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Advertencias del capitulo: (Lenguaje obsceno)

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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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El juramento

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*Capitulo 2*

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"Culpable"


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Escuchas la puerta cerrar con suavidad, los tacones que resuenan por el pasillo y tu atento sigues el sonido hasta que finalmente este desaparece.

Tiras sobre el escritorio los papeles que tienes entre las manos y apretas los puños con mucha fuerza.

Sabes que necesitas tranquilizarte, ya ha pasado mucho tiempo como para que lo eches a perder todo por su estupidez.

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-Maldita sea.- gruñes y tu cuerpo entero tiembla por la rabia acumulada, estas furioso y no sabes si fue exactamente por el espectáculo que ella te hizo montar.

Respiras una y otra y otra vez hasta que consigues calmarte, te recuestas en tu silla de cuero y suspiras mientras diriges tu mirada al techo.

Maldices la hora en la que se le ocurrió llegar y pegas un golpe al escritorio tratando de disipar la ira que nuevamente te embarga.

Lo único que sientes te reconforta es recordar sus lagrimas, cada una de ella llena el vacío en tu pecho, pero eso no es suficiente y quieres mas, deseas verla destrozada, perdida, quieres pisotear su orgullo y hacerle pagar en carne propia todo lo que él sufrió.

Ella se lo merece.

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Aunque una parte de ti siente que no es así… una parte siente deseos de tocarla cuando esta cerca, de limpiar cada lagrima que de sus ojos tristes cae… de no hacerle sufrir.

Si, sientes que algo no esta bien pero inmediatamente te reprimes por esas sensaciones y ese sentimiento que poco a poco nace en ti, que no debes sentir y tienes que manchar con el odio y vacío en tu corazón.

Oyes el sonido de la puerta al ser abierta y te irgues en tu silla, diriges tu mirada a ese punto pues claramente ordenaste a todos no entrar, pero tras ver a una cabellera dorada asomar relajas tu postura.

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-Hola Sasuke.- dice el rubio tranquilamente y eso llama tu atención pues Naruto nunca te llama por tu nombre a menos de que algo le perturbe, le miras sentarse frente a ti en silencio y sabes que algo anda mal.

-Naruto.- le llamas de manera amenazante sabiendo muy bien que él no te ocultara nada, por algo es tu mejor amigo.

-La vi… salía del edificio y aunque lo tratara de ocultar… ella lloraba.- murmulla quedadamente, odiaba ver a las mujeres llorar y eso lo sabes, estas seguro que siente pena por Sakura y piensa que ella no se merece eso… lo conoces tan bien, Naruto es un libro abierto.

-Tsk… vino en el momento en que estaba con la zorra de Karin.- explicas con simpleza mientras tu mirada se pierde en la pintura que esta colgada en la pared a tu derecha, quieres ignorar la pequeña, pero molesta sensación de culpabilidad que te embarga.

-Sasuke… ella te vio?- pregunta rápidamente y tú puedes notar el timbre de reproche que esta en su voz, aquello te hace enfurecer y olvidar automáticamente todas esas sensaciones.

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Frunces el ceño y sientes como la ira de nuevo se extiende por tu cuerpo.

-Maldición Naruto… no sientas lastima por ella.- dices sin cuidado de subir el tono de voz, eso poco te importa. Te levantas bruscamente de la silla.

-Pero es que Sakura… no parece una persona así… ella, ella no pudo haber echo algo como eso.- dijo eel en voz baja mientras negaba con la cabeza, poco conocía a la pelirrosa pero algo le decía que ella no era culpable de nada.

-Fue su culpa… por su maldita culpa mi hermano se suicido y tu lo sabes… ella lo pagara con creces… y no pienso descansar hasta verla destrozada.- dices apretando los puños.

-Entiende Sasuke, esto no esta bien.- reclama Naruto levantándose de golpe de la silla.

-Yo no soy tan buena persona como tu Naruto… yo no puedo perdonar.- expresas mirándolo fijamente.

-Es imposible hacerte razonar cuando estas tan alterado.- dice el rubio dándote la espalda mientras alborota su cabello.

-Es que a mi no me interesa hacerlo… ni tu ni nadie me convencerán de detener todo esto.- aseguras fríamente.

-Maldita sea… dime que pasaría si estas equivocado?- pregunta él seriamente mientras voltea hacia ti

-No lo estoy.- afirmas con seguridad.

-Y si lo estuvieras?- insiste haciéndote irritar.

-Simplemente es imposible… todo la señala a ella y tu perfectamente lo sabes.- expones haciéndole callar, suspiras y te sientas en tu silla, luego te cruzas de brazos y lo observas fijamente.

-Si Sasuke… todo la señala, pero yo siento que Sakura no es la culpable… ella sufre por ti.- susurra con la cabeza gacha, desvías la mirada de él y la diriges al gran ventanal que se encuentra frente a ti.

-Y tú crees que por suposiciones tuyas yo parare.- mascullas luego de un momento con voz vacía.

-Eres más cabeza hueca de lo que pensaba.- gruñe eel irritado, devuelves la mirada rápidamente a él y lo observas con los ojos entrecerrados.

-Cállate dobe.- ordenas amenazante mas Naruto se encoge de hombros como si no le importara y se sienta en la silla que antes ocupaba.

-Estupido teme.- murmulla poniendo las manos tras su nuca mientras tuerce la boca.

-Tsk… fastidias demasiado usurantonkachi.- expresas volviendo la mirada a la ventana.

-Eres tan ciego… créeme Sasuke… créeme cuando te digo que te arrepentirás por seguir con esto.- dice seriamente.

