Agente Scott

Comisaría. Lunes 29 de Agosto, 17:00 horas.

Amanda se encontraba en comisaría intentando buscar la manera de explicar todo lo sucedido a Rachel y Quinn. Se encontraba nerviosa y no podía parar de caminar de un lado a otro. En ese instante, agarraba una taza con su tercera tila; ya llevaba tomadas dos que no habían surgido efecto. La cabeza le iba a estallar; todos los pensamientos se le agrupaban formando un auténtico caos en su cabeza.

La chica había recorrido cada rincón de la comisaría en busca de sus amigas, pero no obtuvo ningún resultado. Los agentes que allí se encontraban, mostraban caras de auténtico pánico e incertidumbre. Ninguno de ellos se encontraba cómodo trabajando con el FBI; y ahora a Amanda le tocaba asimilarlo.

Amanda: ¿¡Qué coño estáis mirando!? –dijo a los agentes que la observaban-. ¿Acaso no tenéis trabajo que hacer? –preguntó enfadada-.

Amanda empezaba a perder el control de la situación; estas circunstancias estaban acabando con ella. Los agentes, muy precavidos, no contestaron a la chica y justo en el momento en el que iba a continuar con sus reprimendas le sonó el teléfono. Al observar el nombre que mostraba la pantalla cambió su expresión; la persona que la estaba llamando era la única que podía entenderla en ese momento.

Amanda: ¡Hola princesa! ¿Qué tal estás?

Kate: Ya echaba de menos tu coqueteo…

Amanda: Y espero ser la única que te diga éstas cosas –sonrió-.

Kate: ¡Eso seguro! No he encontrado en mi vida a alguien como tú.

Amanda: ¿Me echas de menos pelirroja? Tan sólo han pasado unas horas y ya me estás llamando… -sonrió para sí misma-.

Kate: Puede… Te llamaba para decirte que he llegado bien a casa, tal y como te prometí.

Amanda: Me gusta que seas una chica de palabra.

Kate: No me quedaba otra opción. O era eso o veía que me acompañabas hasta casa… -reía recordando las palabras que la morena le había dicho antes de coger el avión-.

Amanda: Mi deber es proteger a las chicas guapas.

Kate: Hablando del "deber"… ¿Le has contado eso a las chicas?

Amanda: Se han enterado esta mañana…

Kate: ¿Y cómo se lo han tomado? –preguntó preocupada-.

Amanda: Brittany se lo tomó bastante bien, aunque Santana aún no está muy convencida y no confía en mí.

Kate: ¿Y Rachel qué tal?

Amanda: Rachel… ella se llevó la peor parte de todas. La estoy buscando para intentar hablar con ella y que me deje explicarle. Creo que no me lo va a perdonar en la vida…

Kate: No conozco mucho a Rachel, pero no se le ve una persona rencorosa. A mí me perdonó a pesar de saber que quise intentar algo con Quinn.

Amanda: Pero no es lo mismo Kate… -exclamó apenada-.

Kate: Estoy segura de que Quinn te va a ayudar y que, si se lo cuentas como me lo explicaste a mí, seguro que lo entenderá. Lo asimilará en unos días, ya lo verás.

Amanda: No estoy muy segura de eso, pero no dejaré de intentarlo. Soy muy perseverante.

Kate: A mí me lo vas a decir… -volvió a reír-.

Amanda se giró al escuchar un ruido que procedía de la puerta; eran Quinn y Rachel. Notó como la morena entraba en comisaría cabizbaja y con los ojos hinchados de haber estado llorando durante un tiempo; sus ojos rojos la delataban. Quinn agarraba a Rachel por los hombros y la cobijaba con su cuerpo. Amanda pudo observar cómo Quinn levantó la cabeza y la miraba con una expresión de decepción e incertidumbre.

Amanda: Kate, tengo que colgarte. Acaba de entrar Rachel por la puerta.

Kate: ¡Suerte!

Amanda: Gracias –logró a decir rápidamente mientras colgaba el aparato-.

