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#02 - Cuando nos vamos de farra
Uno de los placeres más grandes de la vida –en la suya, por supuesto-, era el alcohol
Fuerte, impactante y delicioso licor que intoxicaba sanamente el cuerpo y proporcionaba momentos de olvidante diversión
Él era un sujeto que disfrutaba de tal elixir junto con sus consecuencias, cosa que no representaba ningún secreto ni para el mundo ni para sí mismo
Nada era más relajante que pasar a un bar después de una larga jornada y empinarse hasta el codo, ¡como si no hubiese un mañana, sí señor!
"La realidad sólo es una alucinación causada por la falta de alcohol"
Además, nunca faltaba un compañero para hacerlo
Claro, disfrutaba beber solo, pero con una buena compañía era más gratificante. Y aún si sus compañeros de parranda legendaria –Escocia, Irlanda y Rusia- representaban su preferencia, pasarla con la familia venía muy bien… sobre todo cuando se le acababa la vida con ese jodido vecino de mierda que solo sabía chingar
Y para aquella ocasión, el que ocupaba un lugar a su lado era Chile, ¡sí! Ese sujeto de complicado carácter que no parecía llevarse bien con nadie y que se la pasaba peleando con Argentina y Perú… y con Bolivia y…
La situación lo hacía sonreír con extraña diversión, en serio
-¿Qué? – preguntó un tanto a la defensiva. Su ceño estaba fruncido – Weón, ¿qué me ves?
-"Lo feo que te ves" –respondió en tono cantarín, riendo con discreción por la marcada molestia del otro – Más bien, sigo sorprendido
-Pues no deberías- miró hacia otro lado con fastidio, aunque ligeramente colorado. Debía ser por su bebida – Invitarte un trago no tiene nada de asombroso
Cierto, más cuando acababan de salir de una junta con sus Jefes que demostraban ser más pendejos que el pobre diablo que bailaba en la esquina
Eran idiotas, todos lo eran, y por supuesto que semejante calamidad sólo podía ser disuadido con una dosis del elixir predilecto
Pero la situación y los propósitos podían ser catalogados como "muy buenos", puesto que Chile y él últimamente se estaban visitando mucho y las relaciones en general se fortalecían óptimamente (1): nada era mejor que pasar un poco más de tiempo con alguien que hablaba el mismo idioma y que pertenecía a una esfera similar de desarrollo
Aun así, las reuniones nunca dejaban de ser agobiantes por estar cargadas de temas como el comercio y la política. Era trabajo, por eso distaba mucho de ser placentero, y un acto como la simple sugerencia de beber algo aliviaba con creces
Aunque por su expresión, quizá Manuel nunca alcanzaría a imaginar qué tan preciso fue su acierto
-Tienes razón –le sonrió abiertamente –Gracias, no sabes la falta que me hacía
-Eso tampoco es necesario –ingirió un inocente cacahuate con prisa, sin mirarlo realmente –Porque también lo hice por mí
-Beber solo no es divertido, ¿verdad? –siguió con la curvatura de labios – Hasta tú lo sabes
-¿Es que quiere decir exactamente? – uy, qué bueno que las miradas no mataba, ¡un simple comentario bastaba para ponerlo alerta! Qué sujeto tan complicado… bueno, en realidad, sería bastante aburrido si no fuera por ese carácter suyo
No sabía si reír o suspirar por ello, vaya
-Que eres una persona diferente de lo que imaginé – y antes de que volviera a reclamar, continuó –Digo, por la distancia y el tiempo casi nunca hablábamos, y eso hace común que vivamos constantemente con prejuicios sobre el otro -¿por qué lo observaba con tanto asombro? ¿Otra vez quería asesinarlo? – En lo personal, con las peleas que tenías con Argentina y Perú, creí que eras frío, ácido y amargo, ¡como un limón!
-¡Puta la wea! – azotó el vaso en la mesa -¡¿Y tú qué?!
-¿Yo? – sonrió con burla –Bueno, si tienes algo que decir, hazlo, me encantaría escucharlo~
Hizo cara como de que quería gritar, después de que se contenía, luego recuperó nuevamente las ganas, pero terminó por acabarse su copa y meterse un puño de botanas a la boca, evadiendo la oración con una mueca graciosa de ingesta
Seguro se la estaba mentando en silencio, y eso era algo que no entendía, ¿no se suponía que decía las cosas en caliente?
