-otosam – Nanami seguía sin creérselo, estaba perpetua ante aquel hombre que estaba frente a ella, había pasado mucho tiempo pero no podría olvidarlo. Sus ojos negros, su cabello, su boca, sus facciones, se veía más viejo que en sus recuerdos y en las fotos pero era él.
Miro la mano que le extendía y se puso de pies por ella misma sin tomársela. Su padre se le quedo viendo un instante – guau, te pareces tanto a tu madre – intento darle una caricia en su cabeza, pero ella se movió con agilidad evitando su contacto y se dirigió a el interior de la casa, seguida por el chico de pelo blanco.
Entro a toda prisa y ni presto atención a el saludo de su familia, solo corrió directo a su cuarto y se encero. En la oscuridad, se recargo en la puerta y dejo caer su peso al suelo, se abraso las piernas, era el no había dudad y su cabeza estaba hecha un rio de preguntas ¿Qué quería? ¿Por qué volvía ahora? ¿Cómo la encontró? ¿Cómo sabia donde vivía? ¿Por qué?
Mi- Tomoe ¿Qué paso? – todos estaba sorprendido ante el comportamiento de la chica, pero antes de que Tomoe diera una explicación alguien llamo a la puerta. To – ya lo veras – dijo y se fue el a su cuarto. Cuando Mikage abrió la puerta, se quedó atónito y no necesito más explicaciones. Les dijo a los menores que se fueran a su cuarto, lo cual a ambos le extraño, dado que su padre era una persona abierta y raramente quería ese tipo de privacidad. Sin embargo ambos acataron la orden. En cuanto los niños estuvieron en su cuarto le permitió la entrada al extraño. Los dos se sentaron en la sala y Mikage le trajo él te, que había preparado para más tarde.
Ki – veo que te ha ido muy bien con tu carrera de escritor, recuerdo que Yukiji siempre dijo que tenías talento – dijo mientras observaba detenidamente la casa
MI – ¿Qué haces aquí? – dijo clavando la vista ante el visitante, no quería dar más rodeos a las cosas
Ki – muy bien gracias, a mí también me da gusto verte – ambos se quedaron viendo por un largo rato – Relájate un poco, solo quería ver a Nanami, la extraño –
Mi - ¿Cómo si fuera a creer eso? – El rostro de Kirihito (el padre de Nanami) que hasta ahora había estado relajada se endureció – La abandonaste cuando solo tenía 10 en un orfanato, ¿sabes lo duro que fue para ella? – Al ver que no contestaba siguió - vio cómo su única familia la dejaba atrás, sin tocarse el corazón, eres una persona desagradable –
Ki – supongo que tendré que esforzarme para compensar lo que le hice –
Mi – ¿compensar?, la abandonaste 6 años, no creo que eso sea tan fácil –
Ki – puede ser, pero eso no depende de ti sino de Nanami – Mikage apretó los labios hasta formar una perfecta línea - ¿te importaría hablarle? Es con ella con quiero hablar –
Mi – no lo creo, si quisiera hablar con tigo no se habría enserado en su cuarto, así que por favor vete – su yerno se levantó dispuesto a irse, pero antes de salir se detuvo en seco.
Ki – es la viva imagen de su madre – se giró para verlo a los ojos – ¿le dirás que quiero hablar con ella? -
Mi – si pero eso depende de ella, si no quiere, créeme que are hasta lo imposible, para que no te le acerque nunca -
Ki – bueno eso es lo justo – metió la mano dentro de uno de sus bolsillos y saco una tarjeta que dejo alado del mueble de la entrada – este es mi numero – y salió de la casa.
Después de que se fue, Mikage subió al cuarto de su sobrina y al tocar la puerta, ella no contestaba, pego su iodo a la puerta, se percató de su llanto y se alejó de la puerta. No era el momento de hablar.
Se recostó en su cama aún estaba incrédulo por lo sucedido, no entendía ¿por qué ese hombre había venido después de tanto tiempo?
Cerro los ojos y dejo que su mente se perdiera los recuerdos lejanos, de cuando era niño, de su infancia. La imagen de su hermana que interpretaba las historias que el creaba. Paso a su adolescencia y continuo con las disputas de sus padres cuando se enteraron que Yukiji estaba embarazada. En ese tiempo él estaba comenzando a trabajar, pero el también había despreciado a su hermana. Finalmente se remontó a un recuerdo que no podría olvidar jamás.
Flash back
Mi -ella…no.. – la noticia lo había destrozado, nunca pensó escuchar aquello, el detective que había contratado le había dado una terrible noticia y se arrepentía profundamente el cómo había tratado a hermana
De – lo lamento mucho su perdida – dijo con honestidad – fue un desafortunado accidente, pero hemos encontrado a su hija – saco una foto de la niña y se la extendió – su nombre es Nanami – Mikage contemplo la foto, una pequeña niña, de apenas 12 años de edad, que jugaba con un balo junto a otros niños con una sonrisa de oreja a oreja
Mi – parece que está bien, su padre debe hacer un buen trabajo -
De – sensei … - dijo el investigador con desanimo – solo sabemos de su sobrina, nadie sabe el paradero de su cuñado–
No necesito más motivos. Al día siguiente fue a la casa hogar donde se encontraba y después de hablar con la directora le permitió verla. Cuando la vio se quedó maravillado, era una niña llena de vida y entusiasmo, tal como su madre de pequeña. Y cuando hablo con la niña por primera vez, las lágrimas se le escaparon, él y su hermana habían hablado en muchas ocasiones como seria cuando tuvieran hijos, que amarían que se conociera y como seria.
