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Advertencias: (Muerte de un personaje, Lenguaje obsceno, Violencia)
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Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenece.
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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.
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Peligrosa tentación
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Capitulo 2
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"Entre la violencia y la confianza"
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—Tú y yo nos divertiremos muñequita.
Sakura sintió como los temblores recorrían todo su cuerpo. Su garganta se había cerrado por un intenso nudo. Sentía que no podía hablar, que no podía siquiera respirar. Su corazón tartamudeaba acelerado, amenazando con salirse de su pecho.
Las manos grandes, intimidantes se apoyaron en sus muslos pálidos en comparación. Sakura miró la acción con horrorosa concentración sintiendo dolor en el pecho.
El rechazo, repulsión y asco se abrían paso apenas, dentro de su mente aturdida, pero el más puro terror que jamás había experimentado en su vida la tenía sencillamente paralizada.
Sintió como las rudas manos halaban de ella cual muñeca dejándola desparramada en el sofá, la falda de la pijama se le subió revelando sus modestas bragas negras y el primer signo de cordura finalmente llegó.
Un chillido escapó de sus labios, siendo apenas pronunciado por la sequedad. Sakura empezó a estremecerse compulsivamente, una y otra vez mientras sus manos temblorosas intentaban alejar las impúdicas manos que subían cual serpiente venenosa por su piel.
—¡No! — el grito se escuchó por toda la casa y solo el sonido de su propia voz fue necesario para que por fin reaccionará. La chica cerró las piernas fuertemente y empujó con las manos al gran hombre que se cernía sobre ella.
—¡No! ¡No!... ¡Aléjate! — chilló desesperada mientras se removía incontrolablemente, tratando de escabullirse. Escucho como su vestido se rasgaba y el aire acariciaba su piel perversamente. Su sostén quedó a la vista y una mano se apoyó en su torso empujándola bruscamente contra los almohadones del sofá, hundiéndola. Una seca y malvada risa se escucho.
—Nunca es tan placentero sin una buena pelea — se burlo el maligno hombre apoyando parte de su peso en el agarre que tenía sobre ella. Sakura se sintió atrapada, aplastada y sin aire. Siguió luchando a pesar de saberse en desventaja.
No
—Por favor no, no — pidió desesperadamente sintiéndose como la mano libre le abría el vestido del frente para exponer totalmente su pecho cubierto.
—Pero mira que piel tan bonita — le escucho decir con perversion.
Las fuerzas volvieron de alguna manera y Sakura peleo, una y otra vez.
—¡AYUDA! — gritó agónicamente—. ¡Ayuda! ¡Por favor! — las lagrimas inundaron sus ojos cuando las manos sucias acariciaron con fuerza sus pequeños senos. Una se coló en su sostén tomando su piel tensa y luego se escucho un chasquido al aire.
Sakura había logrado asestar un golpe finalmente.
Levantó la mirada nublaba notando que el hombre tenía la cabeza ladeada. Su mejilla estaba cruzada por dos marcas profundas de uñas, de gran tamaño. La sangre había empezado a brotar en pequeños hilos carmesí.
Cuando le devolvió la mirada, Sakura se paralizó. El más profundo vacio de sus ojos miel era simplemente tenebroso. Una mano masculina se cerró entorno a su delicada garganta. La respiración se le corto bruscamente y sus movimientos se volvieron frenéticos. Iba a morir.
—Eres una maldita perra — escupió el pelirrojo aplicando más presión.
Sakura tomó su muñeca e intentó hacerle desistir del agarre pero de repente las fuerzas le fallaron. Los ojos se le cerraban y la cabeza le palpitaba intensamente. Sus pulmones exigían oxígeno con urgencia y la garganta le dolía a horrores.
—Eso perrita… Deja de luchar — susurró inclinándose hacia ella para depositar un pequeño beso en sus pálidas mejillas. Su mano finalmente la dejo libre y Sakura solo tuvo la fuerza suficiente para volver a respirar.
Mientras sus ojos inundados en lágrimas seguían sus movimientos, sus miembros simplemente se hallaban sin la fuerza necesaria para poder seguir luchando. Observó como el hombre le subía aún más el vestido dejando a la vista sus bragas y su ombligo, luego le miró desabrochar su propio pantalón. Era inevitable, lo sabía. Nadie llegaría a ayudarla y ya estaba demasiado cansada para continuar. Sakura lloró en silencio cerrando los ojos, mientras las lágrimas se le escurrían por las mejillas y los sollozos apenas podían ser emitidos por su adolorida garganta.
De repente un clic interrumpió en el aire. La chica sintió como el cuerpo sobre ella se tensaba. Temerosa, abrió los ojos y observó como el sujeto que había desaparecido hacia rato tenía una pistola apoyada en la cabeza del pelirrojo.
—Que demonios… — le escucho decir en un silbido mientras levantaba las manos en el aire y lentamente se ponía de pie.
Sakura no perdió ningún segundo incorporándose también mientras se bajaba el vestido y tomaba entre su mano la tela desgarrada de su escote.
—Levántate — le ordenó la voz potente del moreno. Sakura no dudó en pararse y acercarse a él. Se puso a su espalda y entre los sollozos apenas reprimidos y los temblores de su cuerpo, observó la escena a desarrollarse.
—¿Que estas haciendo Sasuke? — dijo el pelirrojo al moreno.
Lentamente empezó a darse la vuelta, aún con las manos elevadas. Sakura se estremeció de miedo cuando al tenerle de frente pudo notar su pantalón desabrochado y su bóxer mal acomodados. Sus intenciones habían sido más que obvias.
—No la vas a tocar — escucho como decía el hombre tras el que se escondía. Sakura se sintió aliviada, tan intensamente segura que las rodillas apenas pudieron sostenerle y se vio cayendo al piso.
Creyéndose a salvo era cuando la realidad de lo que había estado apunto de suceder la golpeaba. Si no fuera por Sasuke, ella hubiera sido brutalmente violada.
—¿Que putas? — gruñó el de ojos claros frunciendo el ceño—. No me jodas. Quiero cogermela — expresó bajando los brazos. Su cuerpo se había tensado y parecía que se le tiraría encima.
Sasuke sabía que la había cagado. Simplemente no necesitaba tener de enemigo a un maldito asesino y violador que no dudaría un segundo en meterle una bala entre ceja y ceja, pero no había podido quedarse de brazos cruzados.
En cuanto había escuchado los gritos había corrido escalera abajo desde la segunda planta. La escena con la que se había encontrado había sido choqueante. Talvez si hubiera tardado unos minutos más, no habría podido evitar aquel acto tan atroz. Había estado tan concentrado en buscar algún teléfono de casa o móvil en el que pudiera llamar a la policía local, que había dejado a aquella chica desamparada al cuidado de un violador y las consecuencias podrían haber sido desastrosas.
Dirigió una mirada de reojo al suelo notando como el frágil cuerpo de la chica estaba de rodillas, temblando compulsivamente. Tenía el vestido desgarrado, lágrimas en los ojos y marcas de dedos en la piel, principalmente en el cuello. Sasuke sintió como una arrolladora furia tensaba cada músculo de su cuerpo. Levantó la mirada hacia el pelirrojo notando como el mismo también veía a la menuda jovencita, solo que en sus ojos era claramente notorio su perverso pensamiento.
—La quiero a ella — aclaró el otro firmemente.
Sasuke sabía que a menos que hiciera algo drástico, tarde o temprano, Sasori se hartaría y terminaría tomando a la chica por la fuerza. Todo se acabaría si tan solo pudiera jalar del gatillo. Era tan simple como dejar ir una bala, pero no podía. Eso le convertiría en un asesino, fuera cual fuera la razón. No podía hacerlo. No era capaz de tal vileza.
—Sasori — gruñó cuando le vio avanzar un decidido pasó.
Aquello era peligroso. Podría quitarle el arma, matarlo y de cualquier manera violar a la chica. Necesitaba tiempo para pensar, tiempo para idear algo que le pudiera sacar de aquella situación, a salvo y con ella.
—La quiero Sasuke y la voy a tener — cuando avanzó otro paso, Sasuke supo que era en serio. Solo tenía dos opciones, dejarle el camino libre a Sasori o era morir intentando protegerla, pero no podía hacer lo primero y sabía lo inútil que era la última opción. Debía hacer algo y pronto.
—Por favor — escucho como rogó ella con su voz asustada, desesperada. No podía dejarla a merced de ese tipo. Talvez no la mataría, pero contaminaría su cuerpo y alma.
—Es mía — soltó impulsivamente. La sorpresa surco el rostro de Sasori y Sasuke trató por todos los medios que su propio asombro no se reflejará en sus facciones.
—¿Como dices?… — dijo el pelirrojo frunciendo poco a poco el ceño. El moreno supo instantáneamente que tenía que trabajar entorno a sus palabras. No podía retractarse ya.
—Ella es mía… Yo la vi primero — proclamó con firmeza adoptando una actitud prepotente, segura y malvada, mientras una sonrisa surcaba sus labios.
El pelirrojo lo observó por un momento, como midiendo la verdad tras sus palabras. Sasuke no se dejó intimidar, no podía darse ese lujo, la vida de la chica y la suya propia pendían de un hilo, con aquel asesino serial a solo un par de pasos de distancia.
