El segundo capítulo. Quizás parezca un poco confuso al principio, espero que a medida que avanza la lectura, sea más claro…

Muchas, muchas gracias a Llana por su review y por agregar mi pequeño fanfic a sus favoritos! Estoy muy contenta! Espero que les guste lo que se viene!

-No puede ser… ¡simplemente, no puede ser!- Zell corría con todas sus fuerzas hacia su habitación. Sentía su pecho destruido por dentro, su estómago revuelto, su garganta seca y hecha un nudo. -¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?¿Quién es el tipo que a ella le…?¡No puedo ni pensarlo!-

Entró en su cuarto, olvidando poner la contraseña de su puerta, y se tumbó en su cama. Luego se levantó, se sentó en la silla de su escritorio, se volvió a parar y empezó a caminar en círculos, como una fiera enjaulada.

-No puede ser… me… ella… ¡me rechazó!- la última exclamación fue acompañada por un puñetazo contra una de sus paredes, dejando una marca muy profunda y rodeada de sangre. Zell miró su mano. Espesas gotas carmesí empezaban a caer sobre sus guantes. –Carajo…- murmuró, tomando su mano herida en la otra, sana.

De pronto, su puerta se deslizó, dando paso a una joven de cabello castaño, vestida en un pijama poco abrigado, para un invierno tan frío como el de ése año.

-¡Zell!¿Estás bien?¿Qué sucedió?- Selphie se acercó a él, miró primero su mano maltratada y luego, sus ojos.

-Nada, déjame solo, por favor…- desvió la mirada, deseando olvidar todo, y se sentó en su cama. Ella lo siguió y se sentó a su lado.

-No voy a dejarte solo, Zelly. Ven, muéstrame tu mano, hay que curarla…- estiró su mano para alcanzar la del joven.

-¡No!¡Selphie, déjame en paz!- los verdes ojos esmeralda se abrieron, llenos de sorpresa, sus labios rojizos se separaron. Él la miró y suspiró –Lo siento… me siento… horrible…- cerró sus húmedos ojos azul cielo y escondió su rostro en sus manos. Agua y sangre se mezclaron en sus manos. Antes de que pudiera sentirse poco varonil por sollozar abiertamente, sintió algo cálido y suave, que le rodeaba los hombros y la nuca. Cuando levantó la mirada, se encontró con el delicado rostro de su amiga, una sonrisa reconfortante en sus labios y una mirada llena de ternura. No pudo evitarlo. Rodeó con sus brazos a la esbelta figura frente a él y se largó a llorar sobre ella. –Selph… por favor… hoy no me dejes… solo…- entre lamentos pudo murmurar esas palabras.

-Como si pudiera decirte que no…- respondió la joven. Luego empezó a acariciar el revuelto cabello de su amigo, intentando tranquilizarlo. -No te preocupes. Todo va a estar bien, Zelly… Estoy aquí, contigo…-

El despertador sonó y el joven se levantó. Aún estaba abrazando su campera. Cuando apagó la alarma de su reloj, miró su mano detenidamente, ya había sanado completamente.

-No puedo creer que haya soñado con eso… ya han pasado unos cuantos meses… desde ésa noche- se dijo a sí mismo, mientras se vestía. Se dirigió al baño y se miró al espejo. -¡Qué cara, amigo!- se rió de sí mismo y empezó a emperifollarse un poco. –No podré olvidar nunca ése día. Fue la primera vez que Selphie y yo tuvimos una conversación seria. Gracias a ella no estuve solo- una sonrisa muy dulce apareció en su rostro. Salió a su habitación, nuevamente. Apoyado sobre el marco de la puerta, echó un vistazo alrededor. Su mirada se perdió en la pared que había golpeado tiempo atrás. Se acercó lentamente a ella, como fascinado. Con sus dedos rozó la, aún, mancillada superficie –De haber sido otro muro, nadie hubiera venido… solo hubiera tenido una mano lastimada… o algo peor…­-

Luego, recordó lo que pasó después, cuando ya estaba más calmado y le dijo a Selphie que se fuera a dormir, porque tenían clases al otro día.

-¿Seguro? No me molesta quedarme despierta- sus ojos reflejaban su preocupación.

-Seguro. No quiero aburrirte más. Además, yo también tengo clases mañana…- cuando la morena llegó a la puerta de su habitación y se deslizó la compuerta, ella se detuvo, para dedicarle una última mirada, entonces Zell agregó -Has hecho mucho por mí hoy. Gracias- y le dedicó una leve sonrisa, su tierno rostro estaba hinchado por haber llorado. Aún estaba muy triste, pero se sentía un poco más tranquilo, gracias a ella.

-¡Cuando quieras, Zelly!- exclamó la joven, sonriéndole infantilmente.

-Ah, si necesitas algo, solo toca o ven. Sabes dónde encontrarme –dijo el rubio. Le debía una grande, además, no la había pasado tan mal con ella.

Siempre había pensado que no podían llegar a ser más que conocidos o aliados: a veces la encontraba insoportablemente eufórica por cosas insignificantes. Si bien su personalidad era tan animada como la de ella, llegaba el punto en que se sentía incómodo por la pequeña joven, destellante de energía, que se hacía llamar Selphie Tilmitt. Pero ahora quería ser su amigo, un amigo de verdad, como no lo habían sido nunca antes.

-Lo mismo digo ¡a toda hora, eh!- respondió la joven, su sonrisa creció y lo saludó con su mano, mientras entraba en su cuarto.

-Buenos recuerdos en una situación espantosa- pensó mientras se dirigía a la Cafetería, sonriendo ampliamente. -¿Quedará algún hot dog?¡Debo correr!-

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No es muy largo, pero creí necesario mostrar cómo empezó todo. Espero que les haya gustado… Sí, ya sé que sigue siendo tan empalagoso como el capi anterior ¬ ¬ esperen al próximo, por favor! J.

Ahh! Tengo una GRAN recomendación! Si saben leer inglés les aconsejo 'November Rain' de Gamer Gurl, mi ídola escritora! No creo que vaya a leer esto, pero me gustó mucho su historia, ojala la siga y ojala que también muchos puedan disfrutarla!