Se miró al espejo por enésima vez, tenía una camisa oscura y una chaqueta, un poco de ojeras, pero en la fiesta ni siquiera se notaría, busco las llaves, se metió su billetera y tomo su casco. Cuando vio al mayordomo mirándole intrigado, se volvió a la puerta, pero era inevitable no volver la mirada a quien lo había cuidado tantos años
-voy de salida, Pennyworth
-lo noto amo Damian ¿usa sus días libres? Tiene un millón al menos
- ¿un millón? -suelta una sonrisa- lo dudo
-bueno, solo 578 días de descanso que no se ha tomado, amo Damian
-un poco más de un año, no parece tanto si lo miras así… voy a una fiesta de la universidad con Wilkes, no le digas a padre, no quiero un alboroto, solo dile que iré a jugar videojuegos
-espero tenga cuidado en conducir
-entendido
Agarro su casco y se apresuró al salir, no quería escuchar ninguna charla de sus hermanos o de su padre sobre fiestas, alcohol, drogas o chicas… o cualquier tema que ellos creyeran tenían más experiencia que él, no necesitaba escucharlo al menos. Recorrió las calles tranquilo, no andaría rápido ni nada tenía tiempo aun para llegar donde la chica, pensó si debería llevarle algo, pero no estaba del todo seguro, no estaba seguro de nada en ese momento, solo que debía recogerla a las 9.
Espero fuera de la cafería cruzando la calle apoyado en su motocicleta, miraba su celular de vez en cuando hasta que vio una noticia sobre Red Hood, lanzo un bufido antes de escuchar los zapatos de la mujer, alzo la vista para encontrarse con sus ojos chocolate, los labios rojizos además de su usual sonrisa. Estaba con un pantalón ajustado, una camiseta de tirantes y con una chaqueta de cuero, con los cabellos cayendo por su espalda ondulados mirándole algo nerviosa.
-lamento tardarme
-solo fueron unos minutos-dijo sonrojado- estas…
- ¿extraña?... es que no tengo el delantal-dijo soltando una risita
-no… linda
- ¿e-enserio? -dijo sorprendida
-si… es hora de irnos
-genial-dijo ella emocionada- jamás he andado en motocicleta por Gotham
-entonces no te molestara que tomamos la ruta larga.
Al menos una hora les tomo llegar a un viejo edificio donde sería la fiesta que tendría la universidad, se detuvieron y comenzaron a caminar buscando al pelirrojo, pero nada, ni siquiera un rastro de él. Finalmente ella dio un suspiro y se fue al bar tirando de su mano, pidió dos tragos y se alejaron a la terraza donde había unas personas charlando. Todas las mesas estaban ocupadas así que ella agarro su mano y le tironeo hasta el césped bajo las estrellas decorado con luces entre las ramas de los árboles, ella se sentó y se acomodó palmeando a su lado el suelo, le quedo mirando un momento antes de sentarse con ella mirando el lugar
-este jardín es impresionante-dijo ella sonriente
- ¿segura que quieres sentarte aquí?
-prefiero esto-dijo antes de dar un sorbo- es mucho más cómodo que esas sillas-le mira- ¿está bien para ti, Dami?
-sí, esto está bien Ginny
-suena graciosos mi nombre cuando lo dices-dijo ella riendo
- ¿Qué? -le mira sorprendido-no lo digo de forma graciosa-frunce el ceño
-si… eres tan serio-le mira- que tener un sobrenombre tan corto y tan… suave por así decirlo que suena gracioso
- ¿y tu nombre?
-Virginia Holmes
- ¿Virginia?... suena muy adulto… a diferencia de Ginny… y mi nombre no es Dami, es Damian Wayne
- ¿prefieres ser el adulto o el niño ahora, Damian Wayne?
-prefiero…-dijo tocando su mano- ser Dami, contigo
Ella le sonrió antes de que le dijera que fueran a bailar, dieron un largo ultimo sorbo antes de levantarse y caminar hasta el salón donde estaban lleno de personas. El pelinegro no estaba seguro del todo sobre lo que hacía, pero copio alguno de los movimientos de las personas que estaban a su alrededor y al fin alcanzar su ritmo.
