Notas: Hubo un error con el enlace de la nota anterior, por eso repetiré lo que había escrito, que es que edité este fic para volver a resubirlo, las explicaciones están ahí, así que si quieren leerlas vuelvan al capítulo anterior. En fin, aquí está lo prometido.
Un agradecimiento especial a MikeRyder16 por su comentario y apoyo.
Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo.
Prólogo
Caminábamos por las calles de Karakura. Los alrededores se veían tranquilos y solitarios. Por suerte no había ningún Hueco que causara problemas.
Suspiré con alivio y miré de reojo a mi acompañante. Iba totalmente erguido y con la mirada puesta al frente. Sus brazos entrecruzados y su semblante serio incitarían a cualquier persona a pensar que algo iba mal, pero yo lo conozco. Esa actitud es parte de él.
Conocí a Toshiro hace tres años gracias a un balón de fútbol. Aún recuerdo la primera impresión que tuve: Pequeño, ágil, extremadamente serio, un cabello peculiar y ojos muy bellos. Un color azul turquesa que llamó inmediatamente mi atención. ¿Y acerca de cómo jugaba? Pues era el mejor jugador que hubiese visto en la vida, era tan hábil que parecía irreal.
Y lo era. Bueno, no literalmente. Toshiro simplemente no pertenece a este mundo. Él era un Segador de Almas, así como lo era Ichigo, con la diferencia que mi hermano si pertenece con nosotros. Pertenece al mundo de los vivos.
Mi celular empezó a vibrar interrumpiendo de inmediato mis pensamientos. Al ver la persona que llamaba, vacilé en responder. Noté como Toshiro me miró de reojo con una leve curiosidad.
–¿No vas a contestar?
No. No iba a hacerlo.
Seguí mirando la pantalla del celular mientras éste vibraba.
—¿Karin? —insistió.
El aparato dejó de vibrar.
Suspiré y finalmente alcé la mirada hacia Toshiro, quien en esos momentos no dejaba de observarme de manera inquisidora, exigiéndome a qué se debió todo aquello.
—N-No estoy evitando a nadie —me defendí rápida y estúpidamente—. Yo… Yo sólo no quería hablar por teléfono.
En fin, mi pobre excusa no evitó que Toshiro arqueara una ceja con una total incredulidad.
—Pues parecía que evitabas hablar con alguien —replicó.
Y nos quedamos quietos, mirándonos a los ojos en silencio. Podría ahogarme en aquel color turquesa ahora mismo.
—No tengo por qué explicártelo —repuse tajante.
Y quizás fui bastante intransigente, dado que nunca creí ver antes a Toshiro dolido ante algo que yo le hubiera dicho. Maldije por lo bajo y me repetí incansablemente que era una torpe.
—Lo siento —las palabras de Toshiro me sacaron de mi agujero mental. ¿Y por qué se disculpaba él? —. No me meteré en tus asuntos.
Y en ese momento sentí como retrocedíamos en el tiempo. Aquellos tiempos en que apenas nos estábamos conociendo y Toshiro no hablaba nada (absolutamente nada) de sus "asuntos". Nada de Sociedad de las Almas, nada de su puesto como capitán o lo fastidiosa y perezosa que era su teniente, Matsumoto, o de su mejor amiga, Hinamori… Sentí un retorcijón en el pecho. Toshiro definitivamente no había cambiado en nada, pero permitió que yo conociera más de él, lo bueno y lo malo. Me confió esa información porque… bueno, debo ser en algún grado importante para él, ¿no? Y claro que él es importante para mí…
Exhalé y le revoloteé su albino cabello, algo que él odia bastante. Lo hace sentir como un niño, una vez me explicó.
—Era Touya, ¿contento?
—¿Touya?
Asentí con la cabeza mientras sentía que mis mejillas empezaban a arder. Bajé la mirada con la esperanza de que mi flequillo ocultara mi rostro.
—¿Y quién es él?
—Un compañero de clases. Él… me invitó al Baile de Invierno y seguramente me llamó para preguntarme si ya tenía mi respuesta. Pero como verás, no la tengo. Así que, ¿qué fue lo de antes? Pues me ahorré un momento incómodo.
Resignada a que de todas maneras ya se debió haber dado cuenta de mis mejillas coloradas, alcé la mirada para encontrarme con un rostro perplejo de Toshiro. Incluso parecía dudoso, lo cual era comprensible. Creo que es primera vez que tenemos un tópico así de qué hablar. ¡Dios, era embarazoso para ambos!
—¿Tú…eh… —vaciló—…no quieres ir con él?
—Pues no —me encogí de hombros—. La verdad me sentiría más cómoda yendo contigo. —Las palabras salieron por sí solas. Por muy tonto que sonara, mi cerebro y mi boca no están funcionando a la par—. Quiero decir —dije de inmediato. El nerviosismo se hizo evidente en mi voz–, será divertido, ¿no? Podríamos ir y pasar un buen rato… Solo como amigos, ¿no te parece?
Quería cavar un hoyo, meterme dentro de él y nunca salir. Pero cuando miré a Toshiro y a aquella leve sonrisa que tenía en su rostro, descarté de inmediato aquella idea. El leve 'sí' que salió luego de sus labios, a pesar de ser completamente desconcertante, me hizo sonreír inmensamente.
—Supongo que tendré que ir para vigilar que no te suceda nada, ¿no? —comentó entonces con gesto burlón—. ¿Qué le dirás a ese amigo tuyo?
—Me las arreglaré de alguna manera —me encogí de hombros restándole importancia—. ¡Y para que te quede claro, no necesito un guardaespaldas!
—Yo creo que sí, imán de problemas.
—¿Ah sí? ¿Y acaso un niño de primaria va a serlo?
—¡No soy un niño de primaria!
Bueno, así somos. Peleamos, reímos, jugamos… Los días que Toshiro viene a Karakura son especiales. En la noche de ese mismo día, apareció la puerta que llevaría a Toshiro de vuelta a Sociedad de Almas y antes de que lograra cruzarla alcancé a gritarle:
—¡No olvides el baile, Toshiro! Te mataré si me dejas plantada.
Me dedicó una sonrisa y cruzó la puerta.
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Toshiro no apareció el día del baile… ni en los siguientes tres años.
Notas finales: ¡Y eso fue todo! Es algo corto pero prometo que los demás capítulos serán más extensos. Habrá un nuevo capítulo los días viernes (espero cumplir con eso siempre) de cada semana y si no lo hago tienen todo el derecho de molestarme con un mensaje privado o comentarios.
Me disculpo si hay algún error ortográfico (háganme saber si encuentran uno).
¡Y no olviden dejar un review!
