NUESTRO INESPERADO AMOR.

CAPITULO 2.

PVO: KAGOME.

Pise el pasto bajo de mí y aspire el aire fresco que solo el Sengoku me regalaba. Sujete mi mochila con ambas manos y espere un momento para tomar algo de valor. Dude de nueva cuenta y gire a ver el pozo con la tentación de regresar por donde había venido ¿Pero eso es lo correcto? ¿Merece Sesshomaru no saber de la existencia de su hijo? Mi conciencia de nueva cuenta comenzaba a hacerme saber que mi decisión de regresar al Sengoku era lo correcto. Si en alguien tenía que quedar el remordimiento de conciencia sería en Sesshomaru y no en mí. Yo solo cumpliría con el deber de decirle que sería padre y después regresaría a mi época a criar a mi hijo por mi cuenta, aunque también admitía que sentía un poco de curiosidad por lo que había sucedido esa noche, pero era consiente que de Sesshomaru no obtendría ni una oración completa. Así que con ese pensamiento escondí mi esencia, pues no quería que nadie supiera que había regresado por "ese" motivo, comencé a caminar y me concentre para tratar de encontrar su esencia demoniaca. Era muy sutil pero la sentía, mire hacia enfrente y me di cuenta que me esperaba un gran camino por recorrer.

-Desearía que Kirara estuviera aquí – Hice un puchero y seguí con mi caminar. Las horas transcurrieron sin mucho alboroto, un par de demonios de bajo nivel intentaron atacarme pero en un dos por tres y sin ningún esfuerzo me deshice de ellos. Di un enorme suspiro cuando llegue a una aldea y me dispuse a tomar asiento en una enorme piedra – Si continuo así llegare cuando estés a punto de nacer – Dije tocando mi vientre con ciertos sentimientos encontrados. Era tan extraño creer que dentro de unos meses me convertiría en mamá y que una personita crecía a cada momento dentro de mí que me alegraba, pero al mismo tiempo me asustaba. Nunca en mi vida me había imaginado que mi primer hijo vendría al mundo de una manera tan peculiar, ni mucho menos que el padre de mi hijo sería nada más y nada menos que el gran Daiyokai de las tierras del Oeste, el medio hermano de la persona a la cual le adjudicaba mi primer hijo. Antes de regresar lo había pensado demasiado, sabía de ante mano que Sesshomaru no se haría cargo del bebe inclusive temía que quisiera herirme para deshacerse de él, la sola idea me había aterrorizado que había decidido no decir nada y guardar como secreto la procedencia de mi bebe .Pero cuando mi madre regreso y le conté lo sucedido, ella me hizo ver que eso sería muy egoísta de mi parte, pues al hacer eso no solo le quitaba el derecho a Sesshomaru de elegir (aunque yo sabía cuál sería su decisión) sino que también le negaba a mi hijo la oportunidad de conocer (tal vez) a su padre. Ante eso no pude hacer nada más y decidí regresar. Salí de mis pensamientos cuando escuche un relinchar, enseguida cruzo por mi mente tomar ese caballo y galopar lo más rápido hacia las tierras del Oeste, pero así como llego aquella magnífica idea la deseche al instante cuando recordé que era algo muy peligroso para mi bebe. Con el ánimo derrotado decidí que lo mejor era seguir caminando para así poder llegar un poco más rápido.

-Estúpido demonio ¿Por qué tiene que vivir tan lejos? – Masculle.

-¡Señorita Kagome! – Un grito me hizo girar sobre mi propio eje. Mis ojos se iluminaron al ver a la persona que me podía ayudar a llegar más rápido a las tierras del Oeste.

-¡Rin! ¿Qué haces aquí? – A pesar de mis planes malévolos me daba gusto verla.

-La anciana Kaede me envió a revisar a unos enfermos. Ha estado muy enferma últimamente – Su sonrisa se oscureció por un momento.

-Lo sé… - Acaricie con gentileza su mejilla – Pero sin dudas ella debe de estar muy feliz de contar contigo – Le guiñe un ojo y eso pareció levantarle el ánimo.

