Hola lectores :D

Tengo que pedir serias disculpas con esta historia...pero si supieran todo lo que a pasado con este capitulo jajaj

se a perdido mil y un veces...y solo alcance a recuperar este fragmento...espero poder comunicarme con mi nieta y recuperar el otro fragmento que son mas de 10 hojas xD

Bueno...espero se armen de mucha paciencia, por que no lo hago con maldad T.T

.

.


.

.

´¨)

(¸.-´ (¸.-` ´¨) .-´¯`-.-

"La función"

Había llegado muy temprano al gimnasio, algo que era muy habitual en mí cuando había una presentación importante. Me retorcía las manos una y otra vez debido a que mis pobres débiles nervios se encontraban destrozados con las ansias de esta función, y es que era de suma importancia que todo saliera a la perfección. Y tenía que encargarme desde el color y el largo de un listón…hasta el peso de un balón.

Pero la presentación no era lo único que me tenía afligido el corazón…no mi máxima preocupación tenia nombre y apellido…y en este momento venia caminando pausadamente hacia mí. Y aunque yo no era de las mujeres que hacían escándalos y gritaban como gallina cocoroca, me plante sobre él como si fuera una muralla obstruyendo su paso.

-No puedo creerlo-le reclame mirándolo directamente a la cara-¿Quién diablos te crees para dejarme sola a mitad de noche?-incruste mi dedo en su pecho como si fuera una daga-¿ Qué tanto haces en esas escapaditas nocturnas?-lo seguí interrogando y es que ya estaba harta de él y sus misterios, porque como siempre, de sus escapadas ni media palabra salía de su boca- ¿es que te comieron la lengua los ratones?, vamos responde a ver si eres tan hombre- lo tente a responder mientras el solo me torció la boca en un esbozo de sonrisa.

-Vamos… Serena-susurro mi nombre con esa voz que tanto debilitaba mis defensas-no te puedes preocupar por esas bobadas…no ahora que estas a punto de salir a la pista, no es para nada tú estilo honey- me dijo el muy patán mientras tomaba un mechón de mi largo cabello-entrar al escenario, pensando cosas que no sean movimientos con listón y acrobacias….es tan poco de ti, como que tu comas espinacas-me dijo sonriendo mientras yo hacia una mueca de disgusto ante la mención de ese odioso vegetal.

-Es por eso mismo, IMBECIL, que quiero…No, ¡NECESITO saber!, ¿Es que no ves las ojeras que tengo?-le señale con mis dedos-¿Cómo puedes creer que yo este tranquila y calmada para la presentación si tú te escapas toda la noche sin decirme nada?

-Hey nena, tranquila…tampoco es para tanto

-No es para tanto…-lo imito mientras me cruzo de brazos y lo miro fijamente- entonces…¡DIME, PERO DIME DE UNA VEZ EN QUE DIABLOS ANDAS METIDO!-tus bellos ojos azules me miran un poco desconcertado y angustiado y es que a leguas se nota que no sabes que mierda responderme, pero si crees que hoy te voy a dejar escapar….estas equivocado…muy mal equivocado.

.


҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉҉

Oscuro, si así estaba el lugar, sumergido completamente en la oscuridad. Trate de llevarme la palma de mi mano a mi rostro en un intento vano de poder ver algo, pero era tal la oscuridad que ni su forma podía distinguir. Guiándome por el sentido del tacto, trate de avanzar a ciegas por aquel oscuro lugar, pero entre mas agitaba mis brazos tratando de tocar nada, mas parecía desierto. Una risa malévola comienzo a retumbar en mis oídos haciéndome caer de rodillas al suelo.

-¿Quién eres?- grito tratando de que mi pregunta se escuche, ya que la enfermiza risa se vuelve más y más fuerte-por favor…detente-le grito desesperada tapando mis oído en un intento vano con mis manos.

Mientras el extraño me volvía loco con su risa…sentí que alguien se aproximaba a mí, haciendo que mi corazón bombeara sangre de manera desenfrenada. Trate de incorporarme pero mi cuerpo no respondía, no había escapatoria…solo había una densa oscuridad y… una persona que hacia retumbar en mi cabeza el tap-tap de sus zapatos junto a esa enfermiza risa que no se detenía…era el fin…solo me quedaba aguardar mi muerte…tap-tap…ya estaba muy cerca mío…tap-tap…se detuvo frente a mí y aun que no podía ver al extraño una luz irradiaba su blanca dentadura…extendió su brazo sobre mi...y…

-¡DARIEN!...¡DARIEN!- escuche un grito cerca de mi odio, sacándome de ese horrible lugar y trayéndome a la luz del amanecer.

