nota: he hecho 2 capítulos como el 1 quiero saber si este les gusta primero para dejarlo o subo el otro.
Capitulo 1.
Una joven de oscuros cabellos castaños dormía placidamente en su cama, dejando fuera todos los problemas que la habían atormentado la noche anterior, haciendo que su mente vagara por un mundo de inconciencia que calmaba su ser, sin embargo aquella paz le fue interrumpida por el suave movimiento de su madre intentándola despertar. La joven con pesadez y un poco de molestia abrió sus ojos encontrándose con el sonriente y radiante rostro de Rene, su joven madre.
-¿Qué sucede mamá?-le pregunto con somnolencia, casi volviendo a caer en su sueño.
-han venido a buscarte, así que vístete pronto para ir a la escuela.-le respondió mientras le escogía un conjunto de ropa para luego dejárselo a los pies de la cama.
-¿de que hablas?, yo me voy sola.-le alego ella por su parte enderezándose de su cama luego de analizar bien las palabras de su madre.
-¿que acaso ayer no fuiste a la escuela?-le pregunto mientras se acercaba a ella con las manos en sus cintura.
-¿Qué tiene que ver eso?, y mamá ¿con quien crees que hablas?-le contesto ella devolviéndole la pregunta. Ella solo la miro fijamente estudiando cada una de sus expresiones.-mamá…-la llamo para que le dejara de mirar.
-pues creí que Edward era tu nuevo maestro o ¿no es así?-comenzó a decir mientras se sentaba a un lado de ella en la cama, la joven se sorprendió por su pregunta, no pudo creer como la noticia le llego tan rápido a su madre. Asintió a sus palabras.
-¿Cómo lo sabes?-le cuestiono aun intrigada por saber quien había ido con el chisme.
-¿olvidas que su madre es nuestra vecina?-se golpeo mentalmente por lo lógico, sin embargo seguía confundida, miro como su madre se colocaba de pie y comenzaba a avanzar hacia la puerta de su habitación para retirarse, ella pareció notar la confusión en su hija, por lo que se volteo a mirarla y decirle-Edward se ofreció a llevarte, te espera abajo, así que es mejor que te apresures.-le ordeno su mano, para salir inmediatamente después de su cuarto cerrando la puerta tras de si, dejando a la castaña con las palabras en su garganta.
Soltó un suspiro con pesadez, para luego tener un pequeño flashbacks de su pasado, y recordar las burlas que sufrió en su adolescencia por aquel inmaduro joven, que no la dejaba en paz junto a sus amigos…
Ya él día anterior pudo soportar sus miradas y sus risitas burlonas que soltaba siempre que ella se le acercaba, sin embargo ahora compartiría un largo y tortuoso camino junto a él hasta la escuela, y todo por que su madre desde pequeña se empeño en unirlos como pareja a ambos, aun no comprendía como aquel demonio con disfraz de ángel podía encantar de esa manera a su madre. Sabia actuar muy bien…
Se comenzó a desnudar con lentitud, quitándose la ropa con pesadez haciendo del momento lo mas largo que podía, tal vez de esa manera Masen se aburriría y la dejaría en casa, llegaría tarde a la escuela, pero prefría ello a soportarlo a solas…
Cuando hubo terminado, comenzó a bajar las escaleras completamente alerta a cualquier sonido, al estar en el primer piso se sorprendió al no ver a nadie, por lo que sintió sus nervios despejarse, quizás su plan había funcionado y él muchacho ya se había marchado.
Se volteo hacia la cocina en busca de un pequeño aperitivo antes de marcharse y se golpeo de frente contra algo duro pero suave a la vez, que la hizo tambalearse, sin embargo la sujetaron unos fuertes brazos por los hombros impidiéndole caer, ella se sobresalto por el encuentro repentino, y alzo su cabeza de golpe encontrándose de frente con su pesadilla. Frente a ella con una sonrisa burlona se encontraba Masen, quien la mantenía firmemente afirmada con sus brazos.
-buenos días Bella-le dijo mientras dejaba en su mejilla un suave beso, que la hizo enrojecer.
-buenos días…-le contesto bajando su cabeza mientras se alejaba de él. Al parecer su autocontrol se esfumo apenas el había vuelto a aparecer frente a su vida.
