Richard la apretó más contra su cuerpo, rodeándola e intentando calentar su piel con su contacto.

- Te has quedado helada – le dijo besando su pelo.

- Me ha pillado por sorpresa Castle. Que Nueva York esté en estado de emergencia no me relaja precisamente…

- Bueno, tranquilízate, quizás ni llegue hasta Nueva York, ya sabes como son estas alertas meteorológicas, al final no es una ciencia con mucha exactitud – intentó tranquilizarla mientras la empujaba suavemente hasta la cama.

- Castle… ya he vivido un estado de emergencia en Nueva York, en el 2001, con los atentados, y no me apetece nada repetirlo – le dijo sentándose sobre la cama y dejando que él colocase de nuevo el edredón

- ¿Qué hiciste entonces? No hemos hablado nunca sobre eso –le preguntó mientras la tumbaba junto a él y la abrazaba.

- Llevaba poco tiempo en el cuerpo, Montgomery prefirió que los que menos experiencia teníamos nos quedásemos en comisaría atendiendo los teléfonos y a todos los ciudadanos que venían hasta allí para que les diésemos información sobre familiares y amigos – le dijo ella con la mirada pérdida acurrucándose entre sus brazos – el día después del atentado acompañé al teniente McGreevy, su compañero no pudo llegar a tiempo a comisaría, por el colapso, fuimos hasta la zona cero, teníamos que controlar que nadie excepto los servicios de emergencias accediesen hasta allí. Fue complicado Castle, en cualquier calle, por alejada que estuviese se masticaba el miedo.

- Lo recuerdo – le dijo tristemente – me encerré en casa con Alexis y no salimos para nada.

- Y lo peor de todo es que mientras se desata el pánico en la mayor parte de los ciudadanos, hay otra parte que aprovecha la situación para intentar sacar provecho de todo. Robos, saqueos, asesinatos… y lo hacen con total impunidad, no damos abasto.

- ¿Intentamos dormir un poco? Son las cuatro de la mañana – le dijo estrujándola aún más contra él

- Si, mañana tenemos que estar a las ocho en comisaría – le contestó ella besándole en el pecho

- ¿Has dicho tenemos? – preguntó

- Si. Gates me ha dicho que ella se encargaba de avisar a Ryan y Espósito, pero me pidió que te avisase a ti.

- ¿Cómo debo tomármelo? ¿será para advertirme que me aleje y no os de problemas? – le preguntó entre curioso y divertido

- No tienes que ir si no quieres… aunque…

- ¿Aunque? Continúe detective…

- Aunque yo te echaría de menos si no estas revoloteando a mí alrededor – le dijo acercándose hasta su boca para besarle.

- No sé detective, tengo una fiesta que organizar… -le dijo besándola

Kate salió sola del ascensor de la comisaría a las ocho menos cuarto. Gran parte del personal ya estaba en sus puestos, esperando a que Gates llegase y empezase la reunión. Se acercó a Ryan y Espósito, que miraban con interés algo en su ordenador.

- ¿Qué es eso tan interesante chicos? – preguntó poniéndose detrás de ellos y mirando la pantalla.

- Parece que esto es serio Beckett – contestó Espo – El huracán comenzó a formarse en la costa oeste de África a principios de este mes, y ha ido avanzando por el Atlántico hasta llegar al caribe, haciéndose fuerte y hoy está sobre Haití, amenazando después a Cuba y República Dominicana…

- Los meteorólogos han hecho cálculos –continuó Ryan- y tienen muy claro que después del caribe puede ascender por la costa oeste y llegar hasta Nueva York, como ya pasó en 1985 con el huracán Gloria ¿os acordáis?

- Bueno Ryan, yo era aún una cría – sonrió Beckett – pero recuerdo que no hubo colegio y que mis padres taparon las ventanas con madera…

- ¡Pero mira quien está aquí! – dijo Esposito mirando a Castle que se acercaba a ellos con dos cafés en la mano – Ya era hora bro, te echábamos de menos – le dijo levantándose para saludarle – vaya barba, tío…

- Si, ya imagino cuanto Espósito, ya imagino – contestó sin interés mientras continuaba su camino hasta la mesa de Kate y evitando el contacto con él – Ryan – saludó.

