MI PRECIOSA GEISHA

Advertencia:

Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad del señor Kishimoto y yo sólo los utilizo para crear fanfics que surjan de mi loca cabeza, claro, sin fines de lucro y enteramente por diversión.

Este fic es yaoi, es decir los protagonistas tienen una relación chico-chico, así que recomiendo su lectura a mayores de 16 años, o con amplio criterio. Leen bajo su propia responsabilidad.

Este fic es uno de siete, que serán una serie llamada Icha Icha Yaoi Paradise. Serán 7 fics en total y empezaré tal vez en un orden no tan adecuado, pero de acuerdo a como me dictan mis musas. Gracias a todos¡son geniales!

Una disculpa enorme por no haber actualizado antes. Pero ¿me creerán si les digo que este capi me costó mucho terminarlo? Además la tarea no me dejaba pulirlo como yo quería. Pero como ya salí de vacaciones trataré de ser más constante. Les doy las gracias a las personas que se molestaron en enviarme review, significó mucho para mí y sepan que cada vez que leía uno, sentía que surgía la llama de la juventud en mi ser XD.

Poco a poco (es decir hoy mismo) les iré contestando sus comentarios, pues tengo costumbre de responder el mismo día en que actualizo un capítulo. Aunque podría cambiar este hábito si resulta molesto…

Demo¡Muchísimas gracias por leer!

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Capítulo 2.- El candidato

Llegó un momento en que el llanto de Yuchihi le empezó a taladrar los oídos. Neji aun no podía reaccionar, ni siquiera cuando la enorme burbuja que rodeaba la casa desapareció y tuvo toda la oportunidad de irse. Sus ojos blancos sin pupila, ocultos tras una máscara de pájaro, revelaban que efectivamente se encontraba en un momento de alto traumatismo.

Yuchihi se levantó como pudo, todavía sollozando por la gran atrocidad que en esos momentos estaba sufriendo Yumari y por el gran dolor que sentía debajo de su abdomen. Tenía que ser fuerte, no podía rendirse ahora, después de lo que le había costado llegar hasta ahí.

Intentó caminar, notando cómo las piernas le flanqueaban. Trató no dejarse llevar por el pánico y comenzó a moverse lenta y cautelosamente hacia la entrada de la casa. Por ello, cuando el ANBU pudo ser consiente al fin de dónde estaba y de lo que había sido testigo, sólo pudo ver cómo se cerraba la puerta corrediza, dándose cuenta que definitivamente se había quedado solo. Claro, con su desconcierto haciéndole amablemente compañía.

El joven poco a poco recobró la movilidad de su cuerpo, notando que la piel de sus brazos estaba más fría que nunca. Nada comparado con la temperatura de su rostro, por cierto. Suspiró profundo tratando de serenarse, aguantando con todas sus fuerzas las ganas de entrar y salvar a Yumari de tan cruel situación.

Pero no podía.

Tenía que recordar que ese no era el objetivo principal, que no debía interferir, tenía que seguir siendo invisible. Apretó sus puños con fuerza, confundido. Aquel hombre¿por qué no se defendía¿Por qué no se iba de aquel lugar¿De aquella situación¿Por qué? Se encontraba… prisionero.

Sonrió irónico, impotente. Estaba hecho un verdadero lío. Tanto así que no notó que un pequeño insecto se le había posado en el hombro. El bicho, nada contento en ser ignorado, empezó a zumbar tercamente alrededor del oído del ojiblanco. Incluso tuvo que esquivar un manotazo antes de que Neji al fin reparara en su presencia.

El castaño frunció el ceño al observar detenidamente al insecto. Tenía en el "lomo" unas pequeñas manchas blancas, formando una carita que parecía burlase de él. Mmmm… Que bicho tan singular. Pero la aparición de aquel animal sólo significaba una cosa.

Comprendiendo que se había tardado demasiado, dejó la Casa de Té, dirigiéndose lo más rápido posible hacia sus compañeros de equipo. Ese insecto era de Shino, lo cual significaba que estaban preocupados por él y habían enviado al pequeño ser para localizarlo.

Cuando empezó a acercarse al árbol donde se había separado de su escuadrón, sintió la indudable marca de chakra de un genjutsu. Claro, el equipo no iba a esperarlo tranquila y visiblemente. Eso tenía que ser obra de Sakura.