-Creí que no volvería – Su mirada curiosa causo que mi sonrisa se borrara.

-¿Quién te dijo eso? – Sabía la respuesta, pero tal parecía que me encantaba atormentarme con algo que en este momento no era importante.

-El señor Inuyasha lo ha estado repitiendo desde hace un mes, el no dijo mucho, pero si menciono que usted se lo había dicho. Todos nos pusimos muy tristes con la noticia, Shippo ha estado muy triste desde entonces – Mi corazón se partió al escuchar aquello ¿Cómo había podido irme sin siquiera darles una razón a todos los que se preocupan por mí?

-Soy tan desconsiderada – Escondí mi mirada bajo mi flequillo.

-Yo sabía que usted regresaría – La voz de Rin me hizo mirarla de nueva cuenta – Usted no suele abandonar a los que aman – Me regalo una sonrisa y le respondí de igual manera ante tan bellas palabras.

-Me conoces muy bien ¿Cierto? – Ella asintió y solté una pequeña carcajada ante su pureza y honestidad. Me daba gusto que su carácter tan dulce y soñador siguiera en ella a pesar de que ya era todo una adolescente y muy bella por cierto. Es por eso que sabía que Sesshomaru la cuidaba con más añico desde entonces ¿Qué cómo lo sabía? Pues resultaba que desde hace 5 años no había aura demoniaca o humana que no lograra captar, además de que en este justo momento estaba observando como Jaken se escondía atrás de una choza – Rin…Necesito que me hagas un favor – Ella me miro y enseguida ensancho su sonrisa.

Después de que ella aceptara ayudarme la acompañe a ver a los enfermos para ayudarla de igual manera y una vez que terminamos nos dirigimos hacia donde se escondía Jaken.

-¡Hola! – Grite de la nada y salí de repente con la intención de asustar al sapo. Como era de esperarse el dio un grito y cayo del lomo de Ah-un.

-¡Maldita humana! ¿Cómo te atreves? – En vez de enojarme por el insulto que me había dado me causaba más gracia.

-Señor Jaken, necesito que lleve a la señorita con el amo Sesshomaru – La atención que antes tenía Jaken sobre mí se fue de inmediato hacia Rin al escuchar su petición.

-¿Estás loca? El amo Sesshomaru me matara si llevo una humana al castillo del Oeste. De ninguna manera me atrevería a tal cosa – Cruzo los brazos desviando la mirada. No me sorprendí, sabía que él se negaría al principio. Mire a Rin y ella entendió lo que tenía que hacer.

-Le diré al señor Sesshomaru que la semana pasada casi me ataca un ogro porque cierto demonio se quedó dormido cerca del claro – Jaken abrió los ojos de la sorpresa y comenzó a sudar frio – Es muy importante que la señorita vea al amo Sesshomaru – La seriedad se dibujó en el rostro de Rin y Jaken pareció sorprenderse más por aquello que por el chantaje de hace un momento.

-Te prometo que te protegeré si Sesshomaru intenta golpearte – Le sonreí y un sonrojo se hizo presente en él.

-¿Protegerme tu? No eres rival para mi amo bonito – Me grito tratando de esperar que negara aquello, pero no lo hice solo sonreí y pase de largo hasta llegar al dragón de dos cabezas.

-¡Oye, Ah-hun no deja que se le acerquen ex…! – No termino de decir su frase pues yo ya me encontraba arriba del dragón con una gran sonrisa en mi rostro ¡Era tan divertido! Sin decir nada más Jaken aclaro su garganta y comenzó a caminar hacia el dragón. Miro a Rin una vez estuvo arriba – Regresare en cuanto deje a esta humana – Solté una pequeña carcajada y el solo me dedico una mirada asesina, trate de reprimir otra sonrisa.

-¡Que tenga buen viaje señorita Kagome! – Grito Rin al ver que empezábamos a dejar el suelo.