—Así que… — una perversa sonrisa surco los delgados y agrietados labios—… Tú también quieres probarla — dijo relamiéndose. Sasuke sintió asco, sin embargo sonrío.
—Yo la vi primero — repitió firmemente.
—Lo sé… Tú la viste primero — aceptó, aunque no se veía nada feliz —. Yo quería tomarla… Tengo un gusto especial por las vírgenes — volvió a sonreír, esta vez con tanta maldad que le revolvió el estómago —. Son más apretadas y calientes las putas… Un coño virgen, rico y rosado — dirigió otra mirada a la chica. Sasuke escucho un ahogado gemido —. Y la sangre… La sangre caliente lubrica. Me gusta la sangre.
Sasuke se sintió mareado. Sentía la garganta cerrada, el pecho pesado. Su cabeza zumbaba. Las palabras de aquel tipo habían sido grotescas y habían traído imágenes horribles, sanguinarias, y dolorosas a sus ojos.
—A mí… — se tomó un segundo tragando el nudo en su garganta antes de continuar —. Me pasa lo mismo — susurró antes de bajar el arma. Se inclinó y con una confianza que no sentía, sostuvo el delgado brazo de la mujer obligándola a levantarse, con brusquedad. El delicado cuerpo tembló, un gemido fue emitido y un instinto protector nació en Sasuke por primera vez.
Miró fijamente a la chica, de largos cabellos rosados y hermosos ojos verdes, era una mujer bonita. Su estatura era una burla a la par de la de él y, su menudo y curvilíneo cuerpo quitaba todo pensamiento inocente que cualquiera pudiera tener acerca de ella. Sasuke se juro a si mismo que haría todo por protegerla.
—La quiero luego — escucho que decía el pelirrojo. Sasuke se tensó e instintivamente apego a la chica a su cuerpo —. Se que será hasta que termines con ella — le dijo el otro al parecer mal interpretando su gesto.
Sasuke lo observó de reojo y al notar como recorría con la mirada la femenina figura a su lado, no pudo evitar alejarse un par de pasos de él llevándola consigo.
–¿Adonde vas? — preguntó Sasori molesto. Sasuke le miró fijamente y se impuso escondiendo parcialmente a la pelirrosa con su cuerpo.
—¿Tú que crees? — el sarcasmo fue realmente evidente en su tono.
—¿Porque no aquí? — le reto con cinismo —. Así en cuanto termines podré tenerla yo.
—¿Terminar? — Sasuke arqueo una ceja usando el tono de voz más prepotente que se podía permitir —. Solo mírala… Es una preciosura — Sasori frunció el ceño.
—Yo también quiero cogérmela — reclamó molesto. Sasuke asintió.
—Pero será luego de mi… Tal vez mañana.
—¿Mañana? — elevó la voz —. ¡Maldición Sasuke! No he tenido una mujer en mucho tiempo.
—¿Algún problema? — se mostró firme y excesivamente confiado mientras le retaba a contradecirle. Su falsa actitud de chico malo era su única defensa. Si ese tipo llegaba a saber su verdadera naturaleza pasiva, Sasuke estaba seguro que lo mataría en un instante. Tenía que seguir actuando.
–¿Porque… no lo hacemos los dos? — sonrío perversamente —. Puedes tomar su coño y yo…— las palabras quedaron en el aire, pero no había necesidad de mención para saber lo que cruzaba por la cabeza de aquel sujeto. Sasuke pudo notar como el delicado cuerpo de la chica temblaba, tal vez de pavor o repulsión. Él mismo se sentía enfermo solo de escuchar la crudeza en las palabras de aquel hombre.
—No me gusta compartir — corto con demasiada brusquedad. El pelirrojo frunció el ceño pero no hizo ademán alguno de querer enfrentársele por ello.
—Esperare entonces — estuvo de acuerdo con demasiada tranquilidad. Sasuke no se confió —… Pero en cuando pueda tenerte… — su mirada oscura se posó en la chica —… Ohh, prepárate dulzura.
El moreno no podía soportar más, debía salir de allí. Dirigió una última mirada al de cabello encendido, midiendo que tan sincero era en cuanto a su aceptación, sabía que no podía confiarse de él, era un ser perversamente desalmado. En el momento en que se sintió seguro que no sería atacado en cuanto le diera la espalda, dio media vuelta y avanzó, sin embargo, no contó con que la chica opusiera resistencia.
—Camina — exigió queriendo salir de allí y llevarla consigo.
—No, no — ella tenía los pies bien plantados en el suelo — ¿Qué harás? — preguntó visiblemente aterrada. Sasuke dirigió una mirada por sobre el hombro de ella notando como Sasori observaba la escena con bastante interés. Frunció el ceño, sabía que estaba midiéndole y no le convenía que viera ninguna clase de debilidad en él. Devolvió la mirada a la pelirrosada un poco compasivo por el trato que tendría que darle.
Una sonrisa oscura surco sus labios. Sasuke agarró entre su gran mano, el cabello de seda de su nuca, tomándolo en un agarre bastante fuerte. El corazón le latía acelerado y la adrenalina hacia correr la sangre más rápidamente por sus venas. Jaloneo el cabello de la chica obligándola a inclinar la cabeza hacia atrás, su pecho se encogió cuando escucho el gemido de dolor de ella.
—Voy a cogerte y a darte tan duro, que gritaras de puro placer mi nombre — le aseguro con crueldad, antes de obligarla a caminar, aún sin soltar su duro agarre.
—No ¡NO! — pidió la chica empezando a removerse. Sasuke tuvo que agarrarla del brazo para no lastimarla. Mientras se dirigía hacia las escaleras, pudo notar que Sasori no le quitaba la mirada de encima, solo esperaba haber sonado lo suficientemente convincente como para engañarle
—¡Camina! — volvió a ordenar , alzando intencionalmente la voz. Sakura se movía de un lado a otro esperando poder zafarse, pero al verlo imposible, había empezado a arrastrar los pies, intentando retrasar lo inevitable.
—Por favor — rogó con la voz quebrada —. Tú no… Por favor.
Sasuke sintió como su pecho volvía a encogerse. Quería parar, pedirle disculpas y explicarle lo sucedido, pero temía que Sasori les siguiera y le viera en un momento de compasión. Eso sería la sentencia de muerte de ambos. Siguió jaloneando de ella mientras caminaban por el pasillo, habían demasiadas habitaciones pero se inclinó por la última, del lado derecho, entre más distancia se sentía más seguro.
En cuanto entraron, tiro del brazo de Sakura empujándola con mucha fuerza, una mirada de reojo en el pasillo y pudo notar la silueta alta y desgarbada de Sasori, quien al final si les había seguido. Cerró la puerta con fuerza y miró a la chica que se había caído en el suelo, tal vez por su empujón. Instintivamente se acercó para ayudarle, pero había olvidado la realidad de su situación.
—¡No! ¡No, por favor!— gritó ella aterrada, mientras se arrastraba con sus pies, queriendo alejarse de él. Sasuke se detuvó al instante lanzando una maldición.
—Escucha — le pidió en voz baja.
—¡No me hagas nada! — rogó ella aún histérica.
Parecía no haber escuchado lo que había querido decir y el Uchiha supo instantaneamente que en actual estado en el que se encontraba, nada de lo que dijera serviría.
Intentó acercarse a ella lentamente, antes de acuclillarse, poniéndose a su altura. Debía ganar su confianza y talvez entre los dos, lograr encontrar una salida a aquella maldita pesadilla.
—¡Aléjate! ¡ALÉJATE! — exclamó la chica arrastrándose nuevamente.
—Mira, tienes que calmarte — musitó en apenas un susurro y otra vez fue inútil, pues ella volvió a cortarle con palabras desesperadas.
El silencio de afuera era espeluznante, Sasuke no tenía tiempo que perder, no podía confiarse y el único apoyo que tenía era el de aquella chica. Intentó acercándose solo un poco, pero la pelirrosa rápidamente se puso de pie y se aproximó a la cama.
—¡No te acerques! — gritó ella, cuando Sasuke dio varios pasos en su dirección. No había manera de tranquilizarla y estaba perdiendo la paciencia.
—Cálmate — le dijo tomándola del brazo.
A continuación, la chica empezó a gritar.
Gritos desesperados
Gritos de terror.
Sasuke no halló otra manera de callarla más que tapándole la boca con una mano, pero a consecuencia se ganó un duro mordisco.
—Maldición — exclamó adolorido mientras se alejaba un par de pasos. Miró la palma de su mano, en ella tenía pequeños dientes perfectamente dibujados, la piel estaba roja y le latía a horrores.
Dirigió una mirada a la chica, quien aprovechando la situación había puesto distancia entre ellos, yéndose a otro lado de la cama.
—No tienes rabia ¿verdad? — le preguntó en un vano intento de humor negro, mientras limpiaba la saliva de ella contra sus pantalones. Los ojos verdes de la chica parpadearon. Parecía aturdida, pero aún asustada.
—No me hagas nada — pidió ella con la voz profundamente quebrada. Sasuke frunció el ceño dirigiendo una mirada la puerta, había escuchado unos pasos ligeros por el pasillo. Lanzó otra maldición mientras corría hacia la chica.