Amanda, muy decidida y sin titubear, se acercó hacia las chicas. Fue Quinn quien intentó frenar a la muchacha con la mirada, pero ésta hizo caso omiso a esas llamadas de atención.

Amanda: Chicas, tengo que hablar con vosotras. Me gustaría poder explicarme…

Quinn: Amanda, por favor, ahora no es el momento –le interrumpió-. Rachel necesita…

Rachel: Rachel sabe lo que necesita –dijo levantando la cabeza y mirando a la rubia-.

Quinn: Lo siento cariño, sólo intentaba ayudar.

Rachel: Lo sé cielo, pero de momento sé contestar por mí misma… Vamos al despacho y hablamos con más calma –dijo mirando desafiante a Amanda-.

Las tres chicas se dirigieron al despacho de las subinspectoras para hablar con más tranquilidad. Rachel, tomó la iniciativa y se sentó en si silla esperando a que las demás la imitasen. Cuando el ambiente comenzaba a ser tenso, ella misma fue la que comenzó la conversación.

Rachel: Bien, estoy esperando con ansias saber qué inventas para salir de ésta…

Amanda: Yo no voy a inventarme nada Rachel.

Rachel: ¿Ah no? Pues parece que en estos últimos meses se te ha dado muy bien hacerlo.

Amanda: ¡Basta ya Rachel! –alzó la voz-. Sólo quiero explicarte toda la verdad. Quiero que lo sepas por mí; tienes que saber mi versión.

Quinn se mantenía al margen de la conversación; muy callada observaba de un lado para otro a las chicas, como si de un partido de tenis se tratase.

Rachel: ¿Lo de meterme en tu cama también formaba parte de tu maravilloso plan?

Amanda: ¡Vete a la mierda Berry! Sabes muy bien que yo no haría eso.

Rachel: ¿Seguro? ¿La siguiente quién iba a ser? ¿Brittany? ¿Santana? ¿O tal vez Quinn? Porque a Kate ya te la tiraste…

Amanda: No metas a Kate en esto Rachel –la señaló con el dedo-.

Quinn: ¡YA BASTA LAS DOS! –gritó golpeando con su puño la mesa y levantándose de un salto-.

Las dos morenas se miraron sorprendidas por la reacción que había tenido la rubia. Ninguna de las dos había visto antes a Quinn con ese mal carácter y una mirada casi asesina.

Quinn: ¡Tú! –dijo señalando a Amanda-. Más te vale que comiences a contar lo que ha pasado y empieces a aclarar todo este asunto. ¿Entendido?

Rachel no pudo controlarse y espetó una sonrisa al observar cómo su novia se encaraba con la otra chica.

Quinn: ¡Y tú! –dijo ahora señalando a Rachel-. Te vas a calmar y vas a estar calladita hasta que ella –volvió a señalar a Amanda- termine de explicarnos.

Esta vez fue Amanda la que sonrió triunfante al ver que Quinn había sermoneado también a Rachel.

Quinn: ¡Dios! ¡Parecéis dos niñas pequeñas peleándose por un caramelo! –golpeó nuevamente la mesa-.

Las dos chicas volvieron a mirarla como si estuviera completamente fuera de control. La rubia tomó asiento de nuevo y guardó la compostura. Tras unos instantes de silencio, carraspeó para comenzar a hablar con un tono bastante más calmado.

Quinn: Está bien Amanda… Cuando quieras…

Amanda: ¿Por dónde empiezo?

Rachel: Estaría bien que empezases por el principio…

-Flashback-

Oficina del FBI. Un año antes, coincidiendo con la desaparición de Charlie.

Gracie salía del despacho de sus superiores buscando a Amanda que charlaba animadamente con otro compañero.

Gracie: Agente Scott, tengo que hablar con usted. Es urgente.

Amanda: Por supuesto, inspectora Hart –dijo mientras se levantaba de la silla y despedía a su compañero-.

Gracie: Necesito su colaboración para un caso.

Amanda: Ya sabe que puede contar conmigo, pero yo no pertenezco a su unidad. ¿En qué le puedo ayudar?

Gracie: Se trata de un caso de secuestro.

Amanda: ¿Y?

