Gracias a Analhi, Lynette P. Broderick y The darkness princess por los primeros reviews para este nueva aventura Draco y Ginny, por cierto ellos están encantados y les mandan un motón de besos y abracitos.
Les dejo el segundo capítulo, me cuentan qué les parece… nunca había escrito en presente, pero después de muchos intentos, me di cuenta de que era lo mejor para el ambiente :D
¡Ambiente! Suena genial, eso xD
-o-o-
Capítulo 2. En contra del destino.
Llegan los gigantes y los centauros de quien sabe dónde.
Los defensores de Hogwarts retornan desordenados pero con renovadas energías a continuar su lucha.
El cuerpo de Harry Potter ha desaparecido.
Y Narcisa le sigue buscando, a su muchacho, al que finge tener alma de hielo, a Draco.
Cuando por fin alcanza a localizarlo entre la multitud que corre y se lanza hechizos por todo el comedor y vestíbulo de Hogwarts, el rostro del joven esta lloroso, sus cabellos rubios están empapados y se adhieren a su frente y sus ojos… sus ojos.
Por más que Narcisa lo llama, no logra siquiera que Draco dirija la vista hacia donde ella se encuentra. La señora Malfoy sigue la dirección de la mirada de Draco; esta fija en la hija de los Weasley, ¿esta sonriendo para aquella joven?
Los elfos domésticos abandonan su confinamiento en las cocinas y aumentan el caos reinante.
Narcisa ve a su hijo perder el contacto visual con la joven Weasley y entonces sus ojos se van también con la joven. Ginny esta vestida como una muggle, con una simple playera, pantalones cortos y zapatos deportivos. La única cosa extraordinaria que lleva es una capa púrpura atada a su cuello. Pero resulta en una imagen hipnotizarte, esta junto a otras dos jóvenes, Narcisa las conoce a las dos: Son Luna y Hermione, ambas estuvieron en la mansión ese año, ninguna cautivo la atención de Narcisa como en ese momento lo hace la chica pelirroja.
Narcisa se llena del mismo miedo que carga de adrenalina a las tres jóvenes: acaban de encontrarse a Bellatrix delante y la mortífaga parece dispuesta a todo, lanza hacia Ginny y sus amigas solo maldiciones imperdonables. Sin embargo, las jóvenes las esquivan todas, entre las tres son apenas capaces de enfrentar a la Lestrange pero continúan bien plantadas frente a ella. Narcisa comprende que las jóvenes no esquivan las maldiciones por casualidad, las tres son absolutamente hábiles, aunque lucen agotadas.
De las tres, la más fuerte parece ser Ginny, sus ojos refulgen cada vez que ataca y sus hechizos, de hecho, capturan la atención de más de uno, incluso Bella parece sorprendida cada vez que la Weasley ejecuta sus hechizos.
Molly Weasley entra en el campo de visión de Narcisa, parece que será ella la oponente de su prima. Igual que a ella misma le importa Draco, lo único que le preocupa a la señora Weasley de aquella batalla es su hija.
Los ojos de Draco encuentran por fin los de su madre, se acerca a ella y se deja cubrir por sus brazos, después de todo lo que ha vivido la noche anterior, le urge que alguien le prodigue alguna muestra de cariño.
Con una mano abrazando a Draco por el hombro, Narcisa empieza a retroceder y a mezclarse con todos los que dejan espacio para que Lord Voldemort y Harry Potter se enfrenten.
Con la respiración contenida, Lucius Malfoy encuentra a su familia y aguardan el resultado del enfrentamiento; Molly Weasley acaba de matar a Bellatrix y también corre a reunirse con sus hijos.
Draco reconoce la varita que Potter lleva en la mano como la suya propia y los tres Malfoys escuchan sorprendidos que Draco era el amo de la varita de sauco. Es entonces cuando Narcisa resuelve preguntarle a su hijo directamente sobre la joven pelirroja:
-¿Te gusta la hija de los Weasley? –le pregunta alzándose de puntas para alcanzar su oído izquierdo.
Como si Draco no hubiera estado lo suficientemente aturdido ya con las declaraciones de Harry Potter al señor oscuro.
El joven Malfoy elige el silencio por respuesta, intenta fingir que no ha escuchado a su madre, se esfuerza por continuar con su rostro inalterable, pero lo que Harry Potter esta diciendo lleva a muchos a mirarlo a él. Y entre todos los que lo miran, él la mira a ella…
-A mi, no puedes mentirme, Draco –murmura Narcisa en su oído antes de abrazarlo más fuertemente.
La madre de Draco, lleva todo el año pensando que debería haberlo alejado de todo aquello, de algún modo. Lo comenzó a pensar después de ver la angustia de su joven hijo por tener que matar a Albus Dumbledore, empezó a idear formas cuando Draco volvió a casa después de aquella horrible muerte.
Pero nunca había estado tan convencida como esa mañana.
Por que Draco esta mirando a la hija de los Weasley fijamente, pero esta vez la mira como si estuviera enojado con ella y probablemente lo este por que en la mirada de la joven solo hay una molesta curiosidad y algo de desprecio, quizá más desprecio que curiosidad.
Narcisa siente a Draco tensar su abrazo y sufre junto con él. Draco puede parecer frío para todos, pero ella es la única que le conoce bien.