Lo único que se escucho fue el grito de ella antes de que Sasuke la agarrara y la tirará sobre la cama, se subió sobre ella y se metió rápidamente entre sus muslos mientras con las manos tomaba las muñecas de ella dejándola encerrada. La pelirrosa empezó a gritar, a removerse y a llorar, Sasuke hundió el rostro en su cuello justo en el momento en el que la puerta se abría.
Respiro profundamente antes de levantar la cabeza. Sasori estaba en la puerta, de brazos cruzados y mirando la escena con bastante interés.
—¿Que mierdas haces aquí? —le gritó Sasuke con toda la molestia de la que se sentía capaz. El pelirrojo no se inmutó, pero una sonrisa se extendió en sus labios.
—¿Disfrutando ya? — afirmó recorriendo con la mirada el pálido cuerpo de la chica. Sasuke apretó los dientes con fuerza —. Creí que ya habías llegado a la parte interesante — el moreno se forzó a sonreír.
—A mí me gusta disfrutar de mis juguetes — le dijo antes de permitirse fruncir el ceño —. Ahora vete hijo de puta — exigió.
Un suspiro escapó de los labios del pelirrojo.
—Estaré abajo, buscando alguna radio… Necesitamos saber cómo va la persecución.
—Como quieras — Sasuke le restó importancia hundiendo el rostro en el cuello de la chica nuevamente.
Espero un par de segundos hasta que la puerta se cerró, luego esperó otros más para levantar el rostro. El pelirrojo no estaba por ninguna parte y eso le alivio enormemente.
Sasuke dejo caer la cabeza contra el colchón, a un lado del cuello de la pelirrosada. Suspiró relajándose por un instante, aquella era una auténtica pesadilla, tenía que ver la manera de contactar con los policías, con sus familiares o con su mejor amigo, Naruto, que también era su abogado, cualquiera de las opciones era viable con tal de salir de esa historia de terror.
Irguió la cabeza y miró fijamente el rostro que tenía a unos cuantos centímetros. La chica tenía los ojos cerrados y sollozaba en silencio, debía estar tan o más aterrada que él. Nunca había sido muy bueno con las palabras o con las mujeres, pero algo se había encendido dentro suyo y quería protegerla más que nada. Juntos debían salir a salvo de todo aquello. Ella era su única aliada en ese momento.
—Calma — le dijo procurando mantener la voz bastante baja. Ella pareció escucharle, pero en vez de dejar de llorar, sus sollozos fueron aumentando.
Sasuke nunca había sabido cómo actuar cuando una mujer lloraba. Siempre había sido indiferente con sus antiguas parejas y más de una mujer le había dicho que era un auténtico insensible.
—No te haré nada — fue lo único que se le ocurrió decir como último recurso y por sorprendiéndote que fuera en su lógica, si funciono.
La chica abrió sus ojos finalmente, aún inundados en lágrimas. Había miedo, dolor y frustración en ellos, Sasuke se compadeció por la situación en la que estaba, si tal vez hubiese escogido otro camino cuando Sasori le había seguido, nada de eso le sucedería a ella.
—¿No? — preguntó con su voz quebrada.
Sasuke sabía que debía explicarle la situación como era, esperando su comprensión. Aquello sería difícil de digerir para cualquiera, pero más difícil aún sería ganarse la confianza de ella.
—Mi nombre es Sasuke Uchiha — se presentó tratando de transmitirle confianza.
Ella titubeo por varios segundos, aún asustada.
—Soy Sakura — le dijo con su vocecilla de ratón. Sasuke no pudo evitar sonreír, había esperado que se quedara callada.
—Esto vas a ser difícil de creer — empezó suspirando con fuerza —. No soy un criminal — Sakura le miró por unos segundos y un hilo de desconfianza se pudo vislumbrar en la profundidad de sus gemas, Sasuke sabía que no sería sencillo.
—Soy empresario y presidente de mi propia compañía. Hubo un problema y me acusaron de fraude y negocios ilícitos. Termine en la cárcel porque no pude presentar pruebas suficientes de mi inocencia — cerró los ojos recordando la frustración que había sentido —. Hoy me iban a trasladar a la prisión de máxima seguridad de Fu Chu, en Tokio… pero los otros presos lograron apoderarse del bus, mataron a los guardias y todo fue un desastre.
Levantó la mirada y observó los ojos de la chica. Ella duda de sus palabras, era bastante evidente. Sasuke no sabría que pensar si se encontrara en su situación, aunque siempre había sido menos crédulo que otros. Solo esperaba que Sakura no fuera así.
—Logramos escapar pero… Mi caso es rescatable, se que mi abogado encontrará las pruebas para liberarme, por eso tengo que entregarme, pero el sujeto que viste allá afuera se llama Sasori Akasuna, es un asesino y… violador — cerró los ojos por un momento —. Él me siguió y al final nos topamos con tu casa. Lo siento mucho, siento que te veas metida en este… maldito problema — sonrío sin humor, más bien una mueca-. Es una auténtica pesadilla.
—¿Es en serio? — le preguntó ella con la voz rota. Sasuke asintió rápidamente.
—Se que es difícil de creer… Se que lo es.
Sakura no sabía qué pensar. La historia aunque bastante increíble, podría ser real. Desde el inicio quien le había dado desconfianza había sido el otro sujeto y había comprobado de primera mano de lo que era capaz. En cuanto al moreno, había algo en él que no le había repelido, a pesar del miedo que le había causado verlos en su casa, algo en Sasuke simplemente no le había asustado tanto como en Sasori. Aún así… ¿Realmente era empresario? ¿Cuántas posibilidades habían de que su historia fuera real?... Siempre había pecado de ingenua, pero no podía olvidar que él había evitado que fuera violada, aunque al final los papeles se invirtieran y fuera el mismo Sasuke quien hubiera amenazado con agredirla, con excepción de que no lo había hecho.
Por lo contrario, desde el principio había intentando tranquilizarla y ahora que estaba más calmada podía verlo. Él solo se había comportado como un mal hombre en presencia de Sasori, cuando les había descubierto, también cuando el otro había intento volver a tomarla y cuando había entrado a la habitación, de otra manera Sasuke siempre había mantenido las distancias. ¿Sería descabellado y una locura confiar en él?
Lo era, pero se inclinó por hacerle pensar que si le creía, así, si el hombre era después de todo un mentiroso, le daría tiempo para pensar en la manera de escapar de aquel infierno.
—¿Puedes… Puedes quitarte de encima?- le preguntó con dificultad.
—Claro — él se apresuró a liberarla.
Podía estar actuando, pero prefería estar con él que con el otro sujeto.
Sakura se sentó con cuidado y llevo instintivamente una mano a su garganta, le dolía bastante hablar e incluso tragar, pero no creía tener nada grave, porque después de todo, el dolor tampoco era insoportable.
—¿Te hizo mucho daño? — le preguntó el hombre, Sakura levantó la mirada notando que se había alejado a la única ventana que había en la habitación. Observó su perfil y aún, a pesar de la situación no pudo evitar pensar que era muy atractivo ¿Realmente podía confiar en él?
—No… Llegaste a tiempo — susurró mientras sus ojos volvían a llenarse de lágrimas al recordar la horrible experiencia. De no ser por él ahora estaría rota. Sasuke le había salvado.
Escucho el suspiró masculino y no pudo evitar levantar la mirada.
—Siento… haberte dejado a su merced.
Sakura no dijo nada, pero noto que él parecía realmente arrepentido.
Sasuke miró a través de la ventana, como la lluvia aún seguía cayendo. El cielo estaba completamente gris, parecía que toda el día llovería y eso le retrasaba en sus planes. Debía encontrar la manera de salir de allí con la chica. Peor aún, debía encontrar la manera de lograr escapar de Sasori, aquello sería realmente difícil, el tipo no era ningún idiota, lo había demostrado desde el inicio. Era una verdadera sorpresa realmente que le dejara solo en aquel momento, pero Sasuke no se fiaba, en cualquier instante podía aparecer.
Dirigió una mirada a la chica notandola perdida. Se le veía tan pequeña en aquella cama, con su vestido roto y su piel mancillada. Sasuke cerró los ojos por un momento, no la conocía y aún así algo despertó dentro suyo instándole a protegerla. Debía encontrar una manera de llevarla consigo a salvo. Debían escapar de aquel demonio.
—Sakura — le llamo, ella se sobresaltó y le miró con sus ojos asustadizos.
—Si — susurró con evidente dificultad, Sasuke miró su garganta lastimada, tenía marcas de dedos que se veían rojas en su piel tan pálida.
—Necesito que me ayudes — le susurró acercándose un paso, pero manteniendo distancias, era la mejor manera de ganar su confianza, no quería asustarla.
—Si.
Ella se puso de pie, aunque su cuerpo temblaba ligeramente aún.
–¿Como te sientes?
Sakura parpadeo un par de veces, parecía sorprendida. Luego bajo la mirada apretando el puño con el que sostenía su vestido rasgado del frente. Sasuke sintió que la pregunta era un poco estúpida, pero tenía que medir su humor, la quería completamente concentrada, ella era la única que conocía la casa y el área de los alrededores, la única que le podía ayudar a encontrar una salida.
—No muy bien — ella rió sin humor y sus ojos se llenaron de nuevas lágrimas —. He tenido mejores días.
