Desesperadamente extiendo la mano y lucho por alcanzarte…

Te deslizas fuera de mi alcance, como el viento. Pero no dejare de intentar alcanzarte…

Siento la soledad en mi pecho y mi corazón parece que se rompe cada vez que pienso en ti.

Capitulo II

La mañana comenzaba, como mi cuerpo se acostumbró a despertar temprano, a las 8 de la mañana me encontraba dando vueltas en la cama. Por un leve momento me quede mirando el techo de la habitación, cansada me levante y entre a la cocina para prepararme el desayuno.

En la sala prendí el estéreo a todo volumen, un poco de buena música para empezar el día. Como estaba cansada de toda la música clásica del restaurant, me dispuse a buscar los discos que en algún momento me regalaron y que jamás escuche, me encontré con varios artistas que no conocía.

Delante de mí, el plato donde tenía servido un delicioso emparedado de jamón de pavo, con un aderezo que me encanta de cebolla y una buena porción de mayonesa, tome el periódico y comencé a leer el artículo sobre la reunión de la noche anterior, con una enorme fotografía, donde inmediatamente me percate de la persona que conocí durante aquella reunión y a su lado, aquella pelirroja. Recordando lo sucedido, me reproche a mí misma por no haber solicitado el teléfono de aquella persona que en las fotos lucia reluciente y alegre. Tras pensarlo unos momentos, yo jamás me había puesto a pensar en alguien a quien recién conocí, era la primera vez. No quise darle importancia así que tome el emparedado y lo mordí. Al término del desayuno me dirigiría hacia la zona central para buscar una maleta, ya que había quedado en ir a visitar a mi madre, en Londres. Una semana completa en aquel lugar.

Tras tomar una ducha, tome la motocicleta, manejarla para mí era un placer, al estar dentro de una tienda, mi móvil sonó. Era un mensaje de la latosa de Mai solicitándome que le llamara en cuanto pudiera, busque su número y marque, no espere demasiado para que me contestara.

-Mai, ¿Qué paso?- mi falta de interés en el asunto era notorio.

-Natsukiiiiii, perdóname…perdóname…no supe que hacer y no pude contenerme las ganas- sonaba bastante preocupada, su voz me asusto un poco y pensé, ¿ahora que hizo esta loca?

-Cálmate Mai, tranquilízate porque no te entiendo.-

-Sé que no debí, pero es que un tipo de los que estaban ayer en la cena privada me pidió tu número y no pude negarme- ahora si, oficialmente estas muerta

-Que!, Mai sabes que no me agrada este tipo de situaciones, además no debes andar dando los números sin autorización de la persona afectada- Me enoje, obviamente no iba a contestar, pero aun así…ella no tenía que andar pasando mi número cual directorio público.

-discúlpame…prometo no volver a hacerlo, pero ya verás que es un chico muy apuesto. – ah! Ya veo por donde va todo

-Mai, enserio que no entiendes que no me voy a meter con ninguna de tus citas concertadas! Gracias por el aviso, pero por favor, ya no me ayudes tanto.- dicho esto colgué, aún estaba molesta. Suspire y me dirigí hacia la motocicleta, correr a toda velocidad bajaría mi enojo. Apenas estaba encendiendo la motocicleta, cuando mi móvil sonó nuevamente.

-Mai, ya deja de molestarme! Me enojare más si insistes.- Sentí un balde de agua fría cuando me di cuenta que le voz que me saludaba no era la de Mai.

-buenos días, Natsuki- san- otro de mis tormentos a la orden, Hoy no era mi día.

-ah! Eres tu…- encendí la moto

-Eso es muy cruel de tu parte, Natsuki-san- La chica no dejaba de mirarme.

-Lo lamento Nina, como bien sabes, Mai es un problema para mí de nuevo.- me gire para subirme a la motocicleta y encenderla, no pensaba quedarme ahí.

-¿Mai-san?,¿ nuevamente le puso en uno de sus enredos amorosos?- el tono de la chica sonaba a celos, claro era de esperarse, hace ya un par de meses que esta chica llego a trabajar como uno de los sub chef en el restaurante y desde entonces no se cansa de decirme que soy su modelo a seguir, mas sin embargo hace un mes que me confeso que le atraía, por supuesto los líos amorosos no eran lo mío, ya había estado en uno del cual no Salí bien librada, puesto que saeko me había comprometido con un fulano, todo por conseguir una fórmula para la investigación que estaba tratando, mas sin embargo logre escapar del compromiso solo porque había sido sincera con el chico, más clara no pude haber sido…me gustaban las chicas.

-Ya la conoces, no quiere que me quede sola, según ella. Lo que no sabe es que me disgustan ese tipo de citas.-

-Natsuki-san, entonces – Aquí viene pensé.- ¿Cómo puede usted considerar salir con alguien?-

-Mmm veamos, aun no lo se… mi trabajo lo es todo para mi.- dije sin importancia, no quería terminar por alejar a la chica de el restaurant, lo mejor era tratarla lo mas amable posible, pero dejarle claro que no espero una relación por lo pronto. Me coloque el casco y me dispuse a partir.

-Natsuki-san… yo…- Nina bajaba la mirada y sus mejillas se pusieron coloradas. Es aquí cuando debía huir.

