Hola Hola! Después de mi One-Shot y del Prólogo aquí os traigo el primer capítulo de este trepidante fanfic que espero que os guste. Va a ser un poco lioso pero espero que lo podáis entender, cualquier cosa que no se entienda me lo podéis preguntar y os lo responderé encantada!
Dejadme vuestras opiniones, dudas, sugerencias… (:
Los personajes NO me pertenecen!
Capítulo 1 : Dudas y Errores
Corría, en ese momento no podía hacer gran cosa, a su espalda corría una buena parte del ejercito de Vilgax, no eran demasiado fuertes pero eran muchos para vencerlos ella sola sin que nadie la cubriera, mientras tanto, Kevin se estaba ocupando de la otra mitad mientras que Ben se estaba ocupando del propio verdugo.
La joven Tennyson optó por crear unos cuantos escalones de mana y atacar desde arriba, tal vez sería los más práctico y lo más rápido, pero lo que escuchó fue la atronadora voz de Kevin que gritaba su nombre y, cuando se quiso dar cuenta se había interpuesto entre ella y un potente rayo de energía.
-¡Kevin! –Gritó horrorizada al contemplarlo tirado en el suelo, sin moverse -¡Kevin, Dios mío! –Se deshizo rápidamente de todos los alienígenas que tenía alrededor y corrió a su lado.
-Estoy bien, no te preocupes… -Susurró haciendo una mueca de dolor mientras se llevaba una mano a la cabeza, Gwen se horrorizó aún más cuando vio que la mano se manchaba de sangre –Dentro de un rato ya no me dolerá…
Vilgax había aprovechado un leve descuido de Ben para poder escapar, éste masculló algo por lo bajo y corrió también hacia ambos.
-¡Tiene que verte un médico! Gwen, ¡Ayúdame a subirlo al coche! –La aludida accedió y con el cuerpo totalmente tembloroso ayudó a montar a Kevin en el asiento trasero. –Sube con él, yo conduzco – Gwen hizo apoyar la cabeza de su novio sobre su pecho.
-Argh, maldición, me he dado un buen porrazo en la cabeza… -Masculló el moreno mientras se sentía tentado a volver a tocar la herida –Tennyson, como le pase algo al coche te mato –Dijo débilmente, después cerró los ojos.
-Está estable, aparentemente no le van a quedar secuelas –El doctor sonrió, el diagnóstico era bastante favorable –Lo vamos a tener unos cuantos días mias en observación, pero en teoría no tiene porque haber ningún problema.
Gwen seguía con la cabeza escondida entre sus brazos y no había parado de temblar, su cuerpo se tensó cuando notó la mano de su primo que se posaba en su hombro
-¿Has oído al doctor? Se va a poner bien –Dijo en un tono suave intentando tranquilizarla
-¿Podemos pasar a verle? –Fue lo primero que Gwendolyn articuló desde que se había sentado en la silla de madera de la sala de espera.
-Sí, porque está despierto –Respondió el médico con una sonrisa – Lo que necesita ahora es apoyo de sus seres queridos.
-Ve tú primera –Ben se levantó – Yo voy a la cafetería y de paso llamaré al abuelo y a Julie
La anodita tragó saliva, ahora no sabía que cara ponerle, estaban en esta situación solo porque ella no había estado atenta a lo que tenía que estar, lo peor de todo es que no había sido la primera vez, en las dos últimas misiones habían habido muchos errores y casi todos por su culpa, incluso llegó a pensar si le pasaba algo. Pero esta vez había ido demasiado lejos con el despiste, Kevin había pagado las consecuencias.
Después de dar dos leves toques a la puerta la abrió cuidadosamente, la cerró tras de sí y se decidió a alzar la mirada para encontrarse con la realidad, a un Kevin Levin conectado a una sonda y obligado a estar en una cama, sin moverse.
-Hola – El moreno se había incorporado al verla, esbozó una leve sonrisa y alargó uno de sus brazos para indicar que se acercase.
