Me alegro que os guste ¡Me emociona muchísimo! Siento la tardanza, los exámenes y tal Gomen, además la señora inspiración no parece querer visitarme. Espero que este segundo capítulo también les guste .
Disclaimer: Naruto no me pertenece, al igual que los otros personajes, así que, como ya dije, como no gano nada con esto, así ¡No me denuncien!¡Qué sé qué son buenas personas! Creo ¬¬ es coña Xd
Capítulo 1: ¿Bendita? Inocencia
Estoy en blanco, no se que decir, y si además le añadimos el factor los preciosos ojos de Naruto clavados en mi... No hace falta decir más, ¿Qué hago?¿Qué le digo? ¡Aún no estoy preparado para decírselo, todavía no. ¡Qué venga alguien y me salve!¿Dónde está Sakura para interrumpir cuándo se precisa!
¡Dios me está mirando! Si sigue mirándome... ¡arg! ¡Qué hago? Se está acercando a mí, para bien o para mal, ¡Mejor qué se aleje! Ha puesto una mano en mi hombro, ¡Por kami!¡Cerebro responde!
-Yo erm... pues verás... - ¡Articula alguna palabra entendible idiota! – Yo dibujo – afirmo al menos ya he dicho algo con sentido ¡Está chupado!
-Ammm... No lo sabía – me dice dejando el cuaderno sobre la cama.
-Hay muchas que no conoces de mi – le digo poniéndome en mi típica pose nov – Dobe
-Eso lo sé – me dice mirándome molesto – Pero... podrías dibujar otra cosa, no sólo a mí.
Vale me ha pillado, haber... ¡Una excusa convincente! Naruto sigue mirándome, aunque ahora está distraído mirando con curiosidad mi habitación. Se está acercando a ver mis fotos y sonreía de manera encantadora ¿Cómo puede ser tan adorable?
-¿Piensas responderme? No tengo prisa – me confiesa cotilleado en mi cuarto – Pero soy un chico curioso.
-Eres el mas cercano a mí – le digo de repente.
Me mira confuso, deja de cotillear y se echa en mi cama perezosamente, acomodándose pensativo, intenta buscar las respuestas en sí mismo ¿Por qué dije eso? ¡Maldita sea mi débil mente! Y si lo bieninterpreta, AÚN NO ESTOY PREPARADO . Necesito un poco más de tiempo.
La mayor parte ya está echa, me costó muchísimo admitir lo que siento por Naruto, y lo que me queda ahora es prepararme para decírselo, y ser capaz de encajar su negativa respuesta, porque seguro que será así.
- Ya lo entiendo – me dice incorporándose y sonriendo.
-¿El qué entiendes? – ahora estoy yo confuso.
-El porque me dibujas – me dice en un tono entre inteligente y enigmático
-¿Y...? – le pregunto en un hilo de voz.
Daría lo que fuera porque no lo adivinase, ¡Naruto no suele ser tan listo!¡Por favor!
Me mira,sin parar de sonreír, de manera juguetona, como esperando a ver que hago, como reacciono. Él quiere que reaccione, simplemente lo sé, pero no soy capaz de pensar, en mi mente sólo pasan imágenes, imágenes de lo que pasará.
-Sasuke... – me susurra – Estas tenso.
Le miro molesto, fulminándole con mi mirada ¿ lo hará aposta? Me sonríe ¿Por qué siempre sonríe? Se pone detrás mia, pone sus manos en mis hombros y empieza a hacerme un masaje. Relajo mis hombros y me dejo hacer, que mal ha sonado eso.
-¿Qué haces? Y dime lo que sabes de porque te dibujo – le exijo.
-Ya te dije que estas tenso – me responde mientras sigue con su masaje – Y si me dibujas, es porque como soy el mas cercano a ti, y me tienes muy visto, te es más fácil dibujarme ¿no?
¡Bendita Inocencia! Menos mal que es demasiado inocente, sino desde hacía mucho tiempo se habría dado cuenta.
-¡Tú eres mi mejor amigo! – grita a pleno pulmón - ¿Por qué ibas sino a dibujarme? ¡Siempre seremos amigos!
O no... ¿Sólo amigos? Agacho mi cabeza, ese comentario a conseguido hundirme en la miseria ¿qué hecho yo para merecer el "sólo amigos"?
