Searching for Levi / Buscando a Levi
Original por Blessende / Traducción por Maru de Kusanagi
Capítulo 2: Nombres
~.~
Con una mochila colgada desganadamente de un hombro, puso dos tazas de malta en la mesa y se sentó junto a la cama de hospital. No era frecuente que Eren pudiese tener un momento de paz y quietud, pero en el hospital Stanley Memorial, lo deprimente de las camas vacías lo ponía silencioso. Su madre estaba tejiendo un sweater, tal vez preparándose para el invierno venidero. Eren acarició los bordes de la lana, mientras estos caían sobre la colcha y se perdían bajo el colchón. Los colores, gris y negro, se mezclaban hasta terminar en dos bolas de lana ocultas en las sombras. Repentinamente, le asaltó el recuerdo de cómo solía esconderse de la misma forma. Especialmente si había robado las galletas recién hechas, y su madre lo acechaba por la casa, echando fuego por la nariz.
'Eren Jaeger, ¡sal ahora mismo! ¡SAL, pequeño demonio!'
Eren se escondería bajo la cama, la boca fuertemente tapada con la mano izquierda. Pero no importaba cuánto acallara su risa y gemidos, su madre siempre descubría su refugio. Lo rodearía fuertemente con los brazos, y temblarían con la risa. Su delantal siempre olía a miel y jengibre. El aroma a casa y a una cena.
¿Qué edad tenía entonces? ¿Seis? ¿Siete?
Debió ser todo un problema para Carla.
'Estás terriblemente silencioso hoy, Eren.' Dijo su madre, la mano enredando hábilmente una cadena de hilo gris y girándola en una pequeña lazada. Hoy, su voz no estaba adormilada por la medicina. Se parecía al quieto rumor de los robles en el exterior, pacientes y calmos aún en la tormenta. No era la locura hablando. Era su madre. Y parecía que habían pasado años desde que la oyó decir su nombre. Sus camaradas le decían 'Jaeger', los amigos cercanos lo apodaban 'Jaegermeister' en broma, los molestos profesores solían llamarle "Sr. Jaeger'. Y, considerando su récord, siempre había un par de profesores molestos con él cada semestre.
Armin era el único que le decía 'Eren', pero no había algo especial en ello. No era la forma en que su mamá le decía.
Sabía de una única persona aparte que decía su nombre así. Como si fuera una palabra atesorada.
Y esa persona estaba a millones de millas, aparentemente sin interés de llamarlo ni una vez.
'Eren', dijo su madre 'No te me distraigas.'
'Ah, sí, perdona… estaba pensando' murmuró Eren, tomando una de las tazas y bebiendo un trago de malta. Se había perdido en sus pensamientos. El chocolate estaba amargo para su gusto, y se dio cuenta de que había olvidado ponerle azúcar.
'Maldición' dijo, haciendo una mueca 'Me olvidé de poner-'
Carla le dio una sonrisa comprensiva a su hijo. 'Está bien. Sólo quédate aquí. Me temo de que las horas de visita están por terminar.'
Hubo un silencio tenso, y Eren clavó la vista en las blancas paredes.
Horas de visita.
Casi se había olvidado de eso.
Su madre rompió el gélido silencio que se había instalado entre los dos. Tal vez, ella estaba deseosa de cambiar de tema.
'¿Cómo te van las clases en la universidad? Ya es el último curso, ¿no?'
Eren forzó una sonrisa.
'Deberías preguntarle a Armin. Es él quien está llevando todo adelante.'
'¿Conque sí?'
'Ajá.' Asintió Eren. El joven revolvió en su mochila y sacó un libro titulado Problemas de Física de Irodov. 'Sí… mira esto. Hay un millón de problemas escritos, y Armin ya los resolvió a todos. No bromeo. Él es un prodigio, lo juro.'
Su madre le sonrió cálidamente, sus ojos fueron del libro a su hijo.
'Armin siempre fue un buen chico. Me visita seguido, trae flores y me hace compañía. Me lee libros cuando no estás. Es un poco chapado a la antigua, sabes.'
Eren dejó de beber y devolvió la taza a la mesa. Percibió la decepción en su voz.
'¿Me odias?' preguntó él tras un largo rato.
Carla Jaeger sacudió la cabeza.
'No, Eren. Por supuesto que no. Sólo deseo tu seguridad.'
Y ahí estaba- esa movida inicial. La parte donde podía decir la verdad. La parte donde podía contarle a ella que no estaba enrolado en una academia militar y acuartelado seis meses en las barracas. ¿Le creería? ¿Alguien creería que este mundo no era todo lo que había? ¿Que había otro lugar, lejano, que tenia los recursos para curar lo que la gente consideraba enfermedades terminales?