Espo le miró confundido y Kate le hizo un gesto sin que Castle pudiese verlo, restándole importancia y se dirigió hasta su mesa tras él. Espo miró a Ryan que se encogió de hombros.

- Castle, no esperaba que hicieses eso – le recriminó Kate en voz baja tomando el café que él le tendía

- Bueno, yo tampoco esperaba que él me crucificase – respondió con tono normal, sin importarle si Espo le oía – la vida es así – le dijo sentándose en su silla de siempre y dándoles la espalda así a Ryan y Espósito.

- Señores – dijo en voz alta Gates entrando en la oficina – en cinco minutos les pondré al día – dijo mientras abría la puerta de su despacho.

Kate miró a Castle con ojos enfadados, y él se limitó a fruncir los labios y levantar las cejas, como si no le importase en absoluto.

- Ya terminaremos esta conversación esta noche en casa – le advirtió

- No será lo único que tengamos pendiente de terminar esta noche – le susurró divertido

- Castle, hablo en serio – le dijo tajante

Gates salió de su despacho y les pidió a todos que se acercasen y le prestasen atención. Gates comenzó detallándoles el parte meteorológico, la previsión detallaba que el lunes 28 de Octubre el huracán llegaría a Nueva York, tenían 5 días de preparación por delante. Les explicó las órdenes del Alcalde para que todos los efectivos de la policía estuviesen a disposición de los ciudadanos. Les pidió que entendiesen que era una situación de emergencia y se debían a su ciudad, y les explicó que quien tuviese problemas de algún tipo para cumplir con lo que se les pedía, lo hablaría con cada uno más tarde. Les indicó que tras hacer el recuento de todos sus efectivos humanos, les haría llegar una lista con los equipos, sus tareas, el día obligatorio de descanso en esa semana y los teléfonos móviles para localizarles, así como el resto de información necesaria para que pudiesen encarar esa situación.

La orden del Alcalde incluía desalojar a los vecinos de la parte baja de la ciudad para evitar las inundaciones que sin duda afectarían aquella zona. Les explicó que iban a ser preparados colegios para acoger a aquellos ciudadanos que no pudiesen alojarse con familiares o amigos. Les pidió que durante los días que durase esa situación, vistiesen con el uniforme reglamentario, para poder ser fácilmente identificables ante los ciudadanos y el resto de efectivos, incluidas las fuerzas militares, que iban a desplazarse a la zona en las siguientes horas.

Después de veinte minutos de explicaciones y órdenes, Gates les agradeció su atención y les pidió que en la siguiente hora les comunicasen sus problemas de disponibilidad.

- Señor Castle, detective Beckett – les dijo Gates – ¿pueden pasar a mi despacho por favor?

Ambos se miraron extrañados, y la siguieron hasta su despacho.

- Señor Castle – comenzó Gates – en realidad sólo quería hablar con usted, pero dado que la detective Beckett es quien se ha hecho cargo de usted en esta comisaría, he querido que también este presente.

- Usted dirá – le dijo Castle mientras todos tomaban asiento

- Ante todo decirle que me alegro que usted este de vuelta en esta comisaría después de todo lo que pasó hace unos días – le dijo sinceramente

- Gracias señor – contestó él con una sonrisa

- Esta situación es extraordinaria y necesito saber si puedo contar con usted como si uno de mis hombres se tratase, es decir, a jornada completa y encomendándole las mismas tareas que al resto de mis efectivos, evidentemente, hablo de tareas de coordinación y protección al ciudadano, no voy a pedirle que ponga su vida en peligro bajo ningún concepto, aunque me consta que eso ya lo hace usted desde hace mucho tiempo sin que se lo pidamos.