—Lo se — Sasuke la miró a los ojos sonriéndole ligeramente —. Yo también.
—¿Es en serio Sasuke? — ella le devolvió la mirada —¿No me harás daño? — el moreno suspiro.
—Se que es difícil de creer… Y lo sucedió con Sasori lo hace aún más difícil. No tienes que confiar plenamente en mi, solo necesito que trabajamos juntos para salir de aquí ¿Entiendes?
—Si — ella asintió con la cabeza
—Bien… ¿Estamos cerca del pueblo?
—No, estamos muy lejos… Media hora en auto — Sasuke lanzó una maldición.
—Ya… ¿Vives con alguien más? ¿Tus padres están trabajando?
—Ellos murieron cuando era pequeña… Vivo con mi abuela, pero ella se fue al pueblo.
—¿Tienen auto?
—No, un amigo de la familia siempre viene por ella todos los sábados.
—¿Crees que volverá pronto? — Sasuke frunció el ceño.
—Espero que no. Aunque con el clima sería imposible llegar hasta acá — ella se mostró preocupada —. Espero que no pueda, me aterra pensar en lo que podría suceder si estuviera aquí — soltó asustada. Sasuke bajo la mirada y Sakura se arrepintió instantáneamente, pensando en que él podía haber malinterpretado sus palabras —. Yo no quise…
—Esta bien. Lo entiendo — Sasuke dirigió la mirada nuevamente a través de la ventana.
El exterior se veía frío, gris y lúgubre a pesar de ser apenas mediodía. Las gotas de lluvia azotaban el cristal de la ventana con fuerza.
—¿Que… Vamos a hacer? — le preguntó Sakura interrumpiendo sus pensamientos. El moreno no la miró.
—Tenemos que buscar una salida de aquí. No podemos dejar que caíga la noche. Él es peligroso — pensó que era más peligroso para ella que para él, pero no podía decírselo, sin aterrarla.
—Esta bien — ella se mostraba firme, valiente.
Sasuke miró su reflejo a través de la ventana. A pesar de su maltratado exterior, podía notar esa vena de valor en ella. Era un alivio saber que había logrado convencerla de sus intenciones. Aun suponía que Sakura desconfiaba de su persona, pero el hecho de que se inclinara por siquiera seguir su plan, implicaba un poco de fe y era algo.
—Primero busquemos algo de ropa para ti — dijo volteando hacia ella y mirando su vestido rasgado.
La chica se sonrojó, lo cual le hizo sonreír. Sasuke parpadeo y frunció el ceño pensando en lo extraño del gesto.
—Podemos ir a mi habitación.
—¿Queda lejos? — le preguntó pensando en la posibilidad de que Sasori les escuchara deambular por el pasillo.
Eso implicaría que ya habían terminado con lo que les competía, implicaría que Sasori se creyera con el derecho de tomarla. Sasuke frunció el ceño, pensando en que no era tiempo aún de salir.
—A tres habitaciones.
—No podemos salir todavía… Él lo sabría y vendría — Sakura tembló y Sasuke comprendió que conocía la verdad tras sus palabras. Sasori vendría por ella.
—Esta bien — ella bajo la mirada tímidamente — ¿Y que haremos mientras tanto? — le preguntó.
Sasuke se alejó de la ventana mirando la habitación por primera vez. Habían una cama matrimonial en el centro. Un armario gigante en la pared, un tocador blanco y una mesita con un televisor de caja. La alcoba era de un tono azul mar, pero tenía pequeños toques femeninos. Seguramente era de un matrimonio.
—Es la habitación de mis padres — dijo la chica llamando su atención.
Sasuke la miró un momento y luego siguió recorriendo el cuarto. Había sentido algo extraño cuando ella había hablado, al parecer había logrado leer sus pensamientos y eso era realmente inusual, pues nunca nadie lo había hecho antes.
Pensó un momento en ello, recordó a su familia. Ellos habían sufrido mucho durante todo aquel proceso. Sasuke había esperado que le dieran la espalda, siempre habían sido bastante tradicionales y orgullosos, su padre más que nadie, y la implicación de que él hubiera hecho algo tan vil y deshonroso como un fraude era simplemente imperdonable. Sin embargo, su sorpresa había sido grande cuando sus padres habían ido a visitarle a prision, reiterándole su confianza en él y el orgullo que era tenerle como hijo. Secretamente, Sasuke se había considerado siempre la oveja negra de la familia. Jamás había sido tan perfecto como su hermano mayor, siempre había un "pero" en cualquier cosa que hacía.
Toda su vida a la sombra de Itachi había ocasionado que de alguna manera le culpase por todo lo malo que le sucedía, sin tomar en cuenta el hecho de que su hermano siempre hubiera estado para él. Se había visto cegado por su propio dolor.
Aquella situación había traído algo bueno a su vida y era que por primera vez se sentía parte real de su propia familia. No podía perderlo, no ahora. Tenía que encontrar la manera de salir de allí.
Se detuvó frente al tocador y vio su reflejo reparando por primera vez realmente en su uniforme. Era un traje completo, que le quedaba un poco holgado e insípido. Sasuke lo odiaba, porque le identificaba como un criminal y no lo era.
—¿Tienes ropa de hombre? — le preguntó desviando la mirada a la chica. Ella había tomado su puesto en la ventana y miraba el exterior con concentración, parecía perdida en sus pensamientos, lo que la llevo a sobresaltarse por su llamado.
—Diga… — ella le miró, sus ojos ligeramente asustados. Sasuke se preguntó si aquella experiencia sería difícil de olvidar para ella. La observó parpadear un par de veces —. Digo, si… Si hay — ella se acercó al tocador y por consecuente a él. Sasuke se alejó un par de pasos tratando de mantener distancia. No quería parecer de ninguna manera amenazante para ella.
La chica se inclinó, abrió el último cajón y extrajo de allí un pantalón de mezclilla, luego busco en el cajón de arriba y sacó una camisa amarilla de cuello, le pasó las prendas. Sasuke le agradeció, las tomó y le dijo que tendría que cambiarse.
La chica se mostró en un inicio asustada, al parecer la perspectiva de tener un hombre desnudo a unos pasos suyos le aterraba, seguramente debido a lo sucedido en la planta baja, supuso Sasuke.
Eso mismo le hizo molestarse, pero trató de explicarle que solo se cambiaría. La pelirrosa pareció indecisa, pero Sasuke tuvo toda la paciencia del mundo, al final Sakura se sonrojó enormemente, se disculpó nerviosa y camino hacia la cama sentándose de espaldas a él. Su reacción le causó un poco de gracia, pero no pudo evitar pensar que era menor, por lo tanto inexperta.
—¿Que edad tienes? — se atrevió a preguntarle mientras dejaba las cosas en la cama. Ella tembló, tal vez por el frío aunque la habitación estaba cálida.
—Die-cieste — susurró temerosa. Había cerrado fuertemente los ojos y su cuerpo se había tensado recordando al pelirrojo del piso de abajo. Aquella pregunta había desatado el ataque que él le había hecho —. ¿Y tu? — preguntó intentando distraerse.
—Veintiún — susurró él desabrochándose los pantalones.
A continuación se puso los cómodos jeans y no mucho después la camisa, no era su color favorito, pero servía con tal de saberse fuera de ese uniforme. Se pasó una mano por el cabello alborotado mientras le decía a Sakura que era seguro voltear. Ella esperó unos segundos antes de moverse en su dirección.
Había un destello de miedo y desconfianza en su mirada, Sasuke sabía que ella no confiaría en él totalmente después de la situación traumática de la que había sido víctima, pero aún así, no le agradó darse cuenta de sus miedos, pues algo muy dentro suyo le impulsaba a protegerla de cualquier cosa. Él nunca la dañaría
Se volvió a acercar a la ventana y miró el exterior. Si había tenido alguna esperanza de que la lluvia menguara, se dio cuenta que era en vano. Las gotas de agua parecían azotar con mayor intensidad, lo cual hacia de ese un día deprimente. Sasuke se permitió unos minutos de tranquilidad, despejando su mente y procurando dejarla en blanco.
Suspiro y pasado el tiempo necesario volteó hacia la chica, ella a su vez le miró y no dijeron nada. Tal vez pensando que el otro era su único compañero en aquel momento de horror, tal vez considerando si era seguro confiar, tal vez midiendo las probabilidades de salir de aquello con vida.
Otro suspiró se escucho y Sasuke no estaba seguro quien lo había emitido. Se irguió con firmeza y carraspeo buscando su voz.
—Creo que debemos pensar bien las cosas.
Sakura frunció el ceño, no sabiendo a lo que quería llegar.
—¿Sobre que? — Sasuke espero un momento, luego la miró fijamente.
—Se que es difícil, pero necesito que intentes depositar un poco de confianza en mí… de otra manera esto no funcionara — aclaró con firmeza. Sakura ladeo ligeramente la cabeza.
—Y lo intento.
—Lo sé — el moreno asintió vagamente —. Se que lo haces, pero necesito que seas sincera.
—¿En que? — Sasuke frunció el ceño y se acercó un par de pasos en su dirección lo cual hizo que Sakura instintivamente se tensará. Él se detuvó y alzo la ceja.
