Siempre ha tomado decisiones apresuradas. Nunca se ha tomado la molesta de siquiera, detenerse a pensar en sus actos. Y ahora, por primera vez le ha llegado una consecuencia. Kouga el ex jefe de los hombres lobo, se ve enfrentado a muchos peligros. De los cuales, todos han sido seleccionados involuntariamente por él, cada uno de ellos es consecuencia de todo lo sucedido.
Parte todo cuando una tarde, al comienzo del invierno Kouga decide ir a comunicarle a los sabios, que bajo ningún concepto se casara con Ayame, y que primero muerto para lograr ese cometido. Ellos aborrecidos por la respuesta de Kouga, y las antiguas conversaciones con la loba han tomado una decisión. –Ya no te queremos en la manada. Has sido exiliado por mayoría.- Atónito, el lobo no pudo más que responder. Rogo que Ayame se casara con él, pero nada. Ya la habían utilizado de tapete muchas veces. No abría otra oportunidad. Además, Naraku ya habia muerto, y con él. Se suponía que los problemas habían cesado.
Emprende un camino solo, topándose con muchos retos a su alrededor. Y al haber perdido sus fragmentos, aparte del Goraishi. Tuvo que lidiar con su propia velocidad. Y aprender a ocupar su espalda, la cual estaba tan confiado de no ocupar nunca, sin más remedio tuvo que tragarse su orgullo y palabras.
Le habia pedido a su peor rival en el amor que le enseñara a ocupar una espada. La respuesta del fue un sí, presionado por la azabache. Sin contar ni adelantar más, Inuyasha logro de alguna manera enseñarle a nuestro lobito. Aunque la rivalidad, y la sobre protección de Inuyasha hacia su mujer, hicieron que perdiera lo que antes habían construido.
La manada de Lobos se encontraba en grandes aprietos, sin contar que Ayame permanecía dentro de ella, y él… No se iba a resistir a ayudarlos.
Aventura.
Amor
Rivalidad
A contra Luz.
CAPITULO 1
-Kouga por favor. –Rogaba un amigo suyo.- Tienes que recapacitar. ¿Te has puesto a pensar en las consecuencias de tus actos? Aún piensas ir tras la señora Kagome.
-Que yo recuerde Hakkaku. Ahora se encuentra con Inuyasha ¿Verdad? –el amigo que dijo eso, lo habia hablado sin pensar ni medir palabras.
El joven lobo golpeo con el puño la pared de la cueva y gruño.
-Pueden callarse. Kagome se arrepentirá de estar con Inuyasha. Eso se los juro. –Sonríe de medio lado y suspira.- Por lo pronto. Tengo que avisarles a los sabios mi decisión. Y también a Ayame. –arrodillándose mira a uno de sus lobos y le acaricia el lomo lentamente. Al escuchar que su lobo aúlla vagamente. Sonríe, le dice-: Esta bien, ya pueden ir a comer. Pero vuelvan pronto. Puede haber una tormenta luego.
-¿Cómo crees que lo tomara Ayame? –pregunta Ginta, mirando como algunos lobos salían de caza.
-Mal –dice tranquilamente, mientras se levanta y observa la salida de la cueva,- Igual, tengo que hablar con ella. Y para eso tengo que comenzar a viajar. Para llegar a las colinas.
-¿Nos permites acompañarte?
Kouga los miro con los ojos entre cerrados, pero que más. Si tenía una mala sensación, de alguna manera quería que se quedaran con su manada. Su instinto se lo decía, pero por otro lado quería que fueran con él.
Maldición, así es bastante difícil decidir. Pero bueno. Como bien sabemos nuestro personaje nunca piensa las cosas más de dos veces ¿No? Y eso es algo que traerá malas consecuencias.
-Bien, vengan conmigo. Si pueden seguirme el paso claro. –sonríe, con fragmentos o no, seguía siendo rápido. O más rápido que sus amigos. Arrogante, ¿Por qué siempre presume? Pero sus amigos lo apreciaban tal cual era.
Salieron de la cueva caminando. Pero después al ya estar afuera, kouga emprendió viaje, corriendo a una velocidad sorprendente. Como si nunca hubiera perdido sus fragmentos. Rápidamente entro en su propio remolino de viento y de ahí en adelante no habia quien lo parara.
El viaje fue rápido. Estaba aproximadamente a mitad de camino, pero se detuvo en seco.
-¡Kouga! –dice agitadamente uno de sus amigos.
-Kouga, ¡espéranos por favor!
En otra parte se disipaba otro conflicto. Uno que de seguro. Cambiaria todo por completo, sin pensar que las consecuencias traerían que más de un lobo, se arrepintiera de sus palabras.