- Puede contar conmigo – contestó él sin pensárselo dos veces

- Bien – continuó Gates – he de decirles que tengo que coordinar los grupos, y no puedo asegurarles que ustedes dos, Espósito y Ryan vayan a estar en el mismo grupo – miró a ambos alternativamente – los grupos se harán en base a sus aptitudes y cualidades, esto no tiene nada que ver con los homicidios, evidentemente intentaré no separar a ninguno de mis equipos, ustedes ya se conocen, pero quiero advertirle de este detalle señor Castle, puesto que usted esta aquí por decisión propia, el resto cumple con su trabajo y acata órdenes.

- Señor – dijo Castle mirando a Beckett – evidentemente prefiero estar con ellos, pero esto es una situación de emergencia, y si usted confía en mí para poder ayudarles, lo haré donde sea más útil y necesario.

- Perfecto señor Castle. Y ahora necesito poder ubicarle. Conozco a mis hombres, pero desconozco que conocimientos y habilidades que no sean la escritura, puedo aprovechar de usted para este tipo de situaciones…

- Señor, no podría decirle…

- Necesito conductores de autobús, conocimientos de primeros auxilios, dominio de un segundo idioma, coordinadores para cada equipo, habilidades de rescate….

- Soy su conductor señor – le contestó de inmediato sin dejar que acabase – tengo permiso para conducir todo tipo de vehículos, incluso autobuses escolares – dijo mirando a Kate reprochándola que nunca le dejaba conducir y sacando de su cartera su permiso para que Gates lo viese.

- Pues creo que vamos a tener suerte – les dijo – me faltaba un conductor en su equipo. El Ayuntamiento nos va a proporcionar autobuses de transporte público para que podamos efectuar desalojos y rescates, pero no nos asegura que podamos contar con conductores. Detective Beckett, usted será la encargada de coordinarles, y por lo que sé, tiene conocimientos de ruso. Ryan será el encargado de los primeros auxilios, tiene varios cursos realizados cuando estuvo en narcóticos, Espósito a su paso por ejército aprendió diferentes técnicas de rescate y domina el español, y si usted Castle, puede conducir cualquier tipo de vehículos, su equipo esta cerrado detective… El primero de tantos… - suspiró Gates viendo el trabajo que tenía por delante – ya pueden marcharse.

- Una última pregunta – dijo Castle

- Señor Castle…

- ¿Cuándo exactamente empezaremos a estar en alerta? Es por ir solucionando asuntos que tengo pendientes…

- Tiene dos días incluido hoy para solucionar sus asuntos, a partir del jueves y dependiendo de los partes meteorológicos, comenzaremos con los desalojos. ¿Es suficiente o quiere retirarse?

- Es suficiente. Gracias – le dijo levantándose

- Ah señor Castle, no podremos dejarle vestir con uniforme oficial, pero le proporcionaremos chaleco de voluntario y credenciales que deberá llevar bien visibles ¿de acuerdo?

- De acuerdo señor.

Salieron del despacho de Gates ante la atenta mirada de Espósito y Ryan, que se levantaron y fueron hasta la mesa de Kate para que les explicasen lo que había ocurrido en el despacho. Al verlos acercarse, Castle decidió marcharse.

- Kate tengo que resolver varios asuntos y prefiero irme cuanto antes… ¿te veo después?

- Como quieras Castle… ¿estas seguro de esto? ¿No prefieres salir de la ciudad? – le preguntó ella sin importarle que Ryan y Espósito estuviesen delante

- Si tu estas aquí, este es mi sitio – le dijo tendiéndole la mano y ella se la estrechó sonriendo

- ¿Hablamos luego? – le dijo mientras él se daba la vuelta para encaminarse al ascensor

- Hablamos luego – afirmó- Ryan, Espósito… -les dijo alejándose

Espósito se giró siguiéndole con la mirada y tras unos segundos levantó su mano señalándole con el pulgar

- Beckett ¿de que va todo esto? – preguntó.

