Lily se sienta al borde de la cama improvisada del muchacho mirándolo largamente, le había reparado los huesos y repuesto el nivel de sangre, los moretones casi han desaparecido; pero está pálido, tan pálido que parece que se le borró todo el bronceado que siempre ostenta por pasar demasiado tiempo al aire libre, tiene el cabello negro tan desordenado como siempre, y está dormido así que no se ven sus ojos avellana que no son claros pero si brillantes, tampoco hay rastro de la sonrisa subversiva. Ella suspira. El abre los ojos y levanta una ceja con extrañeza mirando hacia los lados, hasta en el desconcierto es arrogante.

— Potter ¿Me escuchas?

— Si te escucho Evans, pero sólo veo una mancha roja ¿Dónde están mis lentes?

— ¡Gracias a Merlín!

— ¿Dónde están mis lentes?

— No tengo idea.

— Seguro se me cayeron ¿No los buscaste?

— Ay, pero claro Potter, justo en eso estaba pensando mientras detenía tu corazón. ¿Dónde estarán sus lentes? Para esta hora ya los tendría pero igual no podrías ver, porque estarías muerto. ¿Te duele si hago esto? ¿no? Puedes respirar normalmente ¿cierto? ahora dime cuánto es 8 por 8.

— ¿Por que tengo que responder eso?

— ¿Estoy evaluando tu capacidad mental?

— Evans hasta un retrasado podría responder eso. ¿No deberías preguntar algo más difícil como donde conseguir un bezoar o algo así?

— Que bueno que tampoco hubo daños permanentes en tu arrogancia. Estás bien, sólo tienes guardar reposo, tomar muchos líquidos y dormir.

— Muy bien ignoraré eso como siempre.

— ¿Qué demonios piensas cuando haces cosas tan estúpidas?

— Para ser honesto pienso "¿Qué es lo peor que puede pasar?" y casi nunca pasa.

— Creo que mejor me voy, es obvio que te encuentras perfectamente.

— No, no, Evans espera. Sólo quédate hasta que venga alguien, es muy molesto no poder ver.

Él no tiene que explicar quién, hasta que venga Black, Lumpin o Petegrew, el séquito inseparable de Potter. Lily asiente pero James no puede distinguir un gesto leve como ese, realmente tiene muy mala vista.

— ¿Estás seguro que van a venir? No les avisaste ni nada.

— Debido a mis claras tendencias suicidas se turnan para verificar que sigo vivo, seguro alguien vendrá pronto con un kit de primeros auxilios.

— Muy gracioso Potter, aunque la verdad no es mala idea.

— Hey Cornamenta, perdiste la apuesta, págame…

La voz que resuena en la habitación no puede ser de nadie más sino de Sirius Black, que va caminado calmadamente como quien va a la tienda a comprar manzanas, se no se ve sorprendido, si no molesto de de ver a un James pálido y tembloroso, los restos de sangre por todas partes, la ropa rasgada. Evans con las manos rojas también, los ojos llorosos y respiración agitada. Es evidente que fue un incidente serio, tanto como lo hes que James tuvo que haber chantajeado a Evans para que no lo llevara a la enfermería a donde obviamente debió haber ido, apenas y nota que que la muchacha este mirándolo con la expresión embelesada de quien sabe que no es visto.

— James, también perdiste los lentes otra vez. Ya sólo te quedan 16, cómo vas a sobrevivir este mes.

— Sólo dámelos Sirius.

— ¿Black lo llamaste Cornamenta?

— ¿No te gustaría mejor saber que apuesta perdió James?

— No, probablemente es sobre cuánto tiempo tardaba en volver a caerse de la escoba

— Sí, parece que Evans es perceptiva — Dice James cubriéndose la boca con la mano para simular que es un secreto y luego cuando finalmente logró quitárselos a Sirius, se coloca los lentes— Por Merlín, que bien se siente poder ver, es como un milagro.