-¡¿Es que acaso solo en eso piensan? En quien tomara el lugar del sucesor, por favor. No comprenden que hoy se cumplen unos meses desde que el gran sabio falleció. Dejen de pensar en eso por favor. –susurro una pelirroja bajando la mirada.
Después de unos minutos. De larga conversa silenciosa. Llego un lobo blanco, el mensajero.
-Kouga, el jefe de los hombres lobos ha decidido no casarse, en estos momentos viene para acá, a informarle de su noticia. –Susurro un lobo blanco entre jadeos.
Ya se habían cumplido unos meses del fallecimiento del abuelo de la pelirroja, ¿Pero y eso tiene que ver? Diría, en estos momentos claro que importa pero solamente a ella, ya que los demás, están empeñados por saber quién es el tomaría el puesto. Y sería el jefe de todos los hombres. Eso era lo único que discutían estos últimos meses, y de hecho ya tenían los arreglos del ritual, pero ni siquiera el novio habia dicho que si… Bueno eso sucede cuando las cosas las dices muy adelantadas. ¿No? Es mal augurio.
-Hay que traer a ese muchacho de las orejas. –susurra un anciano del consejo.
¿De las orejas? Un muy buen método….
-El ya… ha tomado su decisión. Y yo. Hare lo mismo –susurra la pelirroja mirándolos a todos.
El lobo comenzó a olfatear, y si. Era el aroma que habia sentido. Pero estaba acompañado. Gruño, bueno tendría que acostumbrarse, después de todo. Ahora ellos dos estaban juntos, pero bueno. Siempre podría molestar un poco…
-¡Ey gato roñoso! –dice kouga lanzándole una fruta en la cabeza a Inuyasha, interrumpiendo el beso que intento darle a su mujer.
-Kouga-kun –susurra Kagome separándose un poco del hanyou, aunque este no se lo permitió mucho, ya que, tenía sus brazos rodeándole la cintura. Mira a Kouga y sonríe un poco- Tanto tiempo que no te habíamos visto.
Inuyasha solamente estaba con un tic en su ceja, se cruzo de brazos y gruño. Lo habia interrumpido, "maldición" pensó el hanyou al ver como kouga tomaba de las manos a su mujer. Se interpuso entre ellos fulminando al youkai con la mirada.
-Siempre… ¿le tomas las manos a las mujeres que no te pertenecen? Te están metiendo en tierras ajenas. Ten cuidado cachorro.
-Inuyasha…
Fuertes declaraciones diría yo. Pero bueno, el youkai bufó y rápidamente se volteo, solamente diciendo en voz alta y como si las palabras de Inuyasha no le hubieran importado. En esos momentos, más le hubiera importado la picadura de un mosquito.
-Kagome… tú estarás conmigo, vendré por ti. Y te alejare de esta bestia que te hará sufrir. Te lo prometo.
-Lobo apestoso. Ven acá –dice saltando sobre el lobo. Aunque este rápidamente y sin pensarlo dos veces salió corriendo hacia su rumbo principal.
Sus amigos lo siguieron rápidamente, pero… siempre quedándose atrás.
El sol caía en el Segoku, mientras el lobo estaba subiendo a los pies de la montaña. Aunque se encontró con una sorpresa. Aproximadamente unos veinte lobos blancos estaban en la subida de la montaña. Gruñéndole, mientras que otros lobos convertidos en humanos, tenían lanzas en sus manos.
-Jum, vaya creo que pesque algo. ¿A quién esperan, amigos?
"Lo lamentamos kouga" susurro uno de los youkais, colocándole el filo de una lanza en la garganta. El lobo examino la situación. Y gruño, aparto un poco con la mano derecha el filo de la lanza susurrando.
-Que mierda, les sucede.
-¡Kouga! –grita Ginta, llegando hacia donde él estaba. Miro hacia los demás, aunque Hakkaku lo tomo del brazo lanzándolo tras un arbusto. Y ambos quedándose ahí. Escuchando.
-Son órdenes de arriba, tenemos que llevarte.
-Ni sueñen… que me casare.
Se provoco una pelea, kouga como era el más capacitado evadió los golpes y las lanzas. Con sus agiles movimientos dejo fácilmente a todos tendidos en el suelo, se acerco a uno de sus amigos. Demostrándole que de verdad lo sentía, pero de verdad el ya habia tomado una decisión. Y ahora solamente venia a comunicarla. . Aunque desde arriba se escucho un grito.
-¡Kouga!
AVANCE:
-¡Traición! –Grito un lobo completamente fuera de sus casillas- El exilio es tu castigo, por haberte de enamorado de una humana común y corriente.
-Eso no es posible, ¡Mierda! Por favor Ayame has algo
-Eso… tú te lo has buscado. Kouga… uno siembra… lo que cosecha. –susurra Ayame bajando la mirada.
"No me maten por favor ;D nii-chan te adoro!"
