Hola a todos, volvió la muerta XD vagar por el mundo de los espíritus es muy inspirador XD. Nah la verdad es que había estado corta de inspiración pero hace poco comencé de nuevo mis clases con las niñas pequeñas y la inspiración volvió como un baldado de agua, asi que aquí les dejo el segundo capítulo de esta historia
Espero que igual les guste.
Al día siguiente Envidia vuelve a la carga y va a la guardería. No quería perder contra el idiota de codicia ni contra el "king". Se acerca a la guardería con mucha flojera y sin ánimos de trabajar. Entra lentamente al lugar.
-Hola mocosas – intenta ser cortés saludándolas
-Buenos días maestra palmera- Le dice de nuevo Sofía
-no me digas así mocosa- le riñe muy enfadado
-no nos digas mocosas entonces- le dice la niña increíble que tenga 5 años, ojos en blanco de envidia
- Bueno se supone que debo estar cuatro horas con ustedes mientras les enseño a "desarrollar sus habilidades cognitivas"- Dice en tono burlón – así que a cada una le entregaré una hoja para que dibujen lo que se les entra en gana- toma un block que hay en una cómoda y comienza a arrancar las hojas un poco bestia así que algunas se rasgan
-pero maestra palmera no podemos dibujar con esta hoja rota- le dice tiernamente Luciana
-no puedo dibujar con la hoja rota- repite envidia con voz infantil- Pues te aguantas, no veo porque no se pueda cuanto tienes todo este espacio, hay que guardar las hojas- y mira que muy malo y todo pero se preocupa por el medio ambiente
-Usen los colores que quieran y hagan sus dibujos como quieran- les dice y cuando termina de repartir piensa que puede descansar, pero olvida que se será como ayer.
-Maestra palmera Nicol no me quiere dar mi borrador- le dice una pequeña
-pues pelea por el – le dice envidia
-maestra palmera Juanita no me quiere prestar el lápiz- le dice otra
-ay tómalo sin su permiso
- maestra palmera, Susana me está pegando- le dice otra al borde de las lagrimas
-defiéndete sé fuerte- le grita alzando una mano
Cinco minutos después todo el salón era un completo desastre.
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA CALLENSE PIOJOSAS- Grita el chico al borde del desespero, es tal el grito que algunas comienzan a llorar.
-YA NO LLOren –baja el tono porque igual esto no le conviene- deben aprender a resolver sus problemas solas
Todas "la" miran con cara de cordero degollado y el replica – Está bien buscaré algo…
Luego de inspeccionar cada cajón de la maestra incapacitada encuentra en una cómoda un balde de colores
-miren mocosas aquí hay colores todas pueden usarlos si no tienen lápiz pues dibujen con ellos- los deja en una mesita. Luego de esto hubo un poco más de calma solo algunas niñas hablando y todas las que le pedían que afilaran sus colores. Luego de que acabaran sus dibujos todas las niñas se lo mostraban orgullosas pero el solo podía ver unos mamarrachos peores que los de acero así que se inventó algo más ya que tenía bastante tiempo. Cada una debía explicar su dibujo y le salieron cositas así:
-Bien explícame tu dibujo- no podría estar menos interesado
-esta es la princesa del aire, esta del agua, esta de los dulces… y así con todas las chicas que habían en los dibujos
-y estos quienes son?- pregunta envidia al notar que no los menciona
-aa esos son hombres, los hombres nunca hacen nada
la cara de poker de envy fue genial, llama a la siguiente
-bien explica el tuyo
-esto es una guitarra, rockera, una batería rockera, una niña rockera y una cucaracha rockera- dice la niña muy muy emocionada y luego replica
-yo voy a ser una rockeraaaa!
Envidia mira el dibujo y mira a la niña y luego el dibujo… la cucaracha no le cuadra
asi se siguió la tarde hasta que llegaron a la chica mas timida y pequeñita del salón.
-vamos solo faltas tu eemmm valentine-
-soy sophia- dice con un hilillo de voz
-ok ok, bueno . solo ven- la niña se levanta y sale al frente muy asustada y se planta contra la pizarra, le tiende el dibujo a Envidia. –esas somos tu y nosotras- dice de nuevo con ese tono minúsculo de voz.
Algo cálido recorrió el cuerpo de envidia y no entendió que fue, justo cuando se estaba planteando eso llegó la hora en que las niñas se iban.
