Capítulo 1

-¿Ume terminaste de hacer el bolso?- Pregunto Shu a su novia entrando a la sala.

-Si… ¿Estás seguro que a tu hermano no le importa que vayamos? Después de todo le avisaste a último momento.-

Pronuncio la castaña amarrando su cabello en un rodete todo desprolijo parada en medio de la sala con unos Jean desgastados rotos en las rodillas una musculosa blanca pegada a su cuerpo y unos tenis blancos.

-Es mi casa también.- Pronuncio el rubio acercándose a ella

-Si pero, tal vez le molesta mi presencia.-

La tomo tras su espalda abrazándola por la cintura, se inclinó un poco hasta su cuello. Y hablo dando pequeños y castos besos.

-¿es por lo que te dije de su personalidad? Reiji puede ser muy obsesivo y controlador pero, es amable, si, es algo asqueroso y serio pero ya verás que tiene sentido del humor…en el fondo.

Ella sonrió por lo bajo y giro apenas su cabeza para besar sus labios. Era mucho más baja que el por lo que tenía que mantenerse en puntillas para poder mantener aquel beso. El delineo la comisura de sus labios con la lengua pidiéndole entrada lo cual ella concedió. Sus lenguas se vieron envueltas, jugando una en la boca del otro. Paso su mano por su plano vientre y la levanto hasta acunar uno de sus pechos.

-Shu…tenemos que terminar de ordenar…. Nos vamos en unas horas.-

-Que aburrida. Está bien. Pero cuando nos instalemos en la casa… no te salvaras.-

-Sabes que tengo razón por eso me soltaste.- Hablo con diversión viendo al rubio reírse haciéndose el desentendido. –ya quiero conocer a tu hermano, en verdad no te puedo creer lo que me cuentas de el… bueno son tan distintos.

-¿Qué quieres decir?-

-Ya sabes, dices que él es muy "ordenado, pulcro, refinado" y bueno tu….- Echo un vistazo a su alrededor viendo todo el desastre que se encontraba en el departamento.- Eres Shu.-

-Que seamos hermanos no quiere decir que seamos la misma persona.-

Ume quedo analizando lo último que Shu dijo antes de salir de la sala. Había escuchado mucho acerca del hermano menor de él, lo había visto un par de veces en una que otra foto pero jamás en persona. Lo único que sabía de él era que tenía una increíble manía por el control, no le gustaba el desorden y mucho menos los malos modales. Bueno eso no le preocupaba, a ella tampoco le gustaba el desorden, en cuanto a los modales ella siempre era muy educada, menos cuando algo la hacía enojar, pero solo tenía que ser muy fuerte para que insultara gravemente a alguien. Se sentía cada vez más nerviosa por ir a esa casa. No entendía el porqué, la única persona que se encontraba viviendo allí era su hermano ya que sus padres vivían en España.

Tal vez sea porque ella no tenía una familia. Sus padres habían fallecido cuando era solo una niña. Vivió con su única tía, hermana de la madre, una arpía sacada de los cuentos de terror, estuvo en ese infierno hasta que cumplió los 18 y entro en la universidad. Ella siempre fue la mejor de su clase y por eso gano una beca en la mejor universidad del país.

Lo único bueno que había hecho su tía por ella había sido mandarla a la escuela y eso solo para sacársela de encima por un rato. Estaba a punto de terminar su carrera solo le faltaba un año para recibirse de abogada. Fue entonces cuando conoció a Shu Sakamaki. Llevaba seis meses de noviazgo con él. Era muy bueno con ella, aunque podía ponerse de los pelos cuando algo le salía mal o si lo molestaba mucho con preguntas y demás. Shu era como un enigma para ella, había días que se sentía como la mujer más afortunada del mundo y otros en los que pensaba que diablos hacia a su lado.

Él trabajaba para una empresa de inversionistas, viajaba cada tanto a distintos países para cerrar tratos y demás. Muy flojo, no le gustaba andar mucho y casi siempre lo encontraba durmiendo. No entendía como era tan responsable con su trabajo. Era cuatro años mayor que ella. Pero había días que se comportaba como un adolecente en plena edad del pavo.

