Capitulo 2: Intentos fallidos y etapas cerradas
La chica fue abriendo los ojos, se encontraba en la enfermería de Hogwarts. A su lado solo se encontraba un chico esperando que despertara y la mesita de noche abarrotada de regalos, donde solo resaltaba un Lirio que cambiaba de color.
-¿Que te paso Lily? –Pregunto preocupadamente un chico de cabello negro dividido como en dos cortinas –Te desmoronaste como nunca.
-N-nada, no pasó nada
-¿Acaso crees que me podrás mentir a mi? –dijo ceñudo Snape mientras miraba fijamente a los ojos de Lily. –En este colegio soy quien mas te conoce, y lo sabes.
-Pero…. Nosotros ya no somos amigos, como puedes conocer tanto a una sangre impura… no te da vergüenza – dijo la chica sarcásticamente.
-No digas tonteras en este momento, dime si te puedo ayudar en algo… -dijo casi suplicante el chico.
-No, nadie puede, y te agradecería q… -dijo notando un mareo- Muchas gracias por ayudarme en este momento Sev, pero con esto demos por cerrada nuestra etapa, cada quien sigue su camino.
-Pero Lily…
-Nada Severus, no podemos seguir la misma senda, por una sola gran razón. Tú serás un mortifago, y yo luchare contra ellos, ni los Capuleto y los Montesco pudieron llevar una guerra así sin terminar en un desastre. No puedo negar que me preocupo cada día de ti, ya que siempre te tendré en el alma como mi mejor amigo, casi mi hermano, pero nuestros caminos se dividen aquí.
-Perdóname por todo lo que hice Lily, yo cambiar…
-Espero que así sea, solo el tiempo te podrá dar la razón con respecto a tus lealtades.
-A-adiós Lily… -dicho esto se paro con las piernas temblorosas en dirección a la salida de la enfermería, y cuando se encontró en el rellano de la puerta aun dándole la espalda a la chica- ¿Lo que te pasó fue por culpa de Potter?
-De verdad me conoces Sev
-Nos vemos… -dicho esto el chico salió de la enfermería, soltando silenciosas lágrimas mientras el Lirio se fue secando poco a poco para morir una hora después.
…
Dos días en la enfermería y Lily se encontraba como nueva, aunque sólo un tanto estresada por haberse perdido 2 días de rondas, de estudio, deberes, etc. Ahora solo le restaba apurarse e ir en busca de Remus para que la pusiera al día de todo lo sucedido. Pero antes que eso, debía ir al gran comedor, necesitaba una exorbitante ración de comida.
Apenas puso un pié en el gran comedor todos la miraron, el hecho de que se había desmayado en el medio del pasillo encima de Snape ya era de conocimiento común y lejos uno de los rumores mas grandes, uniéndose al hecho de que todo el colegio escuchó un "SUELTAME POTTER" lo cual dejaba mucho para la imaginación de las féminas que seguían incesantemente la teleserie.
Asimismo la chica se dirigió a su mesa, no era primera vez que la miraban así, por ende su vida podía continuar, se sentó en un lugar mas apartada del resto de contingente de Gryffindor ya que solo quería tranquilidad ese día. Comió su desayuno calmadamente y escuchó una voz tras ella:
-Te encuentras bien pelirroja –dijo un joven de cabello negro y ojos grises.
-Eso a ti no te interesa Black
-Yo creo que si, ya que somos amigos
-¿Desde cuando?
-Desde el día que practique lo aprendido de legirimancia de mi tío Alphard y supe que te gusta Corn...
-Cállate o te castro -dijo la chica mostrando el tenedor- ¿y que hiciste que? Eres aun más sicópata que el mismo James.
-¿Ahora es James?
-Potter… ¿y me puedes dejar en paz las ocho de la mañana?.
-Solo si sales con James para que deje de llorar por ti
-Nunca saldría con un chico como el, yo no soy consuelo de nadie
-Consuelo? No se si te das cuentas que todas las demás chicas son el consuelo de Cornamenta para superar lo tuyo.
