Capítulo 2: El viaje de entrenamiento… ¡Doble reencuentro!

El viaje de Ranma y su padre ya comenzó. Anduvieron por múltiples parajes variopintos: montaña, mar, ciudades, aldeas… Entrenaron muy duro, sobretodo Ranma, y también conocieron a mucha gente en sus viajes… Unos más agradables que otros, como siempre, os podéis imaginar. Y el tiempo pasó…

Una tranquila tarde de verano, un radiante Sol dominaba por completo la ciudad de Nerima. En el centro de la ciudad la gente deambulaba controlada por el impulso de las compras, se respiraba un aire de ajetreo. Una de las cafeterías más grandes de la ciudad se situaba delante de la estación de trenes. En una de las mesas de la ventana se encontraban Sayuri y Yuka, esperando a una tercera persona. En la cafetería entró una chica con cabello de color azulado liso que le caía por los hombros. Vestía un cómodo vestido de tirantes ajustado en el pecho y la falda con vuelo hasta por las rodillas. En efecto, era Akane Tendo.

- - ¡Akane! ¡Estamos aquí! – exclamó Sayuri al verla entrar en la cafetería.

- - ¡Chicas! Lo siento, es que he salido más tarde de las clases y… - dijo Akane apresuradamente mientras tomaba asiento junto con sus amigas.

- - No pasa nada. ¿Cómo estás? ¡Hace un montón que no te veíamos! – una gran sonrisa se podía vislumbrar en el rostro de Yuka.

- - Pues bien, todo va bien. – dijo Akane devolviéndole la sonrisa.

En ese momento apareció la camarera, quien tomó nota de lo que querían las tres chicas y se fue.

- - Akane, te has dejado crecer el pelo bastante… te queda muy bien. - objetivó Yuka mientras apoyaba su mano en su mejilla.

- - Sí bueno… - dijo Akane mirando para abajo algo avergonzada. Alzó su mirada cuando apareció la camarera con su pedido. – Contadme, ¿cómo os van las cosas?

- - Pues yo sigo en la universidad haciendo periodismo, ¡y me va muy bien! – dijo Yuka contenta.

- - Y yo aprendiendo el negocio de mis padres… Cada vez mejor, pronto se jubilarán – informó Sayuri.

- - ¡Qué bien! – se alegró Akane quien dio un trago de su café. – A mí también me van muy bien las clases, ya me queda poco para acabar.

Hubo un momento de silencio, Yuka y Sayuri se morían de ganas de preguntar, pero les daba miedo herir a su amiga. Se miraron y al final Sayuri empezó a formular la pregunta.

- - Akane… Sabes algo de… - Sayuri preguntaba temerosa.

- - ¿Ranma? – acabó la pregunta de forma despreocupada Akane dirigiendo su mirada hacia ella. Sus amigas asintieron con la cabeza. – No aún no… De tanto en tanto envía alguna postal y nos explica qué hacen, pero nada más…

Aunque Akane mostrara naturalidad, se reflejaba cierta nostalgia y tristeza. "Es normal, pobre… Ya hace dos años que se marchó… Espero que vuelva pronto" pensaron sus amigas, pero no añadieron nada más al tema de conversación.

Estaba anocheciendo y la hija menor de los Tendo estaba llegando a casa, pensativa: "Ranma volverá…" Caminó unos pasos más, se paró y dirigió su mirada al cielo "¿Verdad?"

- - ¡Ya estoy en casa! – cerró la puerta tras de sí y se dirigió directamente a su habitación.

Al oír la voz de su hermana pequeña desde el salón, Nabiki se dirigió corriendo a la entrada:

- ¡Yo seré la primera en decírselo! – al llegar a su destino no entendió el no ver a su hermana. - ¿Akane? – Añadió alzando un poco más la voz y mirando hacia arriba.

- ¿Sí? Estoy en mi habitación, voy a darme un baño.

- Ah, bueno… - Nabiki miraba en la dirección de dónde venía la voz de Akane. Nabiki lucía el cabello igual de corto que antes y vestía de forma similar, pero tenía las facciones de más adulta. – Así será más divertido. – añadió mientras se volvía al salón con las manos cruzadas detrás de la nuca.