-Natsuki Kuga!- escuche una voz a lo lejos que me gritaba, me gire hacia mi derecha y cual va siendo mi sorpresa, la peliroja del dia anterior estaba conduciendo un deportivo casi tan rojo como su cabello, se quito los anteojos obscuros para dejar ver sus ojos.

-Que tal, señorita Nao- salude, esto comenzaba a empeorar a cada segundo.

- Wao, no sabia que le gustaban las motos-

-es un pasatiempo- Ja! Claro…es como si fuera mi hija

-es muy …atrevida…-sonrio de una manera insinuante, aquello no me agradaba del todo.

-Gracias, supongo.-

La mirada Penetrante ambar de Nina hizo que me fijara en ella, estaba furiosa… pareciera que se en cualquier momento se le dejaría ir a la peliroja.

-Natsuki, ¿me puede explicar quien es esa chica?- ¿Natsuki?...

-Ah, como ayer descansaste no te enteraste que tuvimos un evento, ella formaba parte de los invitados, es Nao…-me gire a ver a la peliroja –Disculpe, señorita… no me ah mencionado sus apellidos.

-Nao…Nao Yuuki corazón…- se burlo la peliroja, al tiempo que le guiñaba el ojo a Nina. Aquello desato lo que no quería.

-Discúlpeme, pero no me llame de esa manera- Menciono Nina –Sea más propia por favor- huy! Ya hablaba con propiedad, en cualquier momento se le echaría encima.

-Mmm…que linda chica, Natsuki-san, ¿no me la presenta?-

-ah si, disculpe usted, ella es Nina Wong, es parte de mi equipo en el restaurant-mencione

- Ya veo, creo que comenzare a frecuentar más ese lugar- sonrío y me miro de arriba hacia abajo, me sentí incomoda.

-cuando guste la esperamos, que pase un buen día Yuuki – san, me tengo que retirar- me dirigí hacia Nina –disculparme, Nina-san, pero debo irme, mañana parto hacia Londres.- Comenzó a sacar la moto del estacionamiento.

-Ah….Natsuki- san, ¿estará de viaje de negocios?-pregunto la pelirroja

-No, es un viaje familiar, iré a ver a mi madre-

-espero poder algún día conocer a la mama de Natsuki-san…debo consultarle algunas cosas sobre su hija.-

Trate de no hacer más larga la plática, tenía que empacar y salir rumbo al aeropuerto, pues el vuelo salía a las 8. Me despedí de Nina quien me miraba con una enorme cara de tristeza. Después, conducía lo más rápido posible para alcanzar a llegar a la casa, bañarme y salir.

Eran las 8 cuando estaba a bordo del avión, en primera clase… me dispuse a escuchar música, tome mis audífonos cuando escuche una voz familiar.

-Ara…Kuga-san-Era la castaña de aquella fiesta.-

-Ah, hola Fujino-san. Qué casualidad encontrarle aqui-

- el mundo no es tan grande como parece.- Que es esa sonrisa en su rostro, parece alegría sincera…

-¿viene sola Kuga-san?- miro a ambos lados del pasillo, como esperando a que alguien apareciera o bien, alguien no apareciera.

-viajo sola.-

-Entonces, no hay problema si le hago compañía- dicho esto, paso delante de mí, sin esperar a que me recorriera, me paso y se sentó del lado de la ventanilla. La mire desconcertada, ella por toda contestación me dirigió una sonrisa, lo cual logro ponerme un poco avergonzada, devolví la vista a los audífonos. Los guarde en mi bolsa, al parecer no los iba a ocupar esa noche.

El vuelo transcurría normal, con la castaña a mi lado, la plática no se hizo esperar, ella era una empresaria que sabía lo que quería hacer con su capital, me conto sobre las empresas que manejaba, la verdad, yo había dudado de ella, pensé que sería como cualquier otra chica, de esas que se la pasan pidiendo todo a sus papas. Ella era la excepción, pues había comenzado desde abajo como yo, me conto todo lo que había tenido que pasar para poder consolidarse en el mercado, intercambiamos ideas y aquella platica se volvió amena, todo sobre trabajo. Al final hice un descubrimiento que me abrumo.

-Debo confesar que me quede sorprendida por ese aderezo en particular, Kuga-san-

-Aderezo…- repetí, había cambiado el contexto de la charla y ahora no se a que se refería.

Ella me miro, en sus ojos pude notar que trataba de decirme algo más, algo que quizás en ese momento no le encontraba sentido, asentí sin dejar de mirarla para invitarle a que continuara con lo que me estaba comentando.

-escuche con anterioridad que era el único lugar donde se preparaba ese aderezo.-

-Mmm…- pensé un momento en el menú de la noche anterior, la única cosa que no era común dentro de el,era el aderezo de cebolla que había inventado, cambie los ingredientes y agregue algunos más, a la gente le gusto y comenzaron a llover los clientes. – ¿Se refiere al aderezo de la casa?-

-Ese mismo, es algo extraordinario, nadie más lo ha podido conseguir, ¿Cómo lo realiza usted?- momento, ¿quería convencerme de darle mi receta?...eso jamás

-Práctica, mezclando se aprende.-

Me miro, esperando que le dijera algo más, su mirada cambio… en el fondo me dio miedo… no sabía descifrar lo que se escondía detrás de esa mirada, más tarde descubriría que…ante ella no podía negarme.