Capítulo I:
Cuando llegaron, Bobby pudo leer en sus rostros que las cosas esta vez se habían salido de control, no preguntó, sino que trató de colaborar, como siempre hacía. Sam lo miró con una mirada triste, en la que Bobby leyó todo lo que necesitaba para entender de qué se trataba. Dean estaba tan serio que su rostro parecía tallado en piedra, pero se notaba que respiraba por y para su hermano. Una vez dentro del cuarto seguro, Sam se recostó y le pidió a Dean que le colocara las esposas, tal vez para evitarle al hermano la tortura de tener que entrar cuando estuviera en plena crisis y tener que luchar con él y doblegarlo. Así todo sería más fácil, o al menos eso esperaba.
Dean, no te quedes cerca, vete, regresa cuando todo haya pasado, no puedes hacer nada por mí ahora.
¡Estás loco, Sammy! De aquí no me muevo, me oyes, chico? Tranquilo hermano, todo pasará y más pronto de lo que te imaginas.
Dean sentía que las palabras brotaban de su boca pero no era lo que él pensaba, pero no podía mostrarse débil ante su hermano en esas circunstancias, tenía que poner su cara de póker, así que dejaba que las palabras continuaran diciendo lo que él no pensaba en realidad.
Cuando se cerró la puerta del cuarto seguro, Dean sintió que su mundo se derrumbaba, por lo que se plantó firmemente contra la pared evitando que las piernas le flaquearan y comenzó a beber whisky, sintiendo cómo cada sorbo le quemaba la garganta pero no lograba hacer desaparecer el dolor y la desesperación que invadían su interior en ese momento, por el contrario con cada grito de Sam sentía que se ahogaba, el aire comenzaba a faltarle, por lo que optó por salir fuera. Allí lo vio Bobby, sufriendo por su hermano, por el peso que llevaba en sus espaldas, por el mundo que creía que no iba a poder salvar, por todo el dolor de una vida marcada por el destino desde antes de sus existencias. Nada se podía hacer para evitarles a los hermanos el difícil momento que estaban viviendo, de modo que Bobby sólo se quedó cerca sin ser visto y trató de entender la situación y esperar a que el mayor de los Winchester decidiera que era el momento de contarle todo.
La primera noche había transcurrido entre los gritos de Sam, gritos que herían el alma de Dean a cada instante, y los murmullos pidiendo ayuda de éste, ayuda celestial, pero...de quién? Para el amanecer Sam se había calmado, no porque ya estuviera desintoxicado sino porque el agotamiento lo había vencido y en ese momento dormía un sueño inquieto y plagado de pesadillas, pero al menos descansaba. Dean por su parte, luego de orar intensamente en el patio frío y solitario de la casa que ellos consideraban su segundo hogar, luego del Impala- había regresado adonde estaba Sam y finalmente cuando Castiel se había ido, lo habían vencido el frío, la angustia y el alcohol y se había quedado dormido en la puerta del cuarto seguro, y dormía un sueño sin pesadillas, pero pesado, casi de muerte. La vida les había jugado una mala pasada y estaban de vuelta donde todo había empezado: Sam luchaba otra vez con su adicción, él estaba destrozado, sin fuerzas, casi muerto por dentro, el Apocalipsis era inevitable...a estas alturas hubiera sido preferible que él hubiera permanecido en el infierno, así no tendría que haber visto a su hermano caer, no tendría que ayudarlo ahora a levantarse, justo ahora cuando el frío de la muerte lo invadía por dentro, podía sentirla en sus entrañas, quitándole las fuerzas. Y debía reconocer que las palabras del Jinete le habían pegado donde más le dolía.
A la mañana siguiente, Dean se despertó con la resaca más grande de los últimos tiempos, corrió al baño a vaciar su estómago y cuando regresó a la puerta del cuarto donde estaba Sam, Bobby lo estaba esperando con un café.
- Creo que vas a necesitar beber esto, chico.
- Gracias Bobby. Creo que sí. Y Sam, has visto cómo está?
- Creo que duerme aún. Porqué no subes y tratas de desayunar? Luego te ocupas de tu hermano.
- No, Bobby. Voy a entrar ahora mismo a ver cómo está y trataré de hacerle compañía.
- Dean, tu no estás exactamente bien en este momento, porqué no tratas de descansar y yo me ocupo de Sam?
Bobby sabía ya la respuesta, pero consideró que era importante tratar de hacer el intento y lograr que al menos uno de los hermanos estuviera bien y listo para lo que pudiera sobrevenir luego de lo que estaban viviendo.
Olvídalo Bobby. Mi hermano es cosa mía. Yo me ocupo de Sam
Y luego de eso, tomó la llave y entró en el cuarto seguro.
Por favor dejen reviews, sigo? Gracias