Recordó todas aquellas veces en que Miguel lo prevenía:
"-Te va a gritar cuando menos lo esperes. Así es él. No es alguien con el que te puedas llevar bien como si nada"
Uhn, podía ser… y tal vez se trataba de un ego infundado… pero no le estaba costando demasiado trabajo hablarle, más con esas visitas que daban la oportunidad de entablar conversación sin problemas de por medio
También, no rememoraba alguna ocasión en que le hubiese gritado, ni siquiera en que hubiera distinguido alguna intención de ser evitado o de ser considerado una molestia
No obstante, era precipitado asegurar que le caía bien…
Eso no tenía nada de particular, ¿no? Solía pasar con sujetos que casi nunca se veían
Si no le simpatizaba, al menos no lo odiaba, y tal premisa lo consideraba una ventaja respetable. Además, no estaba en posición de exigir títulos y lazos que, siendo honesto, todavía no contemplaba
Con algo así, no valía la pena reflexionar cosas innecesarias
Estaba bien conque sólo estuvieran bebiendo, y saber de antemano que los tragos no irían cuenta suya
Excelente, semejante lana que se ahorraba, ya que siendo honestos, no era el tipo de persona que se quedaba fuera de sus sentidos con 10 u 11 botellas de tequila. Ni siquiera con 20
"-El alcohol no es la solución"
-¿No tienes nada que decir? – continuó en tono relajado – No es bueno que te quedes con las cosas, ¡adelante! Sabré guardar compostura ante la dura perspectiva de Chile~
Lo miró de reojo… y cuando creyó que soltaría algo cruel –nótese el sarcasmo-, lo vio sonreír de lado con simpatía, con confianza y completamente adaptado al ambiente del raro intercambio de palabras
-Eres imbécil, ¿lo sabías?
Era extraño escucharlo de ese modo, con esa intención de bromear y seguirle la corriente… sin embargo, le agradaba y representaba un acto que nunca terminaba de sorprenderlo
Se sentía como un conejo deslumbrado por un auto…
-Wey, eso me dolió – rió abiertamente, también comiendo una pequeña botana – Me pregunto qué más pensarás de mí – cerró un ojo con complicidad – A esto me refiero cuando digo que pareces limón
-¡Mierda! ¡Deja de joder con el maldito limón! – seguía sonriendo, pero parecía que sí le molestaba tal comparación
Probablemente nunca entendería por qué, ¡no tenía sentido! A él le gustaría ser comparado con un cítrico… aunque era mejor decirle así que tratarlo como un chile
Según había oído de los otros, preguntarle si tenía sabor picoso provocaría que le aventara la televisión con la malsana intención de romperle la cabeza
Había cosas que era mejor no probar, gracias
-Pero, ¿sabes? – continuó buen humor. Debía aguantarse las ganas extrañas de reír –Con lo que hemos podido tratar en las cumbres, y ahora con estas visitas, cambié de opinión – "más o menos" pensó para sí – Eres más interesante y agradable de lo que imaginé, y también alguien muy divertido que sabe disfrutar de las cosas sencillas –alzó su vaso con simpatía sincera –Me alegra estar contigo, y por eso brindo por ti
Y bebió el contenido de golpe, ¡AH! ¡Qué bien sabía aquello! Estaría bien algo de sal y… jah, un limón para acentuar mejor el sabor
-¡Bien! ¿Qué te parece si procedemos con otra cosa más fuerte? – volteó a mirarlo – Un vodka con whisky irlandés y…
Se quedó a mitad de frase por el… particular panorama que el otro le ofreció
¿Por qué tenía el rostro tan rojo?
"-El alcohol no es la solución. Nunca te va a dar una respuesta
-Pero si bebo lo suficiente, seguramente olvidaré la pregunta"
Se veía… raro… pero…
-Con ese color, más que un limón, pareces un chile– dijo aquello para que se tranquilizara -¿No serás uno de verdad?
Y lo logró, porque enseguida se enojó
-¡Que te den en las weas! ¡No soy un estúpido chile! –jaja, que gracioso se veía - ¡Es sólo el nombre! ¡EL NOMBRE!
-Que sí, cabrón – aprovechó para pedirle al cantinero las nuevas botellas: prepararía su famoso "El Olvídame Ya" – Anda, que ahora ya viene lo chingón – le dio unas amistosas palmadas en la espalda - ¡Beberemos como si no hubiese un mañana!
"-¿Cuál es la cuestión?
-¿Quien dice que hay una?"
El alcohol era uno de los grandes placeres. No lo cambiaría por nada
Aunque era mucho mejor cuando tenía buena compañía
…
Chile… era una buena. Muy buena
Ojala continuaran visitándose
(1) Según leí en la página de la Embajada de Chile en México, durante el año 2011 y 2012 se produjeron muchas visitas del presidente chileno a México, y visceversa, además de que el número de inversiones de Chile aumentaron casi en un 30% -para más información, consulten la página recomendada de las respectivas embajadas xDD ¡es que es demasiada información para ponerla aquí xDDD-. En pocas palabras, se llevan política y económicamente bien~