Estaba en un trance perdido con los movimientos de la mujer, toques y caricias que se daban entre ellos, cuando termino la canción ambos lanzaron un suspiro agitado hasta que comenzó una antigua canción lenta, las luces se pusieron de colores rosas y todos se mecían lentamente. Ella le quedo mirando expectante y él no estaba del todo seguro que debía hacer así que ella agarro sus manos y las guio hasta su cadera antes de rodearlo por el cuello y le guio para que se movieran lentamente
-me encanta esta canción-dijo ella entre tarareos
-Ginny…
- ¿si?
-eres linda
- ¿Qué? -dijo soltando una risita
-Colín… siempre me pregunta ¿linda, no?... nunca le respondí, creo que debía responderte a ti
-gracias-sonríe- creo que nadie nunca me lo había dicho, Dami… eres amable
-nunca nadie me dijo eso-dijo sorprendido- Ginny ...
- ¿que?...
Pero fue interrumpida por los labios del pelinegro sobre ella, apenas si un toque antes de separarse, creía que la había acosado, que iba a abofetearlo y salir corriendo lejos de él, pero no. Ella le sonrió como siempre, con las mejillas sonrojadas y aun meciéndose levemente, le abrazo acercándose aún más a él. Se alzó en la punta de sus pies para juntar sus labios de nuevo, se sentía suave y cálido, ella subió sus manos por el rostro del pelinegro acariciándole. Se separaron agitados mientras que todo parecía sonar a lo lejos, se quedaron mirando un momento, no estaban seguros de cuando tiempo paso ya que cuando reaccionaron la canción era diferente.
Ella le llevo hasta afuera donde volvieron a sentarse en el césped, uno al lado del otro mirándose antes de que el volviera a besarla. Le hacía sentir cosquilleo como la adrenalina, pero mucho más emocionante, no quería soltarle ni un minuto, deseaba más de ella. De repente escucho una voz a lo lejos hasta que sintió una luz sobre sus ojos, un guardia les miraba con el ceño fruncido y con una linterna apuntándoles
- ¡no pueden estar aquí!
-no es para tanto-dijo el pelinegro
- ¡váyanse o llamare a la policía! -dijo molesto
-no llamara a la policía-dijo ella- nosotros ya nos vamos
-no llamare, ustedes ya se iban-dijo más tranquilo
-vamos Dami-dijo tomando su mano- no volveremos a molestar
-no volverán a molestar
Ya en la entrada él le ayudo a subir a la motocicleta antes de que ella le abrazara, dieron unas vueltas hasta que ella le dio la dirección de su departamento. Ambos bajaron de la motocicleta y el la abrazo antes de besar su frente
-no quería que nos echaran, lo siento Dami-dijo ella
-no descuida, yo te estaba… arrinconando… perdona no tenía control sobre mi
-parecía tu primer beso-dijo riendo
-lo era-dijo rascándose la nuca nervioso- no tengo experiencia en estas cosas, Ginny
-oh, no quise, abrumarte-dijo cubriéndose la boca antes de mirarle y lanzar una sonrisa- tienes labial
Ella se acercó y con su pulgar limpio la comisura del labio del pelinegro con una leve caricia, tomo su mano mientras ella tocaba su rostro, se acercó a ella contemplándole y termino esa distancia, no quería parar de besarla. Se acercó a ella y la arrincono en su motocicleta acariciando su delineada figura hasta que ella se separó para tomar una bocanada de aire
-ya debo irme-dijo el
-Dami…
- ¿si?
-no… hum… ¿Por qué no entras?
Ella abrió la puerta con un leve empujón luego de girarla con la llave, no tenía muchas cosas, pero lo suficiente para ella, le invito a sentarse al sofá, pero antes de que pudiera terminar su frase el volvió a besarle acariciándole sin reparo.
-Ginny…-murmuro entre suspiros- si lo dices, me iré ahora-dijo al detenerse
-Dami… no te vayas-dijo abrazándole antes de besarle
- ¿estás seguro de esto? -dijo serio
-completamente