La hermana menor de los Tendo salió de su habitación con sus utensilios de baño y se dirigió hacia allí. Necesitaba relajarse después de un día ajetreado. Abrió la puerta del baño y la cerró tras de sí. La chica iba sumida en sus pensamientos tras la conversación con sus amigas, de tal forma que cuando levantó la mirada vio una figura masculina colocándose unos pantalones. Al ver lo que tenía delante, instintivamente cerró los ojos y de una patada lo envió por los aires.

- - ¡Hay un pervertido en el baño!

- - ¡Aaaaaaaargh!

Akane se quedó paralizada al escuchar la voz masculina que se difuminaba conforme se alejaba por los aires."No puede ser…". Salió a toda velocidad del baño, corrió por el pasillo, bajó apresuradamente las escaleras y salió al patio en dirección a dónde había enviado al chico. Y allí vio a un Ranma tendido en el suelo, tocándose la cabeza con mueca dolorosa. Vestía únicamente un bóxer. Su pelo ya no lo llevaba recogido en una trenza, sino con una coleta baja. Estaba más musculoso y sus facciones habían madurado respecto a la última vez. Akane se quedó paralizada, no daba crédito de que quien tenía delante era Ranma Saotome. Cuando lo asimiló, unas tímidas lágrimas dieron a luz de sus ojos.

- - Ay ay ay… Menudo recibimiento… - Se quejaba mientras se puso de pie.

- - ¡Ranma! - En ese instante la chica se abalanzó sobre él y lo abrazó. – Bienvenido…

A éste le pilló desprevenido el movimiento, tímidamente se rascó la cabeza por detrás y se sonrojó levemente: - ¿Qué? No te habías dado cuenta que era yo… - Respondió tímidamente al abrazo colocando una de sus manos sobre su cabeza con una leve sonrisa.

Aparecieron en escena la familia Tendo al completo, junto con Genma Saotome y Nodoka.

- - Vaya ya se han reencontrado… - dijo Nodoka llevándose las manos a las mejillas de la emoción y abrazando a su marido.

- - Sí, en el baño, como los viejos tiempos… ¿eh Akane? – añadió de forma pícara Nabiki con sus manos en forma de jarra.

- - Vaya Ranma, ya has vuelto… - dijo Happosai desde detrás de Ranma y Akane, portando el fajo típico de sus recolectas.

- - Sí. – dijo Ranma con una mirada emocionada volteándose hacia el maestro, aunque mantuvo el abrazo con Akane por los brazos. – ¿Mañana tiene el día libre?

- - Por supuesto. – añadió con una sonrisa Happosai. – Te esperaré a primera hora en el gimnasio.

Akane y Kasumi estaban acabando de preparar la mesa para la cena de los Saotome y Tendo, por fin reunidos tras dos años. Nodoka, Soun y Genma tenían el mismo aspecto. Kasumi aparentaba más madura, pero portaba el mismo peinado y vestimenta que hace dos años. Finalmente la hermana mayor y menor Tendo acabaron los preparativos y se sentaron a cenar.

- - ¡Que aproveche!

- - Aaaayy ¡Qué ganas de comer por fin como dios manda! – exclamó Ranma y empezó a comer con ansia.

Kasumi y Akane compartieron una mirada cómplice y una sonrisa se dibujó en el rostro de ambas. Todos se estaban deleitando con la comida, hasta que Soun rompió el silencio de los comensales.

- - Pues por poco no encontráis a Kasumi viviendo aquí.

Ranma y Genma voltearon para mirar al patriarca de los Tendo.

- - Se ha comprometido con el Dr. Tofú – dijo de forma dramática y llorando.

- - Vamos vamos papá… - intentó consolar Nabiki con unos golpes en la espalda.

- - Tú no eres nadie para consolarme… Con la universidad estás más fuera de casa que en ella…

Nabiki suspiró con resignación. Kasumi estaba sonrojada y alegre.

