Este fic participa en la actividad "Amigo Invisible" del Foro ¡El Cometa de Sozin!

Disclaimer: Ninguno de los personajes de ATLA ni LOK me pertenecen. Todos son propiedad de Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko.

Y aquí tenemos nuestro segundo capítulo de esto, espero que te guste Minooo n.n le guste e igual a todos los lectores de este capítulo.

Me justificaré de no haber actualizado con que mi maestra de español es como una bruja muy agradable (¿?) lo se, ni yo lo etiendo muy bien, en fin si quieren escuchar algo bonis antes o después del cap les recomiendo Corona de Espinas de paté de fuá una canción que me ha encantados como cuatro semanas seguidas y la cual ha sido parte de mi inspiraión para algunos caps del long-fic.

Como verán iré manejando la narración desde la primera persona pero al paso que voy creo que todos los capítulos los manejaré así, pero como sea, espero que lo disfruten mucho.

Política, Amor y Despedidas

Capítulo 2; Me Entero De Que Te Vas.

Este día he vuelto a casa con toda la alegría renovada, ganamos el debate que se efectuó entre los candidatos, dejó la chaqueta de mi traje en el perchero y buscó con entusiasmo a mi querido ópalo como yo le llamo.

Solo quiero abrazarla, llenarla de besos y hacerla reír, sé que he estado algo ocupado con la campaña y quiero recompensarla.

Camino hacía la cocina esperado verla cocinando, pero de haber sido así habría un olor delicioso inundando el lugar, subo apresurado las escaleras buscándole en la habitación, en el baño, bajo y la busco por el estudio y nada.

Ya cansado de buscar me imagino que fue con su madre o a comprar más comida, así que me tranquilizo de los nervios que me habían invadido y me preparo algo para cenar.

El tiempo pasa, enciendo la televisión, veo algunos programas y nada, así que eso me confirma el que esté con su madre, miro mi reloj de muñeca, aquel que me regaló hace cinco años y veo que aún queda mucho tiempo para que regrese, así que voy al estudio y retomo la lectura en la que me había quedado.

Me he leído el libro entero, ha oscurecido ya y aún no llegas, me he empezado a preocupar por ti, ¿Dónde estas mi ópalo?

Son las doce y no me he cambiado de ropa desde que llegué, me recuesto sobre el sofá de la sala esperando a tu llegada, sin quererlo me quedé dormido.

Mi alarma no sonó, son las diez de la mañana, ya estoy tarde, así que sería mejor no presentarme y después organizar mi permiso de este día.

Me imagino que estás dormida, así que preparo un desayuno para los dos y subo a nuestra habitación con una charola llevando en ella huevos revueltos, tocino, café, jugo, tostadas y mermelada, tal y como te gusta desayunar.

Mi sonrisa y alegría se esfuma por completo cuando admiro que nuestra cama se encuentra vacía, sigue echa como el día de ayer.

Voy al baño de nuestra habitación y no hay señas de que te hayas levantado a bañar esta mañana, en nuestro armario no esta tu ropa, tampoco en tus cajones, bajo corriendo las escaleras en busca de nuestro gatito Grey, el si está, me araña la mano al querer tocarlo, se encuentra hambriento, tampoco le has dado de comer, voy a su plato y le sirvo su alimento y un poco de leche.

Con confusión doy vueltas por toda la casa, subo a nuestra habitación, me inclino sobre el mueble que esta de mi lado de la cama para tomar mis medicamentos para el dolor de espalda, mientras tomo uno de los vasos de jugo que preparé y me paso las pastillas.

Antes de seguir caminando como un maldito desquiciado noto que hay una nota sobre el mueble y el anillo de compromiso que te regalé hace años.

Con prisa la tomo y comienzo a leer, siento que mi corazón me duele, que me da vueltas todo pero principalmente que las lágrimas comienzan a escaparse de mis ojos, no puedo evitarlo porque es doloroso y al mismo tiempo me niego a creerlo.

¿Te vas?, pero… ¿Por qué?

Tomo el anillo con mis temblorosas manos y lo admiro un rato como si fuera mi único recuerdo de ti, aunque, en realidad si lo es.

Me tiro sobre la cama abrazando la nota y sollozando como un niño pequeño pero no me importa hacerlo, porque eso soy ahora, un niño pequeño al que le han quitado el lindo juguete que más ha querido.

Al rodar hacía tú lado de la cama, tú almohada no huele a ti, pero me queda el consuelo de que la colcha si lo hace, ¿Por qué eres tan cruel mujer?, no lo entiendo ¿Qué hice mal?

Quiero llorar, gritar y romper todo lo que me rodea, esto que siento no sé que es, dolor, mucho dolor, pero con otro sentimiento que no se describir.

En un pequeño momento de lucidez me levanto y camino hasta la sala, abro la cristalería de las botellas de licor, destapo uno de los vinos que compramos para cocinar y cenar en ocasiones especiales y le doy un largo trago, porque sospecho que no habrá más de esas cenas nunca.

Continuo bebiendo por el resto de la mañana, cuando me percato de cuanto he bebido es demasiado tarde, me he tomado todas las botellas de vino, las he dejado tiradas sobre el suelo, algunas están rotas, miró la hora, cuatro de la tarde, no me preocupo, nadie me busca nunca, la única que me buscaba por saber como estaba aun antes de ser novios ha sido Opal.

Siento como después de haber calmado mi llanto comienzo de nuevo a llorar, destapo una nueva botella ahora de whisky, siento como al primer trago el alcohol me quema la garganta, pero al mismo tiempo siento que me da fuerzas para seguir con esta situación que me parece una pesadilla de cual me gustaría despertar ya.

Teníamos demasiado alcohol guardado pues me ha alcanzado para pasar el resto de la tarde y la noche bebiendo, la sala parece un basurero, hay miles de botellas tiradas por todo el lugar, parezco un vagabundo, mi blanca camisa que me daba porte ahora esta toda manchada de alcohol y sudor, el pantalón color café que antes estaba bien planchado e impecable esta arrugado y algo manchado de vino.

Mi cabello esta todo revuelto, mi rostro cansado, debajo de mis ojos se formaron ojeras tan marcadas que fácilmente podrían ser parte del pelaje de un Oso panda o de un mapache, la barba me ha crecido con rapidez, ya hace su sombra sobre mi mentón, mejillas y labios.

Sigo bebiendo directamente de una botella de ron, tocan a la puerta pero no deseo atenderla, estoy demasiado borracho, triste y débil.

De momento escucho como se abre y una voz algo grave me llama, es Kuvira, mi jefa ¿Pero como llego hasta aquí?

—Bolin ¿Estás en casa? — Ella me llama buscándome por el recibidor hasta encontrarme en la sala.

Se queda en silencio al verme, hace un gesto de asco, parece que ha respirado el aroma a alcohol viejo, esta quieta, debe estar pensado en algo, parece que hablará.

— ¿Qué demonios te ha pasado? —En su voz se encuentra un tono preocupado, pero algo molesto— ¿Por qué has bebido tanto?

Ella espera a que le conteste, pero siento el cuerpo demasiado pesado para eso, mis ojos parecen querer cerrarse, no puedo hablar y mucho menos moverme.

— ¡Contéstame Bolin! —Se ha desesperado.

A continuación parece percatarse de mi estado, me toma el pulso y después pone dos de sus dedos sobre mi nariz, no pierde la rectitud pero se ha preocupado, saca su celular y parece que llama a alguien, no se a quien llama, no logro escuchar bien porqué todo lo escucho distorsionado.

Mis ojos se cierran y todo se me vuelve negro.

Continuará.