¡Hola! La emoción de esta viñeta es el enfado pero, esta vez, el personaje que la refleje será Ron. Quiero dedicar este pequeño capítulo a kisses rain, Bluueeyes, Lu, adrisstbdt y Dani.

Disclaimer: Todo lo que podáis reconocer, pertenece a J.K. Rowling.


Capítulo 2: Enfado

Estaba aterrado. Dentro de una hora empezaba su primer partido de quiddtch como guardián del equipo de Gryffindor y le temblaba todo el cuerpo. No conseguiría parar ni una sola quaffle, y perderían el partido, y Harry le echaría del equipo, y todo Hogwarts se reiría de él hasta el curso siguiente. ¡Pero no era culpa suya! Toda la culpa la tenía Hermione.

Ella se había besado con Krum.

Si Hermione no se hubiese besado con ese búlgaro del demonio, él ahora podría concentrarse en el partido. Pero, como se había besado con él, por su culpa —no la de él, que conste—, en lo único en lo que podía pensar era en la bocaza del cara de sapo sobre los labios de Hermione, sus manazas sobre su cuerpo, y sentía tanta furia y rabia bullendo dentro de él que tenía ganas de golpear a algún niño de primero. O a algún elfo, para hacer enfadar a Hermione.

Se sentía traicionado. Era él quien tendría que haber besado a Hermione primero. Primero y después. Todas y cada una de las veces que unos labios hubiesen atrapado los de Hermione tendrían que haber sido los suyos. La sola idea de que cualquiera que no fuese él la besase era inconcebible, y le ponía enfermo, físicamente enfermo. Le dolía el pecho, y todos los músculos de su cuerpo se volvían muy pesados, y hasta se le quitaba el hambre. Y eso ya era mucho decir.

Había sido un estúpido por creer que Hermione sentía algo por él. Después de todo lo que había pasado ese verano, todo lo compartido, había creído que ella también lo sentía. Pero había creído mal. Después de todo, tenía su lógica. Él era obvio. Ginny se había burlado de él por eso, no dejaba de decirle que se le notaba un montón que le gustaba Hermione, a kilómetros. Ella era la bruja más brillante de su generación, todos lo sabían, así que tendría que haberse dado cuenta, y si, tras hacerlo, no había hecho nada, era porque no sentía nada por él. Había malinterpretado las señales. O se las había inventado, directamente.

Mirándola ahora, al otro lado de la mesa, se sintió más tonto que nunca. ¿Cómo podía siquiera haber pensado que Hermione pudiese sentir algo por él? La había tratado como a mierda los últimos días hasta el punto de que ella había empezado a alejarse de él. Cuando la veía así de triste, como ahora, desayunando, le daban ganas de disculparse.

Pero, luego, le veía meterse un pedazo de bacon a la boca, y veía que la grasilla se le quedaba en los labios, y los volvía brillantes, y le daban unas ganas incontrolables de besarla. Quería besarla con los labios, con la lengua y con los dientes. Quería sentir el sabor del bacon en su boca y que su olor le embriagase. Quería hacer con ella un lazo, agarrarla de la cintura y hacer un nudo con sus brazos. Pero, entonces, recordaba que Krum ya había besado esos labios, y lo único que quería era coger la escoba, volar hasta Bulgaria y arrancarle la cabeza por haberse atrevido a robársela.

Porque se la había robado. Se la había robado cuando la llevó al baile del Torneo de los Tres Magos. Se la había robado cuando iba a la biblioteca, solo para estar con ella —él odiaba la biblioteca—, y Krum ya estaba allí, con Hermione. Se la había robado cuando le había dado ese primer beso que tendría que haberle dado él.

Y, al pensar en eso, ya no tenía ganas de perdonarla.

Se sentía pequeño, estúpido, insuficiente. Probablemente porque eso es lo que era. Un tío pequeño, estúpido y, definitivamente, insuficiente.

Para Hermione, él solamente era el amigo tonto al que tenía que regañar todo el día por no hacer los deberes, por ir con la camisa por fuera del pantalón y por comer con la boca demasiado llena. Todas las esperanzas que había tenido de que podría ser algo más que eso se habían estrellado contra el suelo. Y lo peor de todo es que la caída había sido desde muy arriba. Porque durante los meses anteriores se habían acercado tanto, había creído leer tantas señales en sus ojos, había volado tan arriba, que la ostia había sido terrible.

—¡No te tomes eso, Ron!

El grito de Hermione le sobresaltó mientras se llevaba el vaso de zumo a la boca. Pero estaba tan enfadado con ella que, aunque fuese solo por llevarle la contraria, se lo bebió hasta la última gota. Pronto comprendió que Harry le había echado el Felix Felicis en el vaso. Suerte líquida. De pronto se sintió confiado, seguro, grande. Pararía todas y cada una de las quaffles que le lanzasen, y ganarían el partido, y Hermione se quedaría tan impresionada por lo bien que había jugado que se enamoraría de él. Y ese tonto búlgaro no significaría nada, y ahora sería él quien la besase.

Pero, resulta que, Harry no le había echado el Felix Felicis en el zumo. Solo le había hecho creer que lo había hecho. Y, aunque fuese posible que hubiesen ganado gracias a sus paradas, por una suerte que provenía de algún lugar misterioso que aun no estaba localizado, no era posible que fuese tanta como para ganar el partido y que Hermione se enamorase de él en un solo día.

Se enfadó tanto consigo mismo por volver a ser tan estúpido que, pegándole una mala contestación cuando le felicitó, se largó a la sala común. Se enfadó tanto con Hermione que cuando Lavender Brown se le echó a las brazos no la apartó. La besó de lleno en la boca y la sentó sobre sus piernas, y, aunque su subconsciente deseaba que fuese Hermione, la parte vengativa de su cerebro lo que deseó fue que cuando entrase por la puerta, a ella le doliese, aunque fuese un poquito.

Cuando, mano a mano con Lavender, entró en el aula donde estaba Hermione con Harry y un montón de pajarracos a su alrededor, le pareció haberlo conseguido. Pero resulta que no le gustó nada lo que vio. Pero como resulta que también seguía habiéndose besado con Viktor Krum y a él seguía doliéndole, mucho, no tenía ninguna intención de perdonarla por eso.


¡Y hasta aquí llega la segunda viñeta! ¿Qué os ha parecido? ¿Os ha gustado? ¿Qué opináis sobre la elección del momento para expresar la emoción? Todo lo que queráis decirme sobre esta viñeta, decídmelo en un review, que se agradecen mucho, mucho.

Espero traer la próxima viñeta pronto.

Un beso y un achuchón,

Basileya