-¡Byakugan! –Neji activó su Kekkei Genkai, haciendo que sus ojos se hicieran más penetrantes al utilizar su habilidad.

Observó atentamente entre los árboles y se detuvo frente a un inofensivo tronco seco. Qué suerte que contara con su döjutsu… era un tanto difícil para cualquier ninja poder anular la técnica perfeccionada de la Haruno. Ni siquiera él. Sólo se limitaba a localizar el chakra, que sabía bien que no habían ocultado. Miró nuevamente hacia delante.

-Ya basta de esconderse. -dijo en un tono poco amistoso al tronco, mientras se recargaba despreocupadamente en un árbol cercano. Después de estas palabras toda la atmósfera comenzó a cambiar, apareciendo frente a él sus tres miembros del equipo. Shikamaru fue el primero en acercarse.

-¿Todo bien¿Qué te demoró tanto?

-Algo inesperado. Sabes bien que no puedo hablar aquí.

-Lo sé. –el líder del escuadrón lo miró por unos cuantos segundos más y Neji supo que esa mirada podría ser aun más aguda que la suya propia. Pero el Naara no dijo nada más. Dirigió su vista hacia los demás ninjas y asintió, olvidando por el momento el tema.

El Hyuuga dio gracias por la máscara que cubría su rostro, porque sabía que el astuto estratega se daría cuenta inmediatamente de que algo no estaba bien. No que pudiera ocultar la información tampoco, pero prefería no revelarla ahora. Y menos cuando sentía aun que su rostro ardía levemente. ¡No había podido olvidar nada de lo que había pasado!

Maldición.

No pudo seguir pensando pues Shikamaru hizo una señal con la mano. Después de esto, solamente los árboles fueron testigos de que su misión había sido concluida.

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Konoha… 8:00 pm

El escritorio reluciente de madera comenzaba a parecerle demasiado pequeño a la Godaime. Eso sólo podía significar dos cosas: o estaba completamente ebria o la mesa estaba tan llena de papeles que no entraban ni sus botellitas de sake. Se decidió por una tercera opción al ver que efectivamente la mesa estaba repleta, pero no había rastro de papel alguno, sino de incontables botellas de esa bebida alcohólica que tanto le gustaba.

Que cumplía más que nada la tarea de hacerla olvidar.

Es que la poderosa y voluptuosa nieta del Shodaime se sentía triste, completamente abandonada.

¿El motivo? Los cuatro amores de su vida se habían ido, tres a donde ella no podía alcanzarlos, y uno lejos de la aldea de la cual ella era líder. No podía sentirse más desdichada.

Era cierto que en el tiempo que ella llevaba como Godaime, la lista de sus personas queridas se había extendido, pero eso no era suficiente para alimentar la ansiedad que la invadía al pensar en que su destino era acabar completamente sola.

Jiraiya se había ido. No volvería nunca. Y su querido rubio cabeza hueca, había partido a entrenar por quién sabe qué rumbo, después de derrotar junto con los Uchiha al Akatsuki y vengar la muerte de su querido maestro.

¡Dos años enteros sin esa voz escandalosa que le pedía una misión para hacerse más fuerte y así poderse convertir en el próximo Hokage¡24 meses sin observar esa mueca zorruna que tanto le gustaba¡730 días sin enfadarse al escucharse llamar "obachan"¡Por Kami-sama que necesitaba a ese mocosuelo para sentirse completa!

El enésimo vaso de saque fue dirigido a su boca con amargura. Sí que necesitaba sentirse viva. El único consuelo que le quedaba era saber que la licencia que le había dado a su ninja hiperactivo favorito estaba por agotarse. Faltaba poco.

-¡Tsunade-sama! –la voz de Shizune sonó apagada tras la puerta.- ¿Ya terminó con los papeles?

La rubia se sujetó la cara con una mano, fastidiada. Miró hacia su izquierda para observar la pirámide de hojas que decoraban la esquina de su despacho.

¡Estúpido Naruto, regresa pronto!

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En algún lugar entre el País de la Nube y Konoha…

-Neji, estás un poco extraño¿seguro que estás bien¿No quieres que te de un chequeo? –preguntó amablemente Sakura, disminuyendo la velocidad y mirando hacia atrás al escuchar que el alto ANBU rompía sin querer una delgada rama al saltar y dar un mal paso.

