Quizá hay que tener cuidado con lo que deseas.
Will en serio quería hacerle caso a su auto proclamado hermano mayor; pero cuando sintió que en medio de la multitud alguien ponía la mano sobre su hombro; tuvo que detenerse. El instinto de lucha o huida era inexistente en el pequeño Alion; ya que Bill siempre lo defendía, en lugar de correr o luchar él tan solo se paralizaba como una víctima. Por eso es que nunca corre antes de que las trampas en el bosque se activen, y el resto es historia.
El deseó conocer más a Dipper, cierto? Ahora dicho castaño estaba detrás de él, tomando su hombro y Will ni podía girar para ver de quien se trataba.
-William.
Y con eso se identificó, una voz suave y frígida pero calmada; el mencionado pudo girar su rostro para verlo.
-Acompañame.
Eso fue todo, la mano en el hombro del joven bajo para sostener su brazo y guiarlo (arrastrarlo) en dirección contraria a la que se dirigía hace segundos.
Will no pudo evitar hacer una mueca un poco avergonzada; literalmente lo arrastraban como a un muñeco de trapo por los infestadas calles, y a pesar de nadie les prestaba atención y del hecho de que esta no es la primera (ni será la última) vez que lo arrastraban; era vergonzoso. Él y Bill tenían la misma cara, por todos los cielos! Y no podía mostrar espinazo. En los más recónditos sueños de Will él se decía con ánimo que podía ser duro si quisiera; pero la oportunidad aún no surge... No quería ser duro con Dipper, aunque dicho joven sea duro con él... Pero así es él con todos, de ahí ha de venir la curiosidad por saber si tiene un lado suave. Finalmente, Will logró formular algunas palabras mientras avanzaban rápidamente; algo en el caminar recto de Dipper lo hacía prácticamente correr a pesar de dar la impresión de que caminaba calmadamente.
-J-Joven Gleeful... A dónde vamos...?
Porque la dirección a la que se dirigían, y que es reconocida, no da buena espina en lo absoluto. Es más, la pregunta es más para captar la atención de Dipper que para saber. Y claro, el castaño no respondió, sin embargo y sin mirar atrás, dijo algo más al respecto.
-No me llames así. Suenas como mis torpes criados.
Y Will se mordió la lengua. Fuerte. Muy fuerte. Aunque el tono de Dipper no era uno de enojo o indignación o molestia... Era calmado, y su agarre en el brazo del menor era suave pero firme. No mucho después llegaron a donde William adivinó se dirigían (adivinar? Ha! Era más que obvio!): la mansión Gleeful. De tres pisos, enorme jardín con tantas flores y siendo atendido por tantos criados y sirvientas que era casi ridículo. Siempre que Will pasaba en frente, no podía evitar verla con ojos grandes e iluminados. Una que otra vez veía a Dipper sentado junto a una ventana del segundo piso; leyendo con una taza de té o café (o veneno, según Bill) y quizá era una ilusión óptica; una insistente e incesante ilusión óptica pero cada vez que Will lo veía y el castaño le devolvía la mirada; parecía que le enviara un calmado saludo desde lo alto.
Se dirigieron a través del camino en el jardín que daba hasta la lujosa puerta principal, y cada vez Will sentía más y más que no debía estar ahí. Bill le decía que ellos son quienes merecen una hermosa mansión porque se parten la espalda; uno de los dos más que el otro, y aunque William solo podía asentir seguía sintiendo que quizá ellos simplemente no combinaban con el lugar. Por eso se le hacía difícil pasar por el umbral de la puerta aunque Dipper lo estuviera arrastrando. Es decir, él fue hallado en el bosque! Solo en el bosque se sentía a gusto, el bosque es su mansión y también la de Bill. Ellos habían nacido para ser libres como criaturas salvajes, no enjaulados dentro de una costosa casa. Este sentimiento lo llevaba a entrar al bosque una y otra vez, y lo hacía sentirse mundano dentro de la bella casa de tapices azules y reliquias caras.
No quería sentirse así. Es un malestar de nervios y cosquilleos que hace que sus piernas tiemblen; esto se está poniendo un poco raro. Especialmente cuando Dipper no lo soltaba, y el rasguño en su brazo protestaba al querer zafarse de esa situación.
-Mmmm... Dipper...
Seamos honestos... Eso estaba lejos de ser una protesta y más una súplica tierna, venida de alguien con una voz suave, quien no ve el hecho de pelear como una opción factible. En respuesta, Dipper chasqueo la lengua y lo llevo a través del corredor, deteniéndose frente a una puerta específica entre todas las que habían una al lado de la otra; todas ellas iguales, por lo que era imposible saber exactamente hacia donde lo estaba llevando.
Una vez abierta, Will fue empujado dentro de la habitación, aunque no de forma brusca. Dipper finalmente soltó su brazo y cerró la puerta detrás de si; mientras el joven Alion observaba el cuarto. Este era... Simple, para una mansión tan compleja. Lo más resaltante era una pequeña biblioteca y un lujoso escritorio lleno de documentos, pero la voz del castaño captó su atención.