-¡Oni-san! Hasta que por fin despiertas-me reprendió una alegre Lita, quien me regalo un abrazo, un beso y una de sus bellas sonrisas. Y mi corazón se derritió en ternura y por fin se pudo relajar…al fin de cuentas, todo se había tratado de una horrible y espantosa pesadilla.

Me incorpore un poco en mi cómoda cama, para observar como estaba el campo de batalla y es que mi pieza que se siempre procuraba tener tan ordenada…ahora estaba patas arriba…mis camisas en el suelo...Mis pantalones colgando del armario y mis zapatos en mi escritorio…en fin mi pieza estaba… como siempre la dejaban las chicas cuando se quedaban a dormir en mi habitación.

-Oni-san el desayuno ta casi listo-me aviso Rei quien acabada de entrar al dormitorio, con un pequeño pero llamativo delantal rosa atado en su pequeña cintura, que al igual que sus sonrojadas mejillas, se encontraban manchadas por un polvo blanco.

-¿Con qué te manchaste Rei?

-con halina- me respondió ocultando sus pequeñas manos en su espalda.

-oh , está bien nena- me di la vuelta en la cama y trate de taparme con las enredadas sabanas, quizás podría seguir durmiendo unos cinco segundos más. Cerrando mis ojos comencé a entrar en el dulce trance del sueño…hasta que…- un momento, ¡!-grite tirando las sabanas y saltando de la cama apresuradamente.

-¿Qué pasa oni-san?-pregunto Rei poniéndome una cara de total desconcierto, mientras que Lita se reía a nuestras costillas-¿Pol que me gitas?-me volvió a preguntar poniendo sus brazos en jarra. Ante lo cual yo solo role los ojos, la tome en brazos y llame a Lita, preparado mentalmente para el desastre que sería" mi ex-cocina".

Bien, estaba claro…hoy ser uno de esos días negros. Luego de haber dejado lo mejor posible mi quemada y sucia cocina, bañe a esos "ángeles" de hermanas que tengo. Pero la limpiar la cocina era pan comido comparado con bañar a dos niñas que odia el agua como los perros a las pulgas. No sabía de dónde sacaban tanta energía y fuerza. Pataleaban, chillaban, gritaban, se salían de la tina, chapoteaban y por si fuera poco ¡me trataban de bañar a mí!

Después de batallar con el baño, venia la hora de elegir la ropa…chicas tenían que ser. Que rosa, que amarillo, que mejor lila, que anaranjado la hacía verse gorda, que el verde le realzaba los ojos y que jamás, JAMAS usarían el marrón; en fin pasaron por todos los colores del arcoíris y se dejaron puesto lo que primero se habían probado.

Y cuando por fin se decidieron por los accesorios acordes a sus vestidos y por los zapatos correctos, logre arrastrarlas hasta el vehículo. Pero para hacer mi día más perfecto las calles se encontraban congestionadas y la ciudad en si parecía algo amontonada y alterada; era incluso peor que víspera de navidad.

Cuando por fin pude llegar al gimnasio casi me voy de espalda, el lugar estaba repleto a no más poder y si, mi cabeza me estaba a punto de explotar por que no podía conseguir un estacionamiento. Pero parece que Dios aun se acuerda de mi existencia porque justo en ese momento un auto abandono su aparcamiento y ni lento ni perezoso, acomode mi deportivo dando un suspiro de alivio.

Baje a mis princesas y tomándolas a ambas por sus pequeñas manos nos dirigimos a la entraba donde rápidamente divise a Amy y Taiki, a quien le encargue a las niñas para poder ir a buscar los boletos de entrada.

Ya con los boletos en mano me puse a buscar a la loca viola….digo a la maestra de las niñas para entregarles los boletos a los otros pequeños y a sus madres. Y cuando por fin la localice, pensé que alguien allá arriba me estaba gastando una mala broma, la muy coqueta y descarada maestra le estaba contando a todo el grupo de madres, que yo soy un modelo de hombre, por el hecho de cuidar a mis dos pequeñas hermanas, que era valiente, caballeroso, honesto, buen partido, buen mozo y lo más importante ¡NO TENIA NINGUN COMPROMISO!

Dios mío, no es que presuma, pero siempre había sabido que no pasa desapercibido para el sexo opuesto; pero nunca había tenido tantos ojos femeninos juntos encima de mí. Y es que había todo tipo de mujeres: casadas, separadas, comprometidas, madres solteras, divorciadas y…lo peor…solteronas desesperadas que más que mirarme me estaban comiendo, devorando y desnudándome con sus lascivas miradas.

