Nami, en su habitación temblaba sin parar.
Cada pequeño crujidito le ponía de los nervios y lo peor era que en un barco todo cruje.
Sentada, debajo de la mesa intentaba tranquilizarse sin éxito. Estaba tapada con una manta (por eso de que dicen que es indestructible y tal) y pensó que era una estúpida.
Justo cuando había 'recapacitado' otro crujido lastimero sonó y se tapó la cabeza, ahogando un grito en su garganta. '¡VOY A MORIR!', pensó.
Después de unos minutos eternos, y con el corazón a mil, se atrevió a mirar y a levantarse del suelo.
La habitación estaba llena de luces, porque en verdad estaba que quería morirse, y lo único que tenía en la mente era la luz del sol. Segura y dulce luz solar. Poniéndola morena.
¡PERO AHÍ NO HABÍA LUZ DEL SOL! Solo luz artificial, que no era tan malo, pero aun así…
Seguramente, desde fuera se viera como si en verdad el Sol estuviera en la habitación, porque no cabía ni otra pequeña velita.
Suspiró y empezó a pensar en cosas bonitas: los gatitos son mega monos, cuando se estiran mientras duermen, o los perritos bostezando, también…
Y así, Nami se fue a su lugar feliz. Lleno de gatos, pero, feliz.
Mientras tanto, Usopp, Choper y Luffy habían ideado un 'magnífico' plan para rescatar a Nami.
-…Y entonces, cogemos a Nami. ¿Entendido?-terminó de explicar Usopp. Chopper le miró un rato.
-Entonces como un cuento de hadas ¿no? Hay que rescatar a la princesa en apuros.-dijo, convencido.
Luffy lo miró y sonrió. Nami era como una princesa. Al menos él creía eso.
-Solo necesitamos un Príncipe Encantador.-volvió a hablar Chopper.
-¡Ese soy yo!-exclamó Usopp- Yo soy perfecto para serlo.
-¡Pero no vale!-prontestó Luffy- Tu ya haces del experto sobre el fantasma. Yo me pido príncipe.
-Estaaaa bieeen, pero con una condición-dijo Usopp-Tu vas delante.
Hasta este momento, creo que ninguno de los tres había pensado seriamente el moverse por un barco a la luz de una lamparita en medio de la noche de Halloween. Digo creo porque tan pronto estaban contentos con la nueva aventura, tan pronto empalidecieron y quisieron morir.
Comiéndose su orgullo, y el pastelito que Usopp le había dado para que fuera adelante, fue andando con la lamparita por el barco, seguido muy de cerca de Usopp y Chopper, aunque ahora iba más contento, todo hay que decirlo.
Fue cuando Luffy se dio la vuelta y preguntó que a dónde iban.
-¡Pues a donde vamos a ir! Vamos a… A… Bueno, vamos adelante-dijo Usopp.
Chopper miró adelante (al punto difuso donde había señalado Usopp) y se sorprendió al ver un pequeño haz de luz. Así lo dijo, y Luffy contento, se precipitó todo lo rápido que pudo hacia la luz.
-Es la habitación de Nami-dijo en voz alta a nadie en concreto.
-Pues claro-dijo Usopp, asintiendo- seguro que el fantasma la ha convertido en su esclava y quiere aparentar que es la Nami de siempre.
Luffy asintió a su vez y abrió el pomo de la puerta, adentrándose en la habitación que estaba totalmente iluminada.
Un tembloroso Chopper se agarró a la pierna de Luffy que no podía andar con total libertad, y Usopp, también temblando de pies a cabeza, agarró a Luffy por el brazo.
Nami, por su parte, se había asustado muchísimo al oír que alguien había entrado en la habitación. Entonces, quiso levantarse y afrontar sus miedos. Pero el resultado fue un golpe tremendo en la cabeza que la dejó tirada en el suelo. Inconsciente.
Chopper soltó un pequeño alarido, pero Luffy no se acobardó: Nami estaba en peligro, y ningún estúpido fantasma le iba arrebatar a su navegante.
Se deshizo de Usopp, que se agarró a Chopper en cuanto pudo, y se adelantó hasta la mesa. Allí un desmayada Nami le esperaba, con un chichón en la cabeza importante.
-¡El fantasma se ha ido chicos! ¡Ha liberado a Nami!-gritó Luffy eufórico, intentando levantar a Nami.
Usopp reaccionó en seguida y declaró que se había ido en cuanto les había visto, y Chopper respiró aliviado (o por primera vez desde que Usopp había dicho fantasma en aquella fatídica noche).
-¿Pero por qué Nami está dormida?-preguntó Chopper tomándole el pulso.
Expertamente, Usopp contestó que el trato con fantasmas dejaba agotados a sus víctimas y que, como en los cuentos de hadas, un príncipe debía darle un beso para despertarla.
Luffy, arrugó la nariz, y miró a Nami. ¿Un beso? Pero, ¿eso de verdad funcionaba?
Chopper le animó moviendo sus patitas, y Luffy, respirando hondo se acercó a Nami.
Cuando sus labios entraron en contacto todo (al menos para Luffy) se volvió un poco raro. Primero notó que los labios de Nami eran muy cálidos y finos. Luego notó que su corazón empezaba acelerarse. Por último, los ojos de Nami se abrieron de par en par.
¡SOY MALVADA!
Pero me gusta.
Bueno, tampoco es que esté muy bien, espero que les guste, porque sinceramente, hago lo que puedo (tengo Selectividad dentro de poco!)
Nos vemos, rakel7Rk