Lily está sentada bastante cerca de él, tan cerca que quizás podría contar las pecas que tiene regadas por toda la cara, pero no lo lograría se distraería por los ojos, que son verdes, pero un único verde que en todo el mundo nada más aparece en sus ojos, el cabello rojo que intentó recogerse parece estar haciendo esfuerzos furiosos por desatarse y mechones rebeldes caen desordenamente a ambos lados de la cara.

Sirius está apoyado a la pared con su antebrazo casi a la altura de su cabeza, la otra mano está sumergida en el bolsillo de su pantalón. James sabe que Sirius es tan obsesivo acerca de su apariencia como él, y mientras James mantiene frenéticamente desordenados su cabello y su ropa, Sirius los conserva impecables, aunque con menos alarde. Su camisa blanca no tiene una sola arruga, las mangas cuidadosamente dobladas, perfectamente abotonada, y la corbata roja y delgada se mantiene en su lugar con un sujetador de diamantes. El cabello negro le cae en la frente, una sonrisa de lado y la mirada maliciosa de los ojos grises, todo es un truco bien ensayado.

— Evans si vienes a nuestra habitación el sábado en la noche te cuento por qué le dije Cornamenta — Ofrece Sirius con una amabilidad falsa para la completa sorpresa de James.

—Por favor Black, no voy a caer en una trampa tan mala.

— No te sientas tan importante, no eres la única invitada, nos quedó un montón de cerveza de mantequilla de la última fiesta y tenemos una admiradora en las cocinas, ademas tenemos planificado celebrar el juego del sábado, es casi una fiesta.

— ¿Sabes qué? quizás vaya…

— Si llevas a McGonagal vas a terminar con el cabello amarillo

— ¿Me estás amenazando Black?

— ¿Amenazando? ¡Por Merlín, claro que no! te lo digo porque no soportaría a James quejarse si se te decolorara el cabello por accidente.

— Bien

Lily se fue con una mezcla de indignación y sorpresa. Ese era el problema con James y sus amigos, no siempre eran amables, pero eran invariablemente interesantes. Las cosas que dicen, que hacen, la manera como resuelven sus problemas son tan originales y curiosas.

— Entonces nos quedan como tres días para planificar una fiesta, ¿no? — dice James luego de que Lily cerró la puerta.

— Sí, algo así. — Contesta Sirius con una sonrisa amplia

— No creo que vaya

— Pero al menos tendrás cerveza para superarlo

— Es un punto a tu favor — Responde James balanceando la cabeza, como considerando sus otras opciones

— Yo consigo la bebida, tú la comida, Lunático que arregle el lugar y Colagusano las invitaciones. Tenemos tiempo de sobra.

— No creas que no me doy cuenta de lo que haces ¿una admiradora en la cocina? No es gracioso.

— Estás hecho un desastre, a veces pienso que realmente quieres morir

— No tú también Sirius por favor, no ahora.

— Bien, sólo intenta no perder los lentes, en serio sólo te quedan 16

Lily no puede creer que este frente a la habitación de Potter, dudando si tocar o no la puerta y preguntándose si tenía que vestirse de alguna forma en especial, porque solo tiene unos jeans y una franela verde algo gastada. No sabía si tenía curiosidad acerca de la historia que le había prometido Black o si era la fiesta misma lo que quería ver. No sabía si había si estaba allí para comprobar que James estuviera bien y verlo ser un idiota de nuevo para que se le pasara la repentina admiración hacia la actitud del muchacho. Había recibido una invitación bastante elaborada. Una bocanada profunda de aire le hizo creer por unos segundos que era más valiente y tocó la puerta. Se abrió un instante luego, Remus Lumpin le devolvía la mirada.