Comencé a sudar, como creo que nunca me había pasado, ni cuando había estado al borde de la muerte. Y este que era definitivo y confirmado Dios estaba pasando el tiempo a costillas mía. Pero creo que mi pensamiento llego a él y como buen Dios sintió compasión de este pobre hombre ya que me envió a dos pequeños "ángeles" que haciendo acta de propiedad sobre mi espantaron a todas esa manada de mujeres desesperadas, quienes antes las furiosas miradas de mis "ángeles" fueron despachadas en menos de un minuto.

Me sentí tan aliviado, que jure que les compraría todo lo que me pidieran y más con tal de compensarlas. Esas niñas sí que sabían cómo intimidar, ni si quiera con un perro rottweiler hubiera podido conseguir el mismo resultado. Si antes estaban a punto de tirárseme encima, ahora se encontraban a leguas de mí. Jajaja era ¡fantástico!

Rápidamente me llevaron casi volando hasta donde Amy y cuando llegamos comprendí el porqué. Mis bellos "ángeles" se lanzaron a unos pequeñuelos ante mis incrédulos ojos, los cuales las abrazaron alegremente. En qué mundo tan precoz estamos viviendo, mis pequeñas con novios es que aun no me lo podía tragar.

-Oni-san- me llamo Rei sacándome de mi conversación mental sobre el mundo moderno- ete es mi novio Nico- quien se puso delante de mi niñita tomando una de sus delicadas manos y sonriéndome con una tierna sonrisa. Había que admitir algo Reí tenia buen gusto ya que el niño en si era muy mono, pero debía recordar que ese niño era el futuro ladrón de mi nena.

-No lo mires así Darién-me reprocho Amy quien se encontraba muy divertida con la situación- terminaras espantando al pobre muchacho.

-Claro como tú no tienes hijas-refute, ante lo cual Taiki comenzó a toser estrepitosamente y algo en su mirada me lo dijo todo. –Amy ¿estás embarazada?-le pregunte en un estado de shock mental.

-Si- me respondió en casi un susurro sonrojándose violentamente mientras que en sus ojos se reflejaba ese extraño brillo que albergan las embarazadas, una mezcla de orgullo, alegría y satisfacción- tendremos una niñita- me comento más que contenta.

-ajja el que ríe ultimo, ríe mejor- le dije a Taiki, quien me ignoro y abrazo a Amy dándole un delicado beso. Hacían una pareja perfecta sin lugar a dudad. Pero ya lo quería ver cuando estos "buitres" se lanzaran sobre su princesita, porque conociendo a Taiki no la trataría como menos.

-mi bello Andrew-escuche… eso de ¿la voz de Lita? Me di vuelta buscándola y quede con los ojos redondos cuando la localice…lo estaba besando y no precisamente un beso inocente en la mejilla, si no que un beso boca a boca muy pasional. Esa descara si apenas tenía 8 años, ¿Dónde había quedado la promesa de no más besos hasta conocer a su madre?

Iba a lanzarme a estrangular al pequeñuelo, pero las carcajadas de Amy y Taiki me detuvieron-si claro ríete ahora vil amigo, ya te quiero ver en el futuro; el que ríe ultimo ríe mejor, ¿no?- Después de haberme tranquilizado, es decir, después de apartar las sucias manos de esos niños de mis pequeñas princesas, quienes me gritaron, patalearon y berrincharon; nos encaminamos al gimnasio que estaba lleno de prensa, publico y fans.

Mire los boletos para saber nuestra ubicación y grata fue nuestra sorpresa de qué eran nada más ni nada menos que en primera fila, la recepcionista había hecho un trabajo esplendido. Pero el llegar abajo fue sin duda toda una odisea, porqué: número uno, las pequeñas nos querían soltar a sus novios; punto dos Taiki exageraba a no más poder con sus cuidados…tanto que Amy tuvo que amenazarlo para que lo soltara y tres…esas mujeres locas me seguían como las abejas a la miel esperando poder sentarse conmigo.

En el intento desesperado de huir de ellas me senté rápidamente en el rincón de las butacas, donde ya había una persona que se me hacia extrañamente familiar. Acomode a las chicas que se encontraban apegadas a sus novios; porque ni la intervención de Dios los podría separar.

Y a los pocos segundos empezó a sonar música...la función había empezado.


¡Ay de aquellos que busquen pastores, en vez de ansiar la libertad!

Se despide del baúl

De suspiros

Liebende Lesung

And

Patty Moon de chiva

.

.

Nota importante...tengan mucha paciencia por favor!