Ambos estaban de vacaciones y Shu le propuso ir a su casa de origen para quedarse alli durante estas. Realmente eso la había tomado por sorpresa, él siempre hablaba de su hermano y de sus padres pero jamás le había pedido o dicho que tenía intenciones de que los conozca. Su relación era tremendamente rara y anormal. Durante todo el tiempo juntos Shu le habría dicho unas diez veces en total que la quería, no era muy demostrativo en tema de sentimientos. Él era más del tipo "te demuestro lo que siento por ti en la cama". Ella lo quería mucho pero en el fondo realmente no sabía porque estaba con él. Y eso la hacía sentir despreciable. No podía aclarar sus sentimientos y jamás se había atrevido a preguntarle a él que era lo que quería. No quería presionarlo, ya había estado sola durante mucho tiempo hasta que lo conoció, y le estaba agradecida por eso.

Termino de arreglar el desordenado living de su desprolijo novio y se masajeo el hombro derecho, estaba exhausta, quería tomar una ducha y dormir. Shu le había avisado que viajarían el día anterior y había tenido que hacer todo a las apuradas. Prácticamente no había pegado un ojo en toda la noche.

Se encamino hacia el baño y abrió la llave de la ducha. Toco el agua, estaba fría, prácticamente congelada pero era ideal para relajar los músculos y despertarse un poco.

Se deshizo de la ropa y entro en la regadera. Dejo que el agua le cayera de lleno en la cara, todavía estaba perdida en sus pensamientos y en los nervios de conocer a su ¿"Cuñado"? tenía miedo de hacer algo mal y que pensara que no era la mujer ideal para Shu. Después de todo ellos venían de una familia muy adinerada y bueno ella era, alguien común. Eso era otra de las cosas por las cuales no entendía porque Shu había decidido estar con ella.

Se giró lentamente bajo el agua y se llevó un susto del demonio al ver que aquel rubio estaba parado de brazos y piernas cruzadas en el umbral de la puerta, mirándola con una sonrisa dibujada hacia un costado.

-Maldición… ¿qué haces ahí en silencio quieres matarme de un susto? - se llevó una mano hacia el pecho como si tratase de tranquilizar a su exaltado corazón.

-Te miro…¿acaso no puedo?- Se fue acercando a ella depredadoramente.

-Shu… ya te dije que no…-

Apago su sonido de voz cuando el la tomo en un abrazo y la atrajo a su cuerpo.

-Ya no me interesa… no es necesario llegar puntual.-

La beso con fervor, el hecho de verla así, completamente desnuda hacia que su piel se erizara, quería poseerla bajo el agua. Ella era algo hermoso, la piel tan suave, el cabello totalmente empapado, lo excitaba demasiado.

Bajo una de sus manos hasta su entrepierna y separo sus labios vaginales tocando con desesperación su clítoris. Arqueo su espalda apegándose más a él al sentir sus dedos jugar en su intimidad.

-Shu… te estas mojando.- Pronuncio ya que el se había metido bajo el agua con ella sin sacarse la ropa.

-No tanto como tu linda.-

Saco su dedo de su interior y lo chupo por completo. Se desprendió de su ropa rápidamente dejando a relucir su pene totalmente rígido frente a ella.

-Lámelo.- ordeno en un gruñido.

Ella se puso de rodillas ante él y llevo su boca hasta su polla. Beso su punta y paso la lengua formando círculos, abrió la boca y lo metio hasta la mitad para luego retraerse y volver a chupar. El enrosco su mano en los cabellos de ella e hizo presión hundiéndose más.

-Mételo todo Ume… quiero que lo chupes duramente hasta que me corra en tu linda y caliente boca.-

Hundió su miembro hasta el fondo, volvió a sacarlo y a meterlo. Regreso hacia la punta donde chupo con más fuerza y lo enterró nuevamente hasta lo más profundo de su garganta.