—Es evidente — se cruzó de brazos.
—Es difícil — le interrumpió ella cabizbaja.
—Lo sé — volvió a repetir, luego suspiró —. Mira… Se que esto es difícil, se que es casi imposible que en este momento confíes completamente en mi, es pedirte mucho, pero… Para que esto funcione — carraspeo bajando un poco más la voz —. Para que salgamos de esto, debemos trabajar juntos y si tú estás pensando constantemente que te engaño o si temes mi presencia, será muy difícil escapar.
—Si.
—Si, lo será — se descruzo de brazos y se acercó un par de pasos más a ella hasta que solo pocos centímetros separaban sus pies. Sakura tuvo que inclinar la cabeza hacia atrás para poder verle el rostro.
Se dio cuenta que la presencia de él no le repelía, pero aún estaba insegura, aún temía que todo aquello fuera mera actuación y en cualquier momento Sasuke se le tirara encima riéndose de su ingenuidad
¿Acaso estaba siendo demasiado paranoica?
Había decidido confiar en él pero era más sencillo pensarlo que hacerlo. Entre sus ideas más oscuras estaba el que él quisiera ganarse su confianza con un fin perverso, aunque inmediatamente tenía ese pensamiento lo descartaba, porque después de todo, no había una explicación en ese propósito. Si Sasuke quisiera hacerle daño, lo haría sin que ella pudiera hacer mucho para evitarlo, le llevaba más de una cabeza de altura y por lo ancho de sus hombros y brazos, bien podía pesar el doble de lo que ella lo hacía.
—Lo intentaré — le dijo un poco avergonzada por qué él leyera tan fácilmente sus inseguridades. Si realmente lo que Sasuke había dicho era cierto, quería serle útil en el escape, él era su único aliado en esos momentos tan difíciles.
El moreno suspiró pesadamente pensando que después de todo eso debía ser suficiente.
—Está bien — miró hacia la puerta un segundo y luego observó a Sakura—. Tendremos que bajar en un momento, no deseo que Sasori se aparezca aquí.— soltó masajeando su frente, la cabeza había empezado a palpitarle del lado derecho.
—Si — Sakura apretó sus manos entre sí, ansiosa —. Y… y ¿Qué vamos a hacer?
El silencio la siguió como respuesta. Sasuke miraba a la nada pensativo y eso le ponía nerviosa, preguntándose qué podría estar pasando por su cabeza en ese momento.
—Sigo pensando en eso. El problema es que Sasori es muy perceptivo y al menor error podría sospechar de nosotros y atacar — se cruzó de brazos, frunciendo el ceño profundamente —. Esperar a que se duerme sería la mejor opción, pero no creo que se fíe ni siquiera de mi, además que con la noche, el riesgo para nosotros afuera sería nefasto con este clima.
Sakura le escuchaba en silencio bastante preocupada.
—La casa más cercana está como a… Veinte minutos a pie — soltó sintiéndose un poco más confiada tras la charla que ellos habían tenido.
—Veinte minutos — sospeso Sasuke lentamente — ¿Hay probabilidades de que la señal alcance allí?
—Pues… Estamos muy en lo alto y con este clima siempre tenemos problemas con la señal telefónica — se detuvó un poco pensativa —. Aunque… La familia Aoyama posee una antena especial — sonrío ligeramente.
—Muy bien… ¿A veinte minutos dijiste? — preguntó más seguro, la posibilidad de señal implicaba llamar a la policia y poder terminar con aquella pesadilla, sin embargo, Sakura había borrado la sonrisa de su rostro lo cual le hizo pensar inevitablemente que algo desagradable saldría de su boca.
—Es otra familia y su casa quedaba a unos cuarenta minutos a pie — susurró cabizbaja. Sasuke sintió deseos de golpear algo, así podría desaparecer la frustración.
—Maldicion — musitó en cambio empezando a caminar por la habitación.
—Además… — vacilo un poco pero finalmente suspiró — El camino se vuelve lodoso con la lluvia.
Sasuke soltó otra maldición mientras se acercaba a la ventana.
Con los brazos cruzados, se permitió dar una vista al exterior, dándose cuenta que la chica había tenido razón. Aún desde su posición en el segundo piso de la casa, podía ver cómo el camino de tierra había desaparecido dejando solo una cantidad exorbitante de lodo y pequeñas lagunas de agua café. Sasuke cerró los ojos permitiéndose pensar por un momento.
La otra opción era irse por el camino por el que ellos habían llegado, pero eran demasiados kilómetros para llegar a la carretera, les llevaría un par de horas seguramente y además estaba el hecho de que si bien habían probabilidades de que encontrarán a la policía, Sasori conocía también ese camino y podía intentar seguirles, ese sería definitivamente su fin.
—Cuarenta minutos — dijo suavemente.
Frunciendo el ceño, pensó que tal vez esa era la única opción que tenían. El problema entonces erradicaba en librarse de Sasori. Esa era la parte realmente difícil.
—¿Que vamos a hacer? — preguntó Sakura nerviosa por el silencio de él. El moreno la miró fugazmente y volvió a sus cavilaciones lo cual frustró a la chica —. ¡Sasuke!
—Baja la voz — le censuró el moreno con el ceño fruncido. Sakura se sonrojó entre avergonzada por dejarse llevar y molesta por qué él la reñiera cual niña.
—Lo siento — susurró más por inercia.
—Solo déjame pensar un segundo — solicitó volviendo a sumergirse en sus pensamientos.
Con un suspiro, Sakura lo dejo ser mientras se levantaba de la cama. Se acercó al tocador y se observó en el espejo inclinándose un poco para verificar su cuello. Las marcas estaban al rojo vivo y dolían, aunque con la situación lo hubiera olvidado por un momento. Se tocó el cuello notando un leve ardor en el lado anterolateral. Había un pequeño rasguño allí y la presencia leve de sangre seco. No lo había notado hasta ese momento.
Dio otra mirada a su figura encontrando unas pocas marcas en su escote y su vestido de pijama rasgado y hasta con aspecto sucio. Sus ojos se nublaron por unas pocas lágrimas al recordar lo sucedido en la planta baja, pero ella misma se reprimió frunciendo el ceño. No era momento para ponerse a recordar esas cosas y menos aún para hundirse en la tristeza, debía mostrarse serena y mantener la cabeza fría. Debía también pensar en una manera de escapar, ayudar a Sasuke con más opciones, ser de más provecho.
Con una última mirada decidida se puso de rodillas y busco entre los cajones hasta dar con la ropa de su mama. Sacó una sueter grueso de mangas largas y cuello alto, y un pantalón negro. Su mama había sido una mujer delgada y esbelta pero la ropa apenas se sostenía contra su cuerpo, sin embargo, la necesidad de quitarse el vestido era mucha, aunque lo era aún más, la necesidad de sentirse cubierta. No quería pensar que cuando bajarán, Sasori volviera a posar su mirada en su cuerpo, la hacía sentir sucia. Prefería andar completamente abrigada y holgada.
—Sasuke — le llamo en un susurro. El moreno volteó hacia ella con el ceño fruncido lo cual la hizo sonrojar. No quería molestarlo, pero no se sentía cómoda.
—Dime — el pareció notar algo en su expresión, porque sus ojos pronto dejaron la frialdad que sus pensamientos le había hecho adquirir.
—Solo… — ella bajo la mirada y apretó las prendas contra su pecho —. Quería cambiarme de ropa.
Sasuke frunció aún más el ceño y tras unos segundos asintió.
—Sabes que no podemos salir aún ¿cierto? — le recordó. Con recelo, Sakura asintió.
—Lo sé.
—Muy bien. En ese caso, si realmente deseas cambiarte tendrá que ser aquí — soltó un suspiró pesado —. Me acercaré a la ventana y te daré la espalda. No volteare hasta que me avises que es seguro.
—Pero…
—Es la única manera. Tienes que confiar en mí — le recalcó con una mirada profunda. Sakura se quedó en silencio por un momento, pero al cabo de unos segundos asintió.
—Esta bien — Sasuke asintió a su vez y se acercó a la ventana. Dio una última mirada en su dirección y la observó a los ojos, desvió la mirada a la puerta y de nuevo a ella.
—Que sea rápido — dijo y finalmente le dio la espalda.
Sakura no necesito que se lo repitiera para quitarse rápidamente la ropa, sabiendo sin necesidad de palabras, que Sasori podría aparecer allí en cualquier momento.
Como los sostenes de su madre no le quedaban, se tuvo que conformar con saber que el suéter era bastante grueso como para que no se notara. Luego se puso una nueva braga, la más modesta que había encontrado y finalmente los pantalones. Recogió su vestido y lo doblo dejándolo en un rincón. Luego volteó hacia Sasuke y le dijo en un suave murmullo que estaba lista.
Él tardó un poco en dar media vuelta pero cuando lo hizo, no pudo evitar reparar en su atuendo, dándose una idea de la razón del mismo. Suspiró y sin más se acercó unos pasos a ella, pero luego se arrepintió temiendo asustarla, aún necesitaba ganar su completa confianza y hasta entonces prefería que ella se acercase a él y así se lo hizo saber.
—Acércate — le pidió haciendo un movimiento con la barbilla. Sakura dudó unos segundos, pero al final lo hizo.