- Gates le ha preguntado si quiere colaborar con nosotros y él ha accedido – explicó Kate

- Entonces ¿Por qué se va? – dijo Ryan

- Tiene asuntos que resolver y no estaremos cien por cien operativos hasta el jueves.

- ¿Y que le pasa conmigo? – preguntó Espósito

- Esta dolido Javi. Pero se le pasará – le dijo ella mientras se sentaba y cogía su teléfono para poner en preaviso a su padre.

- ¿Dolido? – preguntó airado

- Cree que no confiaste en él.

- Joder Beckett, las pruebas… - se defendió

- Lo sé Javi, pero él esperaba que todos actuásemos como él lo hubiese hecho – le aclaró – no te preocupes, dale tiempo, se le pasará. Es Castle.

Espósito asintió y cogió su chaqueta dirigiéndose al ascensor

- Eh Javi – le llamó Ryan

- Voy a tomar el aire – contestó – ahora vuelvo.

Kate le siguió con la mirada, Castle no discutía con nadie, pero justo había ido a elegir el peor oponente – pensó – y marcó el teléfono de su padre.

Castle llegó a su casa y despertó a su madre. Le explicó la situación y le dijo que prefería que ella y Alexis estuviesen fuera de la ciudad.

- Cariño, sabes de sobra que yo iré con Alexis donde quieras, pero dudo que ella quiera moverse de aquí si no es contigo– le dijo Martha – y si ella no se va, yo no me iré.

- Hablaré con ella cuando acabe sus clases hoy – le dijo él – Ahora tengo que hacer varias llamadas, a Tommy para que bloquee puertas y ventanas en Los Hamptons ¿Sabes? Me alegro de haberte hecho caso y haber encargado esas contraventanas de madera que siempre están estorbando en el garaje… mira tú por donde nos van a ser finalmente útiles….

- ¿Puedo ayudarte en algo Richard?

- Pues… creo que si madre… voy a llevar el Ferrari y el Mercedes a uno de esos garajes que tienen varios pisos, he quedado con llevarlos hoy, podías llevar tu uno y yo otro, prefiero dejarlos en un garaje en el que no pueda entrar el agua.

- ¿Y como piensas moverte sin los coches? – preguntó

- Sigo teniendo mi moto madre… si entrase agua en el garaje, la subo a casa – le dijo divertido

- Deja que me vista y te acompaño

- ¿Tienes el día libre madre? – le preguntó pensativo

- Si querido… ¿Por qué?

- Ya no lo tienes – le dijo seguro – porque después me acompañarás a comprar

- ¿Qué es lo que estás pensando Richard?

- Pienso que pase lo que pase con ese huracán, no renunciaré a mi fiesta de Halloween, y pienso que si Alexis y tu no os vais de la ciudad, os recluiréis en esta casa os guste o no, así que, tendremos que comprar todo lo necesario…

Tal y como Martha había previsto, Alexis se negó en rotundo a abandonar Nueva York mientras su padre estuviese allí, pero accedió a quedarse en el loft durante el paso del huracán. Después de que dejasen los coches a salvo, se dirigieron a un centro comercial, donde se aprovisionaron de todo lo necesario para organizar la fiesta de Halloween, y gran cantidad de comida, agua, medicinas, pilas, velas y todo aquello que se le ocurrió que podría necesitar si el huracán llegaba a la ciudad. Se pasaron todo el día de compras.

- Creo que has exagerado Richard – le dijo Martha cuando los empleados del centro comercial terminaron de dejar en el loft toda la compra.

- Bueno, hay pocas cosas que puedan estropearse o caducar…

- La gente nos miraba como si estuviésemos locos –le reprochó

- Madre, cuando la ciudad reciba la orden de desalojar y el transporte público se pare, y todos los comercios cierren, agradecerás que estemos locos...

- Aun así me parece exageradas las cantidades –le dijo Martha

- No estaremos sólo nosotros tres, no pienso dejar que Kate vaya a su casa sola, ni quiero ir a su casa y dejaros solas a vosotras, vendremos aquí, y convenceré a su padre para que venga también, así ambos tendremos menos cosas de las que preocuparnos.

