a las tinieblas del insomnio.

Su sueño se desintegró y con él su recuerdo, que se evaporó como el humo frente a sus ojos.

Y, por primera vez en su mundo sintió… sintió miedo… miedo a salir de su infierno… miedo a perder… miedo a perderla a ella

-¡No te atrevas a hablarme así, mujer insolente! –replicó una voz masculina, potente, inquisitiva, agresiva, que se hizo eco en su infierno. Una voz que hacía estremecer un recuerdo que no alcanzaba a redimir de las cadenas del olvido-. ¡Los saijayines somos más resistentes que los vulgares humanos, así que déjame en paz de una maldita vez y ocúpate de tus propias necesidades!.

Por alguna razón que el androide desconocía, esa voz, esa palabra, "saiyajines", hizo que cada una de sus neuronas se sacudiera con violencia, creando en su cerebro un hervidero de señales.

Al instante, su mente se vio envuelta en una vorágine irreprimible y agresiva regida por inmoderada cólera. Una violenta esencia que anegó su realidad; secuestrando su raciocinio; asolando sus sentidos; nutriendo su cuerpo y su aliento con la exasperada naturaleza de la rabia que lactaron sus venas, proliferando por toda su entidad.

Y despertó… una sensación que pensó extinta despertó en su más profundo interior, clavándose como un cristal roto en su inexacta "alma", abriéndose paso por su mente, rasgando su percepción como el cortante filo de una espada. Una conmoción primigenia más fuerte que su odio, más desenfrenada que su ira, más delirante que su resentimiento, más salvaje que su rabia, más codiciosa que su sed de venganza… una sensación conocida, atrayente, cautivadora.

Esa sensación formaba parte de él, de su naturaleza, de su ser, de su programación. Era su instinto originario; su máxima aspiración homicida; la necesidad inquebrantable de aniquilar una raza, haciéndola sucumbir a la extinción, deleitándose con el ocaso de un linaje condenado a la desaparición.

Irónicamente solo el anhelado placer de la muerte le hizo sentir realmente vivo, devolviéndolo súbitamente a la realidad.

Un suave susurro eléctrico envolvió el impreciso momento de su retorno, apenas un tenue zumbido símil al exiguo siseo de una serpiente oculta en la maleza.

Al instante distinguió el foco productor de tal estímulo: una corriente de energía que se aventuraba en sus sienes, invadiendo, ineludiblemente, su cerebro, colmándolo por una sensación enigmática; parecía que unas manos fantasmales le acariciaban intrínsecamente, emulando un efímero roce que culminaba en su Sistema Central.

Entreabrió los ojos, acaparando una visión turbia, difusa. Le costó un denso segundo argumentar ese entorno. Un denso líquido de tono anaranjado anegaba su hábitat, paliando la concepción de los estímulos externos.

¿Qué diablos está haciendo ahora conmigo? –se preguntó, aún abstraído, sucumbido a la sensación de haber regresado de un largo viaje por el imperio de los sueños-.

Entonces, su turbado juicio concibió la realidad; le estaban programando.

Pronto sería un ser sin mente, sin voluntad. Le arrebatarían toda cognición, toda razón, todo recuerdo… incluso, a ella.

¡No! –reiteró en su fuero interno, mientras un foco de energía candente colapsaba su pecho-.

Como si de una corriente eléctrica se tratase, la energía se propagó por su brazo derecho, haciendo estremecer cada tendón, cada inserción muscular, y hasta el núcleo mismo de cada hueso.

Las yemas de sus dedos se iluminaron, reuniendo esa "llama" que parecía cauterizar su piel y hacer hervir su sangre.


-Estúpido mono desacerbado –mascullaba Bulma, mientras caminaba rumbo al laboratorio, con el claro propósito de sofocar la rabia que cercaba su mente, dedicándose a una larga jornada de trabajo-. ¿Cómo se atreve a tratarme así? -se cuestionó para sí, a la par que insertaba el código alfanumérico en la cerradura electrónica-.

