Próxima actualización: 21/02/2013.


Capítulo 1: Décimo sexto cumpleaños

- Mamá... - Mimi suspiró al sacar de un paquete que su madre le había dado por su cumpleaños un hermoso vestido, de cuello de barco, de color rojo, con volantes negros. Estaba sentada sobre la cama de su madre, sobre las piernas, con su larga melena recogida en una trenza, cayendo sobre uno de sus hombros. - Ya bastante es que lleve pelo largo, pero esto...Si la abuela lo encuentra en mi armario...

A la madre de Mimi había llegado un momento en el cual le daba pena cortar el pelo de su hija y había decidido que podía dejárselo crecer. De todos modos habían muchos chicos con el pelo largo y cara de facciones dulces, con un poco de caracterización llegaba.

- Guárdalo en el mio. - Saori Tachikawa miraba, con una radiante sonrisa, a su hija , que recién cumplía los 16 años, en aquel 24 de Julio. - Aunque sea podrás ponértelo de vez en cuando y mirarte al espejo para recordar que eres una chica.

- Si es que eres increíble... - Mimi negó con la cabeza y al momento abrazó a su madre, aquella mujer parecía más niña cada día.

Cuando se puso aquel vestido y se miró en el espejo, sus mejillas se tiñeron de rojo. No estaba acostumbrada a verse tan femenina...Saori se levantó de la cama y empezó a arreglarle el pelo.

- Estás preciosa...

- Mamá... - Mimi sonrió con ternura. Le gustaba verse así, pero no creía que nunca fuera a ser más bonita que su madre.

Cuando miraba al espejo y se veía junto a Saori reafirmaba lo que ya pensaba. Su madre era demasiado hermosa como para poder considerarse a si misma bonita. Como chico era bastante atractivo y las chicas solían enamorarse de él, pero como chica se consideraba poco femenina y demasiado ruda, se sentía más cómoda como chico , por que estaba más segura de si misma. Con un vestido no sabía comportarse, aunque le gustaba verse como una chica para variar.

La puerta comenzó a abrirse y a Mimi casi se le sale el corazón por la garganta. Tanto su madre como ella estaban ansiosas y en un ataque de pánico. Como alguien viera así a Mimi correrían un enorme riesgo.

Mimi recogió la falda de su vestido con rapidez y se metió debajo de la cama de su madre.

- Mimi, tienes que aprender a esconderte mejor cuando llevas vestido. - Dijo Yamato sin inmutarse de nada, colocando ropa doblada en sus sitios correspondientes. - Si llego a ser tu abuela... O Taichi, ¿Te imaginas el shock que sería para él?

Chasqueando la lengua Mimi salió de debajo de la cama y miró a su amigo con rabia contenida.

- ¿Nadie te ha dicho que es de mala educación entrar en las estancias sin llamar a la puerta? ¿Y si llegas a pillarme desnuda?

- Más grave sería ver a tu madre, a ti no te considero una mujer. - Los ojos azules del chico se clavaron en los de ella. - Aunque con ese vestido es difícil. Te queda muy bien. - Le dedicó una cordial sonrisa.

Mimi se puso notablemente roja y giró la mirada hacia otro lado.

- Cállate, sirviente consentido... Y claro que no me consideras una mujer, soy más hombre que tú.

- Ahora mismo actúas como una niña. - Respondió él haciendo una reverencia a Saori. - Si necesitáis algo, Lady Saori...

Yamato debía de ser de los pocos que todavía la consideraban Lady Saori, a pesar de que su marido ya no estaba entre ellos. Saori sonrió al chico e hizo un gesto para que se fuera tranquilo si quería.

- Entendido. - Se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir clavó su mirada en Mimi. - Sigo diciendo que ese vestido te queda bien. Para variar en vez de un cactus pareces una rosa.

- Maldito poeta de pacotilla... - Ella le dedicó una mirada asesina.

- Pero hasta las rosas tienen espinas, y algunas con veneno. - Yamato salió de la habitación cerrando la puerta con cuidado.

Mimi cogió sus pantalones marrones y la camisa que había llevado hacía un rato y volvió a vestirse de chico. Saori caracterizó la cara de su hija y le hizo la trenza para que nadie pudiera identificarla como una mujer.

- ¿Matt, querías verme? - Preguntó Mimi entrando en los establos de Tormenta.

- Queríamos verte. - Taichi salió de detrás de una columna y se apoyó en ella cruzándose de brazos y dedicando una sonrisa burlona a su amigo. - Sigues tan nenaza como siempre...