-Gracias, pero estoy bien. –dijo estoicamente Neji, obligándose a dejar de pensar y poner más atención hacia donde iba. Su deber era proteger la retaguardia. Y no era mentira si decía que no lo estaba haciendo bien. Después del descubrimiento de la Casa de Té, sus pensamientos vagaban y una vergonzosa duda le rondaba por la mente, perdiéndolo por completo.

Shikamaru, el segundo en la alineación, observaba al castaño con el ceño fruncido por debajo de la máscara de oso, sin comprender el por qué de su comportamiento. Él no era tonto. Era la primera vez que Neji no estaba al cien por ciento en una misión y eso le preocupaba. No sólo porque la seguridad de su equipo estaba en peligro, sino por la salud mental de su compañero. ¿Qué había descubierto el Hyuuga para que estuviera en ese estado de confusión tan impropia de él?

Porque desde que regresó de su inspección sus movimientos no habían sido los mismos. Eran un poco menos seguros, menos metódicos, menos… de Neji. Además el ANBU no había querido abrir la boca con respecto a lo que había visto. Ni porque a él, líder del escuadrón, le correspondía escuchar hasta el mínimo detalle. El ojiblanco había alegado que la información era tan inaudita, que solo la Godaime en persona podría escucharla de sus labios.

Nadie objetó, puesto que cuestionar el criterio del poseedor del Byakugan era similar a ponerle una zancadilla al mismísimo Uchiha Itachi.

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Ciudad de Nami, Casa de Té Fuyi

-Ooh… Hmmg

El futón de donde provenían dos sombras, una más grande y robusta y la segunda más esbelta, se movía frenéticamente, haciendo ruidos escandalosos y a un ritmo salvaje. Unos gemidos masculinos de satisfacción llenaban completamente la estancia, hasta que uno particularmente largo y sonoro, dio a entender que por lo menos una de aquellas siluetas había llegado a la cúspide.

-Vaya, vale la pena estar en esta estúpida casa para cogerte todos los días, Yumari. Con razón tu danna pagaba tanto por ti. –la voz sonó ronca y burlona. Lo único que se escuchó del aludido fue el silencio. Al parecer esto le causó gracia al hombre, por lo que una risa de satisfacción retumbó por toda la habitación.

-Me honra que mi cuerpo sirva de algo, Iwattari-sama. –tranquila y sosegada, fue como sonó la voz de Yumari. Se levantó lentamente, muy erguido, para después hacer una reverencia y salir de ahí, sin tomarse tan siquiera la molestia de tapar su desnudez.

No había razón, ya el mal había sido hecho. Tampoco hubo ninguna emoción en su rostro, pues la conservación de la poca dignidad que le quedaba era más importante que la punzante molestia que sentía en la parte baja de su cuerpo. Sin embargo, el rostro sin expresión cambió inmediatamente a uno de completo sufrimiento después de cerrar la puerta de su habitación.

Se mordió los labios para no gritar y tampoco se dio el lujo de derramar una sola lágrima. Cuando los remordimientos estaban sin control era lo peor. Pero ahora eso era 1 entre un millón. Podría decirse que estaba orgulloso de sí mismo. Faltaba aun un largo trecho para ver el final de todo y tenía que ser fuerte, mantenerse frío e inalterable.

Tenía que recordar que todo lo hacía por él, para vengar su muerte. Todo por un bien mayor.

No había lágrima que salvara a Yumari de pagar por todos sus pecados, y por ello sólo las suyas eran para llorar por el amor que había perdido, no para lamentarse por creerse completamente sucio ni por el dolor físico que estaba experimentando.

-Todo lo hago por ti, únicamente por ti y por nuestro amor. –susurró desde el fondo de su alma. Suspiró para relajarse y entró al cuarto de baño, donde abrió los grifos de agua para llenar la tina.

El agua siempre lo reconfortaba, siempre lo acunaba y casi siempre limpiaba su cuerpo, y más que nada, su alma.

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Konoha, 9:00 am

-Hyuuga Neji¿a qué viene tanto secretismo? –cuestionó seriamente la Godaime. El escuadrón ANBU había llegado hacía unos instantes, interrumpiendo sus melancólicos pensamientos. No que fuera malo a pesar de todo. Pero con la "casi" queja de Shikamaru acerca del mutismo del ojiblanco, se sentía ligeramente molesta. Y extrañada más que nada.