-ah…si linda… un poco más.- Tiro con más fuerza de su cabello y la impulsaba para meterse más adentro. Un chorro caliente hizo contacto con las paredes de su boca, ella lo trago y siguió succionando hasta que su boca se llenó por completo de su líquido caliente.

-No sabes cómo me gusta que hagas esto. La beso en la frente y se dio la vuelta para tomar el shampoo.- termina de bañarte, nos vamos en un rato.-

Ella quedo como impactada, creía que la cosa iba a seguir, pero el simplemente corto por lo sano todo, solo quería que se lo mamara y nada más. Un poco enfadada tomo el shampoo que este le brindaba, se dio media vuelta y término con lo que realmente era su propósito, Bañarse.

El viaje la estaba poniendo cada vez más nerviosa, el porqué, no lo sabía, todo se definía como esas frases que utilizan las mujeres cuando sospechan o dudan de algo "Intuición femenina". ¿Pero qué intuía? ¿Por qué estaba tan nerviosa? tal vez todas esas cosas que Shu le había dicho estaban dando vuelta por su cabeza, había días que pensaba que el exageraba pero y si realmente ese hombre era tan asi, y que tal si ella hacia algo mal y el se enfurecía y… ¿Qué diablos estaba pensando? Porque diablos ya le estaba temiendo a alguien que no conocía? En todo caso, ella era novia de Shu, y si a él le caía mal su personalidad, pues que le den, a ella no le debía importar eso.

Respiro hondo y trato de relajarse un poco. Sin embargo no podía, Dios quería saltar por la ventana y salir corriendo. Sentía presión en el pecho. Y la misma pregunta daba vueltas por su cabeza ¿Por qué carajo estaba tan nerviosa?

El motor del auto se detuvo y sintió la mano de su novio tomar la suya.

-Llegamos,.- dijo desabrochándose el cinturón y sacando las llaves.

Respiro hondo y abrió la puerta del auto, se clavó de golpe al bajar de este y ver esa gigantesca mansión delante suyo… mierda era una jodida mansión. Sabía que Shu era adinerado pero jamás que tuviera una mansión. Él siempre hablaba de su hogar, su casa jamás dijo MANSION… Y ahora lo comprendía, era por esa razón por la cual estaba tan nerviosa. Ella lo mucho que había tenido era un pequeño departamento en el centro de nueva york y diablos que le había costado tanto conseguir eso. Y ahora estaban ahí, frente a una gigantesca mansión en las afueras de los ángeles. Y sus peores miedos se hicieron realidad, el hermano de Shu jamás la miraría como la candidata perfecta para su hermano.

-No me dijiste que vivías en,… aquí.- Hablo perturbada hacia el rubio.

-¿Que tiene?-´

-¿Qué tiene?, es una jodida mansión Shu, sabía que tenías dinero pero...¿Una mansión?

El rubio rio por lo bajo.

-Linda, era la casa de mis padres, cuando se fueron a Madrid la casa quedo para nosotros, yo me mude a Nueva York y bueno quedo para Reiji.

-Deja de decirle casa.- Hablo con nervios y desesperación.

-Hey, nada cambia, es solo una ca…- ella lo miro arqueando una ceja.- una mansión. Nada más. Deja de perseguirte con eso, ven mandare a los empleados a buscar las maletas.-

¿Empleados? Mierda eso la hacía ponerse más incómoda, estaba saliendo con una estrella de Hollywood y ella no lo sabía? Aunque en ese momento cayo en la cuenta de que casi no sabía nada de Shu. A diferencia de él, ella era más abierta en cambio por otro lado él hablaba poco y nada de su vida, solo se limitaba a contar sobre su familia y nada más. Y Cuando le tocaba tema sobre sus antiguas relaciones el solo contestaba que tenía sueño y que estaba cansado y se dormía. Y eso era todo, era el momento en el cual ella se daba cuenta de que no debía seguir preguntando.