-Hola –Respondió con voz tímida sin atreverse a mirarlo completamente, se sentía realmente estúpida pero aún así cogió la mano de su novio, sentándose en el borde de la cama, sentía unas terribles ganas de llorar de nuevo.
-¿Y esa cara? –Preguntó alzando las cejas –No me digas que has estado llorando –Era una pregunta retórica, porque era más que obvio que se había pasado un buen rato llorando, sus ojos estaban más que enrojecidos e hinchados, después solo sintió la leve presión del cuerpo de su novia sobre el suyo, abrazándolo con fuerza.
-¡Estas aquí por mi culpa! – Sollozó sobre su pecho mientras notaba como la voz se le empezaba a quebrar lentamente, con cada palabra, en una lucha a muerte su impotencia pudo más que su fortaleza.
-Deja de decir tonterías, estoy aquí por defenderte, y lo volvería a hacer cuando hiciese falta, aunque… -Se apartó un poco de ella para mirarla fijamente a los ojos – Algo me dice que algo no va bien ¿Qué te pasa últimamente?
Eso mismo se preguntaba ella, que demonios le estaba pasando, había estado desconcentrada en todos los aspectos, el rendimiento escolar había caído en picado, y eso era muy preocupante viniendo de ella, considerando que era el cerebro pensante del grupo. En cuanto a sus cosas en casa, que decir de ellas si apenas pasaba por allí, su padre le había permitido muchas cosas por ser quien era y como era, nieta de uno de los fontaneros más importantes de la galaxia y de una anodita poderosísima, pero todo tenía un límite.
Para colmo se sentía insegura con Kevin, muchas veces creía que le sobraba y que era un estorbo para él, solia estar ausente en las conversaciones y se había dado cuenta de cuanto apreciaba la soledad.
-El otro día hablé con tu abuelo –La voz del chico volvió a sacar a la pelirroja de su trance repentino. –Y me dijo que las cosas en el colegio no te están yendo como siempre –Gwen sintió como se le empezaba a formar un nudo en la garganta y empezó a ponerse nerviosa.
-No pasa nada que no pueda arreglar –Aclaró rápidamente con una sonrisa forzada, lo último que quería era que él también le diese consejos sobre como manejar la situación, Kevin no era conocido por dar consejos de ese tipo.
-Esto está pasando desde que estamos juntos –No había sido ninguna pregunta, había sido una afirmación, una afirmación rotunda, Gwen cerró los ojos con una mueca de desagrado, no soportaba la idea de saber que tenía razón, a pesar de que no habían hecho muy buenas migas cuando se conocieron ahora, al menos ella, era incapaz de concebir un día a día sin él.
-Espera espera espera … -Susurró Gwen unas cuantas veces -¿Qué intentas decir con esto?
-Creo que sería mejor… -Desvió el rostro hasta que sus ojos negros se fundieron con la vista del exterior –Darnos un tiempo, hasta que se ponga todo en orden.
Gwendoline Tennyson sintió como la sangre se le evaporaba de las venas, como el nudo de su garganta se hacia inaguantable y como las lágrimas empezaban a subir violentamente hacia sus ojos, en cuestión de segundos ya se encontraba con una que le resbalaba mejilla abajo
-Gwen, esto es lo mejor para ti, creeme… -Susurró Kevin acariciandole la mejilla –De verdad que es lo mejor –Entonces ella se levantó bruscamente.
-¿¡Lo mejor para los dos o lo mejor para ti? –Preguntó en un grito rota de dolor antes de pegarle un portazo a la puerta y salir corriendo dejando a Kevin con la mirada perdida
-Kevin! –Ben entró un poco más tarde a la habitación del chico con un vaso de agua entre sus manos –Nos han dicho que no tenías nada gra… -Miró a ambos lados de las cuatro paredes –Anda, ¿Y mi prima? ¿Estaba aquí, verdad?