Tras un distendido segundo de comprobación, un led verde parpadeó en la parte superior de la cerradura, y la puerta de acero automatizada comenzó a deslizarse con cierta parsimonia, acusando un tenue zumbido que, repentinamente, se consumió en el fragor de un estruendo.


El líquido de tono pardo serpenteó dentro de los limítrofes rasgos de la taza que Trunks Briefs sostenía en su diestra, aún sometido a la onda expansiva de la convulsión que había afectado a todo el ala oeste de la mansión durante unos distendidos segundos.

-Pero… ¿qué diablos ha sido eso? –cuestionó el empresario, expresando en su faz una mueca de clara consternación-.

-Ump, seguro que mamá está experimentado con algo –contestó una despreocupada Bra que, tendida sobre el sofá, apenas distanció sus pupilas de la pantalla del móvil-.

-¿Cómo puedes ser tan despreocupada, hermanita? –replicó él, encaminándose con paso decidido hacia la salida del amplio salón-.

-Oh, sí, lo que digas Trunks –contestó ella, sin siquiera prestar atención, mientras su mano surcaba el aire expresando un gesto de desdén-.

El empresario obvió el aspaviento y salió de la estancia, internándose en el pasillo adyacente.

-Mamá, ¿va todo bien? –cuestionó usando un tono de voz lo suficientemente potente como para ser escuchado en el piso superior-.


Bulma entreabrió la boca, dispuesta a ofrecer una respuesta, pero las palabras se negaron a salir de sus labios que, tenuemente entornados, apenas concebían un paso expedito al oxígeno.

Su mente seguía inmersa en la bruma de la abstracción, mientras sus inquietas pupilas se deslizaban apuradamente por las líneas impertérritas del organismo fornido y poderoso organismo varonil, captando la visión nítida de cada detalle; esa piel radiante donde los haces solares se reflectaban, haciendo fulgir las partículas del líquido de reparación que plasmaba cristalizados cauces por toda la naturaleza varonil; el nítido perfil del torso, que mostraba un carácter vigoroso y definido, descubriéndose simétricamente dividido por la línea inmaculada del esternón; las líneas compactas de los abdominales, que se exhibían expuestos en una capa nervuda que se empotraba, rígidamente, en la dermis artificial; las trazas musculares de los brazos, donde se labraba la sólida división de los bíceps y los tríceps; y esas piernas robustas y fibrosas, como dos columnas, que sitiaban la figura inmutable del descomedido sexo masculino, donde sus ojos se clavaban de manera instintiva, casi obsesiva.

Era el cuerpo que había visto un centenar de veces durante su reparación, sin embargo, ahora parecía más definido, más musculado, más…

…vivo…

La realidad se precipitó cual aguacero a su alrededor, disolviendo los últimos trazos de la calina del embelesamiento que sitiaba su mente.

En un acto instintivo, la mujer elevó su mirada, cruzándola con los ojos del androide e, irremediablemente, se hundió en esos océanos dicromos, ilimitados e inescrutables, que anegaron los últimos trazos de su mundo.

El ciborg esbozó una enigmática sonrisa y por primera vez en mucho tiempo, Bulma Brief se sintió insignificante.

Continuará…


N.A.: Hola chicas/os

Lo primero, gracias a todos los "seguidores" y "favoritos" y también a los lectores "anónimos" y a los que han dejado comentario. La verdad, no esperaba tener mucha aceptación con este fic, así que ha sido una muy grata sorpresa, por eso que le dediqué unas horitas para poder actualizar. Mil gracias, de verdad.

Lo segundo, igualmente importante, darle las gracias a E.D.R. (iniciales de una amiga/compañera/"hermana") por montarme esta "historia" en la cabeza, con su GRAN imaginación y su forma particular de ver la "esencia" de los personajes. Parte del cambio que veis en la historia es culpa suya, en mi opinión será para bien (confiar). Y de nuevo te digo desde aquí mil gracias guapa por tu ayuda ;)

Lo tercero, los que hayáis leído en la otra cuenta, veis que la historia ha cambiado por completo. Bueno, pues es por lo que acabo de explicar, pero en esencia voy a intentar lo mismo que en un principio propuse, y es usar los principales personajes de DB intentando captar verdaderamente su personalidad, forma de actuar… Y también, poner escenas que sean acordes a la serie.