—Dime
—He estado pensando — Sasuke dejo vagar la mirada en algún lugar de la habitación —. El mayor problema que tenemos ahora es dejar a Sasori atrás, no podemos permitir que se de cuenta de nuestra intención de escapar, menos aún que nos siga.
Sakura asintió considerando sus palabras. Ciertamente le daba un poco de miedo todo aquello, pero había decidido confiar en Sasuke y temía más quedarse allí con ese violador que buscar la forma de escapar.
—Esta bien.
—El caso es que aún no he encontrado la forma de esquivarlo. Es un tipo astuto, no se dejará engañar fácilmente — Sasuke frunció el ceño frustrado. Se estaba quedando sin tiempo, tenían que encontrar la forma de salir de allí antes de que la luz del día desapareciera.
Se quedaron un momento en silencio. Sakura pensó seriamente en alguna manera de ayudar. La forma más efectiva de dejar a Sasori atrás sería noqueandolo. No podían amenazarle, porque era un tipo perverso y seguramente encontraría la manera de revertir la situación, a sí mismo no podía esperar a que el tiempo pasará, le producía escalofríos pensar en pasar una noche allí. Las luces aún no habían vuelto al igual que la señal. Pensar en que ese hombre tratara de abusar de ella nuevamente le aterraba. Sasuke había prometido protegerla y aunque había ganado un poco de su confianza, no podía fiarse del todo. Tenían que escapar pronto.
—Y si… — Sasuke la miró con interés —. Mi abuela tiene unas pastillas de dormir. Ella tiene problemas de insomnio, pero cuando toma esas pastillas el sueño la vence rápidamente — le comentó feliz de sentirse útil.
—¿En serio? — Sasuke se sintió un poco aliviado de escuchar eso —. ¿Donde están?
—En el baño principal, el de la primera planta.
—Bien. Hay que ir por ellas — se quedó pensativo por un segundo —. El problema sería lograr que Sasori se las tome.
—Podemos deshacerla en algún jugo.
—¿Tendrán sabor fuerte? — Sakura hizo una mueca recordando la única vez en que las había tomado. Ciertamente si tenía un sabor ligeramente fuerte, natural en algunos fármacos.
—Un poco — Sasuke frunció el ceño.
—En ese caso, se le debe dar en una bebida fuerte — soltó pensativamente.
Hubo otro momento de silencio. Cada quien sumido en sus propios pensamientos. La situación se pintaba cada vez más complicada. Un mínimo error podía costarles incluso la vida.
—Mi padre… el guarda, guardaba bebidas alcoholicas en el despacho.
—¿Despacho? ¿Están allí?
—Si, también está en el piso de abajo.
—Pero ingerir alcohol con medicamentos puede revertir su efecto.
—Mm…. — Sakura pensó un segundo —. ¿Y si solo le agregamos un poco? Si bien en algunos fármacos anula su efecto, en otros causa más bien somnolencia — Sasuke la miró un segundo, pensando que su tono de voz había sido por demás seguro. Parecía saber muy bien de lo que hablaba. ¿Estudiaría algo relacionando con la medicina?
Negó con la cabeza, pensando que no era momento de indagar en ello. Tenía cosas más importantes en los que poner la mente.
—En ese caso, tendríamos que esperar para ver si hace efecto antes de dar un movimiento en falso.
—Así sería.
—Muy bien — Sasuke asintió un poco más satisfecho —. Tendré que encontrar la manera de ir allí y luego al baño para obtener lo que necesitamos — se quedo en silencio pensando seriamente en aquella posibilidad de escapar, debían ser cuidadosos.
—Esta bien. Estan en la esquina derecha, en un pequeño estante. También hay algunas copas y vasos allí.
—Podría simular encontrarlas.
Sasuke se alejó de ella nuevamente, acercándose a la ventana. Miró el cielo y las gotas que azotaban contra los cristales de la ventana. La situación era realmente intensa y empezaba a dolerle la cabeza. Debía admitir que le daba cierto temor cometer algún error, entre proteger a Sakura y su vida misma, algo podría salir mal y las consecuencias serían fatales. Sasori había comprobado ser un desalmado, era un tipo cruel que no tenía ningún reparo en matar para su propio beneficio e incluso satisfacción.
Suspiró y decididamente se acercó a Sakura. En esa ocasión se encargó de invadir su espacio personal intentando medir su confianza. La chica no se movió aunque sus ojos brillaron temerosos. Sasuke se sintió orgulloso de ella. Había resultado una chica valiente y si trabajaban con cuidado, todo saldría bien y serían victoriosos.
—Tenemos que bajar. Llevamos demasiado tiempo aquí, no quiero que Sasori venga por nosotros. Sería peligroso — dio una rápida mirada a la puerta y luego a ella —. Tengo que advertirte, tendremos que actuar frente a él, la mínima sospecha de nuestra complicidad sería fatal. Necesitamos que crea que lo qué pasó aquí fue lo que él espera — notó que la pelirrosa se tensaba —. Voy a ser duro Sakura y más que nunca necesito que confíes en mí. Será una mera actuación, solo recuerda eso.
Hubo otro momento de silencio, Sasuke podía imaginar como los granajes de su cerebro se movían.
—Confió en ti — fue el susurro de ella. Su voz trémula, ligeramente rota, evidenciaba su temor, pero el moreno se sintió nuevamente orgulloso por su valor.
—Trataré de no dejarte sola en ningún momento. No permitiré que te toque — soltó como una promesa para ella y para sí mismo.
—Gracias — los ojos de ella se llenaron de lágrimas y estas no tardaron en deslizarse por sus mejillas.
Sasuke tuvo el repentino impulso de borrar todo rastro de su llanto y sorprendentemente su mano se elevó hacia el níveo rostro y lo hizo.
El corazón de ambos se aceleró. La situación era estresante, peligrosa, una auténtica pesadilla. Solo se tenían el uno al otro en esos momentos y de alguna manera eso les había conectado a un nivel que hasta ese entonces jamás habían experimentado. Era un sentimiento extraño.
—Esta bien. Tenemos que bajar — la miró un poco preocupado por lo que sucedería a continuación.
—Si.
—¿Lista? — le preguntó firmemente. La chica asintió sin vacilación. Sasuke inhalo en un sorbo y a continuación la tomó de brazo. Sakura se dejó hacer, no se quejó y pareció más segura de él lo cual le dio confianza en que todo saldría bien.
—Vamos — esa palabra viniendo de ella fue la definitiva. Sasuke la guió hacia la puerta con suavidad, abrió y ambos respiraron profundamente antes de salir.
Por alguna razón, la temperatura de afuera se sentía más fría que en el interior del cuarto. Sasuke sintió como el cuerpo de la pelirrosa temblaba ligeramente. No le dio mirada alguna mientras se dirigían hacia la planta baja, temía que Sasori apareciera de repente y le encontrará en un momento de debilidad.
Ambos bajaron las escaleras en el más profundo de los silencios y pudieron observar que el pelirrojo estaba en la sala, sentado en uno de los sofás. Tenía la mesita de centro casi rozando sus rodillas y estaba inclinado sobre ella trabajando con dedicación en algo.
—Hasta que bajas — musitó sin despegar la mirada de lo que hacia.
Sasuke se limitó a acercarse al sofá de una pieza, que por suerte era el más alejado y dejar ser a Sakura con brusquedad. Escucho el leve quejido de ella y tuvo que hacerse duro de corazón para no voltear a verla.
—¿Qué haces? — le preguntó acercándose a él.
—Encontré una radio — levantó la mirada solo un segundo para observarle, antes de seguir con lo suyo —. Esta en mal estado, pero estas cosas se me dan bien. Necesitamos saber que está pasando afuera, cómo va la búsqueda.
—Si, lo sé — fingió Sasuke.
Se hizo el silencio.
El moreno solo escuchaba como el otro trabajaba en lo que sea que estuviera haciendo. Dio una mirada de reojo hacia Sakura notandola cabizbaja. Estaba hecha un ovillo en el sofá y el cabello le cubría el rostro.
—No hubo ruido — soltó el otro de pronto.
—¿Como dices? — preguntó confundido.
—No hubo gritos de llanto, ni nada — dirigió una mirada fugaz a Sakura y luego lo observó a él fijamente —. No hubo ruido.
Sasuke sintió como el pulso se le aceleraba. No había pensado en ello. El instinto le pidió dirigir una mirada a Sakura, pero se forzó a no hacerlo, temiendo que el otro se diera cuenta. Intentó mantener una mascara de indiferencia en el rostro mientras pensaba en algo rápido.
—Es muy bulliciosa… Lo odio — soltó despectivamente —. Tuve que cerrarle la boca, no me dejaba concentrarme.
—¿Es en serio hombre? — se burlo el pelirrojo mirándole con diversión. Sasuke presionó la mandíbula con fuerza.
—No paraba de llorar la zorra, tuve que callarla — le informó con crueldad. Escucho el gemido ahogado de Sakura y rogó porque se mantuviera en silencio y no llamará la atención.
—Yo por lo contrario amo que griten…. — Sasori mostró una sonrisa perversa, malvada —. De dolor.
—No me extraña — Sasuke se forzó a sí mismo a sonreír.