- - ¡Vaaaaaya, ya era hora Kasumi! ¡Felicidades! – añadió Ranma.

- - Es por eso que Akane ha estado estudiando estos dos años cocina, ¿verdad? – inquirió Kasumi mirando a su hermana menor. Ésta sintió con la cabeza. – Se ha esforzado mucho.

- - ¿Ah... sí? – preguntó temeroso Ranma. – ¿Y cómo te va, Akane?

- - Díselo tú, la comida la ha preparado ella. Yo sólo le he hecho de pinche – dijo Kasumi con una gran sonrisa de satisfacción.

- - ¡¿EN SERIO?! – Ranma y Genma no salían de su asombro. Akane sonrió tímidamente y asintió.

- - Es increíble… Enhorabuena. – dijo Ranma mirando de forma fija el plato, sin poder salir de su asombro.

Una vez ya terminaron de cenar y antes de irse a dormir, Ranma se retiró al gimnasio. Abrió la puerta y una gran sonrisa lo invadió al volver a ese lugar tan familiar y dónde se habían librado muchas batallas y había vivido muchos momentos. Aunque al día siguiente tendría el más decisivo de todos: enfrentarse al maestro Happosai. Al cruzar este pensamiento su mente, endureció las facciones. Se sentó en el centro con los ojos cerrados.

Al cabo de un rato, Akane salió al patio para tomar el aire y vio que la luz del gimnasio estaba encendida. Se asomó por la puerta y vio en el centro sentado a Ranma, de espaldas. No lo quería molestar, sabía que se estaba concentrando para la pelea tan importante del día siguiente. Sin embargo, se moría de ganas de preguntarle cosas, cómo le había ido, y qué tan fuerte se había vuelto y…

- - Akane, ¿Quieres algo? – dijo Ranma sin moverse de su sitio, como si hubiera notado su presencia.

La chica se sorprendió y no pudo evitar estremecerse: "Sí que parece que se haya vuelto más fuerte…" La chica abrió la puerta del todo del gimnasio y sin entrar dijo: - No bueno, no quiero molestarte, debes de estar concentrándote para mañana y no…

- - Pero si ya me has interrumpido… - Akane frunció el ceño ante esa afirmación por su parte. – Va entra, yo también quiero que me cuentes cosas – Añadió Ranma volteándose hacia Akane con una amplia sonrisa en su rostro. Akane sonrió y entró en la estancia, sentándose al lado de su prometido.

- - Va cuéntame, ¿Qué tal están todos? Kuno, Shampoo, Ukyo…

- - Pues a ver… - Akane empezó poniendo un dedo en su barbilla pensativa. – Kuno está en la universidad y se ve que está arrasando en el club de kendô de allí y con las chicas. Dicen que es un rompecorazones. Hace mucho que no le veo, pero si alguna vez me lo cruzo hace lo mismo de siempre – esto último lo dijo en tono de resignación. – Kodachi se ha convertido en un referente de la gimnasia rítmica, y no para de viajar para asistir a campeonatos. De hecho, ¡hasta se presentará a los juegos olímpicos!

- - Guau… Espero que no haga trampas porque la descalificarán – añadió Ranma tirándose hacia atrás apoyándose sobre sus manos.

- - Ryoga… Hace mucho que no…

- - Tranquila, a Ryoga me lo he ido encontrando durante el viaje. – Akane lo miró sorprendida.- Sigue igual, con el mismo nulo sentido de la orientación, pero cada día más fuerte he de admitir – acabó Ranma con cierto tono de orgullo y admiración.

- - Ukyo tampoco sé nada… Me confesó que el lugar le recordaba demasiado a ti así que se marchó a hacer venta ambulante de Okonomiyaki.

- - Vaya… ¿Y sabes si volverá? – preguntó de forma curiosa Ranma

- - No…

- - Tsk, con lo buenos que estaban sus okonomiyaki.

- - Siempre piensas en lo mismo tu – miró de reojo a Ranma. – Shampoo continuó aquí por un tiempo, creo que un año, pero finalmente volvió a China.

- - Anda, la que dijo que me esperaría… – susurró Ranma para sí.