-Ese ridículo nombre es una farsa. Te he dicho que me llames Mason cuando no estoy en el escenario.
Will se mordió el labio (porque ya se había lastimado la lengua demasiado); si, ya habían tenido esa conversación antes. Cuando el tío de los gemelos asignaba cacerías a Bill, habían tenido más de "unos cuantos" encuentros, hasta el punto en el cual el joven Gleeful llegaba a admitir que el apodo "Dipper" (elegido por su gemela) era tan solo algo de espectáculo; y había fijado un punto en el que Will no es otro torpe idiota e iluso que cree en sus actos mágicos; no, William es un conocido. Eso fue lo que el Alion menor oyó que Mason le decía a su gemela. Para los demás ambos gemelos han de sonreír y saludar, pero si Will sabe de su molestia hacia el apodo; no hay problema con eso. Rápidamente el joven de azul asintió, y Mason ajustó sus gafas de forma estilizada.
-Bien. Ahora siéntate.
Si Will iba a protestar o añadir algo más, no le dio tiempo; ni bien pronunció la orden cuando ya había avanzado hacia el más pequeño, tomando sus hombros y empujándolo hasta una silla junto al escritorio, hasta que este estuvo sentado. Que pudo haber dicho o hecho Will al respecto? Siempre que Mason le decía que hiciera algo, en lugar de acatar inmediatamente siempre se sentía avergonzado y tenía tantas dudas y preguntas, las cuales no iba a articular (o al menos no de forma coherente) y que Mason obviamente no iba a responder.
Una vez que estuvo en la silla observó con duda como el castaño subía las mangas de su camisa de vestir negra, para luego sacar un pañuelo de su bolsillo y sostenerlo mientras tomaba una especie de botella en la mesa- un spray, Will reconoció, cuando rocío sus contenidos en el pañuelo. El pequeño dio un respingo involuntario cuando Mason tomo su brazo, y como lo había hecho antes con los suyos propios; subió la manga del suéter azul que llevaba puesto, revelando su enfermiza y pálida piel, casi como la de un fantasma si no fuera por las pequeñas y rosadas pecas aquí y allá. Le invadía un sentimiento de exposición el que Dipper- errrr, el joven amo Mason, se obligó a pensar- solo lo viera de esa forma, ojos azules detrás de finos lentes que queman cada punto que observan, como rayos láser. Esto si que es incómodo, sentía la calidez en sus mejillas hasta que el dolor lo hizo soltar un siseo que como propio, parecía venido de un gato bebé.
Mason había colocado el pañuelo sobre el rasguño que sus espadas habían hecho durante el show, ese spray... Desinfectante. Will lo había reconocido después de haber curado tantas veces a su hermano; gastos absurdos en medicina los cuales Bill reprocha, hasta darse cuenta de que estaría seis veces muerto de no ser por esas drogas y farmacéuticos que Will consigue por medios dudosos. Todo por el bien del rubio.
-Esto tomará un segundo.
La voz del castaño era calmada, no es como si viera el asunto con fría seriedad, en su lugar parecía que quisiera calmar a Will. Asegurarle que todo está bien, que no está poniéndole veneno o algo por el estilo.
Llamen a Will insulso, ingenuo, crédulo o alguna otra palabra empezada por 'in' pero esto lo hizo sentir mejor. Más tranquilo, aún expuestos pero no con el creciente sentimiento de inquietud. Como fue dicho, el dolor paso luego de unos segundos y el más pequeño pudo respirar, Mason removió el pañuelo y seguidamente puso una bendita médica sobre la herida; para así pues concluir con bajar nuevamente la manga del joven; como si nada hubiera pasado ahí en primer lugar.
Parpadeando repetidamente por lo rapidez del acto; Will inconscientemente llevo una mano al área de su brazo en que la bendita y la herida residen debajo de su suéter azul.
-Por qué...?
-Para que tu estúpido hermano deje de romper mis ventanas.
La respuesta fue tan firme como cortante, y la mirada azul océano se dirigió a la ventana de ese cuarto la cual estaba destrozada, cristales finos luciendo cortantes y afilados. Will sabía que cada vez que Bill se enojaba con los Gleeful, o quería expiar su frustración en general; simplemente lanzaba un flechazo a las ventanas de dicha mansión. Las de arriba, las de abajo, las del segundo piso, la del baño... Ninguna escapaba su ira. No sólo usaba flechas, también ballestas y peñascos y cualquier objeto de origen animal, vegetal, mineral o artificial; Stanford Gleeful nunca le cobraba por la terrible excusa de que... Bill es el cazador. Hay muchas cosas peligrosas rodeándolo, como un eminente aura de malicia y abuso de poder. Pero quién no abusa? Además, Will ya le había dicho que se detuviera... Cosa que no planeaba hacer, el hecho de que los inquilinos de la casa pudieran salir heridos no hace diferencia alguna, y el ver como Mason trató bruscamente al pequeño... Digamos que las ventanas recién reemplazadas no van a durar.