-¡Muchas gracias Rin! – Levante la mano en señal de despedida - ¡Recuerda guardar mi secreto! – Grite antes de perderla de vista. Observe que el sapo me daba una mirada curiosa – Estas curioso ¿Cierto? – El frunció el ceño al verse descubierto.

-¡Cállate humana o te dejo caer! – Me amenazo.

-Te purificare antes de tocar el suelo – Dije como si nada y él se tensó. Se encogió de hombros y comenzó a mascullar un par de cosas que no era posible escuchar, pero sabía que iban dirigidas hacia mí. El resto del camino fue de lo más ameno aunque un par de veces estuve tentada a devolver mis alimentos del día, pero gracias a los dioses pude resistirme, aunque aún perduraban las náuseas. Era tanto mi malestar que no me había dado cuenta que habíamos llegado a un patio enorme y muy hermoso hasta que me sentí rodeada y amenazada por varios youkais que al parecer eran guardias.

-Que cálida bienvenida – Obviamente el tono sarcástico salió a flote. Baje del dragón y apenas iba a dar un paso cuando la punta de una lanza se acercó peligrosamente a mi cuello ¡Dios! Que no se daban cuenta que no estaba en las mejores condiciones para comportarme amable y comprensiva. Gire a ver a aquel youkai con cierta molestia y hable.

-No eres muy amable – Él sonrió con arrogancia y enterró aquella lanza aún más en mi cuello. Sentí que algo comenzó a escurrir de mi cuello y ese fue el detonante para que dejara escapar una pequeña parte de mi poder espiritual. El youkai culpable y los demás salieron disparados hacia diferentes direcciones del patio, pero enseguida se levantaron aún más alarmados.

-¡Es una sacerdotisa! – Escuche que uno de ellos gritaba alarmado ¡Genial! Era lo único que me faltaba. Una kekai se formó a mí alrededor cuando observe que varios youkai se acercaban a mí con la intención de lastimarme. Sabía que ninguno lograría romperla, mas sin en cambio sí saldrían muy lastimados, pero ¿Qué se supone que haga en este tipo de casos? Cuando ellos me atacan sin siquiera darme paso a explicar el por qué estoy aquí. De ninguna manera podía darme el lujo de salir lastimada en estos momentos. Mire hacía enfrente y espere el gran dolor que experimentarían aquellos youkais, sin embargo mi vista comenzó a nublarse y por un momento perdí la concentración que se suponía mantenía la kekai. Reaccione cuando escuche a alguien cerca de mí, apenas si tuve tiempo de esquivar aquel ataque. Gire y de inmediato me agache para esquivar otro ataque, camine torpemente hacia atrás al ver que todos se me venían encima y entonces sin poder evitarlo levante la mano y deje salir una descarga purificadora que seguramente los dejaría un par de días inmovilizados. Por un momento todo el castillo se sumió en un silencio profundo, unas personas que no había visto cuando recién llegue me miraban fijamente desde la entrada al castillo, podía sentir el aura que emanaba de aquellos youkais, claramente su poder era más elevado de aquellos a los que había purificado.

-¡Upss! – Levante las manos en señal de rendición - ¡Tienen que admitir que no fue totalmente mi culpa! – Trate de romper aquel incomodo silencio. Di un pequeño sobresalto cuando un youkai con cabellera negra en una coleta comenzaba a acercarse, su mirada azulada era en verdad imponente. Me puse en alerta y el pareció notarlo pues de inmediato se detuvo y me miro como si tratara de analizarme.

-¿Sabes lo que les ocurre a las humanas que pisan estas tierras? – Pregunto con tranquilidad. Sonreí sin querer ante su pregunta, odiaba que trataran de intimidarme por lo que era.

-No soy una humana cualquiera – Me atreví a responderle con cierta arrogancia – Solo quiero ver a Sesshomaru, después de eso me iré tranquilamente y todo esto quedara como una simple confusión.