El joven no se había quitado del rostro la máscara de pájaro, algo aun más raro. Era bien sabido que Tsunade-hime tenía ciertas confianzas con el escuadrón de élite, por lo tanto olvidaban un poco las reglas y dejaban al descubierto sus rostros mientras conversaban. La rubia suspiró, aun más confundida.

-No sé qué habrás visto, Neji, pero si piensas que sacaré a tu equipo de mi despacho estás muy equivocado.

El Hyuuga no respondió, sabiendo que no tenía opción. Tenía claro que estaba siendo injusto con tus compañeros, pero el tema lo incomodaba. ¿La causa? Aun desconocida para él.

-De acuerdo.

-O podremos hacer otra cosa… -interrumpió una profunda voz. Todos voltearon hacia una esquina, donde Aburame Shino se encontraba jugando con insecto. Casualmente este último se le hizo familiar al castaño, pues ahí estaba de nuevo la carita que parecía sonreírle burlonamente.- Si estás de acuerdo puedo contarles lo sucedido. Él me lo ha dicho todo. –dijo señalando hacia el pequeño animal. Neji se tensó. ¿Lo sabía? Sintió cómo rápidamente sus mejillas aumentaban la temperatura. ¿Y si el insecto había notado que…?

-Me parece bien. –autorizó la Hokage. Miró de reojo al ojiblanco aun con más curiosidad. Juraría que el ANBU estaba nervioso.

El joven Aburame asintió y prosiguió.

-La Casa de Té no es lo que pensábamos. Todo parece indicar que hay un ninja que cuida y vigila todas las actividades. También hay, sino es que más, dos geishas que están bajo el yugo de ese mismo sujeto. No puedo asegurarlo a ciencia cierta, pero parece que ninguna okiya se hace cargo de ellas, sino que viven en el establecimiento donde las tratan verdaderamente mal.

La estancia quedó en silencio por unos momentos, que fueron segundos aprovechados para asimilar la información. Neji suspiró profundo, no sin antes detener su vista en el rostro casi oculto de Shino. Aun siendo ANBU, el joven no dejaba de usar capucha y pequeños lentes. Cabe decir que el Hyuuga estaba muy sorprendido del tacto y de la manera de explicar la situación del Aburame.

-Pero hay más. Estas geishas no son normales.

-¿Qué quieres decir? –cuestionó la pelirrosa. Todos a excepción de Neji se hacían la misma pregunta.

-No son mujeres, son hombres.

Sakura abrió la boca sorprendida y Shikamaru alzó una ceja, analizando más profundamente las palabras de Shino. Por otro lado, a la Godaime se le había bajado súbitamente la borrachera que tenía desde la noche anterior y Neji bajó la cabeza.

-¿Quieres decir que son hombres… vestidos de geishas¿Travestismo? –la Haruno miró a su sensei buscando su opinión.

-Eso parece. Pero creo que esto es más profundo. –contestó Shino.

-¿Te refieres a la homosexualidad? –Acertó Shikamaru, mirando divertido al Hyuuga.- Ya veo el por qué del comportamiento de Neji. Para un homofóbico debió ser una impresión tremenda.

Sakura no pudo evitar sonreír. ¿Al seriecito de Neji le había dado vergüenza, neh?

El ojiblanco le dirigió una mirada glacial al líder del escuadrón. El segundo no se inmutó, pues la máscara cubría el gesto de Neji. Pero aun así hasta Tsunade sintió el no muy tranquilo chakra del joven genio y decidió cortarlo por lo sano.

-Bien. Hasta ahora las pruebas indican que ese lugar está vinculado con Shishio Kisuya, así que bien podría ser todo una pantalla. ¿Qué dices Shikamaru?

El ninja suspiró sonoramente, rascándose la cabeza ante tremenda situación.- Tsk, que problemático es esto… lo único que se me ocurre por ahora es averiguar qué sucede dentro de esa Casa de Té. Y para ello tendremos que infiltrarnos.

La Godaime alzó una ceja.- ¿Te refieres a que un ninja vaya como cliente?

Shikamaru cerró los ojos, recargándose en contra de la pared. Ahí venía lo difícil.

-Puede ser… pero otro tipo de idea me ronda por la cabeza.

Todos lo miraron con creciente curiosidad. ¿Qué se le había ocurrido? Neji presintió acertadamente que sería un poco descabellado.