-al fin bajas, Edward ya estaba por irse sin ti.-le regaño su madre apareciendo por detrás del joven de cabellos bronces. En su interior se cacheteo mentalmente por haber bajado tan pronto, si tan solo se hubiera demorado un poco mas en su cabello hubiese podido salvarse de aquel tormento.
-no se preocupe señora, usted sabe que la habría esperado todo lo necesario.-le respondió a su madre con una sonrisa torcida que dejo a Rene fantaseando, mientras Bella sentía nauseas de aquella pobre actuación de niño bueno…
Luego de unos minutos ambos ya estaban fuera de la casa, con Rene a la siga mientras lanzaba pequeñas insinuaciones de su relación romántica disfrazadas en bromas, la muchacha aun no podía creer que su madre se empeñara tanto en algo que era demasiado lógico que jamás podría ocurrir y menos en la situación actual, en la que su propia hija odiaba a aquel muchacho con toda su alma y en la que él era su maestro de literatura. En realidad su madre aun vivía en un mundo de fantasías.
Frente a la casa, se encontraba estacionado un elegante volvo plateado que destacaba entre todos los demás vehículos de la zona.
Masen la dirigió hacia él, para luego abrirle la puerta con cortesía, ella entro insegura mirándolo de reojo, sabia que su comportamiento tan caballeroso era por la presencia de su madre que no apartaba su mirada de ellos. Observo como el cerraba la puerta del automóvil luego de que entrase, para después despedirse con cortesía de su madre, incluso fue testigo de un oscuro rubor que cubrió las mejillas de Rene. Su madre era muy débil, ella misma podía ver lo falso de su actitud…
Luego de que el la acompañara dentro del volvo y de una pequeña despedida con sus manos a Rene, partieron rumbo a la escuela. Bella se mantuvo en silencio abrazando su bolso contra su pecho mientras pegaba su mirada a la ventana intentando que su mente solo se concentrara en el camino.
-pareces nerviosa.-comento él con voz profunda haciéndola estremecer, ella negó con su cabeza, mientras contaba en su mente los minutos que faltaban por llegar al establecimiento.
Masen al ver la respuesta que le dio, estaciono el vehiculo a un lado de la acera, provocando un escalofrío en la joven.
-¿Qué te sucede?-pregunto luego de apagar el motor.
-te he dicho que nada.-le respondió atropelladamente, fijando su mirada en sus pies.
-por favor, ¿de verdad crees que me lo voy a tragar?-le pregunto acercando su rostro al de ella, colocándola aun mas nerviosa e incomoda, ya bastante tenia con ir a la escuela con él en el mismo auto solos y ahora el se detuviera y se le acercaba de esa manera, estaba lista para golpearlo si se le acercaba mas…
-eso a ti no te importa, ¿podríamos irnos ya?-le pidió casi como suplica apretando con mas fuerza su bolso. El soltó un suspiro para luego volver a sentarse en su asiento.
-se que cuando éramos pequeños no tuvimos una buena relación-comenzó a decir, provocándole enrojecer de sobre manera.-pero sabes que estaba en mi época de inmadures, ahora ya soy adulto, no soy el mismo crío que te atemorizaba en la escuela o cuando jugabas en tu casa.-continuo, Bella ya sentía la urgente necesidad de salir corriendo de allí ya comenzaba a pensar en un buen camino por el cual el no la podría seguirla.-ni siquiera me oyes…-murmuro luego mientras la observaba, ella ocultaba su rostro con una cortina echa por sus largos cabellos castaños, noto lo tensa que estaba y sus brazos como apretaban con fuerza el pequeño bolso que traía, estaba realmente incomoda, y el con su pequeña conversación lo empeoraba.
Soltó otro suspiro, para luego alargar su mano y acariciar su cabeza con ella, la suavidad de sus cabellos lo encanto, como había extrañado esa sensación luego de que entro en la universidad y se separo de ella.
Bella se sobresalto al sentir aquella caricia, cerro sus ojos temiendo por que le tirase del cabello o le hiciese alguna de sus tantas bromas de cuando era niño, ahora estaba sola e indefensa, y se sentía como un pequeño conejo que esta a punto de ser casado.
-sabes…-comenzó a decir, quitando su mano de la cabeza de ella, una vez que el realizo ese simple acto la muchacha se relajo, algo que no resulto inadvertido para él.-…no te quiero forzar a nada…-le dijo con voz aterciopelada causándole un estremecimiento en todo su cuerpo.