-Se ha ido –Respondió con voz opaca –Acabamos de… -Suspiró- De dejarlo.
Lo que se oyó después fue el ruido del vaso impactando contra el suelo, haciéndose añicos.
Había oscurecido del todo y ella seguía caminando por las solitarias calles del centro, miró al cielo, estaba muy encapotado y en cualquier momento podría empezar a diluviar, eso a la ojiverde no le importó, en aquel momento lo único que deseaba es que se la tragara la tierra y no la dejara volver a salir en todo lo que le quedaba de vida, con cuidado apoyó la palma de una de sus manos en un muro mientras que se acuclillaba en el suelo, se veía incapaz de poder seguir andando, se sentía vacía por dentro, incluso le costaba respirar, esto tiempo atrás le habría resultado patético ¿Ella llorar por un chico? Pues debía reconocer que Kevin se había quedado con una parte de su alma y con todo su corazón.
-No es justo… -Murmuró clavando la mirada en el suelo mientras un río de lágrimas le nublaba la vista de nuevo –Yo… -Cerró los ojos con fuerza y se puso en pie de nuevo, tenía ganas de todo y de nada, ¿Tan mala novia había sido?
-¿Gwen..? –La aludida abrió los ojos de golpe y se frotó el rostro con el dorso de la mano violentamente para intentar de secar las lágrimas pero fue inútil, salían sin cesar contra su voluntad –¿Gwen, eres tú? –La tan conocida voz volvió a llamarla débilmente, como si estuviera dudosa de si realmente era o no, finalmente se dio la vuelta para encontrarse con una Julie bastante preocupada la cual no pudo evitar un jadeo cuando la vio así. –¡Dios santo! ¡¿Qué te ha pasado?
Ben no dejaba de dar vueltas de un lado al otro mientras resoplaba, de vez en cuando miraba a Kevin con el ceño fruncido y luego volvía a hacer lo mismo, una y otra vez.
-Tennyson, me estás poniendo nervioso, para ya –Gruñó el moreno mientras se volvía a tumbar sobre la fría cama del hospital.
-¡Yo si que estoy nervioso! –Respondió atropelladamente -¡¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer?
-¡A ver si lo entiendes, lo he hecho por ella! – Gritó, aunque ahora, más que convencer a su amigo necesitaba convencerse a si mismo de que lo que había hecho estaba bien –Yo solo quiero lo mejor para ella, debe centrarse más en sus cosas en vez de preocuparse tanto por mí!
-Ah, ¿¡Así que es eso? –Preguntó indignado - ¡¿Te has parado a pensar si ahora va a estar mejor que antes? –Paró de dar vueltas como un león enjaulado para centrar sus grandes ojos verdes en las grandes orbes oscuras de su amigo –Ya te lo dije una vez, eres un idiota –Y seguidamente también salió de allí, dejando a Kevin hecho una furia.
Julie encendió las luces del pasillo y de la sala y acompañó a su mejor amiga al sofá para que se tranquilizara un poco, jamás le había visto así, Gwen se caracterizaba por ser una persona racional y calmada, así que pensó que tenía que pasarle algo realmente gordo.
-Voy a traerte un vaso de agua –Aclaró con voz urgente –Enseguida vuelvo-
Gwen se apoyó contra el reposabrazos del sofá mientras que por un momento cerró los ojos, le escocían terriblemente, no recordaba haber llorado tanto nunca, ni por nada ni por nadie. –Toma –Le alargó el vaso, haciendo que Gwen se incorporara y cogiera el objeto temblorosa entre sus frágiles manos.
No le quedó más remedio a la pelirroja que contarle lo que había pasado, lo que había pasado en la batalla y lo que acababa de pasar una hora antes en el hospital, se lo explicó como si aún tratase de creérselo ella también, después abrazó con fuerza a su amiga y rompió a llorar de nuevo hasta que se quedó dormida del esfuerzo.