-Pues… que debemos infiltrar no sólo a un cliente, sino también a una geisha. En todo caso, un varón. No podemos arriesgarnos a que la Casa de Té sólo admita a este tipo tan peculiar de geishas.

La Godaime se puso más seria que nunca y todos los demás en la habitación parecían haber enmudecido ante el plan del ANBU. La idea les parecía absurda, para no decir imposible.

-Shikamaru¿estás completamente consciente de lo que estás diciendo? –Sakura cruzó sus brazos, preocupada.- Para empezar necesitamos a un hombre que quiera hacer el trabajo y que cumpla el perfil que se requiere: joven, atractivo, algo esbelto para que no haya problemas al utilizar la vestimenta de geisha.

La Godaime sonrió al imaginarse a uno de sus ninjas vestido con un kimono. También se preguntaba cómo rayos harían para convencer a uno de sus ANBU para convertirlo en perfecta señorita.

-No sólo necesitamos a uno, si no a dos. –comentó Shikamaru, rascándose la cabeza.

-¿Dos? –preguntó confundido Neji.

-Así es. Recuerden que no podemos sólo presentar a una geisha y ya. Pienso que levantaría sospechas ante la Casa de Té. Sería más creíble que ellos las busquen.

-¿Y cómo piensas hacer eso? –interrumpió la Hokage. Este asunto se estaba volviendo muy complicado.

-Creo que deberíamos infiltrar a dos ninjas. Uno como maiko y otro como su hermana mayor. Nuestro objetivo sería entrenar a estas dos personas de tal manera que todo cliente solicite su presencia. Lo más probable es que haya círculos donde se conozca bien la "condición" de tales geishas. También creo que cualquier dueño de Casa de Té sepa esto. Ganar dinero consiste en satisfacer cada gusto, sea cual sea la preferencia de los clientes.

-Suena lógico. –aprobó Tsunade.- Pero¿cuál será el siguiente paso después de volver a nuestros ninjas tan irresistibles que todo el mundo quiera contratarlos?

Sakura soltó una risita y Shikamaru sonrió ante el tono de la Hokage. Neji aun tenía sus dudas, pero el plan de su líder de escuadrón se estaba haciendo más y más firme.

-Sería hacerle saber al dueño de la Casa de Té que nuestras geishas están dispuestas a todo para conseguir una fama nunca antes vista en Nami. Así se interesarían en "ellas" y les propondrían un trato que estaríamos muy ansiosos de aceptar.

-Debo reconocer… que este plan tiene pocas probabilidades de tener éxito. Pero esas pocas esperanzas, equivaldrían a evitar una caída en picada de la economía de Konoha. No tengo otra opción más que aprobarla. Pero como siempre, hay un obstáculo. –la rubia suspiró pesadamente, masajeándose las sienes.- Aunque encontráramos a esas dos personas, disponemos de muy poco tiempo para resolver lo del hijo del regente. ¿Cuántos días dispondríamos para el entrenamiento de los ninjas? No se pueden volver geishas de la noche a la mañana. Comúnmente su educación comienza a una temprana edad y si la meta es volverlos tan populares, necesitamos que sean los mejores.

Sakura se llevó una mano a la cara, pensativa.- Entonces debemos agregar una cosa más a la lista: que sean ninjas que aprendan muy rápido.

-Mmm… ya sé quien podría ser uno de esos ninjas. –dijo la Godaime, sonriendo de lado muy tétricamente.- Yo misma me encargaré de convencerlo para que haga el papel de hermana mayor.

Los ANBU miraron con curiosidad al líder de su aldea, pero no preguntaron nada. Shikamaru miró con aburrimiento a sus miembros de escuadrón.

-Bien. Se me ocurre aportar nombres de candidatos que pensemos que cumplan con los requisitos. ¿Alguna opción?

Guardaron silencio durante unos instantes.

-¿Qué les parece Sai? Después de todo es un artista. Y una geisha lo es. –opinó la pelirrosa.

-No me parece la opción perfecta. A Sai le sigue costando trabajo expresarse y necesitamos a alguien más carismático.

La ANBU rumió acerca de más opciones, frustrada.- Si estuviera Sasuke todo sería más fácil. Él puede aprender todo más rápido usando su Sharingan.