Se acercaron más a la puerta de entrada y su corazón estaba a punto de salirse del pecho. De pronto la gran puerta se abrió y un muchacho alto, flaco, de cabellos negros perfectamente peinados, con un elegante porte se paró delante de ellos, llevaba un traje de apariencia costosa, lentes que cubrían sus orbes rojos que al verlos le parecieron hermosos.

-Era hora.- Pronuncio con una voz que destellaba seguridad absoluta.

-Acaso me extrañaste tanto hermano.-

¡Mierda ese era el hermano de Shu! Ume lo analizo mientras se abrazaba con Shu, no podía creer que ese hombre frente a ella era el hermano de su novio, había mucha diferencia entre uno y el otro. Shu estaba vestido con unos jeans y una campera de algodón y unas zapatillas costosas pero deportivas, y el pelinegro parecía todo un empresario.

-Ella es Ume, la chica de que te hable.-

Sus orbes azules se clavaron en los rojos de él. Por un instante todo fue silencio, ella le sonrió cálidamente sin demostrar lo nerviosa que estaba, sin embargo él se quedó petrificado viéndola muy seriamente, sus miedos se hicieron realidad, ese hombre se había dado cuenta de que ella no pertenecía a esa clase social.

Movió apenas sus pupilas analizándola de arriba abajo. Clavo su mirada en aquella boca carnosa que dibujaba una tímida sonrisa, y mil cosas se le cruzaron por la cabeza, esa chica era hermosa. Estaba notando lo incomoda que se sentía ante su reacción así que no tardo en volver en sí.

-Un placer Ume, soy Reiji. – Hablo con seriedad y educación como era su costumbre.

Le extendió la mano en forma de saludo y ella le correspondió. Al sentir su contacto sintió un revuelco en su entrepierna, rápidamente soltó su mano y se volvió a su hermano.

Ella quedo impactada ante esa reacción, se sintió despreciada, como si a él le hubiese dado asco tocar su mano. Trato de pensar en otra cosa, de llevar su mente lejos de ahí ya que si se ponía a analizar más lo que había pasado, las lágrimas no tardarían en caer.

-Pasen, Le diré a Ester que vaya por sus cosas.-

Hizo una señal con la mano para que entrasen en la casa quedándose a un lado de la puerta. Shu tomo la mano de Ume quien paso por al lado del pelinegro prácticamente rozándolo. Pudo sentir el olor a su perfume, era exquisito, muy varonil, muy de hombre.

Una vez entraron él se apresuró a seguirlos por detrás tomando imagen perfecta del trasero de su cuñada, el vestido que llevaba hacia un pequeño vaivén y se entremetía entre su entrepierna, la continuo mirando hasta que la pareja llego hasta el sofá más cercano y se sentaron uno al lado del otro, el rubio paso un brazo por detrás de su cuello y la atrajo más hacia él. Camino hacia ellos y se sentó quedando enfrente. Se cruzó de piernas y acomodo sus lentes.

-¿Y…Por cuánto tiempo se quedaran?-

-Hasta que nos eches.- Contesto su hermano con una media sonrisa.

-Sera difícil que eso pase.- hablo clavando nuevamente sus orbes en la joven castaña. Y muy sutilmente bajo su mirada inspeccionando sus piernas, eran condenadamente sensuales. Se volvió a su hermano y vio que lo estaba mirando fijamente.

-¿linda quieres ver tu habitación? No has dormido nada y tal vez quieras descansar-

-Hm, recién llegamos y no quiero que crea que soy grosera o…-

-Para nada creeré eso.- contesto el pelinegro sin sacarle los ojos de encima.- ven te mostrare donde te quedaras.

-¿no me quedare contigo?.- pregunto mirando hacia su novio que no dejaba de observar divertido a su hermano.

-No linda, es mejor que puedas tener tu propia habitación y que te sientas cómoda, de todas formas no dormirás sola, a la noche te quedaras conmigo.-

La cara de Ume se tornó roja.

-Ven te mostrare donde es tu habitación, si el posesivo de tu novio me deja.- Hablo con sarcasmo.

-Te dejo.- le respondió el.