-¡Insolente! – El youkai que se había quedado de pie en la entrada del castillo grito furioso, sus ojos negros me penetraban con un rencor inimaginable. Comenzaba a perder la paciencia y eso no era bueno - ¡¿Cómo te atreves a llamar con tanta confianza al príncipe Sesshomaru!? ¡Deberías morir por aquella insolencia! – De un momento a otro lo vi desaparecer. Abrí los ojos cuando sentí que se acercaba, sin poder evitarlo cerré los ojos y a los pocos segundos sentí una presencia que conocía a la perfección. Abrí los ojos de inmediato y observe la larga cabellera plateada que caía tan suave y sedosa por la espalda del Daiyokai. El tipo de cabello verde al parecer se había detenido cuando Sesshomaru había aparecido - ¡Esta humana debe morir! – Grito señalándome.

-¿Cuál es tu problema? – Levante la voz al sentirme molesta - ¡Lo único que quiero es hablar con Sesshomaru de algo y después me iré! ¿Por qué todo mundo me ataca sin ninguna razón?

-¡¿Te parece poco ser una asquerosa humana?! – Abrí la boca con sorpresa ante su insulto.

-¡Mira estúpido demonio! – Me alce de puntitas para poder mirarlo mejor, pues la espalda de Sesshomaru me impedía verlo como era debido - ¿Por si no lo sabías? ¡Esta humana puede eliminarte en un dos por tres si no cierras la maldita boca! – Fui subiendo más y más mi tono de voz. Sentí elevar su poder demoniaco impresionantemente, pero aun así no me inmute, estaba tan furiosa que con gusto convertiría a ese demonio en cenizas. Deje eso de lado cuando la energía de Sesshomaru aumento, un escalofrío recorrió mi cuerpo y enseguida mi atención se concentró en él. El giro y como de costumbre me mostro su mirada glacial haciéndome saber que no era bienvenida, suspire con cansancio.

-Tengo que ha…

-Vete de aquí – Ni siquiera me dejo terminar cuando comenzó a caminar hacia la entrada. Fruncí el ceño y me atreví a colocar una barrera frente a él impidiéndole el paso.

-Ya dije que no me iré de aquí si no hablo contigo – Dije y como era de esperarse Sesshomaru me tomo del cuello y me levanto unos cuantos centímetros del suelo.

-No tientes tu suerte humana – Dijo Sesshomaru al momento que apretaba más el agarre. Coloque mis manos sobre las de él y comencé a descargar energía purificadora, su piel comenzó a emanar humo pero su rostro no mostraba signo de dolor. Supe que si no actuaba rápido el me mataría, me concentre y enseguida una luz rosada comenzó a envolverme, sentí que Sesshomaru aflojaba el agarre y varias voces comenzaban a quejarse de la fuerte energía espiritual.

-¡Príncipe Sesshomaru por favor pare! – Una voz conocida me hizo girar hacia mi derecha. Pare enseguida y al momento Sesshomaru me soltó. Kouga me sostuvo al instante.

-Kagome ¿Te encuentras bien? – Incapaz de responderle solo asentí. Levante la mirada y observe que muchos de los youkais que se encontraban alrededor se encontraban tirados respirando con dificultad. Mire a Kouga y observe que el también respiraba con cierta dificultad – Te has vuelto muy fuerte – Dijo con una media sonrisa.

-¡Sesshomaru! – Grite al ver que él se alejaba - ¡Sesshomaru! – Intente nuevamente y el resultado fue el mismo. Bien… si no me quedaba de otra tendría que usar el último recurso que me quedaba aunque esa no fuera mi intención. Respire hondamente y desaparecí cualquier barrera que protegiera mi esencia dejando así que mi olor fluyera libremente.

-¿Qué es este olor? – Fue la primera pregunta que escuche seguida de otras más. Todas las miradas estaban sobre mí con asombro pero yo solo mantenía mi mirada fija en la espalda de aquel Daiyokai.

-¡Estoy esperando un hijo tuyo Sesshomaru! – Grite y un gran alboroto comenzó a formarse, mentiría si no me sentía incomoda y de cierta manera intimidada pero lo único que quería hacer era terminar con el asunto y largarme a casa – No quería decirlo de esta manera, por favor discúlpame – Trate de relajarme – Yo solo quería decírtelo…Y ahora que lo dije me voy – Me mantuve unos segundos con la esperanza de obtener una reacción de él, pero al ver que no se había dignado siquiera a ver, me gire y comencé a caminar hacía un estupefacto Jaken.

