"¿Que te dice tu corazón?"

- No sé qué hacer - Decía el rubio sentado en una esquina de su cama - ¿Qué puedo hacer? – Se volvía a repetir, con un tono de desesperación en su voz – Marinette es linda pero Ladybug es…ah Ladybug – esto último al pronunciar a su heroína sus mejillas empezaron a ruborizarse – necesito un tiempo para pensar esto, quizás conociendo más a Marinette pueda darle una oportunidad…pero, no creo que esa sea la mejor opción, creo que estoy jugando con sus sentimientos – se agarraba la cabeza y se tiraba de sus pelos el pobre muchacho indeciso – necesitaría una señal. –

Dicho eso un pedazo de queso voló por la habitación y cayó en la cara del joven confundido – Que asco Plagg, sabes que odio el queso – dijo Adrien con total repugnancia al lácteo – pero, ¿y esto? – el rubio se agacho y encontró una nota del día de San Valentín o el día de los enamorados para otros, esta carta con una forma tan peculiar, tenía forma de corazón y un poema, que el hecho de leerlo pensó - ¿será de Marinette? –

Dejando de lado al modelo, se encontraba en su habitación rosa, cubierta de fotos de él, nuestra joven de pelo azul, agotada por salvar Paris una vez más del caos. Dispuesta a ponerse su ropa para dormir encuentra en su ventanilla un pedazo de papel, una nota que fue escrita por su amiga Alya que la dejo boquiabierta "Adrien gusta de alguien… ¿y si sos vos Marinette…?". Su pecho se quería escapar de su cuerpo, no lo podía creer, ¿era acaso realidad o un sueño tan maravilloso? Al mismo tiempo, ¿y si no era ella la chica que Adrien estaba enamorado? Sería un desastre, pero mejor pensar en positivo.

- Tikki ven a ver esto, tal vez tenías razón, tal vez tengo posibilidades y Adrien podría empezar a fijarse en mi – a lo que la kwami responde – te dije mi dulce heroína, yo te lo dije – ambas empiezan a chillar de alegría, para luego irse a dormir. Ella con una alegría que podría llegar a cubrir todo Paris, es más toda Francia por el simple hecho de que existía una posibilidad de que la peli azul era la chica que Adrien estaba enamorado y por otro lado él con la más grande duda de su vida ¿Estaba enamorado de Ladybug, o es que el hecho de que descubriera que Marinette gustaba de él empezara a sentir sentimientos por ella? Ambos cayeron en un profundo sueño.

Suena el despertador, siete de la mañana, y de un gran salto deja su cama, Marinette despertó más que feliz, con su tierna sonrisa de oreja a oreja – Hoy es el día, se lo diré, y así el sabrá que me gusta – Tikki, a duras penas abriendo lo ojos y bostezando entre cada palabra – esa…es…la…actitud…Mari… - se volvió a dormir. Con una sonrisa tierna, la joven de ojos azules la beso en la frente y la metió en su bolso con delicadeza para se pudiera seguir durmiendo. Se duchó, se peino, guardo sus materiales para el colegio, saludo con un gran abrazo a sus padres, desayuno su omelette y partió feliz hacia un nuevo día escolar, con actitud de ganadora repitiéndose en voz baja – se lo voy a decir, se lo voy a decir, hoy le diré mis sentimientos - .

Adrien, caso completamente contrario a Marinette, no quería despegarse de su cama, todavía tenía dudas de cuáles eran sus sentimientos y eso lo tenía confundido y triste. Además el sueño se le interrumpió en más de una ocasión por lo tanto no pudo descansar bien, y pequeño detalle faltaban diez minutos para entrar a clases, estaba llegando tarde, aunque no era algo que le preocupase ya que con su doble vida como héroe de Paris, era muy común que llegase tarde a cualquier lugar, sobretodo el colegio.

Suena la campana del establecimiento educativo, Alya saluda a su mejor amiga con un gran abrazo, explicándole cómo fue su situación con el cohetero. Mientras Marinette asentía con la cabeza haciéndose la sorprendida, sin dejar de ver la puerta esperando a que su amor platónico llegase por la puerta del salón. Lo cual lo logro, aunque muy agitado debido a que entro corriendo justo a tiempo antes de que comiencen las clases. Adrien saludo a Nino con su típico saludo de puños y les regalo una sonrisa y un pequeño movimiento de mano a sus dos compañeras de atrás. Marinette alcanzo a sonreírle, aunque de manera exagerada, mientras que Alya lo saludo normalmente.

Era la hora de la clase de teatro, estaban interpretando la obra de Rapunzel, por supuesto el modelo de ojos verdes era el príncipe de la obra, y por capricho y por querer llamar la atención quien interpretaba a la damisela atrapada en el castillo con su gran cabellera larga, era quien más sino Chloé. Mientras la pobre Marinette chirriaba los dientes de los celos y el odio que tenía hacia la rubia hija del alcalde de Paris, no por tener el papel principal, sino que por su actitud de arrogancia y de armar escándalo por todo obtenía lo que quería, inclusive que Adrien le prestase más atención.

Avanzaba la obra y era el momento del beso, lo que la joven de pelo azul menos deseaba, quería que sucediera cualquier cosa con tal de que Chloé no toque los labios del amor de su vida. Llámese suerte o no, una bolsa de arena cayo en la cabeza de Adrien, a lo que todos, sobretodo Marinette corrieron a ayudarlo. Mientras el joven rubio dolorido por el golpe se le iba nublando la vista mientras perdía el conocimiento, mientras se desmayaba balbuceaba palabras, pero hubo una que llamo la atención de todos – Marinette…yo… - hubo silencio, e instantáneamente todas las miradas voltearon hacia la peli azul, quien incrédula ignoraba las miradas fijas de sus compañeros – él dijo mi nombre – decía atónita – Adrien ¿Qué querías decirme? - .

Pasó una hora del golpe, Adrien había despertado y todo estaba blanco y tranquilo, aunque sentía la presencia de alguien, era Marinette, que había agarrado su mano y se había quedado dormida. El no pudo evitar sonreír y mirarla con ternura, verla así, preocupándose por él, cuidándolo, quería abrazarla, su pecho empezó a palpitar fuerte, ¿será que estaba sintiendo algo por la chica de ojos azules? ¿Qué pasaba con Ladybug? Soltó su mano de ella y el movimiento fue tal que despertó a la chica que aun media dormida liberó tres palabras que confirmaron las sospechas del joven héroe – Me gustas, Adrien – y el quizás inconscientemente, tal vez fue el momento respondió – Vos me gustas, algo,…pero mi corazón le pertenece a alguien más - . Eso fue suficiente para que Marinette despertase con cara de desilusión y tristeza – Sabía que era muy bueno para ser verdad – y se retiró de su lado sin antes dejar un par de lágrimas en el camino.