Ambos subieron por las escaleras y ella lo siguió caminando rectamente sin pronunciar sonido alguno. La tensión era desesperante, el ni siquiera le hablaba o la miraba.

-Aquí es.- dijo abriendo una gran puerta de madera.

Sus ojos se abrieron como plato al ver que sus maletas ya estaban alli ¿en que momento? Pensó.

-La habitación de Shu es aquella, aunque dudo que no te la haga conocer.- Las mejillas de la chica ardieron ante sus palabras.- Y aquella es mi habitación… eres bienvenida si necesitas algo.- eso ultimo no sonó como un cumplido pero movió su cabeza para no pensar estupideces, era obvio que el la odiaba.

Se quedó mirándola por un buen rato, con esa mirada penetrante y seria que hacía que a ella le tiemblen las piernas.

-G..gracias.- Hablo con un tono ahogado.

-ponte cómoda, te hare saber cuándo este la cena.-

Cerró la puerta y ella soltó un gran suspiro, ¿Por qué Shu no estaba con ella? ¿Por qué mando a su hermano? Está bien, él era quien vivía allí, pero vamos ¿No podía levantar el culo del sofá y acompañarlos? Era sumamente flojo y desconsiderado. Se dejó caer en la cama y se relajó al sentir la suave esponja bajo su agotado cuerpo.

Ese joven la odiaba, y solo se mostró tan formal por su hermano. En eso le daba la razón a Shu, su hermano era muy educado, pero para nada sutil a la hora de fingir cuando alguien le caía mal.

Bajo las escaleras y se volvió a sentar frente a su hermano que lo miraba totalmente divertido.

-Con ella no.- fue lo primero que salió de su boca, los orbes rojos se clavaron en los azules.

-¿Qué quieres decir?- pregunto fingiendo no entender.

El rubio sonrió con diversión.

-A ella no te la follas Reiji.-

-¿Quién dijo que me la quería follar?-

-Tus ojos cuando no dejabas de verle el culo, y las tetas.-

El pelinegro sonrió con sostificacion.

-¿Qué tiene de diferente esta chica?- pregunto desafiándolo.

-No lo sé, pero no quiero que la toques, no quiero que nadie la toque.-

-¿Acaso estás enamorado?-

-No hables pendejadas Reiji, yo no me enamoro, pero ella tiene que ser solo mía. Tómalo como quieras, pero no te la comparto.-

-De acuerdo, pensé que la traías para divertirnos un poco.-

-No, lo siento.-

-Bien, entonces, nada de pensamientos obscenos hacia ella.-

-Me alegra que lo hayas entendido.-

Quedo mirando a su hermano mayor, cada uno de ellos tenía gustos distintos, pero varias veces, que varias, muchas veces habían compartido a las mujeres con las que se acostaban. Era una forma de diversión que ellos tenían a la hora de follar. Nunca les intereso el negar a una mujer, para ellos joderlas en una noche no era más que un entretenimiento.

Cuando vio a Ume solo podía imaginar las miles de cosas que le haría, pero ahora eso se había ido a la mierda ya que su hermano no la había traído para eso. Aunque se tendría que haber dado cuenta al verla que ella no era esa clase de mujer. Ella se veía tímida y dulce como un bebe. Con recelo borro todos esos pensamientos pervertidos de su cabeza. Su hermano ya había hablado y él no podía poseerla.

Pese a los gustos que compartían, el respetaría su decisión. Después de todo él tenía con quien divertirse si lo quería.

Los tres estaban sentados en la mesa terminando de cenar.

-Ume, Shu me conto que estabas estudiando abogacía.-

Hablo tomándola por sorpresa. Ella lo miro sorprendida, no esperaba que él le hablara.

-Ehm, si me falta un año.-

-Que bien. Sería bueno tener una abogada en la familia.-

Ella se sonrojo ante eso. ¿Estaba hablando de un futuro? ¿Ella seguiría con Shu un año más? Con el jamás hablaba de esas cosas, nunca. Ella tampoco se había puesto a pensar en un futuro con él. Y ahora que lo pensaba eso sonaba extraño. Todas las mujeres sueñan con un futuro con sus novios, ¿Por qué ella no?