- Querido… esa me parece una buena idea. Siempre y cuando convenzas a ambos…

- Y ahora – dijo mirando el reloj – voy a ir a buscar a Kate, y no creo que venga a dormir a casa. ¿Colocarás toda la compra?

- Claro… no te preocupes por eso – le dijo sonriendo mientras él la daba un beso en la mejilla – no la hagas esperar, no quiero que la enfades y se canse de ti.

Llegó en un taxi hasta la comisaría, y la envió un wasap para avisarla que estaba esperando en la esquina de enfrente. Ella bajó cinco minutos después, sonriéndole en cuanto sus ojos se cruzaron.

- ¿Me has echado de menos detective? – le dijo cogiendo su mano

- Llevo echándote de menos dos semanas… -le dijo- ¿has puesto en orden tus asuntos?

- Bueno, aún me queda el más importante, mañana lo habré zanjado y quizá podamos comer juntos y me quede contigo por la tarde – le dijo arrastrándola hacia el otro lado de la esquina, lejos de cualquier ventana de la comisaría

- Castle… ten cuidado, vas a hacer que me caiga – le dijo al perder el equilibrio por el tirón

- Yo te cogeré – le dijo apresándola en sus brazos y dándole un largo beso

- Cualquiera que nos vea, dirá que parecemos adolescentes – le susurró

- Envidiosos – contestó él - ¿Quieres ir a cenar?

- Estoy cansada Castle, anoche apenas dormimos ¿recuerdas? – le sonrió

- Hace demasiado tiempo de eso, creo que deberías refrescarme la memoria sobre lo que paso anoche…

- ¿Voy a por mi coche, te recojo aquí y te quedas en casa? – le preguntó ella.

- Me lees la mente detective…

Kate volvió sobre sus pasos a la puerta de la comisaría, se metió en su coche y tras comprobar que nadie la veía, recogió a Castle en la calle donde le había dejado.

- ¿Se puede saber que asuntos eran esos tan importantes o es secreto? – le preguntó al rato de recogerle

- Oh.. no es importante, llevé mis coches a un garaje elevado, hice unas llamadas a Tommy a los Hamptons, para que se ocupe de bloquear puertas y ventanas, a Alexis para que se fuese con mi madre a California, pero se niegan y se quedarán en mi casa, e hice algo de compra en previsión a los dos o tres días que podamos estar recluidos en mi casa – la dijo mientras la miraba sonriendo

- Conociéndote seguro que has hecho compras para un regimiento y no para vosotros tres – le aseguró

- Bueno, ese es el siguiente asunto que quiero solucionar – le dijo- tú y tu padre vendréis a mi casa hasta que todo pase –aseguró –

- ¿Cómo dices? – preguntó ella elevando la voz

- Ya me has oído Kate –dijo tajante- Vas a estar a mi lado, lo quieras o no, no pienso perderte de vista, y supongo que querrás que tu padre este cerca de ti, si se queda en mi casa, tendremos solucionado el tema de preocuparnos por nuestras familias, además que prefiero que alguien más esté con mi madre y Alexis.

- No creo que debas elegir ni por mi, ni mucho menos por mi padre – le dijo con tono serio, pero a la vez entendiendo que era una buena idea.

- Seguro que tu padre no tiene ningún problema cuando le llame para pedírselo – le dijo mirando por la ventana.

- Me parece bien, porque vas a ser tu quien le llame – contestó ella – yo ya hablé con él esta mañana y se niega a irse a visitar a mis tíos a Detroit y alejarse de aquí unos días. Dice que estará donde yo este – le aclaró – y creo que me lo han dicho hoy dos veces… Puedes utilizar la táctica de que necesitas que cuide de Martha y Alexis, quizá así le convenzas…

- Me parece una decisión acertada por su parte –le dijo con una sonrisa - ¿Eso quiere decir que no te niegas a venir a mi casa?

- No – le dijo mirándole – yo también quiero estar cerca de ti y entiendo que tu quieras estar con Martha y Alexis, y yo no tengo tu casa, en la mía no podríais estar todos...