Gracie: De Charlie Agron, ¿te suena?

Amanda: Me suena el nombre, pero ahora mismo no caigo… ¿Debería?

Gracie: Claro, ¡Qué tonta! Tú no la conoces. ¿Y el nombre de Lord Tubbington te suena?

Amanda: ¿Le ha pasado algo a Brittany? –preguntó preocupada-.

Gracie: Tengo entendido que usted ejerció como veterinaria antes de entrar al cuerpo de seguridad nacional.

Amanda: Sí, claro. Estuve trabajando dos años en la clínica de una amiga de la facultad. Pero… ¿Qué tiene que ver eso con Britt?

Gracie: Brittany S. Pierce es una de las amigas más cercanas de la desaparecida.

Amanda: Entiendo. ¿Quiere conseguir alguna información sobre ellas?

Gracie: Necesito que se infiltre como veterinaria y se relacione en su entorno. Necesito que esté cerca para averiguar cosas; la posible "sospechosa" aún debe andar muy cerca de ellas.

Amanda: No sé si será buena idea. No quiero perder la amistad con Brittany.

Gracie: Es una de las mejores agentes del FBI y no le pediría esto si no fuese necesario. Se lo pido como favor personal.

Amanda: No creo que a mi padre le guste que vuelva a ser veterinaria. Siempre lo ha odiado.

Gracie: Su padre está de acuerdo; ya he hablado con él antes.

Amanda: ¿Enserio? ¡No me lo puedo creer! ¿Y dónde voy a trabajar?

Gracie: En la clínica de su amiga, por supuesto. Ya está todo arreglado con ella y mañana empieza. Además, Lord Tubbington tiene una revisión en unos meses…así puede aprovechar para volver a tomar contacto con la chica.

Amanda: Ya veo que teníais todo planeado, incluso antes de saber mi respuesta.

Gracie: Sabía que no me fallarías.

-Fin flashback-

Rachel: Entonces… ¿realmente eres veterinaria? –preguntó curiosa-.

Amanda: Sí, claro. Me licencié porque era mi gran pasión, pero mi padre me obligó a ser agente.

Quinn: ¿Tu padre te obligó?

Amanda: Mi padre es una de las personas más importantes del FBI. Y, aunque me guste ser veterinaria, no está tan mal trabajar aquí.

Quinn: Así que no todo es mentira… ¿Lo ves? –dijo mirando a Rachel-. Todo tiene un por qué cielo.

Rachel: Ahora entiendo la insistencia de Brittany para que la acompañase al veterinario a que te conociese…

Amanda: Estuve convenciendo a Britt para que te trajese. Tú eras la pieza clave del caso; necesitaba estar cerca de ti.

Rachel: Y supongo que tampoco fue coincidencia que después de eso coincidiésemos en el pub de Amber…

Amanda: Exacto. De todas formas, Brittany me contó que solíais salir por ese lugar los fines de semana. A ella se le escapó que ibais a salir y aproveché la oportunidad para acercarme más a ti.

Rachel: Hasta aquí todo parece tener su lógica –hizo una ligera pausa-. Pero… ¿era necesario que te liases conmigo para estar cerca?

Amanda: Eso no entraba dentro de los planes del FBI.

Quinn: Explícame eso a mí.

Amanda: Esa noche llegué antes que vosotras, así que decidí sentarme al final de la barra a tomar una caña mientras os esperaba. Era una forma de tener controlados los movimientos de Lara.

Quinn: Pues yo no te vi en la barra.

Amanda: Cuando las vi entrar por la puerta me entró pánico y tuve que ir al baño. No quería dar la impresión de que estaba ahí esperando, ni que estaba ahí espiándoos.

Rachel: Eso era exactamente lo que estabas haciendo, ¿no?

-Flashback-

Viernes 6 de Julio, noche. En el local de Amber…

Amanda esperaba junto a la barra a que las chicas dieran señales de vida y apareciesen en el local. Una de las veces que miró hacia la puerta, encontró a una sonriente Santana que entraba al local agarrada de la mano de Brittany. Amanda, al localizarlas, se levantó con un sobresalto y se dirigió corriendo al baño.