-Sabes que sería bueno.-espeto el rubio.- que terminaras de comer tu comida.-

Ella cerro los ojos con dolor, al parecer a el tampoco le importaba mucho la idea de estar en un futuro con ella. El pelinegro se dio cuenta de la reacción de la chica y una punzada de culpa se instaló en su vientre.

-Lo siento Ume si te incomodo mi comentario-

¿Qué carajo? ¿Él se estaba disculpando con ella? Eso más que punzada fue un puñetazo en su vientre. El jamás pedía disculpas a nadie. Pero el verla así le hizo sentir remordimiento, su hermano era un estúpido, tendría que haber analizado más, hubiera dado una mejor respuesta después de todo era una mujer y a las mujeres les gusta pensar un futuro con sus parejas y esas mierdas.

-Está bien, no te preocupes.- Hablo con una dulce voz, que hizo que la sangre se le congelara, carraspeo su garganta y volvió a su mirada a lo que quedaba de su cena.

Los minutos finales de la cena trascurrieron en un silencio totalmente incomodo hasta que decidieron levantarse.

Shu tomo de la mano a Ume y la dirigió a su habitación, mientras que Reiji se fue a la suya y se dejó caer en la cama. Se quitó los lentes y los dejo a un lado sobre una mesa de luz. Llevo un brazo hacia atrás, usándolo como almohada, y se hundió en sus pensamientos.

¿Para qué diablos trajo Shu a esa chica a la casa? El jamás traía mujeres a la casa, al menos que no sea para compartirlas. Pero había sido muy claro cuando dijo que con ella no. Pensó que realmente se había enamorado de ella, pero después de la estúpida respuesta que dio en la cena supo que no. ¿Entonces para que la había traído? ¿Qué se traía entre mano? Si algo sabia de su hermano es que no daba paso sin calcular una jugada.

Resoplo fuertemente, a el que carajo le importaba. Eran asuntos de ellos dos. Pero nuevamente se le vino la imagen de ella, cuando vio sus piernas y sus pechos. Se llevó una mano a la cara frotándose con fuerza.

-Mierda, Ella es jodidamente sexy.- Hablo entre dientes. – Bien basta, ella es intocable.- se mordio el labio inferior.- ella es intocable.-

¿Ella es intocable? Enserio había dicho esas palabras? ¿Desde cuándo a él se le imponía un límite?

Hizo un chasquido con la lengua y se volteo quedando de perfil en la cama, cerro sus ojos y sin darse cuenta se quedó completamente dormido.

Se removió en la cama sintiendo el abrazo posesivo de Shu, sentía su garganta reseca y la urgente necesidad de beber algo. Movió el brazo de este con mucho cuidado para no despertarlo, y se levantó de la cama con sigilo. Miro el reloj que estaba apoyado en la mesa de luz 3.10 am. Soltó un bufido y se encamino hacia la puerta. Llevaba un camisón bastante corto de color crema con unas pequeñas tiras que cruzaban sus hombros, se miró detenidamente dudando de si bajar o no vestida así. Pero luego recordó la hora así que sin más preámbulos se aventuró a la cocina. Necesitaba beber algo fresco.

Al llegar alli abrió a heladera y tomo una botella de agua. Busco por los alrededores un vaso pero no veía ninguno.

A la mierda si no encontraba un vaso en esa estantería de arriba tomaría agua del pico de la botella.

Se puso de puntillas de pie y tiro de la puerta de la alacena que se encontraba por encima de su cabeza. Diviso los vasos de cristal y se encontraban jodidamente alto. Maldijo ser tan pequeña. Busco un banco que estaba alrededor de la mesa y lo arrastro procurando no hacer ruido, se subio en este y tomo el vaso.

Al darse vuelta para bajar diviso a Reiji parado muy cerca de ella mirándola sin parpadear, se llevó un susto de aquellos tambaleándose hacia un lado, perdiendo total equilibro resbalo de la silla, en ese momento él se apresuró hacia ella y la tomo en sus brazos antes de que tocara el suelo.