Manos avejentadas de detuvieron y los ojos de su madre captaron los suyos, esperando respuesta. A veces, se preguntaba si ella no sabía todo ya.
Eren recordó las palabras de su juramento, las que dijo en una galería con su puño derecho sobre el corazón.
'Un guardián de la paz (1), atado a servir y proteger hasta la muerte. Honorable, leal, y que vivirá por otros antes que por sí mismo. Ése es nuestro juramento de sangre. Titán Prevalece.'
Odiaba ese estúpido juramento.
..-..
Las horas de visita terminaron y una gorda enfermera, llamada Robbins, llegó para echarlo.
No le sorprendía, ya que solía quedarse pasada las horas.
Eren se sentó en una banca solitaria, bajo las luces de un estacionamiento, había papeles tirados a lo largo de las chapas. Apretó una lapicera (2) bajo su mentón, releyendo sus garabatos. Ilegibles, todos. Deseó haber aceptado la oferta de Armin, pero no, tenia que optar por el camino del honor y la moral. Y ahora estaba clavado tratando de descifrar sus propias notas y diagramas inservibles, que se parecían a sonetos borrachos escritos por un marinero ebrio.
Y no, no estaba exagerando.
Suspiró, cerrando el libro y preguntándose porque se dormía tantas veces en clases.
'¿Por qué, preguntas?', dijo una voz. 'Porque sólo trabajar y nada de diversión, hacen de Eren un chico aburrido.' Le provocó, divertida, la voz en su cabeza. Una voz a la que, Eren estaba seguro, le acompañarían unos brillantes ojos grises.
Eren reprimió una sonrisa.
Cierto, pero esa no es la respuesta, sabiondo.
Era porque sus noches las pasaba en vigilia. Se preguntaba cómo lo aguantaba Annie. Leonhart era mayor que él, una guardiana apta a pesar de ser ruda a veces. Habiendo manejado las puertas con ella por dos años, Eren había descubierto ciertas verdades sobre su carácter. Su primera impresión de Annie no había cambiado todavía. La rubia seguía encontrándole gracia a las cosas más raras, y no poseía una onza de simpatía en ese corazón de hielo suyo. Pero nunca le dijo nada de eso a la cara. No a menos que estuviera buscando problemas. Ella era la mejor luchadora de su escuadrón, y Eren sabia de primera mano el daño que la rubia era capaz de infligir. Igual, había muchas cosas que le admiraba. No habían compartido demasiado cosas personales. Todo lo que sabia de ella era que tenia un solo progenitor, como él, un padre Terrícola con quien juraba la relación era complicada.
Pero, a diferencia de Eren, muy a diferencia de él, Annie no estaba atada al mundo de Titán.
Ella lo odiaba, despreciaba su existencia, y Eren se preguntaba si tenía algo que ver con su compañero.
Había un rumor entre los guardianes, de que Annie se había comprometido con un civil de la Tierra.
Nadie sabía quién era el hombre misterioso.
La noche se puso gélida, y repentinamente estuvo agradecido por vestir su parka. Se bajó el gorro y se dejó caer otra vez en la banca, mirando la brillante luna en el cielo sin nubes. Estiró los brazos y se frotó la piel de la nuca.
Y, como un rayo caído de la nada, su reloj empezó a sonar.
Por supuesto, no era sólo un reloj.
Eren le dio a su reloj pulsera una mirada extrañada. Apretó el botón verde en la parte trasera, y oyó la familiar voz automatizada hablarle.
'Actividad sospechosa observada en la Puerta Veintitrés cerca de Avalon.'
Las cejas de Eren se fruncieron formando pliegues. Recogió sus cosas con torpeza y las guardó en su mochila.
'¡Sí, ahí voy!'
1 La traducción es correcta, pero el equivalente español es '(miembro de los) cuerpos de paz'. Así que ambos términos serán usados.
2 Ok, para el que no sepa, me refiero a un bolígrafo, boli, estilográfica.
NOTA DE LA TRADUCCION: La historia crecerá con cierta lentitud, y trataré de no tardar más de una semana entre los capítulos. Mi intención es publicar los fines de semana, pero tengan en cuenta de que los capítulos irán alargándose, además de que están los capítulos extras que a veces son bastante largos, por lo cual me requerían más tiempo, especialmente cuando reinicie la uni en estos días.
De todas formas, también agradezco a quienes han dejado review, y a quienes conocen el original, espero que les guste mi adaptación. Ah, también había olvidado agregar un detalle en el primer capitulo, que explica qué son los quevedos ,para quien no sepa.
Ja ne!