Na – onee-chan, este bien – la niña lo miraba con sus grandes ojos castaños,
Mi – sí, lo siento – dijo secándose las lágrimas y dedicándole una cálida sonrisa – es un gusto conocerte –
Esa tarde se la pasaron juntos, la niña disfruto al máximo la visita del extraño y Mikage por su lado se maravilló con la pequeña niña que estaba con él.
Mi – Nanami ¿te puedo preguntar algo? – la niña asintió con una cálida mientras disfrutaba helado que le había comprado. – sabes ¿dónde está tu padre? – el rostro de la niña se ensombreció y dejo de disfrutar su helado.
Na – ¿eres uno de los amigos de Otosa? –
Mi- bueno… realmente Yukiji y yo éramos muy cercanos –
Na – okasa, ¿eres su amigo?- su rostro se ilumino en ese segundo, era increíble cómo se cambiaba con solo eso
MI – bueno, la verdad es que soy su hermano mayor – la niña sonrió a un mas.
Na – Mikage, tu eres Mikage verdad –
Mi – si… - estaba sorprendido - ¿Cómo conocer mi nombre? –
Na – por Okasa, ella me decía a menudo que tenía un hermano genial y que algún día lo conocería- el escritor abrió los ojos como platos incrédulo a lo que oía – aaa. ¿Tengo algún primo? –
Mi – si, es de tu edad, su nombre es Tomoe y unos gemelos de cuatro años llamados Onikiri y Kotetsu –
Na – enserio, -
Mi – si pero antes dime una cosa, ¿Por qué me preguntaste de los amigos de tu padre? – sus ojos se ensombrecieron un poco
Na- dan miedo, otosan siempre estaba siempre lo visitaban, okasa me decía que no me dejara ver ante ellos –
Mi – te vinieron a buscar después de que tu padre se fue –
Na – no, dejaron de aparecer –
Mi – ya veo, discúlpame por preguntarte cosas tan tristes – ella le dedico una pequeña sonrisa.
Fue así que Mikage cada vez que podía visitaba a la pequeña, su esposa lo había consentido y además ambos acordaron en adoptar a Nanami, después de todo eran su familia y las situación en la casa les daba lo suficiente para poder alimentar una boca mas.
Mi – Nanami…. ¿te gustaría vivir en nuestra casa? –
Na – si… - dijo con lágrimas en los ojos abrasando a su tío, ella era feliz sabiendo que a alguien le importaba, pero lo era mucho más saber que quería que formara parte de ella. Volver a tener un hogar.
Fin de Flash back
Al día siguiente Nanami salió muy temprano de la casa, era el último día de clases antes de las vacaciones. Solo irían para saber las calificaciones, pero había otro motivo. Quería pensar lo que había pasado la noche anterior. Esa mañana Mikage le conto lo que le dijo su padre. Y ella no sabía si realmente quería hablar con él.
Por una parte no quería volverlo a ver. Todavía no lo había perdonado por haberla dejado justo cuando su madre murió, se había sentido tan desprotegida y solo, al igual que vulnerable, le había suplicado que no se fuera, pero la dejo a su suerte. Por otro lado en su mente todavía rondaba mil y un preguntas que no tenían respuesta. Por el momento le había dicho a Mikage que necesitaba pensarlo, pero sabía que debía dar una respuesta rápida.
Ma – increíble, fuiste la primera en casi todo Nanami –
Ke – si soy honesta no se cómo lo logras…. Nanami –
Na – si.. –
Ma- ¿Qué te pasa? Estas muy distraída –
Na – no es nada, solo ando un poco pensativa –
-MAI – Las tres amigas vieron al padre de Mai, que había venido por ella, su amiga de pelo rosado se despidió rápidamente y se fue con el (al parecer ambos querían pasar tiempo padre e hija)
Ke – bueno yo también me voy, Otosan quiero que convivamos en familia, felices vacaciones –
Na – igualmente –
Ke – oye tenemos que salir, con el bombón de tu primo en otra ocasión – y su amiga se alejó corriendo. Ella por otra parte comenzó a caminar hacia su casa, aun pensando lo de esa mañana. Pero cuando miro se encontró con Tomoe que la estaba esperando.
Caminaron, juntos llevando una conversación algo incomoda de cualquier cosa,
To – Nanami – ella lo miro esperando algún comentario sarcástico - ¿ya sabes que harás con lo de tu padre?- ambos se detuvieron, se quedó sorprendida ante la pregunta de su primo.
Na- bueno yo…. Veras…. Yo…. –
To -quieres hablar con el – guardaron un rato en silencio, al ver que no contestaba prosiguió – si yo estuviera en tu lugar, tendría muchas dudas, y la única respuesta quien las tendría seria el -
Na – tienes razón, pero…. No se… quiero hablarle, pero no quiero, es algo confuso y no lo e perdonado –
To – no lo tienes que perdonar, lo que te hiso es inhumano, pero velo como cerrar un ciclo –
Na- ¿tú lo harías? –
To – ya iría a hablar con él y luego le ha cetaria un puñetazo en la cara –Nanami se imaginó la escena y debía admitir que esa idea le encantaba – pero luego le agradecería – eso no se lo espero para nada – gracias por darme la vida y por qué me dejo, pude conocer a Mikage, que se volvió mi único padre y además obtuve dos hermanitos y una hermana –
Ella tenía que reconocer que eso era cierto, si no la hubiera dejado talvez no podría haber conocido a el hermano que su madre le contaba todos los, días y como decía Tomoe, ella tenía dudas al respecto de su abandono.
Volviendo a casa tomo el teléfono y marco el número. Acordó de encontrarse con su padre el día siguiente, en una cafetería cerca de la estación.