— Lily que sorpresa, llegas temprano — la saluda cálidamente, pero al verla ruborizarse agrega — Descuida, no tan temprano, ya llegaron algunas personas

Lily siente un alivio tremendo de escuchar esto y pasa. Era impresionante, la habitación había sufrido una remodelación increíble. Primero no había camas, en vez de eso estaban varios sofás rojo escarlata acomodados en pequeños grupos. En el centro se encontraba una fuente de la que brotaban múltiples chorros de colores diferentes, que ella suponía era bebidas variadas, y que caían hasta el piso formando un pequeño lago multicolor. Sólo necesitabas un vaso para servirte lo que quisieras y cuanto quisieras, pero para conseguir un vaso había que ganarle en duelo a un armadura que habían dispuesto para este fin. Al fondo estaba una mesa repleta de comida, desde donde salían bandejas que flotaban hasta las mesas y cerca de la fuente residía una magnifica escultura de hielo, era un león y cuando las personas se acercaban rugía sobre su vaso y lo llenaba de hielo. ¡Y el olor! Olía a torta de fresa, a lluvia de primavera y café recién hecho. Entendió que sólo podía ser obra del Felix Felicity, la habitación estaba llena de manzanas doradas flotando, cuando quiso tomar una Remus le advirtió que solo podía tocarlas con la boca, habían modificado un poco el tradicional juego de atrapar manzanas, si la agarrabas con la mano te quemaban, pero si la conseguías con la boca era libre de comerla y tener 20 minutos de buena suerte. No estaba lleno aún, pero se estaba llenando rápidamente. Casi nadie entraba por la puerta por la que había entrado ella, al parecer existía un pasadizo en la parte posterior lo que permitía que llegaran personas de todas las casas. Ademas la gente estaba eufórica, acaban de ganar el partido por 1500 puntos, todavía llevaban los estandartes, pitos y banderas. La gente iba entrando como hordas de fanáticos enardecidos.

— Nunca viniste. — dijo James acercándose a ella

— ¿Qué?

— Te invite muchas veces y nunca viniste. Pero te invita Sirius y vienes a la primera. Me siento ofendido.

— No sabía que era así de asombroso.

— Tengo algo para ti Evans, pensaba dártelo mañana pero ya que viniste. Y antes que digas que no lo quieres sólo míralo. En cuanto a la carta necesito algo de tiempo.

Le dice entregándole un algo envuelto en papel de seda rojo. Lily lo abre y sonríe al ver una manzana dorada, ¿Cómo no aceptar la manzana más deliciosa de la tierra?

— ¿Por qué?

— ¿Qué no es obvio? Gracias por lo del otro día. Que disfrutes la fiesta.

— ¿A dónde vas?

— Voy a hablar con la gente, es una fiesta. Sé que no soy tu persona favorita, y no quiero molestarte mientras tengas suerte comestible.

— Oh… claro. Está bien. Potter espera un momento…

— ¿Sí?

— ¿Has usado suerte comestible para... bueno ya que pareces tener tanta… para…

— Nunca la uso, para ser honesto creo que le quitaría la emoción a todo aunque me gusta el olor. Pero esa es mi opinión y a casi todo el mundo le gusta.

Luego de eso se fue a hacer exactamente lo que había dicho que haría, hablar con las personas, hacerlos reír y beber como si hace tres días no hubiera estado cerca de la muerte. Lily se encontró con varias compañeras de habitación, tuvo un entretenido duelo con la armadura, llenó su vaso de cerveza de mantequilla, de whisky de fuego, de hidromiel con especies, de cidra de manzana, de vodka de limón y de ron, en ese orden. Eran las 2:55 am cuando recordó la manzana que había reducido y colocado en su bolsillo. Potter creía que podía quitarle la emoción a las cosas, pero Lily sospechaba que en su caso, la verdad, le agregaría un tanto. Entonces se comió la codiciada manzana dorada, pensando que si hacia eso probablemente James le prestaría más atención, cosa que admitía exclusivamente por estar ebria.

Después de comerla sintió una sensación rara, como una tranquilidad absoluta de que nada podía salir mal, deber ese efecto lo que desagradaba a James, la tranquilidad. Para su sorpresa era con Black con quien quería hablar, no lo había visto en toda la noche y él había dicho que le iba a decir porque le llamaban Cornamenta a James. No había nada en el mundo que quisiera más que escuchar esa historia y tenía solo 20 minutos. Cuando lo encontró, estaba sentado solo, mirando fijamente a Clarise Brown, una muchacha que era prefecta de sexto año.