-Bueno... – me dice dejando de masajear mi espalda - ¿Y el ramen? ¡Estoy hambriento!
-¡Ah sí! – afirmo recordando el porque vine – Ya está listo, espero que no se haya enfriado – le digo tristemente.
-¡Pues vamos! – me dice contento y me coge de la mano arrastrándome por mi casa.
Sonrío de medio lado y me sonrojo levemente al sentir el calor de su pequeña y morena manita. Llegamos a la cocina y me suelta con pereza, coge un tazón de ramen y se pone a comer. Hago lo mismo.
-Naruto... – le digo con paciencia mientras como – Si comes así te atragantarás.
-¡No seas exagerado! – le grita mientras sigue comiendo.
-¡No soy exagerado! – le replico – Como mejor amigo tuyo ¡Me preocupo por ti!
Le hago rabiar mientras me levanto, abro la nevera y busco algo para beber. Oigo como Naruto tose, sonrío.
-¡Te dije qué comieras más despacito! – le grito desde la cocina.
Me giro y lo veo delante mia, agitando mucho los brazos morado. Se agarra la garganta. Reacciono, me pongo detrás suya, pongo las manos en su barriga y presiono. Al instante un trocito de cerco libera su garganta.
Naruto pierde la fuerza de la piernas y cae. Lo sujeto, quedando el sentado de espaldas a mí, sobre miss piernas.
-¿Estás bien Naruto? – le pregunto mientras el tose sin parar.
-S..sí – me dice con dificultad.
-¡Menos mal! – le digo notablemente aliviado
Si le hubiera llegado a pasar algo... No lo podría soportar, no podría soportar no ver su sonrisa que cada día me deslumbra, no podría soportar no ver sus preciosos ojos, no podría soportar no llenarme cada día con su risa.
Le ayudo a levantarse y le doy un vaso de agua, el traga con lentitud, me lo agradece con un gesto y continua comiendo, esta vez un poco mas despacito. Yo hago lo mismo, intentando no mirarle demasiado, sino me perderé en el profundo azul cielo de sus ojos.
-¡Qué rico! – exclama haciendo que mire el plato de ramen - ¡El ramen qué haces es riquísimo!
-¡Qué rápido comes dobe! – le replico.
-Encima que te hago un cumplido – me dice molesto levantándose de la mesa.
-¡No te enfades usuratonkachi! – le digo acercándome a él.
Le cojo de los hombros por detrás, el tiene los brazos cruzados con una expresión, muy graciosa para mi gusto, de enfado. Apoyo mi cabeza en su hombro, el no se inmuta, le gusta hacerme rabiar.
- Venga no te enfades – le pido - ¡Te daré lo qué me queda de ramen! – le soborno.
-¿De verdad? – me pregunta dándose la vuelta sonriendo.
Le doy mi ramen, un par de segundos después ya a desaparecido. Naruto se despide de mí, ha quedado con Hinata, tiene algo que decirle a él , que el shinobi desconoce, aunque yo sé muy bien.
-¡Hasta luego Sasuke! – se despide de mí.
-Adiós Naruto – le despido con un intento de sonrisa
-Gracias por la comida – grita ya un poco lejos – Mañana te llamo.
Le sigo mirando mientras se desvanece en la lejanía, después entro en casa y ordeno la cocina. Metiendo los platos de ramen en el friega platos. Voy al salón y me echo en el sofá acomodándome.
¿Cuándo seré capaz de decírselo? Es mi mejor amigo, debería decírselo, se lo merece. Él me lo cuenta todo, o al menos lo que no le da vergüenza o no tiene importancia. Tengo que decírselo, pronto, cuanto más lo posponga peor será.
-¿Qué he hecho yo para merecer esto? – digo en alto - ¿Y para qué? ¿Para qué me rechaze?
Me voy a dar de plazo una semana, en una semana tengo que decírselo, se lo debo, se lo debo todo, el me sacó de la oscuridad y siempre ha estado ahí, conmigo apoyándome. Incluso cuando traicioné Konoha, el me buscó y siguió creyendo en mí, hasta el final, sin dejar de creer en mí.
Cuando volví estuvo conmigo, me ayudó cuado más sólo me sentí, protegiéndome, defendiéndome de la gente, cuidando de mí, siempre, siempre estuvo conmigo.