- Bien –suspiró él aliviado – Puede que no ocurra nada, pero para mi es una preocupación menos saber que estaremos todos juntos y no tener que estar pendiente de cómo estarán los otros… - ella le sonrió entendiendo lo que decía y agradeciendo que hubiese pensado así

- Castle – le dijo - ¿Cómo es que puedes conducir cualquier tipo de vehículo? - preguntó

- Ah! – contestó el soltando una risita – ya sabes que me gusta experimentar sobre lo que escribo, así que cuando me plantee si Derrick Storm tenía que conducir un camión cisterna, me preparé a conciencia, y ya que estaba, decidí obtener permisos para conducir cualquier cosa con ruedas y alguna también sin ella… -le dijo sonriente

- Toda una sorpresa… ¿Sin ruedas?...- preguntó curiosa - ¿Cómo que?

- Bueno, tengo el título de patrón de yate, y aunque no terminé con la titulación, soy capaz de volar un helicóptero y una avioneta – le aseguró con seriedad

- ¿Y por qué no lo terminaste? – inquirió ella

- Bueno…- comenzó él - en aquel momento preferí seguir con una pequeña distracción en una comisaría cercana… - le dijo provocando que apareciese una enorme sonrisa en la cara de ella

- Creo que si me lo hubieses consultado en aquel momento… - comenzó a decir ella

- Sin duda me habrías mandado a terminar el curso – finalizó él.

- Veo que lo tienes claro – le dijo riendo – eras insoportable.

- Me agrada que utilices el verbo en pasado – le dijo inclinándose sobre ella y besando su mejilla

- Bueno, sigues siéndolo a veces – le aclaró ella – pero ahora te tengo más controlado.

- Mientras que no confundas controlado con domesticado… - respondió él y ambos se miraron y comenzaron a reír.

Mientras Castle improvisaba la cena con los ingredientes que encontraba en la nevera de Kate, ella tomaba un baño, quedándose medio dormida dentro de la bañera y despertando cuando él volvió a abrir el grifo del agua caliente y se metía junto a ella.

- ¿Estás muy cansada hoy? – le dijo atrayendo la espalda de ella y apoyándola en su pecho

- No. No demasiado – suspiró – sólo intento relajarme a la espera de lo que pueda pasar.

- Quizá no pase nada – contestó él jugando con un mechón del pelo de ella.

- Eso sería estupendo – le dijo ella agarrando con ambas manos el brazo que él tenía apoyado en su tripa y aferrándose más a él.

- Después de cenar – le dijo él – mientras preparas tus cosas para que yo mañana las lleve a mi casa, voy a revisar tus ventanas y si me dejas tus llaves mañana vendré con alguien para asegurarlas bien. Y llamaré a tu padre por si necesita ayuda.

- Eso será un detalle por tu parte… - contestó ella con los ojos cerrados, totalmente relajada – una de las ventanas de la sala no termina de cerrar bien. Ah! y tendrás que llevarte mi uniforme. Castle, me da un poco de corte dormir mañana en tu casa con tu Madre y Alexis allí...

- Y con tu padre – le dijo él divertido

- Si, tu recuérdamelo… - le dijo ella dándole un manotazo en el brazo

- Siempre puedes decirle a tu padre que causé un huracán en Nueva York solo para seducirte y meterte en mi cama… - dijo riéndose

- Creo que eso te dejaré que se lo digas tú luego cuando le llames – aseguró ella - ¿Qué pensará Alexis?

- ¿Quieres que te diga que es lo que me dijeron cuando salía de casa para ir a los Hamptons? –le dijo – porque querían organizarnos el fin de semana, e incluía algo que hacer bajo las estrellas….

- ¿En serio? – dijo ella volviendo la cabeza para mirarle

- Tienes un club de fans… - le dijo aprovechando que ella le miraba para besarla.

- Hablando de fans, creo que tu estas destruyendo el tuyo Castle. No debiste tratar así a Javi.