- - ¿Decías?

- - No nada, nada… ¿Y cómo que se fue?

- - No sé muy bien los detalles, Cologne vino a decírmelo para que te lo comunicara a ti: Hay una ley que está por encima de la de casarse con el hombre que te derrote, y es casarte a los 20 años. Se ve que la razón es por algo de la fertilidad de las mujeres y para poder asegurar descendencia… Así que se volvieron los tres: Shampoo, Mouse y Cologne.

- - Y entonces… ¿Se ha casado con Mouse? – inquirió Ranma de forma sorprendida.

- - No lo sé, ya te digo que no sé los detalles.

- - Pues vaya… Así que sólo quedas tú… - dijo Ranma de forma decepcionada mirando arriba con los brazos cruzados detrás de la nuca.

- - Bueno Ranma, yo he hablado demasiado – dijo Akane con leve sonrojo en las mejillas – Cuéntame tú. ¿Cómo te ha ido? ¿Dónde has estado?

- - Pues la verdad, hemos ido a muchos sitios, pero no a todos los que me hubiera gustado ir… Yo quería llegar a China, en parte por ir a Jusenkyo, pero mi padre me lo quitó de la cabeza.

- - ¿Y por qué?

- - Me dijo que el hecho de curarme, me distraería del motivo fundamental del viaje… Y el hecho de entrenarme con el cuerpo de mujer y acostumbrarme me haría más fuerte. – Ranma volvió a incorporarse – Y en parte tenía razón.

- - Ya… ¿Y has conocido a mucha gente?

- - Bueno… Lo normal – dijo Ranma mirando a un lado – Gente rara y gente no tan rara…

Akane se lo quedó mirando de forma interrogante y antes de que le pudiera preguntar nada, una voz femenina los interrumpió.

- - Espero que yo no entre en la "gente rara"…

- - ¿Esa voz…? – Ranma se puso en pie de golpe y miró hacia el origen de la voz. Akane también miraba hacia esa dirección.

En la puerta se podía ver una mujer, de la edad aproximada de nuestros protagonistas. Lucía una cabellera larga rubia, algo rizada y unos ojos verdes claros. Lucía un vestido largo verde hasta los pies, de tirantes.

- - Naomi, ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Me has seguido?

- - ¿No es evidente? – dijo Naomi avanzando hacia el chico.

- - Pero ¿por qué lo has hecho? Si ya te dije que… - un sonrojo apareció en la cara de Ranma.

El chico dirigió una mirada hacia Akane, la cual miraba la escena sorprendida, se cruzó de brazos, cerró los ojos y a modo de resignación señaló: - Veo que sigues igual…

- - ¡No Akane, no malinterpretes! – encaró Ranma.

- - Vaaaaya ¿ella es la famosa Akane? – Naomi se dirigió hacia Akane- Encantada de conocerte. - estrechó su mano de forma amigable.

- - ¿Famosa por qué? – preguntó recelosa mientras se estrechaban la mano.

- - Pues porque Ranma me dijo que… - el discurso de la chica se vio interrumpido dado que Ranma le tapó la boca con la mano.

- - Nada nada… - Ranma rió de forma nerviosa y con un claro sonrojo en sus mejillas. Akane lo miraba desafiante, a lo que se tuvo que rendir. – De acuerdo, te lo explicaré…

Estaban agotados. Llevaban tres días caminando y entrenando por frondosos bosques y valles. Apenas habían comido nada dado que no habían encontrado ninguna aldea ni otro indicio de civilización. Al fin, cuando pensaban que caerían rendidos, divisaron una pequeña aldea en una montaña.

- - ¡PERFECTO! Podremos comer normal…

- - Espera papá, ¿tienes dinero?

Genma Saotome se volteó con una gran sonrisa, lo cual Ranma no se lo esperaba… ¿Tenía dinero? ¿Había sido precavido? Por extraño que pareciese, una sonrisa se dibujó en el rostro de Ranma ante la posibilidad de que estuviera en lo cierto.

- - La verdad que no tengo ni blanca. – afirmó Genma serio. Ramna cayó al suelo de la impresión.