-Parece que lo toma bien –dijo la chica de soslayo mirando como el chico de anteojos conversaba animadamente con la chica del tren.
-No lo entiendes chica… - con ese comentario el chico se paró y comenzó su rumbo hacia James dejando a una pelirroja ceñuda sentada en el gran comedor, cada momento con menos apetito.
…
Las semanas siguientes pasaron lentamente, Lily cada momento se encontraba mas fastidiada, le daba vergüenza que Sirius la mirara con cara de padrino de bodas, ya no se animaba a hacer guardia a los Merodeadores como los dos años anteriores ya que no quería ver la cara de James, le daba miedo contarle lo que le sucedía a su mejor amigo Remus, ya que era algo así como un agente doble, sentía pena por Snape que cada día se veía mas demacrado. Se encontraba completamente sola.
A pesar de eso, no podía escapar para siempre y fallarle a tanta gente mientras se escondía, la profesora McGonnagal le agradecía día a día por controlar todo lo que Remus no lograba de los merodeadores, no se podía alejar de Remus, ya que cada día solicitaba mas la ayuda de su amiga y no se perdonaría abandonarlo. Sin contar que el suceso del tren pareció ser olvidado por James a que al tercer día después de que saliera de la enfermería le pidió que la acompañara a Hogsmade y así lo hacia día tras día, sin contar que cuidándole la retaguardia se encontraba un joven de ojos grises mirándola divertido y haciéndole muecas. Simplemente era un camino sin retorno, simplemente le quedaba un año y esa era su única ilusión para seguir, no los vería nunca mas, solamente mantendría el contacto con Remus y todo sería mejor.
-Señorita Evans, en que tanto piensa, me sorprende no verla terminar aun su poción siendo que usted siempre es una de las primeras en entregarlas - Dijo el profesor Horace mirándole preocupado.
-No puede de dejar de pensar en James –Gritó un chico desde el fondo del salón entre las carcajadas del resto de la clase.
-Lo que dice el señor Black es cierto Lily? –pregunto el profesor buscando la manera de lograr saber mas acerca de su alumna favorita
-Eso jamás profesor, nunca me enfrascaría con un chico con tanto kilometraje, y lo que dice Sirius es el reflejo de su alma, no se da cuenta de que le sigue a sol y a sombra. – dicho esto Sirius no supo que replicar mientras Lily echa una furia termino su poción rápidamente, debía vengarse de ese animal.
…
Poco a poco pasaban los meses, y Lily seguía con el mismo estado de ánimo, día a día se levantaba y se enfrascaba en un sinnúmero de batallas campales contra los merodeadores, pero ignorando olímpicamente a James y dejado diariamente un ojo morado, mejilla hinchada o un nuevo moretón en el trasero de Canuto, esto se había vuelto personal.
James tampoco era el mismo de antes, bajó la intensidad de las peticiones a Lily, sus notas ya no eran las mismas, cada luna llena ya no era capaz de transformarse en un Ciervo sin salir herido por Remus, sus atrapadas de la Snitch ya no eran tan rápidas y realmente su sonrisa de medio lado ya no existía, junto con ello desapareció el gesto de su mano en el pelo. Algo no andaba bien.
-¿Que piensan hacer para navidad? –Preguntó Colagusano mirando a sus amigos.
-Yo me quedare en Hogwarts, desde que falleció mi padre no e sabido nada de mi madre – dijo Remus mirando por la ventana para que no se demostrara la tristeza en sus ojos.
-Yo te acompaño entonces amigo – Dijo Sirius poniéndole una mano en el hombro a su amigo.
-Yo debo ir con mi madre y mi padre –dijo el chico con tristeza recordando cada cena navideña en su casa.
-Y tu Cornamenta, ¿que harás? –preguntó Sirius mirando a su amigo que se encontraba recostado boca abajo en su cama.
-Iré a pasarla con mis padres, me mandaron una lechuza de San Mungo diciéndome que saldrán ara esas fechas – dijo el chico con tono de voz animado.