-¡Kagome! – El grito de Kouga me hizo girar y observar que el youkai de cabello verde intentaba atacarme.

-¡Kouga! – Grite al ver que el youkai de cabello verde mandaba de un golpe a Kouga por los aires.

-¿Qué esperan? ¡Atrapen a esa impostora! – Grito el youkai enfurecido. Retrocedí con miedo y sin querer pise una rama que me hizo caer, sentí un dolor punzante en mi vientre y un pánico me envolvió. El youkai de cabello negro llego de repente hacia mí y me miro con cierta preocupación, pero casi enseguida fijo su mirada hacia los youkais que trataban de acercarse a mí. A pesar de que era muy bueno al tener varios contrincantes le era imposible encargarse de todos. Por tanto el youkai de cabello verde aprovecho y comenzó a acercarse a mí, trate de levantarme pero me fue imposible al sentir de nueva cuenta un dolor punzante. Mis ojos se nublaron por el miedo y alce la mano dispuesta a usar todo mi poder si era necesario.

-No te acerques – Le advertí con la determinación marcada en mi mirada. El pareció sorprenderse y se detuvo. Sabía que él y todos los demás habían sentido el peligro en sus cuerpos, después de todo ellos tenían un buen instinto para estas cosas. El dio otro paso y fruncí el ceño – Si das otro paso más no solo te purificare a ti sino que también purificare a cualquier youkai que se encuentre en un radio de 500 metros – El gruño ante mis palabras y como era de esperarse se mantuvo inmóvil en su lugar. Trate una vez mas de levantarme sin quitarle la vista de enfrente y con dolor logre colocarme de pie. Hice una mueca y lleve una de mis manos a mi vientre con preocupación, di un paso y de repente todo se tornó obscuro.

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-¡Mi bebe! – Grite en cuanto abrí los ojos. Unas manos me tomaron de los hombros, gire mi vista y observe a una youkai de edad avanzada.

-Por favor no se esfuerce – Dijo la youkai.

-Mi bebe… ¿Cómo está mi bebe? – Pregunte a la youkai con preocupación. Sin embargo la voz que me respondió fue la te Kouga.

-El está bien Kagome – Mire hacia el lado contrario y lo vi recargado en la pared con los brazos cruzados. Ante sus palabras sentí un gran alivio y me deje caer de nueva cuenta a la cama cubriendo mis ojos que se llenaban de lágrimas con mi brazo derecho – Tienes que dejar de hacer esas cosas si quieres que ambos estén bien.

-Tienes toda la razón – Respondí con la voz entre cortada. Baje mi brazo y lo mire con una sonrisa – Gracias por tu ayuda – Él me sonrió y se acercó a mí. Abrió la boca dispuesto a decir algo, pero por alguna razón no se atrevió a decirme lo que pensaba, lo único que hizo fue tomarme de las manos y sonreírme.

-Tienes que descansar – Dijo y fue entonces cuando mire el lugar. Era una habitación bastante amplia, limpia y muy lujosa. Los muebles que se encontraban ahí al igual que la puerta eran de caoba, había unos ventanales hermosos de mi lado izquierdo con unas finas cortinas en color blanco y al parecer también había un balcón y un baño a unos cuantos metros de la cama. Mire a Kouga con curiosidad y el ensancho aún más su sonrisa – Aun estamos en las tierras del Oeste – Abrí los ojos de la sorpresa y del miedo – No temas, no dejare que algo malo te pase a ti y a tu bebe – Sus palabras me tranquilizaron de alguna manera.

-¿Qué paso? – Pregunte.

-Antes de que ocurriera una desgracia Sesshomaru intervino – Me respondió y ciertamente me fue imposible creer aquello. Estaba a punto de preguntarle más detalles pero el sonido de la puerta nos hizo girar y ver entrar a Sesshomaru a la habitación. Él nos miró y sin decir una sola palabra Kouga me soltó y salió de la habitación seguida de la youkai de antes. Me removí incomoda por el silencio que de repente reinaba en la habitación y baje la mirada cohibida por la mirada tan penetrante de Sesshomaru.

