Los Juegos del Hambre y sus personajes pertenecen a Suzanne Collins. Éste fic participa en el reto de marzo del Torneo entre distritos en la Arena del foro "Hasta el final de la pradera".


Angel Torens, 48 años.

Estiro el cuello y me giro para tener una visión perfecta de ella.

La chica en llamas.

En cuanto me cosecharon, ella vino a mi cabeza. No que iba a morir, porque vivir en silencio hace de la vida una tortura. Al menos tendría la oportunidad de agregar una joya más a mi preciada colección. Ese pensamiento me devolvía en parte la ilusión por vivir. Katniss sería mi reliquia final. Me iría del mundo por la puerta grande.

La vida tenía una sorpresa más para éste viejo alcohólico y mutilado.

Dos bellas azafatas capitolinas ayudan a Mags a volver a su asiento. Una pena que se presentase voluntaria por Annie Cresta. Nunca maté a una pelirroja. Hubiera sido otro logro más pero no me estoy quejando.

Katniss es más que suficiente. Tal vez luego venga Cashmere, si se deja claro.

No sería mi primera vez con una chica del Distrito 1.

—No muchos de ustedes estaban vivos cuando nuestro siguiente tributo ganó sus Juegos —anuncia Caesar Flickerman—. Pero es cultura popular aquí en Panem que es el único vencedor cuyas cinco víctimas fueron todas del género femenino. ¿Saben ya de quién hablo? ¡Damas y caballeros, Angel Torens del Distrito 5!

Se oyen los aplausos de la multitud mientras me levanto de mi asiento y camino al escenario.

Va a ser entretenido.

—Angel, es cierto que no has sido el más locuaz durante los últimos años. ¿Serías capaz de romper tu supuesto pacto de silencio por mí y por tus fans aquí presentes?

Sonrío negando con la cabeza, tras lo cual el público suspira decepcionado.

Bien sabe Dios que me encantaría darles lo que piden, pero por desgracia mi capacidad para hablar se fue junto a mi lengua algunos años atrás, cuando caí en la tentación de volver a rememorar lo vivido en la Arena. Cuando asesiné a aquella preciosidad.

En el Distrito 5, la pena de muerte es a lo que se condena a los culpables de asesinato y homicidio. Me salvó mi condición de vencedor, aunque en verdad vivir mudo es a la larga peor que la muerte.

No mucha gente sabe lo que realmente pasa conmigo. Mis compañeros vencedores piensan que es otra más de mis provocaciones. Otra tomadura de pelo de las mías.

Mejor dejar que sigan pensando eso.

—¿Qué sientes al volver a la Arena? ¿Tienes miedo de que vayan a por ti? Dicen que Blight y tú aún no han superado sus asuntos pendientes.

Desde su asiento, Blight me fulmina con la mirada. Era su segundo año como mentor. La chica fue mi primera víctima. Aquella criatura salvaje, de ojos pardos y cabello lacio cual hilos de seda negra. Aún siento un escalofrío de placer cada vez que recuerdo aquella dolorosa patada que me propinó en mis partes íntimas.

La chica de Woof también cayó en mis garras pero él está ya muy viejo para pensar en tomarse la revancha. Aquella rubita y menuda de buena familia. Cómo suplicaba por su vida.

Caesar se aclara la garganta.

—Y dime, cazador silencioso. ¿Vas a continuar con la tradición? ¿Tienes ya a alguna señorita presente en mente?

Asiento con una sonrisa espontánea en mi cara que causa el revuelo esperado.

Cuando el presentador me despide miro a Katniss mientras bajo las escaleras. Su esbelto cuello moreno contrastando con el blancor de su traje nupcial. Justo ahí en la yugular es donde me gustaría clavar el cuchillo. Sentir la carne rasgarse al paso de la hoja, ver la sangre manar manchando piel y vestido. Ver sus ojos grises apagarse.

Muy pronto, preciosidad.

Muy pronto.


Ésta es mi visión del hombre que intentó asesinar a Katniss por la espalda en el baño de sangre del vasallaje, ese que Finnick mató. Su discapacidad es ser un Avox. Como ven a parte de ser un Avox es un poco psicópata también. La inspiración me vino cuando leí que los fans presuponían que él había ganado los Juegos del Hambre por su brutalidad y su habilidad con el cuchillo.