- - ¿Y cómo se supone que vamos a comer? – exclamó Ranma cogiendo por el cuello a su padre.

A pocos metros de dónde se encontraban padre e hijo, había un árbol con frutos de color rojo y una chica estaba intentando coger uno de ellos que estaba en un lugar bastante inaccesible. Se adelantó un poco más por la fina rama, se oyó un ruido de que ésta estaba cediendo ante el peso de la joven hasta que finalmente se precipitó al suelo. Ranma vio la escena por encima del hombro de su padre y al ver a la muchacha en peligro corrió lo más rápido que pudo logrando cogerla en brazos para evitar el impacto contra el suelo. La chica había cerrado los ojos, y cuando los vio se encontró en los brazos de Ranma y lo miró fijamente.

- - ¿Estás bien? – se interesó Ranma.

- - Sí, claro… - Ranma la dejó libre y ella se puso en pie a su lado. – Gracias –dijo tímidamente haciendo una reverencia en agradecimiento y un ligero sonrojo en sus mejillas.

- - De nada… - Ranma se la devolvió.

- - Te estoy muy agradecida, si puedo hacer lo que sea…

- - No tranquila, nosotros estamos de viaje y… - su frase se vio interrumpida por el sonido de su estómago hambriento. Una risa nerviosa y sonrojo vergonzoso asomó por sus mejillas a la vez que se rascaba la cabeza por detrás. Genma se acercó a la escena y también se pudo oír su estómago.

La chica rió ligeramente, entendió lo que pasaba. – Está bien os invitaré a comer en agradecimiento. Mi casa está cerca de aquí.

Ranma y Genma se miraron a la cara con expresión triunfal. La chica les preparó una buena comida, la cual padre e hijo disfrutaron como nunca. Después de aquello padre e hijo reemprendieron el viaje de entrenamiento despidiéndose de la muchacha y estándoles muy agradecidos.

- - Fin de la historia. – apuntó Ranma con los brazos cruzados.

- - ¿Cómo que fin de la historia? ¡No has explicado ni la mitad! – dijo Naomi cogiendo por la pechera.

- - Bueno en resumen es eso…

En ese momento la familia fue atraída hacia el gimnasio por el ruido que provenía de allí. Genma rápidamente reconoció a la chica.

- - ¡Anda Naomi! ¿Qué haces aquí? - Dijo afablemente Genma.

- - ¡Señor Saotome! Pues tenía que hacer unas cosas por aquí.

- - Te estamos muy agradecidos mi hijo y yo por aquella semana de hospitalidad.

- - ¿Una semana? – preguntó Akane mirando a Ranma de forma acusadora por cómo había ocultado información en su discurso.

- - Sí… Fue una semana maravillosa, la mejor de mi vida… - anunció Naomi con las manos sobre sus mejillas, ruborizada y con una mirada maravillada.

- - ¿Pero qué estás diciendo? – Ranma estaba muy alterado. Naomi lo cogió por el cuello para callarlo.

- - Tranquilos, yo os contaré la verdadera historia… - inició su discurso Naomi.

Los Saotome se sentían como en casa y después de tanto entrenamiento, ¿Por qué no un descanso? Llevaban ya cerca del año viajando, así que decidieron quedarse en su casa. Las sospechas de Ranma eran ciertas, la chica vivía sola. Perdió a sus padres cuando era pequeña, pero le dejaron la casa y unos ahorros, con lo que con eso pudo salir adelante. Trabajaba en la tierra y con lo que ganaba se pagaba la comida y poco más. Una vida humilde, pero no le faltaba de nada. En la aldea la querían, era bastante popular y siempre ayudaba a la gente. Ranma y Naomi hicieron muy buenas migas, hablaban tranquilamente, éste salía a ayudarla con sus tareas como agradecimiento por su hospitalidad. Además a Genma lo trataba como a un padre, pidiéndole pequeñas cosas que sólo se piden a un padre. Ranma y Genma se dieron cuenta de la falta de afecto que tenía la muchacha y lo que se estaba encariñando con ellos. Pero ellos debían seguir su camino, tenían un objetivo. Una tarde cuando hacía seis días que estaban allí, Ranma estaba entrenando en el porche de la casa y Naomi le trajo un té.