-¿Realmente aun siguen ahí? ¿Siguen en cuidados intensivos? –dijo sin mucho tino Colagusano
-Si, pero me avisaron que mi madre ya puede volver a hablar nuevamente, y que mi papa ha logrado mover dos dedos- dijo el chico con una sonrisa, que mas parecía una mueca para lograr contener las lagrimas que le querían aflorar.
-Realmente los atacaron con magia oscura, y tus padres al ser tan buenos no lucharon al igual que los míos. –dijo cabizbajo Sirius.
-Deja de culparte hombre, de esto solo tienen la culpa los que lo hicieron, y el mismo Voldemort, así que cálmate o te golpeare –con esto se reflejo realmente una sonrisa, pero menos de dos segundos.
Los chicos siguieron la conversación animadamente pensando la última travesura antes de las vacaciones, mientras que James Potter se encontraba nuevamente acostado boca abajo en la cama y dos de sus amigos lo miraban de reojo.
Al otro día los chicos se levantaron sin problemas, James seguía con las revoluciones mas bajas mientras caminaba al campo de quidditch y que créanlo o no, ese día sería el segundo partido del año contra Ravenclaw. Todo el colegio se había teñido de rojo con oro o azul con plata, y el ánimo seguía subiendo a cada segundo.
En el camarín de Gryffindor se encontraba James dándole indicaciones a su equipo como capitán que era desde tercer año, al lado de el se encontraba el imponente Sirius Black con su uniforme y su armadura de Guardián mientras los cinco chicos lo miraban seriamente escuchando el discurso de James que se barajaba entre frases como: "este es el momento" "nunca hemos perdido contra ellos" "no debemos fiarnos" "nosotros tenemos el instinto de los leones y somos depredadores por naturaleza", lo cual hacía que cada uno de los cinco sentidos de los chicos se llenaran con la inspiración del capitán.
-AHORA FUERA CHICOS A DESPLUMAR A ESOS PAJARRACOS –con eso todos salieron corriendo del camarín en dirección al campo de juego y acomodarse en sus posiciones.
El partido comenzó, y nadie podía aguantar la emoción, las chicas gritaban y los chicos abucheaban al otro equipo, el termómetro corporal de todos subía minuto a minuto y el comentarista ayudaba a que así fuera.
- La toma Kirkland y se la entrega a Frank! No! Dos Ravenclaw le cierran el paso, pero en ese momento aparecen los gemelos Prewett, una Bludger cada uno y los derriban, Ahora Frank le manda la Quaffle a Alice, Alice la toma y GOOOOOOL DE GRYFFINDOR.
Todo el publico gritaba en ese momento, James giraba en círculos por el campo buscando la oportunidad de ataque segundo a segundo, la Snitch no se encontraba por ninguna parte, pero el equipo de Gryffindor anotaba cada dos por tres lo cual lo animaba bastante, el marcador iba 150 – 10 mostrando la habilidad de guardián de Sirius.
James miraba en todas direcciones en busca de un haz de luz dorada y nada, su cabeza se movía en todas direcciones hasta que sus ojos color ámbar se encontraron con los de una pelirroja que lo miraba fijamente sin mirar el resto del partido, en ese momento, en menos de dos segundos ve a la buscadora de Ravenclaw aventarse con toda velocidad en picada hacia el suelo, donde un pequeño resplandor dorado se movía rápidamente, en ese momento se lanzo tras ella. Ambos buscadores se encontraban a la misma distancia del objetivo, pero James no podía perder bajo ninguna circunstancia así que rápidamente se paró en el palo de la escoba y salto en dirección a la Snitch, la encerró entre sus manos y segundos después se encontraba rodeado por todos los Gryffindor del castillo, abrazándole y felicitándole. Entre el tumulto de personas se logró ver una sonrisa dedicada solo para el de una pelirroja que prontamente dio la vuelta en dirección al castillo, la delegada había tomado una decisión, le diría todo en la fiesta.
-Lily! –grito el chico al lograr separarse de la marea roja que lo tenía preso pero de un segundo a otro lo toma del brazo una mujer y del otro su mejor amigo. La cara de ellos dejaba mucho que desear, algo había pasado.