Encendió el motor, y volvieron rumbo a la escuela, en el resto del trayecto no hubo conversación en lo absoluto, tan solo un par de miradas de reojo por parte de la castaña, quien seguía sumergida en sus pensamientos; debía admitir que su actitud llegaba a ser ridícula y deprimente temiéndole a un muchacho que ahora ya era un profesional maduro y exitoso, no un chiquillo burlón y molestoso, como lo fue hacia años atrás.
Llegaron a la escuelo a tiempo, sin embargo Bella aun temblaba un poco por la fuerte velocidad que tomo Masen unos minutos después de arrancar el volvo.
Todos los alumnos de la escuela dirigieron su mirada hacia el volvo plateado recién llegado que resaltaba brillante antes todos los demás.
Bella iba a abrir su puerta pero Masen se le adelanto haciéndole el favor, para luego ayudarla a bajar, todos los jóvenes presentes quedaron impactados al ver al nuevo maestro con quien todas fantaseaban, yendo con Isabella Swan, la muchacha a la cual todos ignoraban y con verdadera suerte recordaban su nombre.
-bueno hemos llegado.-le susurro al oído, mientras cerrada la puerta de su vehiculo por detrás de ella, la castaña asintió a sus palabras observando como todos no apartaban la mirada de ellos, sabia que esto iba a empeorar…
Ambos caminaron hacia el interior del recinto, seguidos por los atentos ojos de los demás estudiantes, entre ellos un grupo de jovencitas sin poder resistir mas aquella escena se dispusieron a ir deprisa tras de Bella, debían aclarar miles de dudas con la castaña.
Bella ingreso al salón aun vacío y se sentó en su lugar, escondiendo su cabeza entre sus manos mientras intentaba despejar su mente. De pronto unos brazos la tomaron por los hombros haciéndola pegar un fuerte salto.
Eran Tania, Jessica, Victoria y Lauren, quienes la rodeaban con sus rostros ansiosos y sus miradas brillantes, la castaña se sintió al instante incomoda, el grupo de muchachas solo la tomaba en cuenta cuando necesitaban ayuda con alguna materia o cuando querían divertirse y hacerle alguna burla.
-¿Qué desean?-les pregunto algo tensa la muchacha, a lo que ellas soltaron unas cuantas carcajadas.
-Bella, hoy todos los hemos visto.-comenzó a decir Victoria mientras se acercaba al rostro de la joven apoyándose en sus antebrazos.
-venir juntos a clase…vaya eso deja mucho a la imaginación ¿sabes?-siguió Lauren, mientras se subía a la mesa, sentándose en ella con sus piernas cruzadas.
-están malentendiendo todo.-dijo con simpleza Bella al ver a donde iban ellas con sus palabras.
-¿malentendiendo que cosa?-pregunto Tania, sentándose en la silla que estaba a su lado.
-bueno…ya nos conocíamos, pasamos nuestra niñez juntos y hoy se ofreció a traerme, pero no se volverá a repetir.-finalizo segura, las cuatro jóvenes la miraron estudiando cada palabra dicha y expresión realizada, hasta quedar conformes.
-pues así me gusta más.-le comento Tania, atrayendo su atención.-el maestro Masen, es justo mi tipo, lo que siempre e buscado en mi vida…-continuo diciendo provocando en Bella una extraña sensación de posesión hacia Masen.-…espero que tu mosquita muerta no te interpongas…o ya veras.-termino diciendo.
-es un maestro…-susurro Bella por su parte.
-ya lo he hecho con otros maestros mantener una relación con uno, no me será difícil.-finalizo dejando sorprendida a Bella ante su sinceridad, Tania les hizo unas seña a sus amigas y juntas se retiraron del lugar, sin antes lanzarle una mirada de advertencia a Bella, para luego salir del salón moviendo su larga cabellera rubia.
-no me interesa…has lo que quieras con él.-susurro luego volviendo a acomodar su cabeza entre sus brazos. Su mente era una verdadera ensalada.
Primero se enteraba que Edward Masen, el abusivo de su niñez volvía a su vida y como maestro de literatura, segundo compartía con el un pequeño momento dulce que la hizo ver su lado maduro y lo adulto que se había vuelto, tercero, Tania… la chica mas popular en la escuela la había amenazado con alejarse de Masen…
En cierto modo, y ordenándolo de esa manera lo mas lógico era alearse de él…y eso haria.