- No hables como si llevásemos años sin vernos. - Mimi puso los ojos en blanco. - Nos vimos hace un mes y soy más hombre de lo que serás jamás.

Yamato se metió en medio de sus dos testarudos amigos y suspiró exasperado.

- ¿Es que siempre tenéis que arruinarlo todo? Kai, siéntate. Deben de estar a punto de llegar.

Mimi dedicó una mirada confusa al rubio. ¿Quien más iba a ir? ¿Que se suponía que estaban estropeando? Se acercó a un montón de paja y se sentó.

- Siempre tenemos que esperar a alguien. - Se quejó el moreno.

- Eso, la última vez fue a Tai.- Añadió Mimi con tono burlón para picar a su amigo.

Yamato dedicó a sus amigos una mirada tan fría y aterradora que no tuvieron más remedio que callarse. Ambos se miraron con cara de terror y asintieron, los dos pensaban que Matt era demasiado aterrador cuando se enfadaba. Era algo inapropiado, y raro, que un sirviente pudiera dar ordenes a gente de mayor rango social, pero Yamato no se tomaba la superioridad de sus amigos demasiado en serio. Para él ellos no eran señoritos de la alta sociedad, solo dos infiltrados en un mundo que creían suyo. Taichi cogió una brizna de paja y lo metió entre sus dientes clavando sus ojos en la pared del establo, mientras Tormenta apoyaba su cabeza en el hombro del chico. Tai había decidido ayudar a Matt y Kai con aquel caballo y cuando se había ido le había echado de menos. Comenzó a acariciar el morro de aquella bestia y continuó mirando la pared, hartándose de esperar.

- ¿Es que no sabe lo que es la puntualidad? - Preguntó el moreno airado

- No dijimos ninguna hora y seguramente estará con él.

- Bah...Otra vez con ese estirado...

Mimi creía saber por fin a quien se referían, cuando Taichi se ponía así solía ser por Takeru Takaishi y si esperaban a una persona que estaría con él solo podía ser una chica. Hikari Yagami, una señorita de la alta sociedad, entró corriendo al establo sin mancharse ni estropear su melena castaña, que caía en una perfecta cascada sobre sus hombros, que quedaban al descubierto en aquel vestido azul y blanco. Aquella señorita era la mejor amiga de Mimi, que le dedicó una sonrisa nada más verla. Tenía sus ojos marrones llenos de emoción. Tras ella entró la prima de Yamato, Katherine Ishida, con su melena rubia bien recogida en una trenza y sus ojos turquesa llenos de la seriedad de siempre, pero con aquella dulzura típica de la doncella de Hikari. Se había ido a trabajar para los Yagami como un regalo de Roxanne Tachikawa para la amiga de su nieto y desde entonces se le veía muy feliz, pero echaba de menos a su primo mayor.

- ¡Por fin! - Gritó Taichi - Hikari, eso de que llegar tarde es elegante... ¡Es mentira! ¡Es de lo más estresante!

- Lamento si mi demora te ha sido molesta, hermano. No obstante no he llegado tarde ya que no me habíais dicho una hora. - Kari contestaba al moreno sin mostrar emoción alguna, era una chica tímida, pero controlada, además de que con aquel chico ya tenía suficiente confianza como para poder decirle cualquier cosa. Se acercó a su amiga y la rodeó con sus brazos, colocándole un mechón de pelo tras la oreja con sus manos enguantadas. El tacto de aquellos guantes blancos hizo sentirse muy bien a la Tachikawa, eran muy suaves. - Felicidades, Kai.

Los amigos de Kaito se habían reunido con él para celebrar su cumpleaños y darle sus regalos. Yamato le regaló un libro de poesías, Taichi una funda para su florete y Hikari una corbata roja. Taichi no pudo evitar bufar ante el regalo de la chica, le resultaba de estirados y pijos. A Mimi en cambio le habían encantado los tres regalos y se lanzó a abrazar a sus tres amigos sin dudarlo.

- Deja de gruñir, perro rabioso. - La castaña mayor se reía mientras apretaba más y más a sus tres amigos. Le parecían divertidas las caras que ponían. "Para que luego digan que las chicas somos débiles.." Pensaba Mimi. Viendo la cara de Yamato y Taichi quedaba claro que ella no lo era.


No olviden dejar un review, son gratis y no cuestan dinero. ;)