Julie cubrió a su gran amiga con una manta y se dirigió a la cocina, cogió su teléfono móvil y marcó la tecla de rellamada hasta que salió el tono de espera.
-¿Si? –Dijo una voz ahogada en el otro lado de la línea telefónica –¿Julie?
-Si, soy yo Ben –Respondió la morena con un suspiro -¿Dónde estás?
-No te vas a creer que ha pasado Julie –Respondió Ben antes de ponerse a toser –Resulta que Gwen y Kevin…
-¿Han roto? –Preguntó tajante la interlocutora –Lo sé todo, me imagino que debes estar buscando a tu prima –E instintivamente miró hacia la sala – No la busques más, está aquí en mi casa y se acaba de quedar dormida –Un suspiro de alivio salió de los labios del joven Tennyson
-Dile a sus padres que esta noche se quedará en casa, en este estado no puede volver, además no me gusta que se quede sola, aquí puede estar más entretenida –Arrastró con cuidado una de las sillas de cocina para sentarse –Mañana por la mañana la acompañaré a su casa.
-Está bien, Julie, gracias –Respondió Ben y, aunque ella no podía apreciarlo se le había dibujado una leve sonrisa en los labios.
-No hay de qué – Y después de despedirse ambos colgaron el teléfono, Julie se volvió a levantar mascullando en voz baja "Estúpido Kevin" y subió a su cuarto, en el piso de arriba.
Kevin Levin ya se estaba cansando de dar vueltas en la cama, había intentado dormir por todos los medios pero no lo había conseguido, miró la hora en su teléfono, eran más de las dos de la madrugada, pensó en llamar a Gwen y pedirle perdón, decirle que había sido un idiota y que no lo tendría que haber tomado en serio, "Anda Kevin, no seas imbécil, esto es solo por su bien!"
Puso las manos tras su nuca cuidadosamente para no moverse el vendaje que le habían puesto, a decir verdad empezaba a tener un dolor insoportable de nuevo y pudo deducir que el efecto del calmante se estaba acabando, así que con un gruñido se tapó bruscamente con la sábana y cerró los ojos, rezando para que esa noche no le invadiesen las pesadillas. En su mundo todo había sido oscuro, desde que su padre no estaba con el todo había sido malo, hasta que la conoció a ella y fue como un gran sol que le había despejado todas las espesas nubes negras viéndolo todo más claro, Gwen no se merecía a alguien como él, se merecía al mejor del universo
El ruido de su teléfono caer al suelo la despertó bruscamente, se llevó automáticamente una mano a la frente, le dolía muchísimo, aunque supuso que había sido de tanto llorar, se incorporó y miró la hora, seguramente Julie se habría encargado de avisar a sus padres puesto que no tenía ninguna llamada ni ningún mensaje en la pantalla.
Se dirigió a la cocina con paso lento y se llenó un vaso de agua del cual bebió un par de sorbos mientras miraba por la ventana el exterior, había parado de llover, todo estaba húmedo, frío y solitario, y en aquel momento tomó la decisión más importante de su vida. Desvió la mirada hacia la gran mesa de cocina y vió un pequeño bloc de notas junto con un bolígrafo, se sentó cuidadosamente en una de las sillas y empezó a escribir.
Siento que nos hayamos conocido tan tarde, a pesar de que no llevamos años juntas me caes muy bien, te tengo mucho cariño y te considero mi mejor amiga, cuando leas esto ya estaré lejos, quien sabe siquiera si estaré en este planeta, confío en que no, pero creéme, va a ser lo mejor para mí, mientras permanezca a vuestro lado no voy a ser capaz de olvidarme de Kevin.
Por favor dile a mi primo que me perdone, que sé que soy una egoísta al hacer esto pero es que no encuentro otra situación.
Espero que algún día volvamos a vernos y podamos ir de compras, ir a discotecas y que te pueda enseñar alguna de las mejores llaves de karate que conozco.
Cuida de Ben, cuídalos a los dos.