-Tienes razón, pero dudo mucho que quiera lucir como una mariposa. –rió la Hokage.- Tu tampoco lo harías Shikamaru, eres demasiado desobligado. Y Neji… -todos rieron ante su mención, recibiendo otra fría mirada del ojiblanco.- Sonreír no es lo que más sabes hacer¿verdad?

-Está de más decir que yo no lo haré. –confirmó secamente el joven Hyuuga.

El silencio volvió a aparecer en el despacho, con todos pensando en un candidato más. Simplemente no se les ocurría a alguien y comenzaban a dar todo por perdido.

Entonces, la mente de Neji arrojó un nombre. El castaño negó con la cabeza rápidamente. Absurdo. Pero mientras más lo analizaba, más encajaba en lo que necesitaban. ¿Podría ser posible que él…?

Tragó saliva. Era cierto que la persona en quien estaba pensando en estos momentos podría ser perfecta para el trabajo. Aun así…

-¿Y qué piensas tú, Neji¿Tienes a alguien en mente?

Neji maldijo en voz baja la "oportuna" pregunta de Shikamaru. A veces llegaba a pensar que la elevada inteligencia del Naara era casi terrorífica. Se debatió consigo mismo por unos instantes, hasta que por fin se decidió hablar.

-Naruto. –dijo simplemente.

La Godaime se irguió en su asiento, súbitamente emocionada. Shikamaru alzó una ceja en gesto de sorpresa y Sakura le regaló al Hyuuga una sonrisa espléndida. En cuanto a Shino… sonrió debajo de su capucha, acción de la cual nunca se enterarían ninguno de los presentes.

Y si, por si fuera poco, el hado decidió misteriosamente que en ese preciso momento, por si aún quedaban dudas en la mente del escuadrón ANBU y de la Hokage de Konoha, que una fuerte ráfaga de viento hiciera que todos se cubrieran los rostros. La habitación fue sacudida por un remolino de este elemento, enfocándose en el centro de la habitación.

En cuestión de segundos y en medio de los presentes, aparecieron tres personas. Las dos que estaban atrás vestían capuchas negras y tanto sus ojos como el cabello eran tan oscuros como la noche. Y la última, precediendo al trío con una enorme sonrisa en los labios y portando una larga capa de color blanco, miraba hacia sus amigos con unos felices ojos azul cielo que relucían entre una no muy larga cortina de cabello rubio despeinado.

-¡Siempre quise hacer una entrada como esta, dattebayo! –exclamó muy alegre, haciendo una mueca zorruna.

Naruto nunca se imaginó que al hacer precisamente esa "entrada triunfal", había cerrado un silencioso contrato con el gran Kami-sama, que aburrido en sus grandes quehaceres con el resto del mundo, había decidido unir a dos renuentes, pero muy valiosos corazones, en la gran cadena de acontecimientos que les había preparado en su gran sabiduría.

¡Oh, Kami-sama, qué inteligente eres!

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Notas de la autora:

Wiiiiii… bueno, terminado. A ver cuándo nos volvemos a leer. Cualquier duda no olviden preguntarme, estoy aquí por y para ustedes n.n

Y aprovechando para comentar algo que me dijeron en un review, lamento mucho si les molesta la intervención de Sakura. Pero la chica ya no me cae mal… u.u" Admito que en la primera parte de la serie no la podía ver ni en pintura, pero ya no es así. ¡Se volvió chida! XD Es decir, se volvió cool, genial, o cualquier sinónimo. Tampoco es que se me haga taaaan importante, pero se merece un poco de crédito, o así lo creo yo jajaja.

Bueno, contestando los reviews anónimos…

Sayukira:

Nopes, no hay muchos NejiNaru en esta página. Creo que sólo un oneshot y un fic… o algo así. Espero que te guste este capi, me costó algo de trabajo. Espero actualizar tan pronto como todos esperan. Gracias por leer.

Fantasma de la niebla:

Gracias por tu comentario n///n De hecho así no era mi escritura. Ni te imaginas… pero creo que he mejorado un poquitín con eso. Me gustan las descripciones, espero no sobrepasarme con ellas. Cualquier cosa me avisas, neh? XDDD Nos leeremos en el próximo capi. Un millón de gracias. ¡Saludos a Edro (es tu inner? O.O)! n.n

Nos veremos en el próximo capítulo titulado "Mi linda hermana mayor". Besotes.

Namarië!