-Yo…me iré enseguida de aquí – Dije por fin. Levante la mirada y lo vi ahí como si nada. Sonreí con resignación y me puse de pie con sumo cuidado, ya que él no diría nada dejaría las cosas en claro al fin de cuentas por eso había venido y nunca lo volvería a ver. Me acerque unos cuantos pasos para poder mirarlo de frente y hable.

-Yo tenía pensado no decirte nada, pero creí que no era justo. No tienes que preocuparte de nada, en verdad yo solo quería decírtelo y regresar a mi época. Tampoco tenía intenciones de esparcir esta noticia como lo hice, solo quería decírtelo a ti y dar por terminado este asunto como si nada hubiera pasado, en verdad lamento mucho el cómo se dieron las cosas pero como te diste cuenta no tuve otra opción – Respire con tranquilidad, al parecer podría regresar y comenzar mi nueva vida sin ningún remordimiento – Cualquiera que haya sido el motivo te agradezco que me salvaras – Le sonreí – Me voy ahora – Incline un poco mi cabeza en señal de despedida y pase de largo, pero casi al instante su mano tomo mi brazo y me hizo girar nuevamente sin delicadeza, con la otra mano libre que tenía la acerco a mi vientre y se mantuvo así por unos segundos. Todo este tiempo yo lo mire pero por más que trataba de saber que pensaba me era imposible. Así como me sostuvo me soltó y comenzó a caminar hacia la salida.

-Te quedaras aquí hasta que te lo ordene – Lo mire atónita y comencé a seguirlo, me coloque enfrente de la puerta impidiéndole el paso.

-E-espera… ¿Qué quieres decir? – Lo mire con seriedad – Yo tengo que regresar a mi época.

-Muévete – Me ordeno.

-¡Tú no eres nadie para ordenarme lo que tengo que hacer! – Levante la voz. El frunció el ceño y me sostuvo de la mano.

-Tu seguridad ya no depende solo de ti – Sus palabras me sorprendieron tanto que por un momento me quede sin palabras ¿Era enserio? Sesshomaru se estaba preocupando por nuestro hijo. El me soltó y salió de la habitación, moví mi cabeza para regresar a la realidad y empecé a seguirlo.

-¡Espera Sesshomaru! – Sin querer lo tome de sus ropas y él se detuvo – Aun tenemos que hablar.

-No tengo nada más que decirte – Se soltó de mi agarre y continuo con su andar. Lo mire hasta que despareció de mi vista ¿Y ahora que se suponía que hiciera? ¿En verdad era buena idea permanecer en este castillo en donde claramente no había obtenido una buena bienvenida como se debía? Resople cansada de pensar en tantas cosas, decidí regresar a mi habitación a descansar, ya mañana me encargaría de decidir si quedarme o no.

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PVO: KOUGA.

Era pasada la media noche en el castillo y con un paso firme me dirigía a la sala de juntas, entre y di una leve reverencia a los demás youkais. La verdad es que no me sorprendía la urgencia con la que habían pedido esta reunión, es más, desde lo ocurrido en la tarde sabía que esto sucedería, pero nunca con esta rapidez. Tome asiento en el lugar que me correspondía como lord del Sur y espere a que comenzara la cacería.

-Creo que todos sabemos el porqué de esta reunión ¿cierto? – Como era de esperarse el lord del norte tomo la palabra, después de todo él era el que había sido humillado por Kagome. Desde un principio nunca me había agradado en lo absoluto su manera tan hostil de tratar a todo quien fuera inferior a él, fue por eso que decidí hablar.

-No veo por qué esto tiene que reunirnos aquí con tanta urgencia. Después de todo ya está todo más que claro – Un golpe hizo cimbrar la mesa.