-¡Mierda!¡Mierda!¡Mierda! Tendría que haber pensado algo antes de haber salido corriendo. ¿Qué les digo yo ahora? Bueno Amanda, tranquilízate, ya se nos ocurrirá algo inteligente con lo que excusarme-.

Pasaron unos minutos hasta que Amanda decidió salir del baño. Nada más salir, puso su mirada en las chicas que bailaban animadamente. Al parecer, el alcohol comenzaba a hacer efecto en los cuerpos de las muchachas. Amanda no podía dejar de mirar el diminuto cuerpo de la morena y su espectacular sonrisa; Rachel no había dejado de sonreír. La morena le estaba generando una pequeña atracción que era inevitable sentir.

-Joder con Rachel… Cómo se menea en la pista la chica… Esos movimientos sensuales son los que me gustan a mí… Amanda, céntrate, recuerda que estás trabajando…-.

Amanda se mantuvo al margen, oculta entre la multitud y esperaba el momento idóneo para actuar. Pudo comprobar que Rachel se encontraba excitada y hablaba animadamente con sus amigas, a la vez que rompía a llorar en tan sólo unos minutos. Cuando Amanda observó las intenciones de Rachel por ir al baño, no dudó en adelantarse a la chica.

Rachel: ¿Amanda? ¿Eres tú? –preguntó mientras se dirigía hacia la chica-.

Amanda: ¡Hey Rachel! ¿Qué tal estás? ¡Qué coincidencia!

Rachel: Ya ves…

Amanda: ¿Has estado llorando? ¿Te ha pasado algo? ¿Estás bien?

Rachel: Sí, tranquila. Estoy bien… Ha sido un mal día.

Amanda: ¿Hay algo que pueda hacer por ti? Tal vez… ¿contarte un chiste?

Rachel: No, no hace falta… Estoy bien, de verdad. Pero gracias por preocuparte –le dijo con media sonrisa-.

Amanda: ¿No estarás así por un chico, verdad? –preguntó haciéndose la loca-.

Rachel: ¿Un chico? ¡Qué va…! En todo caso sería por una chica… -le guiñó un ojo-.

Amanda: Sea quién sea… No sabe lo que se pierde. Eres jodidamente sexy –le susurró esto último al oído-.

Rachel comenzó a ponerse nerviosa y caminó unos pasos hacia atrás. La cercanía de Amanda la estaba poniendo más alterada.

Amanda: Yo no te haría llorar…

En ese instante, Amanda se acercó a Rachel para besarla con tan mala suerte que fue a pisar un hielo que había en el suelo y tropezó con él; en lugar de besarla, su movimiento fue el de caer al suelo. Una rápida Rachel, logró agarrarla al vuelo y la cogió entre sus brazos. El móvil de Amanda sonó indicándole que había recibido un mensaje.

Amanda: Es un mensaje de Britt…

-Fin flashback-

Amanda: Bueno, el resto ya lo sabéis…

Quinn: No, yo no sé qué pasó al final de la noche… Os recuerdo que me fui con Finn antes que vosotras.

Rachel: Esa parte no es importante… -dijo haciéndose la desentendida por esa parte de la historia-.

Amanda: Yo con esto sólo quiero decir que no tuve intención de jugar contigo Rachel. Nada de esto entraba en mis planes y lo que ocurrió fue porque lo sentí de verdad. Me gustabas y me gustas, ya lo sabes.

Quinn: Pues ahora esas piernas me pertenecen –dijo señalando las piernas de Rachel-. Así que ve haciéndote a la idea…

Amanda: Tranquila rubia, tú me gustas más…

Rachel: ¿Podemos seguir? ¿Por favor? –miró a ambas chicas a los ojos-.

Amanda: ¿Te acuerdas del día que tú no quisiste salir y nos quedamos en casa?

Rachel: Amanda, normalmente nos quedábamos siempre en casa…

Amanda: Sí, pero ese día en el que te hablé por primera vez de la casa de la sierra… ¿Lo recuerdas? Te insistí en salir de casa como unas mil veces.