Abrió los ojos uno por uno y se encontró con la mirada fría del pelinegro. No llevaba sus lentes y sus ojos rojos se veían a la perfección. Ella quedo hechizada por esa mirada y el al parecer por los suyos. Se quedaron así durante varios segundos hasta que el apretó inconscientemente el agarre que mantenía en su cintura, Ella dejo escapar un suspiro y la soltó inmediatamente.

-Eres una descuidada.- La reprendió dejándola anonadada.

-L..lo siento es que tenía sed y me asustaste.-

-¿acaso me culpas por tu descuido?-

¿Qué demonios? El estaba ahí parado como un maldito espectro y ahora la culpa a ella.

-No, no hacia eso, te pido disculpas nuevamente.- soltó con aires fríos, si de algo no tenía ganas era de discutir con ese idiota.

Se dio la vuelta y se disponía a marcharse hasta que la voz de el la hizo detener.

-No olvides tu agua.- hablo con desprecio

Ella cerro los ojos con frustración y paso rápidamente por enfrente de el, tomo el agua la sirvió en ese jodido vaso y se encamino hacia la salida.

-No guardaste el agua en la heladera.- La reprendió nuevamente.

Abrió sus ojos y apretó su mandíbula con furia ¿ENSERIO? Ese tipo debería estar bromeando. Luego lo recordó "Obsesivo por el orden" Con una sonrisa falsa volvió por la botella y la metio en la nevera.

-¿Feliz?.- Se dio un sopapo a ella misma por lo que había dicho. No no no esto se estaba saliendo de control no había estado ni un dia y ya comenzaba la discordia con el hermano de su novio. El la miro casi quemándola con los ojos.

-Muy feliz, gracias.- respondió el.

Ella tomo camino hacia la salida pero el la tomo del brazo y la jalo hacia su cuerpo. Se estremeció al sentirlo tan cerca. Diablos estaban muy cerca su boca estaba prácticamente pegada a la de ella.

-No sé si Shu te lo dijo, pero no me gusta me hablen de mala forma.-

-Lo se… y lo siento.-

-Asi me gusta.-

Ella lo miro con ira, no quería traerles problemas a Shu, por eso solo estaba tornando todo esto a lo más apaciguado que podía.

-Y no me mires así nunca más…- La soltó dándole un pequeño empujón. Ella salió disparando de allí y él se sintió terrible.

Él no estaba enojado, sabía perfectamente que había sido el culpable de que ella cayera de la silla, se había quedado como idiota mirando sus piernas perfectas y rogando porque ese vestido se levantara más para ver lo que más quería. Lo del agua había sido solo una excusa para poder sentir su aroma. Pero luego esa mirada cargada de ira que le brindo, quería sentarla en la mesada abrirles las piernas y follarla duramente.

¿Qué carajo tenía esa chica? ¿Acaso era porque su hermano le dijo que no? No no era eso… el sabía perfectamente que no era eso. ¿Pero entonces qué? ¿Qué era lo que le estaba sucediendo? *******

Prácticamente corrió hasta la habitación y cerró la puerta. Su corazón no paraba de latir, no por miedo, ella no tenía miedo, pero la forma en que el la había mirado, en la forma que había hablado. ¿Qué hacía parado detrás de ella en silencio? ¿Qué quería? Recordó cuando el la atrapo en brazos y vio sus ojos. Una punzada se instaló en su parte baja. ¿Qué mierda? El la odiaba…

¿PERO QUE ESTABA DICIENDO? ELLA ERA LA NOVIA DE SU HERMANO.

Paso su mano por la cara tratando de despejar todos esos estúpidos pensamientos. Entonces revivió el momento que estuvieron tan cerca, y hablo a milésimos de su boca.

Su respiración se agito y trato de calmarse. Miro hacia la cama y vio a Shu durmiendo plácidamente. Y una pregunta se hizo en su mente.

¿Qué era lo que le estaba sucediendo?