-¿Qué no tiene nada que ver? – Me miro con molestia Yusuke – Todo lo que habíamos acordado desde que llegamos está a punto de echarse a perder por una asquerosa e insolente humana – Esta vez fui yo quien golpee la mesa.

-Que yo recuerde el príncipe Sesshomaru jamás dio el consentimiento de aceptar tu propuesta, además de que aún falta que la lady Irasue se encuentre presente – Ambos nos miramos con odio y entonces el youkai del Este intervino.

-Creo que todos nos estamos apresurando a tomar una decisión que solo al príncipe Sesshomaru le corresponde.

-¡No solo es una decisión que involucra al príncipe Sesshomaru si no a todos! – Grito Yusuke.

-¡Nos guste o no ella lleva en su vientre al próximo heredero de estas tierras! – Grite.

-¡Es un hanyo! – Todos nos sorprendimos por las palabras del peli verde – Alguien tan inferior no puede ser el heredero de estas tierras, cualquier demonio puro podría terminar con él y las tierras del Oeste se quedarían sin heredero ¿No se dan cuenta que todos nosotros dependemos de las tierras del Oeste? ¡Son nuestra fuente! ¡Es el sustento de las demás tierras! – Esta vez miro a Sesshomaru – Por el bien de estas tierras y el de las demás le suplico que termine con la vida de esa humana y la aberración que lleva en el vientre – Mire con preocupación a Sesshomaru quien parecía estar de lo más tranquilo. Se levantó con aquel porte característico de él y dio la vuelta comenzando a caminar hacia la salida, se detuvo antes de salir del lugar.

-Terminare con la humana cuando lo crea conveniente – Fue lo que dijo antes de desaparecer, gire a ver con furia al lord del norte quien había dibujado una sonrisa en su rostro.

-Creo que el príncipe Sesshomaru es alguien demasiado sensato – Me miro con una sonrisa aún más grande – Dejemos que se divierta un poco más con esa humana, hay que reconocer que no está nada mal para pasar el rato – Ante sus palabras mis ojos ardieron y lo tome de sus ropas.

-No dejare que nadie le haga daño a Kagome – El comenzó a reír y antes de que mi paciencia terminara, lo solté y camine hacia la salida de aquella habitación. Apreté los puños con rabia mientras caminaba hacia mis habitaciones "No es un lugar seguro para Kagome" pensé.

-Tengo que sacarla de aquí – Susurre dando la vuelta por un pasillo, choque con algo y levante la mirada para ver de quien se trataba. El príncipe Sesshomaru me veía con cierta molestia, lo más seguro es que haya escuchado lo que había mencionado con anterioridad.

-Más te vale y no se te ocurra hacer nada estúpido – Sus palabras me erizaron la piel, realmente había amenaza en ellas.

-Kagome es alguien muy especial para mí – Dije mirando a Sesshomaru con valor – No puede estar pensando seriamente en la propuesta de Yusuke.

-¡Esto no te concierne! – Levanto levemente la voz.

-¡Inuyasha no se lo perdonara! – De un momento a otro me tomo del cuello y me estrello contra la pared.

-Sera mejor que de ahora en adelante cuides tus palabras si en verdad valoras tu vida – Me soltó y desapareció.

-Kagome… - Susurre su nombre con preocupación – Sin importar lo que suceda yo te protegeré – Observe su habitación por unos segundos y después me aleje a mis aposentos con la loca idea de necesitar la ayuda de Inuyasha.

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CONTINUARA…

NOTAS DE LA AUTORA: Gracias a las personitas que se tomaron un tiempo para leer esta nueva historia que hago con mucho amor para todos y cada uno de ustedes, en verdad me alegra bastante que les haya interesado el comienzo de esta historia ¡Espero no decepcionarlos! Con el resto de la historia. También muchas gracias por los rewies que recibí de las siguientes personitas:

*Cesia843.

*Flemy Speeddraw.

*Parejachyca.

*peketaishouchiha.

*Faby Sama.

Les agradezco mucho sus comentarios. Prometo actualizar lo más pronto posible para no hacerles tan larga la espera. ¡Hasta la próxima!