Ahora, hablando de la historia, antes de que me repliquéis con este capítulo, preguntándoos ¿qué diablos ha hecho ahora con esta historia y qué significa toda esta patochada?, pues os diré que a mí me ha parecido igual de raro que a vosotras/os, pero os aseguro que es parte de la historia y de la trama, y esa "chica" con la que "sueña" C17 es importante, y eso que siente, es parte de un recuerdo que luego se verá, por eso que hice esta especie de "introducción".

Pero tranquilas/os, que ya se acabó esta "parte de duermevela" y a partir de aquí, saldrán todos los protagonistas de DB y ya no haré más capítulos de este "infierno" propio y personal de C17 (a no ser que tenga que poner algún recuerdo importante, pero creo que usaré el flashback para que todo sea más dinámico)

Espero que os haya gustado (y sobre todo, que no me matéis por el giro que le di), pese a ser un capítulo muy extraño y lento, ya lo siento mucho pero bueno, así me salió, y hasta aquí llegó mi inspiración por hoy.

Bueno, espero vuestros comentarios, propuestas, críticas… amén, sois los lectores, vosotros mandáis.

Por cierto, aviso a navegantes, esta semana actualizo La fuerza del destino casi seguro (solo me falta el final del capítulo, y es que no me sale), pero este fic no, porque lo haré alternamente, es decir, una semana uno, otra semana otro (o lo que vosotros pidáis, claro está)

Y creo que ya os he dicho todo, así que, espero vuestros comentarios (no seáis duros, que el próximo capítulo os prometo que saldrá mejor y será más ameno XD)

Gracias por estar ahí.

¡Hasta la próxima!


Respuesta a comentarios

danielita1999: Gracias por leer y comentar. Me encanta encantarte ;) Espero que este capítulo también te haya gustado. ¡Nos leemos!

Kharlasevsnape: ¡Gracias por pasarte por mi nuevo fic y por tu comentario!. Espero que el fic resulte de tu agrado. Saludos y hasta la próxima

negroe258: Hola. Pues en principio esto era un BraXC17… pero creo que me salió algo extraño… Uhm, supongo que dadas mis ideas y mis fics, solo puedo decir, que ateneros a todo lo que puede salir XD. Gracias por leer y comentar.

Guest: Sí, la historia está basada en el tiempo después de los acontecimientos sucedidos en DBGT. No sé por qué elegí ese tiempo, porque realmente esa serie no me gustó demasiado. Pero bueno, hecho está y espero que os guste igual. Saludos y gracias por comentar.

CR19: ¡Gracias por leer mis dos fics!. Bueno, esta historia está estructurada de manera muy distinta a La fuerza del destino, pero espero que no te decepcione y te guste igual XD. Hasta la próxima ;)

vondkat4: ¡Hola!. Que bien que te guste el protagonista. La trama, no tengo en la cabeza convertir a C17 en un "caballero", pero bueno, romance tiene que salir porque eso es de lo que trata este fic jajaja Espero que te guste la caracterización que voy a dar al personaje.

Livenaticris: ¡Hola!. ¡Gracias por pasarte a leer y comentar!. Me alegra mucho que te guste el fic, y aprovecho para decirte que me encanta "Resistiendo" y estoy mirando todos los días la actualización, así que, por favor, no nos dejes en ascuas y actualiza please. Saludos. ¡Nos leemos!

Turles: Buenas. ¡Me alegra que te guste!. Espero que este cap también te haya gustado. Saludos y gracias por leer y comentar

Guest: Aún no tengo claras todas las parejas, pero de seguro saldrán las parejas "normales" de DB, y también seguro que habrá "parejas crack", es decir, que si buscabas un fic "normal, este no es el caso XD. Gracias por comentar y leer. Saludos.

Sakura: Gracias por leer y comentar. Espero que este cap también te haya gustado. Saludos