Con cariño, Gwen.
Dobló el papel delicadamente y lo dejó sobre la mesa del comedor, después salió sigilosamente, asegurándose que no despertaba a nadie.
Su siguiente destino fue la caravana de su abuelo, se mordió el labio inferior antes de picar a la puerta, finalmente después de dar dos pequeños golpes su abuelo abrió frotándose un ojo, la miró fijamente, como si se quisiera cerciorar de que no era ningún sueño.
-Gwen, ¿Qué haces aquí tan tarde? –Preguntó antes de invitarla a pasar – ¿Habéis tenido algún problema con alienígenas?
La joven negó con la cabeza y se sentó en la que años antes había sido su cama durante todas las vacaciones de verano, una casi invisible sonrisa apareció en sus labios al recordar esos días –He venido a pedirte un favor – Entonces le miró fijamente –Es importante-
-Te escucho cielo –Max no se solía preocupar por Gwen tan fácilmente, sabía de sobras que ella era mucho más madura que su primo y no solía ahogarse en un vaso de agua, pero esa vez algo le hacía indicar que algo no iba bien con ella. -¿Estás bien?
-Sí, sí –Afirmó rápidamente con la cabeza –Solo necesito que me digas como puedo contactar con la abuela Verdona –Max arqueó ambas cejas sorprendido.
-¿Para que quieres hablar con tu abuela? –preguntó aún temiéndose la respuesta.
-Porque me quiero ir con ella a Anodine –Respondió reuniendo todo el valor que le fue posible –He estado pensando en eso desde la última visita que me hizo y creo que es una buena oportunidad para aprender más sobre mis poderes –Miró a su abuelo con una sonrisa –Es una oportunidad que no puedo rechazar.
Max suspiró, negó con la cabeza levemente durante un momento pero luego se levantó y después de buscar en un pequeño estante le alargó a su nieta el viejo libro de hechizos –En la página veintisiete tienes el conjuro para poder comunicarte con un anodita, solo debes pensar con fuerza el nombre con el que te quieres comunicar y podrás hablar sin problema.
La joven sonrió, abrió el libro por la página señalada y pronunció unas palabras que estaban más señaladas que las demás, a los pocos segundos pudo escuchar la dulce voz de su abuela.
-Gwendolyn cielo, ¿Eres tú? –No podía evitar la alegría en su voz –¡Estoy tan contenta de que me llames!
-En realidad me gustaría ser breve –Carraspeó la ojiverde –Tengo un favor importante que pedirte.
-Soy toda oídos, nenita –Respondió –Dime que quieres que haga y yo lo haré.
-Bien –Respondió la aludida, y volviendo a dedicar un último suspiro pronunció –Quiero que mañana a primera hora de la mañana vengas a buscarme, voy a vivir contigo a Anodine.
-¡No puedo creerlo! –Exclamó la mujer, estaba agradablemente sorprendida –¿O sea que al final has cambiado de idea? Ya verás que esto te va a gustar, aquí hay muchas chicas como tú, y hay tiendas y… -Rió- Estaremos muy bien juntas cielito!
-Gracias abuela –Sonrió Gwen –Seguro que nos lo pasaremos bien juntas y no lo olvides, mañana a las 7 de la mañana pasa a buscarme, por favor –Y después de despedirse tocaba lo más duro, despedirse de su abuelo.
-Por favor Gwen, cuídate –Dijo abrazándola con fuerza –Y si ocurre algo llámame, iremos corriendo enseguida.
-Gracias abuelo, ahora me voy, tengo que hablar con papá y hacer las maletas –Puso un pie en la hierba y se dirigió hacia su casa, sabiendo que esa era la última vez que haría ese camino.
NOTAS: Bueno, hasta aquí el primer capítulo siento la tardanza pero se me junta esto con los exámenes y apenas tengo tiempo! Iré subiendo los capis lo más deprisa que pueda!
Espero que os haya gustado! ^/^
Ery.
