Había sido un error escribirle eso último.

Los ojos de Saori brillaban con la luz de la pantalla de su celular. De madrugada y envuelta en la oscuridad de su habitación podía escuchar los fuertes latidos de su corazón.

¿Por qué se empeñaba en algo que no podía ser?

Antes de que Seiya pudiera contestarle algo, respiró hondo y tecleó con agilidad:

Voy a dormirme ahora, ¡ya es muy tarde!

Y enseguida apagó su teléfono.

Cuando tenía 13 años, y supo cual era su destino quiso morir, incluso llegó a intentar quitarse la vida, pero fue encontrada por Tatsumi antes de que fuera demasiado tarde. Él le juró nunca contárselo a nadie.

Ya no era una niña y ahora comprendía su responsabilidad.

Se levantó de la cama y caminó hacia su ventana, afuera nevaba calmadamente como si nada malo pudiera ocurrir en el mundo. Reparó en su reflejo en el cristal, y no pudo evitar pensar en lo mucho que le gustaría ser simplemente Saori Kido, una chica de 18 años que estaba enamorada.

Arribó a Japón una tarde soleada de invierno, y dentro de sí cargaba una maraña de sentimientos que le entumecían la conciencia, sentía como si estuviese dentro de una pecera y solo le llegaran los ecos lejanos y reflejos de sombras del exterior.

Estaba a punto de subirse en su limusina rumbo a la mansión pero entonces,

La pecera se resquebrajó.

No sabía ni cómo ni cuándo pero Seiya había llegado allí en su motocicleta, y parecía que la invitaba a ir con él. Aún no entendía bien que estaba sucediendo, al fondo le pareció escuchar quejas de su equipo de seguridad,

-No se preocupen, dijo reaccionando de pronto, y con avidez añadió: estoy más segura con él que con nadie más en el mundo.

Seiya le alargó el casco con la mano,

¿Estás lista?

Abrazada a Seiya recorrió gran parte de Tokyo, y pudo apreciar toda la vitalidad de la ciudad, sus calles, su gente, todo le parecía más real, ella misma se sentía más real.

Seiya se estacionó cerca de la estación Shibuya, para continuar de allí andando. Cruzaron la atiborrada intersección pasando por la estatua de Hachiko, ninguno de los dos quiso hacer preguntas de más, y acordaron tácitamente fingir que eran solo dos personas como todas las que pasaban por su lado, una chica y un chico paseando por Shibuya, tomados de la mano…

Fue en un ascensor lleno de gente cuando sus dedos se encontraron, y sin verse a los ojos, uno al lado del otro, juntaron sus manos, para luego no soltarse más.

Y así se la pasaron, riendo con una cosa y otra, habían visitado decenas de tiendas, probado algunos videojuegos, e incluso entraron a un karaoke, pero la noche cayó en un abrir y cerrar de ojos y comenzó a hacer frio.

- Deberíamos ir a comer ramen, sentenció seiya

Cuando estuvieron sentados cada uno frente a la humeante sopa de fideos, él se animó a preguntarle si quería ir a un bar.

- ¿Te acostumbraste a ir de fiesta en Europa? Preguntó Saori socarronamente.

- No, bueno sí, contestó Seiya, no está nada mal… ¿acaso no saliste a ningún lado en alguno de tus viajes?

- Claro que no, contestó ella como si fuera algo muy obvio

- Bueno, refutó Seiya, pues siempre hay una primera vez para todo

Al final logró convencerla, y entraron a una sala donde tocaban bandas en vivo, el volumen de la música era bastante alto por lo que tenían que hablarse a los gritos y aún así apenas podían entenderse, pidieron dos bebidas en la barra y se acercaron al escenario, Seiya iba detrás de Saori, cuando intempestivamente alguien que pasaba lo empujó contra ella, por lo que tuvo que tomarla por la cintura con su mano libre para no hacerla caer de frente, hundiendo así su nariz en el pelo de la chica, que olía tenuemente a vainilla.

- ¿Que ha sido eso? Preguntó ella, aunque Seiya no alcanzó a entender que le decía.

- Perdona Saori, es que …

-¿Qué? Gritó ella distraída viendo hacia el escenario

Por un breve momento, Seiya se detuvo a contemplar lo que estaba pasando, le pareció verlo todo en cámara lenta, Saori, preciosa como siempre, estaba allí con él, habían pasado juntos toda la tarde, todo aquello era para no creérselo.

Entonces las palabras salieron de su boca sin proponérselo,

- ¡Te amo, no sabes cuánto!

つづく


Este Capi se titula así por la canción de Coldplay que estaba escuchando mientras escribía la escena donde se pasean por Tokyo.

Para la escena de la sala de conciertos, escuché lover who uncover de Crystal Castles. Se que no les prestan mucha atención a las recomendaciones musicales pero ahí se los dejo como dato curioso :P

Nuevamente gracias por leer! (dale next!)