El León, el gatito, la reina del hielo… esa es mi dulce prometida.
— ¡DESPIERTA MALDITO BAGO!— Gritó a todo pulmón — ¡Llegarás tarde al aeropuerto!
— Un rato más Anna— dije mientras me acomodaba para seguir durmiendo, pero rápidamente me desperté asustado — ¡¿Qué haces aquí Anna?!
Ella rápidamente se sonrojó, y paso de ser un temible león a un indefenso gatito.
— Anoche dormimos juntos, ¿lo recuerdas? - respondió apenada.
— Es cierto — dije feliz al recordarlo, con una estúpida sonrisa en mi cara — ¿Dormiste bien?
—Sí, pero hoy es el día — para mí desgracia el indefenso gatito, pasó a ser la reina del hielo - así que levántate — dijo cabreada con su voz un tono más alto de lo habitual, con la mirada fría y sin ningún sentimiento, se levantó de mi cama y salió de mi cuarto.
Me vestí y cogí la mochila que Anna había preparado para mí, y bajé al piso inferior. Tamao había preparado un gran desayuno para mí y después de darme sus deseos de buena suerte, me dispuse a marcharme.
— Yoh — llamó Anna antes de que saliera — recuerda que tu deber es convertirte en Shaman King, para darme una vida tranquila y llena de lujos.
— Lo sé – le aseguré sonriendo — confía en mí.
Ella se acercó a mí y colocó una de sus suaves manos en mi mejilla.
— Siempre lo hago — se acercó a mí e imprimió un dulce beso en mis labios…
El león, el gatito, la reina del hielo, son solo algunas facetas de mi dulce prometida.