—A todo esto ¿Donde encontraste esa ropa? — se detuvó mirándole con atención. Sasuke observó su atuendo y luego a él.
—En la habitación donde estábamos
—¿Así que alguien más vive aquí? — dio una mirada hacia Sakura —. Un hombre ¿ehh?
—Está muerto — soltó Sasuke queriendo desviar su atención. Lamentablemente, muy tarde se dio cuenta de lo que había dicho, de su enorme error. Y una vez más, Sasori demostró ser un sujeto inteligente
—¿Como lo sabes? — preguntó arqueando una ceja con suspicacia. Sasuke tragó saliva con dificultad.
—Ella me lo dijo — sonrío cínicamente —. Lloro como una perra cuando me puse la ropa, dijo que era de su infeliz padre muerto. ¿Como si me importara? — soltó con prepotencia.
—Creo que iré a buscar algo también, odio que la ropa húmeda se me pegue al cuerpo — se levantó con la mirada fija en Sakura —. Luego terminare con esto.
—Como sea.
—¡Tú! Guíame a la habitación — le ordenó a la pelirrosa. Sakura se tensó y Sasuke lo hizo aún más.
—Sabes dónde queda — le señaló con rapidez —. Nos seguiste y estuviste allí.
—Si pues, creo que es mi turno ¿no? — lo observó con seriedad —. No he probado a ninguna mujer en meses. La quiero ya, tú tuviste tu turno.
—No he terminado con ella.
—Tú tiempo se acabo.
—¡No he terminado con ella! — repitió elevando la voz. Se acercó a Sasori al mismo tiempo que el pelirrojo lo hacía a él.
Todo dentro suyo temblaba y temía que Sasori se quisiera confrontar con él. Durante su adolescencia se había metido en unas cuantas peleas y siempre había salido victorioso, no era cualquier mequetrefe debilucho, sin embargo, a pesar de su figura desgarbada, Sasuke podía notar la violencia en el pelirrojo. Lo había notado desde un inicio. La cicatriz que cruzaba su ceja, la marca en su barbilla, los nudillos maltrechos, era un tipo de cuidado.
Aún asi había prometido a Sakura que la defendería, no soportaba pensar en que ese maldito la ultrajara, menos ahora que la conocía. No lo haría, aunque tuviera que dar su vida por ello. Jamás podría vivir con la conciencia limpia, sabiendo que no había hecho nada para protegerla.
Se mantuvo firme, con la mirada furiosa, salvaje, en los ojos dorados. Estaba listo para pelear, incluso para usar el arma que guardaba en la parte trasera del pantalón y aunque no lo quería, haría todo lo necesario para evitar que Sasori se la llevara.
—Te veo muy interesado en la chica — soltó el pelirrojo luego de un momento. Sasuke no se dejó amedrentar.
—Y será así hasta que me canse de ella.
—¿Y cuando será eso? — el otro frunció profundamente el ceño.
—Cuando yo lo decida — anunció con seguridad —. No pienso dejarla hasta saciarme de ella. No me importa lo que pienses y si quieres meterte en mi camino te advierto que lo pienses bien, a menos de que quieras enfrentarte a mi — amenazo con arrogancia de más.
Sus ojos oscuros se enfrentaron a los orbes claros de Sasori. El silencio que se apoderó de la estancia y el aire se volvió tan pesado que era difícil incluso respirar. Sasuke sintió como una gota de sudor se resbalaba lentamente, a un lado de su rostro, pero nada en su expresión cambio.
—No quiero tener que enfrentarme a ti — dijo el otro luego de un momento. Sasuke casi se sintió mareado del alivio.
—Yo tampoco, pero eso no quiere decir que no lo haré si decides desafiarme — aclaró seriamente —. Te permití venir conmigo y seguirme. Encontré un lugar donde refugiarnos y he aceptado que estemos juntos hasta lograr escapar, pero no quieras meterte en mi camino por que no lo toleraré. Vi a la chica primero y por lo tanto es mia para hacer y deshacer hasta que decida lo contrario.
El silencio volvió a llenar el lugar, siendo cortado únicamente por las gotas de lluvia que azotaban en el techo. Ninguno dio su brazo a torcer y por extraño que pareciera, Sasuke esa vez no se amedrentó. Realmente estaba dispuesto a cualquier cosa por salvar a la chica y eso le había dado un propósito por el cual comportarse de esa manera.
—Nunca quisiste decirme porque te metieron a la cárcel — dijo Sasori de pronto, sorprendiéndole por un segundo ¿Acaso había descubierto la razón tras su condena? —. Pero me estoy dando una idea. Eres un tipo peligroso — una sonrisa perversa cruzo sus labios —. Yo respeto mucho a las personas como tú y no quiero problemas. También quiero escapar y se que contigo lo lograre. La chica no lo vale tanto… Tal vez pueda encontrar otra en el camino — dirigió una mirada hacia Sakura —. Aunque aún estoy decidido por probar ese bocadito. Me dejó con muchas ganas la puta, pero se que tú la viste primero.
—Así es.
—Esperare entonces — recorrió con la mirada la figura de la chica —. Me gustaba más con su vestidito de princesa ¿Por qué le permitiste cambiarse? Hubiera tenido más acceso a su cuerpo sin nada que la cubriera — se relamió los labios —. Pero que va, eres un tipo extraño. Como sea… iré por algo de ropa. Dentro de un rato vuelvo dulzura.
Sakura, que hasta el momento se había mantenido callada, no pudo evitar sollozar, sintiendo como su cuerpo se estremecía en temblores de rechazo y asco. Tenía tanto miedo que era incapaz siquiera de levantar el rostro, escondido entre sus piernas.
—¡Deja de llorar! ¡Maldita sea!... ¡Eres una maldita puta llorona! — gritó Sasuke fuertemente, para darle más convicción a lo que había dicho. Sakura se tensó y se encogió aún más en sí misma. Sasuke le había dicho que aquello era una actuación y había decidido creer en él, pero aún así, le aterraba todo aquello.
Sasori miró la escena con satisfacción mientras daba media vuelta. Sasuke le vigilo de reojo, hasta que le vio desaparecer por las escaleras. Espero unos segundos más, mientras se esforzaba por escuchar sus pasos en la segunda planta, luego oyó el inconfundible sonido de la puerta de una habitación y no dudó un segundo en acercarse a Sakura.
—¿Cómo estás? — susurró tan bajo que temió que no le escuchara, mientras se arrodillaba frente a ella. La chica se tensó y tardó un momento en levantar el rostro. Su cara estaba surcada de lagrimas y el miedo era fácilmente legible en sus orbes cristalinos. Sasuke suspiró.
—Sakura.
—Lo sé — musitó ella con la voz ronca.
—¿Confías en mí? — le preguntó con el ceño fruncido de preocupación.
—Me dio miedo — confesó ella limpiándose las mejillas —. Pero quiero confiar en ti Sasuke… — tragó saliva con visible dificultad —. Lo intento.
—Esta bien — el dio una mirada a las escaleras antes de devolverla a ella —. Siento haber sido tan duro, pero es necesario.
—Lo sé — su voz se quebró —. Gracias por defenderme — las lágrimas nublaron su mirada nuevamente.
—Intentaré todo porque no te toque Sakura. Confía en mí para protegerte.
Sakura sintió el repentino deseo de lanzarse a sus brazos. Se sentía tan cansada y tenía tantas ganas de llorar. Sasuke era su único amigo en ese momento y realmente quería confiar en él, quería hacerlo. Él parecía tan sincero en ese momento que solo le quedaba rogar al cielo porque no estuviera intentando engañarla.
—Ahora… Aprovechemos para ir por lo que necesitamos — dio otra mirada fugaz a las escaleras —. Hay que apurarnos antes de que baje.
Sakura se levantó y le guió por el pasillo principal. Sus pies descalzos se deslizaban por el piso de madera sin hacer más que un ruido amortiguado, al igual que Sasuke, que a pesar de ser un tipo grande, no hacia el menor sonido. Si se apuraban, podrían volver a su lugar sin que Sasori se diera cuenta de lo que habían estado haciendo.
—Primero las pastillas — susurró Sasuke a su espalda.
Sakura asintió y se dirigió al baño principal. Al abrir la puerta un fuerte olor metálico, ligeramente podrido le inundó de golpe las fosas nasales. Sakura sintió que el corazón de pronto se le aceleraba. La oscuridad de la estancia le pareció de pronto realmente escalofriante, cuando hasta el momento jamás lo había sido.
—¿Qué huele así? — fue el suave murmullo del moreno. Sakura busco con la mano temblorosa el interruptor de la luz.
El foco se encendió en todo su esplendor dejándole ciega por un segundo. La estancia se iluminó y Sakura ahogo un gemido al notar la sangre.
Sangre por el lavamanos, en el retrete y en el piso, un pequeño charco que luego viajaba hacia la ducha, donde la cortina de baño le impedía ver que había allí.
—Que demonios… — la voz ronca de Sasuke penetro sus oídos. El parecía casi tan sorprendido como ella.
Sakura no sabía que sucedía, pero sus pies se movieron por inercia hacia la ducha. Escucho como Sasuke le llamaba, pero no se detuvó. Su mano se elevó visiblemente temblorosa. Tomó un extremo de la cortina y dejó que está se deslizara.