- - Ah gracias… - Ranma se dirigió hacia dónde se había sentado la chica para tomarse el té a su lado. Dio los primeros tragos y dirigió su mirada hacia la muchacha que le miraba de forma intensa, lo cual enrojeció ligeramente a Ranma. – Verás, mi padre y yo reemprenderemos el camino… Mañana.

Naomi se llevó sus manos a la cara con una expresión de sorpresa enorme. En sus ojos empezaron a brotar lágrimas: - ¿Por qué? ¿No estáis cómodos?

- - ¡Mucho! Pero no estamos de vacaciones… No es un viaje de placer… Tenemos un objetivo.

- - Ya veo – Naomi no le pudo aguantar la mirada y la dirigió hacia su regazo apretando los puños. – Para una vez… Para una vez… ¡Para una vez que me enamoro de un buen chico!

Esa afirmación hizo que Ranma se sobresaltara. Sonrojado y paralizado, Naomi lo observó y se acercó a él lentamente quedando a pocos centrímetros… Hasta que posó sus labios en los del chico.

Toda la familia Tendo se sobresaltó cuando Naomi explicó eso, en especial Akane, quien era rodeada por un aura de lucha infernal mirando con odio hacia Ranma.

- - ¡Eso no es verdad! ¡No la creáis! – dijo Ranma de forma exaltada y se dirigió hacia Naomi. – Explica la verdad, ¿quieres?

- - Era una broma inocente… - señaló con mirada angelical Naomi hacia la familia Tendo. Los familiares se relajaron, aunque Akane no del todo.

Esa afirmación hizo que Ranma se sobresaltara. Sonrojado y paralizado, Naomi lo observó y se acercó a él lentamente quedando a pocos centrímetros.

- - Yo tuve un prometido… Nuestros padres lo concertaron. Se llamaba Ryuji. Al principio nos llevábamos fatal, de pequeños no hacía nada más que molestar… Pero al hacernos mayores me di cuenta que le quería. Sin embargo, él practicaba las artes marciales y decidió hacer su camino y me abandonó… - Ranma la escuchaba con suma atención. – Aún así no perdí la esperanza y sabía que volvería… Y lo hizo. Cuando volvió era mucho más amable conmigo y creía que por fin podríamos estar juntos, sin embargo… ¡Se convirtió en un gran pervertido! Era amable conmigo, pero lo era con todas y con todas tonteaba… No lo entendí y me destrozó el corazón… - La chica echó a llorar. Ranma no sabía qué hacer, sólo la cogió por los hombros en un intento de consolarla. Cuando la chica se recuperó preguntó: - ¿Qué me dices? Que conste que no te he contado esto para darte pena, sino que simplemente me ha salido…

- - Verás es que yo… - el chico dirigió su mirada hacia un lado. – No te puedo corresponder, estoy en pleno entrenamiento…

- - No me importa… No será eterno el entrenamiento.

Ranma la miró y vio una ilusión en aquella muchacha que se sentía sola. No le podía mentir, le tenía qué decir la verdad, sino sería injusto con ella "Total, no la volveré a ver…"

- - Yo… Es que estoy prometido ya. – dijo Ranma con seriedad hacia la chica.

- - ¿En serio? Pero… ¿Es una prometida escogida por ti o por vuestros padres?

Ranma se sobresaltó cuando veía los derroteros de la historia: - ¡Pero ya está! ¿Qué más quieres contar? – un claro sonrojo se veía en sus mejillas. Miró a Akane de reojo quien estaba también con un leve sonrojo en su rostro.

En ese momento Nabiki lo interceptó tapándole la boca con su mano derecha y con la izquierda con una bolsa de palomitas: - Shhhht, que está en la mejor parte.