Rachel: ¡Ah! Si. Ya lo recuerdo… Ese día me diste un discurso sobre amistad y lo importante que era el estar con las amigas… Sí, si lo recuerdo.

Amanda: Pues te insistí tanto porque esa noche Gracie me dijo que Lara iba a ir al bar y que ya llevaba varios días molestando a Quinn.

Quinn: ¡Ah! Yo también recuerdo esa noche… Amber me quitó a Lara de encima; ya me enteré después que eso fue cosa de Rachel… -la miró sonriéndole-.

Amanda: Pues cuando Rachel recibió el aviso de Amber, yo me hice la dormida para que ella tomase la decisión de ir y así poder seguirla. Sabía que si yo le prestaba atención no iba a ir a protegerte.

Rachel: ¿Me seguiste? –preguntó frunciendo el ceño-.

Amanda: No podía dejar que le pasase nada malo a Quinn. Me temía que Lara estaba estudiando en ese momento a la rubia y yo tenía que acercarme más a ella también. Lara había cambiado su objetivo.

Quinn: ¿Acercarte a mi?

Amanda: Si. De ahí surgió también la idea de la barbacoa…

Rachel: ¿Así que la barbacoa también fue parte del plan?

Amanda: No, no me malinterpretes. Fue una parte importante para afianzar mi amistad con Quinn –miró rápidamente a la rubia-, pero esa barbacoa la hice porque realmente me sentía a gusto estando con vosotras.

Rachel: Ya…excusas…

Amanda: Enserio. Podéis preguntarle a Santana o a Brittany cuando queráis si esas barbacoas son o no son una tradición mía.

Quinn: No dudamos que sean una tradición, pero todo empieza a encajar bastante bien.

Amanda: Lo sé, por eso teníais que escucharme.

-Flashback-

Aeropuerto de Nueva York. Días antes de la barbacoa, 11:00 horas.

Amanda se encontraba en el aeropuerto esperando a la llegada de su sobrino Javier. El niño venía a Nueva York desde España para pasar unos días con su tía favorita.

-El avión con destino Nueva York con procedencia de España efectuará su aterrizaje en 5 minutos-.

La chica se acercó a la puerta de embarque por dónde se iba a efectuar la salida de las personas que viajaban en el vuelo de Iberia; vuelo que tomaba la pista de aterrizaje en unos instantes.

Agente de seguridad: Lo siento señorita, no puede pasar.

Amanda: Necesito pasar. Mi sobrino viene en ese vuelo.

Agente de seguridad: Deberá esperar en la salita habilitada para ello… Lo siento, no puede estar aquí… -el hombre insistía acompañándola hacia la puerta nuevamente-.

Amanda: Se lo estoy pidiendo por las buenas. Déjeme pasar.

Agente de seguridad: Yo soy aquí la autoridad.

Amanda: Y yo soy agente federal –dijo mostrando su placa del FBI-. Y esto es un asunto de Estado de vital importancia. No me haga perder más tiempo, por favor.

Agente de seguridad: ¿Agente federal? Debería haberse identificado antes –dejó paso a la chica-. Aún quedan un par de minutos para que tomen tierra firme… Si puedo ayudarla en algo no tiene más que decirlo.

Amanda: Tranquilo, ya conozco el camino. Gracias.

Javier bajó del avión divisando a su tía Amanda desde el lugar que acostumbraba a recibirlo. El niño corrió hasta la chica y se colgó a su cuello a modo de saludo. Al parecer, el pequeño tenía energía para gastar y aburrir a cualquiera.

Javier: ¡Hola tita Amanda! Ya tenía ganas de verte.

Amanda: ¿Qué tal el viaje enano? –dijo mientras le revolvía el pelo de la cabeza al pequeño-.

Javier: Como siempre; he venido casi todo el camino durmiendo.

Amanda: Mejor dormir que aburrirse, ¿no crees?

Javier: Sí, claro.

Amanda: Bueno, vámonos ya que tenemos muchas cosas que hacer –dijo mientras comenzaba a caminar cogiendo al niño de la mano-.

Javier: ¿Qué haremos este fin de semana?