-Hmp dobe… nada me hará cambiar de parecer, estoy seguro, completamente seguro de que ella es la culpable.- dices con la mirada perdida. Eliminaras toda duda y le harás pagar en carne propia lo que tu y él sufrieron… ella se lo merece

-Sakura sufrirá mucho… lamentara el día en el que se le ocurrió jugar con mi hermano.- aseguras con una sonrisa de lado.

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Estas en tu cama, sentada y llorando en silencio, te sientes tan mal, tu pecho se retuerce y el nudo en tu garganta es insoportable.

Las imágenes de ese maldito encuentro siguen en tu cabeza hiriéndote profundamente, algo quema tus entrañas y tu corazón agoniza y sangra.

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Sasuke no es el mismo hombre que conociste hacia un año y medio.

No es el hombre que en el altar te prometió una vida dichosa y feliz.

A él le gusta verte llorar y sufrir

Él disfruta de tus lagrimas, de humillarte y pasar sobre ti.

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Lo conociste en una fiesta de sociedad a la cual obligada tuviste que asistir.

Desde el momento en lo miraste te dejo deslumbrada, él es un hombre muy guapo y atractivo, imponente y con un aire misterioso.

Se acerco a ti galante y te ofreció una copa, nunca te había gustado beber, pero por ser él aceptaste.

Te pregunto tu nombre y luego te pidió que fueras su acompañante, estuviste toda esa noche a su lado y él como todo un caballero te presento a una infinidad de conocidos, luego al terminar la velada, te pidió un reencuentro.

Ese fue el primer error que cometiste.

Aceptar su propuesta.

Estupidamente creíste que él era la hombre que habías estado esperando toda tu vida, que él seria la persona que volvería tus días alegres y que te sacaría del infierno en que se había convertido tu vida despues de la muerte de tus padres.

Que equivocada estabas.

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El tiempo paso rápidamente, no había ningún día en el que no se vieran.

Sasuke era sumamente tierno y amable, cada vez que salían te llevaba a lugares magníficos y bellos, y pasabas con él un día maravilloso.

Cuando su piel tenía un leve roce con la tuya era algo mágico y cuando él te besaba tú alrededor desaparecía.

Dejaste que entrara en tu corazón, él se volvió tu razón de vivir… tu todo.

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Sin ser consciente pasaron seis meses y en una cena romántica a la luz de la luna te pidió matrimonio, denominaste ese día como el mejor de tu vida sin darte cuenta que era el inicio de un infierno.

De tu peor pesadilla.

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Los preparativos de la boda fueron demasiado rápidos, como si todo estuviera preparado con antelación y pensaste que él ya lo tenía lo tenia planeado desde hacia mucho tiempo.

Te sentiste tan feliz por ello y en una semana estabas en la iglesia diciendo el tan ansiado "si".

Luego de la fiesta cuando iban en una limosina su expresión cambio y cuando te quisiste acercar a él se alejo de tu tacto como si este le quemara y se excuso diciendo que le dolía la cabeza.

La luna de miel se cancelo por un viaje de negocios que llego de improvisto y al cual no podías asistir por que era "exclusivamente" para los empresarios, luego de dos semanas Sasuke volvió demasiado cambiado.

Ya no habían besos cariñosos.

Ni una sola caricia.

Nunca te toco.

Él se volvió frío y lejano.

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Cada vez que tu te querías acercar a él de cualquier forma te rechazaba de una manera grosera y alterada hasta hacerte llorar y luego te observaba y parecía disfrutarlo, pero simplemente como una imbecil te negaste a verlo hasta que tuviste la primera prueba de infidelidad.

Una mujer llego a "tu" casa diciendo que era su amante.

La recuerdas perfectamente, tenia cabello café y ojos miel, era esbelta y alta, bastante bonita.

Dijo que se llamaba Rin y exigió hablar con tu esposo, te negaste a creerlo, para ti no era más que una calumnia, pero cuando le preguntaste a Sasuke, él muy cínicamente lo acepto.

Como si nada.

Como si tú no valieras.

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Y tu sueño… tu cuento de hadas se apago.

Las lagrimas en tus ojos son mas comunes, casi como un ritual que él observa en silencio, con fascinación.

Las sonrisas desaparecieron y la alegría se ve tan lejana.

Tu corazón esta acostumbrado al dolor y tú… tú te marchitas.

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Ya no existe esa joven de veinte años alegre, optimista y cariñosa, que veía el dolor como un obstáculo que se debe sobrepasar.

Tus ojos ya no tienen brillo, tus sonrisas ya no son sinceras y tu felicidad… tu felicidad murió con el hombre bueno, amable y tierno que Sasuke aparento ser.

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Quisiste odiarlo, pero te era imposible así que, volviste a la tontería de querer recuperar tu matrimonio.

Le pediste un consejo a tu mejor amiga, Hinata.

Por supuesto sin decirle lo que realmente pasaba en tu vida, la cual según todas las personas, es perfecta.

Las apariencias engañan.

Hinata te dijo que trataras de remendar todo, de hablar con Sasuke y pedirle una explicación sobre su comportamiento y tú como una ilusa le hiciste caso.

Mira que eres estupida, te lo repites y no te cansas.

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Fuiste a su oficina y te topaste con esa escena que te duele profundamente recordar… pero esta vez decidiste tragarte tus lagrimas, porque estas agotada de llorar y llorar y llorar por él.

No le diste ese gusto de humillarte frente a las personas, preferiste hacerlo en silencio, donde nadie te pudiera ver con lastima.

Porque ya no quieres ver esa mirada.

Estas cansada.

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Herida tras herida.

Tu vida no es rosa… ya no.

Te acuestas en la cama e inevitablemente tus ojos se cierran.

No hay mejor alivio para ti que dormir.

Porque en tus sueños no hay sufrimientos… ni lagrimas.

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*Fin del capitulo*

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