Harry Potter por fin ataca al señor oscuro y este le devuelve el hechizo, entre tanto, Narcisa por fin toma una decisión: en esos momentos, toma a su hijo de la mano y aprovecha que los ojos de todos están clavados en los rayos de luz que Harry y el señor oscuro sostienen.
Lucius no sabe lo que esta sucediendo, pero los ojos de Narcisa le piden que confíe en ella, así que suelta su mano y la mira alejarse junto con su hijo.
La señora Malfoy se detiene junto con Draco justo a las puertas del gran comedor. Sabe que si Harry Potter vence, Draco tendrá una nueva vida automáticamente, pero si no es así, ella esta preparada.
Resulta de Harry Potter ha podido vencer a Lord Voldemort. Pero…
Esta derrotado, si, es obvio que esta destruido, pero no ha muerto. Ese es el peor resultado de todos los posibles, por que forzosamente habrá que escoger un bando y volver a jugar con la suerte al elegirlo.
Hubiera sido más fácil que alguno muriera, quedaría un solo bando y Narcisa se resignaría a quedarse en el que fuera. Pero de nuevo, las fuerzas del bien y el mal se desatan en el comedor de la escuela. Y el caos comienza una vez más.
Narcisa aprieta la mano de Draco y corren por la escalera de mármol antes de que alguien pueda notarlos siquiera, se adentran por los pasillos de Hogwarts y encuentran un aula que aún tiene la puerta.
La madre de Draco sólo piensa en protegerlo en esos momentos, tiene en sus manos la varita de Lucius y con ella invoca todos los hechizos de protección que conoce sobre la puerta del aula.
-Madre ¿Qué estamos haciendo? –Pregunta Draco temblando –debemos…
-Esto no podría ir peor ya, Draco –Narcisa se obliga así misma a hablar a Draco fuerte y claramente, no hay ni un instante para perderlo-. Ni Harry Potter ni quien tú sabes han muerto, la batalla va a seguir cobrando vidas.
Draco guarda silencio, no tiene ni idea de qué, pero algo le dice que su madre tiene un plan.
-Ahora escúchame –pide Narcisa, aunque su voz ordena-. Voy a darte una segunda oportunidad, Draco. Aunque no la hayas pedido, confío en que sabrás cómo utilizarla. Voy a enviarte lejos ahora mismo.
"¿Cómo?" trata de preguntar Draco, pero se ha quedado sin voz.
Narcisa se acerca a Draco y pone en sus bolsillos un rectángulo de plástico y un montón de dinero muggle.
-Esto es para que consigas una renta y para que sobrevivas, si lo administras bien, cálculo que te durará unos seis meses. Procura buscarte un trabajo y…
-¡Madre! –consigue decir el muchacho al fin, sus ojos grises están en tormenta, reflejan el miedo que esta sintiendo.
-¡Te gusta esa joven! –dice Narcisa desesperada.
-Lo siento –dice Draco como si fuera necesario -, no quise que…
-No es necesario que te disculpes –le interrumpe Narcisa-, no es nada malo sentir amor, ni siquiera si se trata de esa jovencita, no te estoy regañando.
Se quedan en silencio, uno angustioso.
-¿Cómo me di cuenta? –Narcisa adivina el pensamiento de Draco una vez más-. Por que tu nunca miras a nadie, hijo. Y ese es un error mío, nunca te enseñé a mirar a las personas, siempre las has visto como algo inferior, así que jamás te has tomado esa molestia, pero con la hija de los Weasley…
-Creía que había muerto –suelta Draco de repente -, desapareció del colegio hace meses, no había vuelto a verla y esta madrugada ella regresó y…
-Y te ha mirado con desprecio, como siempre ¿no es así?
Draco enmudece nuevamente ante las palabras de Narcisa.
-Eres un chico guapísimo, Draco. Además es inteligente y fuerte. Pero eres un idiota y eso es mi culpa, por que fui yo quien te maleduque de esta forma. Cualquier jovencita se hubiera podido enamorar de ti de ser otras tus circunstancias, si no fueras tan tonto, si no llevaras ese horrible tatuaje en tu brazo, si nuestro mundo no estuviera tan contaminado por tantos prejuicios, como la sangre, la clase, el apellido, las casa de Hogwarts. ¡Hasta la joven Weasley te hubiera podido amar de ser otras las condiciones!
-No se pueden cambiar esas condiciones—el tono de Draco es lúgubre-, no puedo cambiar lo que siente por mi. Lo he intentado, pero ni siquiera me deja acercarme a ella, mi apellido es suficiente para que me odie.
Cuando Draco levanta la vista se asusta más que nunca, su madre, su propia madre esta apuntándole con la varita en ese instante.
-Obliviate –murmura Narcisa.
Y, mientras en el vestíbulo del castillo Harry, Ron y Hermione miran a Ginny con terror, Narcisa Malfoy se marcha de Hogwarts con Draco para abandonarlo bien lejos, dejándole con su nueva vida en las manos.
Los caminos del destino, son siempre así de misteriosos.
-o-o-o-
¡Otro capítulo! No puedo dejar de escribir esta historia ¿Quieren ver lo que sigue? ¡Anímense a dejarme un review! Si llegan muchos, muchos, tendremos nuevo capítulo apenas comience el año… xD
¡Mil bendiciones para todas este 2011!