- Kate, me niego a discutir contigo sobre eso. Hemos estado separados demasiado tiempo, disfrutemos del baño ¿si?

Tal y como habían dicho, después de salir del baño y cenar, cada uno se centró en una tarea, ella en hacer una maleta con ropa y calzado para siguiente semana y él en revisar las ventanas de la casa y hacer fotos y un listado con aquellas que pensaba podían romperse si el viento era muy fuerte.

Castle caminó hacía la habitación de Kate, donde ella revisaba su uniforme y lo preparaba dentro de una bolsa porta-trajes. Él se quedó apoyado en el quicio de la puerta, observándola en silencio. Kate tenía la mirada fija y acariciaba una de las tres camisas que tenía preparadas para que Castle se llevase a su casa.

- ¿Dónde estas Kate? – le susurró él acercándose despacio

Ella se giró mirándolo con una pequeña sonrisa en sus labios

- Estaba con mi compañera Susan el primer día que nos pusimos este uniforme. Con la cara de terror y orgullo de mi padre al vernos. Con Roy mientras me enseñaba de verdad como eran las calles de Nueva York. Con McGreevy en la zona cero, con Montgomery cuando me pilló en los archivos…- le dijo ella con voz muy baja – y contigo el día que me dispararon…

El la abrazó en silencio. Sin duda ese uniforme tenía demasiado significado para ella. Se limitó a besar su pelo y acunarla lentamente en sus brazos durante un par de minutos, agradeciendo en silencio que Gates le permitiese estar con ella durante los próximos días. La separó lentamente de él, besándola en la frente.

- Kate, tengo que llamar a tu padre o se me hará demasiado tarde para llamarle – le dijo y ella asintió

- Terminaré con mi ropa –le dijo ella sonriéndole- insiste con el tema de cuidar de Martha y Alexis…

En contra de lo que él podía pensar, Jim no necesitó de la insistencia de Castle para acceder a trasladarse a su casa durante unos días, después de que él le dijese que tanto Kate como su familia estarían allí y que prefería tener a todos juntos para no tener que preocuparse por ninguno. Cuando Castle le ofreció su ayuda para afianzar sus ventanas, Jim le aseguró que tenía todo bajo control, dado que su hija le había avisado aquella mañana.

- Kate, tu padre te manda un beso – le dijo abrazándola por la espalda y dándole un beso en la mejilla

- ¿Has conseguido convencerle? – preguntó ella - ¿O me tocará ir a arrastrarle de casa?

- Mañana cenará con nosotros y se quedará en mi casa –le dijo Castle triunfal

- ¿Cómo lo has hecho? – preguntó ella sorprendida

- Pues… realmente no lo sé… le dije que Alexis, mi madre y tú estaríais en mi casa y que preferíamos estar todos juntos para saber siempre que estábamos bien, y accedió sin pegas.

- Vaya Castle… sorprendente – le dijo dándose la vuelta y besando su mejilla – haces cosquillas con esa barba

- ¿Quieres que me afeite? – preguntó

- No… Si…. No… bueno no lo sé, me gusta como te queda, pero mira – le dijo señalando su cara y su cuello donde podían apreciarse pequeños granitos – creo que esto es culpa de tu barba

- Entonces me afeitaré mañana, no quiero hacerte daño – aseguró

- No… - contestó ella - no te la quites todavía…

- Bien… haremos una cosa… si decides que debo quitármela, serás tu quien me afeite ¿te parece? – le dijo divertido – y ella le sonrió asintiéndole.

- Esta bien, será divertido ver tu cara cuando te roce con la cuchilla –le dijo riendo

- ¿Has acabado con tu maleta? – le preguntó

- Si, ya tengo todo listo… ¿Por qué? – le dijo mirándole fijamente

- Pues … porque – sus manos fueron desabotonando la chaqueta del pijama de ella – creo que anoche dejamos algo a medias y – se acercó susurrante a su oído- creo que no te gusta dejar las cosas sin terminar…