Y su garganta se desgarro de dolor.
—¡ABUELA!
La escena era una pesadilla, debía serlo. Su abuela, su amaba abuela estaba apoyada contra la pared sentada en un charco de sangre. Tenía los ojos cerrados, la piel tan pálida como el papel y los labios morados y manchados de más sangre. Su camisa estaba teñida de carmesí.
Las fuerzas le fallaron, Sakura cayó de rodillas y sollozo. Lagrima, tras lágrima rodó por sus mejillas, su pecho dolía con intensidad y el aire no entraba a sus pulmones. Sentía que iba a morir de tanto dolor.
—¡Abuela! ¡Abuela!... Dios…
Se acercó a gatas y tocó su mano notándola extremadamente fría y gris contra su piel.
—Ohh no… Dios, no… Abuela.— una mano viajó a su boca mientras la bilis le subía por la garganta. Sentía que se desmayaría, que la vida se le escapaba de las manos.
Sasuke solo miraba la escena en shock. El cuerpo de la anciana estaba rígido en una esquina de la ducha, la sangre estaba por todos lados y era evidente que estaba muerta. Nunca había visto semejante escena en su vida y sentía el estómago revuelto y el corazón hecho un puño.
—No se quedaba en silencio — la voz de Sasori se escucho a su espalda y la piel se le erizo colectivamente.
—Fuiste tú — su voz sorprendentemente sonó impersonal a pesar de que un nudo intenso atravesaba su garganta.
—Amenazo con gritar — dijo con un encogimiento de hombros. Dirigió su mirada hacia Sakura, que lloraba destrozada y sonrío tan perversamente que Sasuke sintió otro escalofrío.
—Sacrificios.
—Así es, era solo una maldita vieja, en cualquier momento iba a morir — le miró a los ojos —. Solo acelere el proceso.
Sasuke sintió como un músculo de la barbilla le temblaba. Sentía rabia y quería borrarle la sonrisa del rostro, pero no podía hacerlo, desde pequeño había aprendido que en ese estado el que tenía las de perder era él, además no podía dejarse llevar por los sentimientos, tenía un plan y pensaba seguirlo.
—Cierto — se obligó a decir. Sasori volteó hacia Sakura.
—Y tu, ya deja de llorar… Que no ves que ahora descansa en paz — se burlo con crueldad —. Mejor sirve para algo más productivo que abrir las piernas — dio una mirada hacia Sasuke —. Que nos prepare comida, muero de hambre ¡Maldición! — y dicho eso se perdió por el pasillo mientras sus carcajadas eran lo único que se escuchaba.
Sasuke desvió la mirada hacia Sakura y la observó en el piso, echa un ovillo y sollozando como si se le fuera la vida en ello. Su llanto le producía dolor en el pecho y eso le incitaba a acercarse y tomarla entre sus brazos.
Dio una rápida mirada hacia el pasillo y luego se aproximó a ella. Su mano se elevó, con la intención de tocar su hombro, pero simplemente no pudo.
—Sakura — la llamo poniéndose de cuclillas.
Ella no respondió, no se movió y siguió sollozando. Sasuke miró hacia la puerta, intento escuchar algún sonido fuera y al no percibir nada, se volvió hacia ella.
—Sakura, escucha — esta vez no dudó en tocarla.
Ella se tensó como una cuerda de guitarra y de la nada se dio la vuelta y se lanzó hacia él, le tomó tan desprevenido que Sasuke cayó de espaldas y Sakura no perdió tiempo escalando sobre su cuerpo.
—La mataron, la mataron — sollozo pegándole en el pecho con los puños.
Sasuke tardó un segundo en entender lo que sucedía. Rápidamente dirigió una mirada hacia la puerta y luego hacia Sakura, la tomó de las muñecas. Solo esperaba que Sasori no hubiera escuchado nada de eso
—No lo sabía Sakura… Te lo juro. No lo sabía — le susurró en el oído.
Ella siguió luchando, logró asestarle un golpe en el muslo derecho, un codazo en las costillas y le aruño el brazo, pero Sasuke no la soltó esperando que se tranquilizara.
Al final ella dejó de moverse y en cambio le abrazo con fuerza mientras escondía el rostro en su pecho.
—Mi abuela — sollozo aferrándose a él como si fuera un salvavidas y Sasuke no pudo hacer otra cosa más que abrazarla también.
—Siento tu pérdida — le dijo acariciándole el cabello. En ese momento se olvido de lo que sucedía, de la realidad en la que estaban, esperando solo que Sasori no les encontrara de aquella manera.
—E-era lo único que te-nia
Sasuke la dejo desahogarse por unos minutos, pero más tarde que temprano la realidad volvió.
—¡Tengo hambre! — gritó Sasori desde la sala. Sasuke suspiró mientras Sakura se tensaba entre sus brazos.
—Tenemos que volver — le dijo un momento después. Sakura solo se aferró a su camisa mientras los sollozos disminuían en intensidad, no así en dolor.
—No.
—Sakura — cerró los ojos pensando en lo que diría.
Se sentó con cierta dificultad, debido a que tenía todo el peso de ella en su pecho. Sakura terminó sentada en su regazo. Sasuke tomó su rostro entre sus manos y le obligó a verle. El más intenso dolor se reflejaba en sus ojos. El moreno le limpió las lagrimas con los pulgares.
—Ahora más que nunca tenemos que sobrevivir
—No.
—Si tenemos que hacerlo… Por tu abuela, por ti y por mi — Sakura puso sus manos sobre las suya mientras cerraba los ojos, que volvían a llenársele de lagrimas.
—No quie-ro… No puedo — se mordió el labio inferior —. Me quito lo, lo único que tenía.
—Y tenemos que luchar contra él, no puede salir indemne de todo esto. Tiene que pagar por lo que hizo.
Hubo un momento de silencio. Sakura se negaba a mirarlo y Sasuke no sabía que más decirle. No existían palabras suficientes para aliviar en su pena. No sabía siquiera cómo actuar.
—Sasuke, me duele.
—Lo sé pequeña — le acarició el cabello con dulzura.
—Sasuke ¡Maldición!... Trae a esa puta — gritó Sasori. Sakura se tensó y Sasuke le ignoro continuando con las suaves caricias.
—Tenemos a salir.
—No puedo… Ya no tengo nada por lo que vivir – sollozo ella con dolor.
—Entonces vive por mi — le pido pegando su mejilla al cabello de ella.
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"Porque en ese momento solo se tenían el uno al otro"
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FIN DEL CAPÍTULO
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Al fin le toco el turno a esta historia. La primera vez que la escribí jamas llegue a pensar que tardaría tanto tiempo en actualizar, debo decir que estoy decepcionada de mi misma, porque realmente le tengo mucho aprecio a mi trabajo como escritora, pero mi mente se ha encontrado dormida por mucho tiempo y es una lastima que sean mis lectores los que mas lo sientan.
Fue un capitulo muy duro, creo que jamas había escrito algo tan crudo y cruel, pero debido a que era necesario tuve que seguir adelante. En este capitulo me enfoque mas en los sentimientos y emociones de los personajes, mas que en el trama y es debido a que es algo muy importante de señalar, pues de ahora en adelante Sakura y Sasuke solo se tendrán entre sí para superar todo lo que se les viene encima.
Debo señalar que este fic es bastante corto, solo de un aproximado de 5 capítulos, por lo que intentare trabajar mucho en él para darle fin.
Acerca de mi próxima historia a actualizar será "Mas allá del cielo"… solo me falta la actualización de la ultima escena que debo decirle, se me esta dificultando. Para mis lectores Sasusaku les pido que se den una vuelta por esa historia, que también tiene bastante de nuestra pareja favorita.
Actualice también el capitulo anterior por lo que tienen que pasarse por él para que le agarren hilo a la historia.
Y como se fijaron, actualice la presentación de las historias. Me tomaba mucho estar poniendo el dialogo en Negrita por lo que decidí probar de esta manera y me ha gustado.
Gracias por seguirme, por leer la historia y continuar aquí en estos comentarios.
Actualmente en mi país se están viviendo cosas muy feas. A quienes han visto las noticias y se han interesado un poco por los acontecimientos actuales de mi pequeño Honduras, pueden saber que los días venideros se vienen bastante dolorosos. Es una situación realmente agobiante y por demás esta decir preocupante. Solo les pido, que por favor oren por Honduras y por nuestro bienestar.
Últimamente he entrado a las practicas finales de mi carrera de enfermería. Estar en un hospital no es tan bonito como lo había creído en un inicio y es muy agotador, tanto que cuando llego a casa solo quiero tirarme a la cama y descansar durante un día entero, eso me ha retrasado en mis actualizaciones, pero aprovechándome horriblemente de los dias de feriado que tengo por la purga que en el país, intentare enfocarme en mis historias e ignorar la realidad por unos dias.
Pasando a un tema mas agradable, gracias por continuar pendiente de mis actualizaciones chicos. Ustedes hacen con sus comentarios que estar aqui aunque sea esporadicamente, valga la pena.
Si dejan un review me podrán muy feliz, sus comentarios son balsamos para mi corazon.
Espero que estén muy bien ustedes y sus familias.
¡Por la paz en Honduras!
Besos y abrazos. Sayonara.
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