Amanda: Vamos a ir a la casita de la sierra. ¿Te apetece?

Javier: ¡Vale! Pero… ¿podremos jugar a baloncesto?

Amanda: Por supuesto que sí. Además, van a venir unas amigas…

Javier: ¿Unas amigas? –la cara del niño cambió por completo-. Pensé que estas vacaciones ibas a estar conmigo.

Amanda: Las cosas han cambiado ahora Javi. Hay una chica… que se llama Rachel… Esto… ¿cómo explicártelo?

Javier: Y es tu novia. ¿Es eso?

Amanda: Sí, más o menos Javi. Me tienes que hacer un gran favor y prometerme una cosa, ¿ok? –se detuvo para mirar al niño-.

Javier: ¿Más o menos tita? ¿Cuándo piensas sentar la cabeza de una vez? Me gustaría tener a alguien a quién llamar tita también.

Amanda: ¡No me lo puedo creer! Un mocoso dándome lecciones… ¡Qué fuerte Amanda! –dijo sus pensamientos en voz alta-.

Javier: Al grano tita, no tengo todo el día.

Amanda: Pues verás… -se agachó para quedar a la altura del niño-. Esta chica no sabe que soy policía y piensa que soy veterinaria. Y debe seguir pensando esto… No le gustan mucho las armas.

Javier: Tita, cada día te las buscas más raras…

Amanda: Tú sólo prométeme que me guardarás el secreto. ¿Vale?

Javier: ¿Y qué consigo yo a cambio de mi silencio?

Amanda: ¿Qué quieres a cambio?

Javier: El nuevo juego de Call of Duty con todos los mapas de zombies estaría bien.

Amanda: Sabes que no me gusta que juegues a ese tipo de juegos…

Javier: Le preguntaré a Rachel que opina sobre todo esto… Porque… dijiste que se llamaba así, ¿no?

Amanda: No sé a quién habrás salido… Tendrás tu estúpido juego, pero como la cagues…te vuelves a casa de una patada en el culo.

-Fin flashback-

Rachel: A ese niño nunca le caí bien; de eso estoy segura.

Amanda: No digas esas cosas. Le caíste genial.

Quinn: Javier es adorable; no sé cómo puedes decir esas cosas Rachel.

Rachel: Supongo que yo no congenié con él…

Amanda: Pues mira que él es un niño muy extrovertido, pero la verdad es que estuvo muy insoportable esos días.

Rachel: Tu sobrino nunca quiso que estuviera contigo. Siempre quiso a Quinn más que a mí.

Amanda: Y tú preferías estar con Quinn también.

Quinn: ¿De qué diablos estáis hablando?

Amanda: El día de la barbacoa vi cómo entre Rachel y tú saltaban chispas. Ahí fue cuando realmente me di cuenta de a quién querías –dijo esto último mirando a la morena-. Y por eso decidí alejarme para ver cómo reaccionabais.

Quinn: ¿Y en qué te fijaste para darte cuenta de eso? ¿Por eso tuviste esa conversación conmigo?

Amanda: Desde el primer momento en el que Rachel salió con el bikini puesto y vi tú cara… decidí mantenerme al margen. Y, además, con la excusa de hacer la comida pude observaros.

Quinn: ¿Nos estabas espiando?

Amanda: No me hizo falta espiaros. No hay que ser muy listo para darse cuenta. ¿Sabes? Lo que verdaderamente me hizo darme cuenta de ello, fue la noche que Rachel pasó en tu casa.

Rachel: ¿La noche que pasé en casa de Quinn?

Amanda: Sí, aquella en la que te dejé tantos mensajes en el contestador. Sabía que ibas a ir con ella, pero estaba muy preocupada. Siempre te cabe la duda.

Quinn: ¿Y tú cómo sabías que iba a venir conmigo?

Amanda: Estaba claro, sólo había que daros tiempo. Por cierto, podrías al menos haberme devuelto las llamadas, ¿no? –miró fijamente a la morena-. Que estuvieses con Quinn no es excusa para no hacerlo y mantenerme preocupada.