- - La verdad es que me da mucha pena… Pobrecita. – apuntó Kasumi. Soun, Genma y Nodoka asintieron. Naomi prosiguió…

- El compromiso fue concertado por nuestros padres… Al principio fue difícil, peleábamos sin parar y no había manera humana de entendernos. – Ranma miró hacia un lado y prosiguió. – Pero después, la verdad es que…

Naomi paró su discurso. Todos estaban paralizados, Ranma y Akane totalmente sonrojados.

- - Va va, ¿qué dijo? – preguntó impaciente Nabiki que aún tapaba la boca a Ranma.

- - Fue tal el dolor que sentí, que me fui.

La familia se sintió decepcionada, estaban deseando saber cómo continuó el discurso de Ranma. Éste a su vez respiró aliviado, dirigió su mirada hacia Akane, la cual le estaba mirando. Los dos presentaban gran sonrojo en sus mejillas y apartaron su mirada. Akane se incorporó.

- - Creo que será mejor que vayamos a dormir ya… Naomi ¿qué harás? Es muy tarde, ¿no? – apuntó Akane mirando a su padre.

- - Tienes razón… Puedes quedarte esta noche si quieres. – anunció Soun.

- - ¡Gracias! Siento las molestias… Mañana reemprenderé la búsqueda del porqué he venido aquí – declaró Naomi con una sonrisa.

Estaba amaneciendo en la ciudad de Nerima, los primeros rallos de Sol asomaban por el horizonte iluminando la casa Tendo. Toda la familia estaba acabando de desayunar en el salón, a excepción de los dos protagonistas de la mañana: Happosai y Ranma. Estaban en silencio, había cierta tensión en el ambiente, hasta que Naomi lo rompió.

- - Muchas gracias por el desayuno, delicioso. – dedicó una sonrisa a Kasumi, quien respondió con otra.

Una vez hubieron acabado, se dirigieron al gimnasio. Allí ya se encontraba Ranma, sentado en el centro mirando hacia el cartel que decora la sala. Los miembros de la familia se sentaron a un lateral, en silencio.

- - ¿Cómo es que te has quedado a ver la pelea? – le pregunta Akane con cierto grado de molestia a Naomi.

- - ¿Te importa? Tiene pinta de ser muy interesante…

- - Ya claro, sí.

- - Llega tarde Happosai… - Genma se estaba empezado a poner nervioso.

Ranma no se movió ni un milímetro, sólo cuando notó la presencia del maestro en la puerta. Se puso en pie y se giró hacia él. El maestro avanzó lentamente hasta el centro de la sala, parándose justo delante de Ranma. Tenía el semblante serio, al igual que su discípulo. De un veloz movimiento sacó de la nada un fajo de color verde lleno de ropa interior. Ranma lo miró indiferente.

- - Para que veas que cumplo mi promesa. Es mi mejor colección. – Ranma cerró los ojos con una gota de sudor en la frente. Posteriormente el maestro depositó encima del fajo el pergamino que se lo sacó de su ropa. A esto Ranma reaccionó y volvió al semblante serio previo.

Soun se levantó de su asiento dirigiéndose a dónde estaban los luchadores colocándose entre los dos.

- - Preparados… - alzó su brazo derecho. – Listos…

- - ¡Un momento! - Una voz masculina irrumpió en el gimnasio de los Tendo proveniente de la puerta. – ¡Ese pergamino será mío!

Todos dirigieron su mirada hacia el chico. Debería tener unos 20 años aproximadamente, cabello negro corto, lucía una bandana de color rojo para recoger el sudor y vestía un kimono de color blanco. Ninguno entendía nada. El joven fue avanzando hasta la posición de los dos luchadores.

- - Tú… ¿Qué quieres? – preguntó Happosai sorprendido. El chico siguió avanzando.

Naomi se puso temblorosa, se levantó con los ojos ampliamente abiertos por la sorpresa.

- - ¿Ryuji…?

Y hasta aquí el capitulo 2… Espero que os esté gustando y que me pongáis alguna review sobre lo qué pensáis, sea bueno o malo jejeje Intento mantener el mismo carácter de Ranma y Akane pero con cierto grado de madurez… No sé si lo estoy consiguiendo. En fin hasta la próxima! :)

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