Rachel: Lo siento mucho Amanda. Ese día no actué bien, lo reconozco. Fui una auténtica zorra.

Amanda: No pasa nada Rachel. El tiempo que estuviste en coma aclaré las cosas con Quinn.

Quinn: Gracias por cuidar de nosotras.

Amanda: No tenéis que darme las gracias por nada. En cierto modo no sé cómo no os disteis cuenta antes… Vuestra amiga Amber me caló al vuelo y empezó a darme miedo. No quería que me descubrieseis.

Rachel: Amber siempre ha tenido un sexto sentido para las personas.

Quinn: Que me lo digan a mí –dijo recordando su conversación con ella-.

Rachel: ¿Gracie estaba al tanto de todas nuestras relaciones?

Amanda: No, nuestra amistad estaba fuera del caso, pero siempre quiso saber todo lo que sucedía en vuestro entorno.

-Flashback-

Gracie abandonaba el despacho de Sue con algo de preocupación por la nueva forense. Había algo que no le terminaba de cuadrar. Al llegar a la calle, sacó su teléfono móvil y tecleó un número.

Gracie: Soy Gracie. Tenemos un pequeño inconveniente… ¿tú sabías algo de una nueva forense en comisaría? Es una tal…Kate Adams.

Amanda: Sí, es forense de la comisaría en la que trabajaba Quinn en Los Ángeles.

Gracie: Quiero que averigües todo de ella y la tengas vigilada de cerca. No quiero que eche a perder todo lo que llevamos trabajado.

Amanda: Estoy cansada de mentir tanto a mis amigas. ¿Ahora tengo que meterme en la vida de esta chica?

Amanda no recibió respuesta alguna de su superior, pero sabía que Gracie aún seguía tras el aparato esperando a escuchar lo que ella quería.

Amanda: Lo que usted diga inspectora Hart. Haré lo que me pida.

Gracie colgó el teléfono todavía preocupada y se fue a continuar con su trabajo. Necesitaba poner orden de nuevo debido a los cambios que habían surgido.

-Fin flashback-

Quinn: ¿A Kate también la metiste en esta mentira? –preguntó apenada-.

Amanda: A Kate no le pude mentir. El día que salimos a cenar le confesé toda la verdad.

Rachel: ¡No me puedo creer que se lo contaras a ella y a nosotras no! –exclamó indignada-.

Amanda: Ese día estaba de bajón y necesitaba hablar con alguien para desahogarme. Cuando fui a tu casa para ello –miró a Rachel-, Quinn estaba allí y le conté que me encontraba mal…pero no pude contarle nada más porque ella estaba metida en el caso. Así que aproveché que Kate era ajena a todo para poder contarle mis problemas.

Quinn: ¿Te encontrabas así por lo que me contaste de esa chica de la cual estás enamorada?

Amanda: En parte sí, pero estaba más preocupada por el daño que os iba a causar. Y eso es todo.

Rachel y Quinn se miraron sin decir ni una palabra. Ambas estaban procesando toda la información que acababan de escuchar en boca de su compañera; les iba a costar un poco aceptarlo. Amanda se levantó de su silla al notar que las chicas no espetaban ninguna palabra; la chica empezaba a estar incómoda en aquella situación.

Amanda: Será mejor que me vaya… Entenderé que no queráis perdonarme.

Amanda se giró, dejando a las chicas a sus espaldas, y puso camino hacia la puerta.


Muchas gracias por seguir ahí. Por todo vuestro apoyo y cariño.

Este capítulo resultará un tanto aburrido para algunas personas, pero era necesario para explicar algunas lagunas de la primera parte. Espero que lo entendais y que os guste.

Un besito para todos!

Por cierrrrrrrrrrrrto, que se me ha olvidado antes...aix mi cabeza! Este capítulo ha sido bastante duro y doloroso de escribir para mi cabeza y la de Dispanish. Le prometí que le dedicaría es capítulo por su cercanía a Amanda...y he aquí esa dedicatoria. Para tí, Dispanish, porque sé que Amanda forma parte de ti y porque sin ti todo sería mucho más difícil.

DiLea