-Entiendo, pero...
Will jugó con sus pulgares, cabizbajo al sentir la mirada de Mason en él.
-No tenía porque hacer esto, solo fue un rasguño.
Y un rasguño es lo que fue, pero el ceño ligeramente fruncido, aunque frío de Mason parecía sugerir que él no lo veía así. Se honesto contigo mismo, William! La verdad es que aunque el joven azul pretendiera modestia, le había gustado el ser atendido... Fue vergonzoso, pero el sentir que alguien tan frío como Gleeful le daba importancia al hecho no es una sensación desagradable.
-Si, si tenía.
Insistió el de lentes, firme y cortante como es su estilo.
-Se suponía que el truco no debía lastimar ni en lo más mínimo, aunque sea un rasguño significa que falló miserablemente.
Explicó con cierta frustración, acomodando sus mangas.
-Tuviste suerte. Pudo haber sido mucho peor si no te hubieras quedado quieto como te dije.
Él cerro los ojos y removió sus lentes por un momento, no necesitaba ver a William para saber cada detalle de su expresión de horror; el poco color en su rostro drenado completamente y sus ojos azul cielo abiertos de par en par con un sentimiento de fatalidad. Si, le había advertido al pequeño Alion por su propio bien, el truco aún no estaba ensayado con carne viva y esas espadas clamaban sangre... Bueno, le había dicho específicamente que no lo arruinara, pero la severidad de sus palabras comunicaron lo serio de la situación. No iba a dejar que un movimiento en falso hiciera que la sangre reclamada fuera la de Will. Tal vez algún otro tonto del público, ellos estarían felices de sacrificarse por entretener a las masas, pero Will no.
Al abrir sus ojos y ajustar los lentes nuevamente, no pudo evitar que sus labios se curvaran en una mueca divertida al ver la exagerada y caricaturesca expresión de horror del pequeño, aún sentado parecía tener la intención de hacerse bolita al pensar en lo que pudo haber pasado.
-Pero saliste casi totalmente ileso. Parece que el azul es el color de suerte hoy.
Expresó el castaño con tono petulante, pero divertido a la vez. Estaba molestando a Will como muchos lo hacen, incluso su hermano Bill, hasta el punto de decir que es caperucito azul... Y esto causó que William reaccionara y cambiara su expresión a una ligeramente extrañada al ver que el usualmente serio Mason parecía estar jugando con él... A veces lo hacía, aunque Will no podía discernir si trataba de insultarlo y mirarlo hacia abajo; o si era un jugueteo sincero y sin intenciones de molestar. Una parte de él decía una cosa, otra tenía otra opinión... Y en fin sus quehaceres no le daban tiempo para pensar en ello. Pero al oír como nuevamente lo relacionaban con el color azul... No pudo evitar hacer un puchero que de alguna manera es más divertido que su expresión de terrible horror.
-Pero, joven amo Mason... Usted también se viste de azul.
Y señaló a la vestimenta del castaño. Usualmente conocía a Gleeful como el joven Amo Dipper; lo cual él corregía una y otra vez insistiendo que Will debe llamarlo Mason, y lo de amo viene del hecho que simplemente este pertenece a un estrato social más alto; muchos en el pueblo lo llaman amo por que ejercen algún tipo de servicio para la familia Gleeful. Will y Bill ofrecen la cacería, pero el respeto de Bill por los estratos sociales es nulo.
Por un momento Mason hizo un gesto de indignación, su rostro aún frío pero el leve tono de burla en su voz.
-Pero yo lo hago de manera estilizada, incluyendo otros tonos. No notas la diferencia?
-Nope.
Respondió de forma sincera, negando con la cabeza y desaliñando aun más su alborotado cabello oscuro, ese gesto tenía cierta inocencia y sinceridad que Mason no pudo sino... Sonreír.
-Ustedes los cazadores no tienen remedio.
Y era un tono de burla suave, y una pequeña sonrisa en su usualmente frío, pálido rostro; si, Mason Gleeful también puede sonreír. Y bromear con William Alion, no de formar altanera sino en luz de una conversación amigable.
Que creyeron? Que es tan serio y frío, que no puede tener amigos? Que no puede sonreír tranquilamente porque algún extraño accidente le congeló los nervios? No, nada de eso. A Mason no le gustaba dar esa impresión cuando no lo intentaba... Y siempre lo intentaba con gente que no merece un segundo de su tiempo. Pero no quiere dar esa impresión feroz y seria a Will; no quiere dar miedo y parecer alguien macabro como el espíritu de las navidades futuras; o como el habitante de una inmensidad fría y desolada. Para que lo sepan y quede registro, a pesar de no decirlo... Mason considera a Will un amigo. Difícil de creer y no se lo diría a su hermana porque esta se reiría, pero por qué no? Will es comprensivo, tiene mente propia a diferencia de sus criados que parecen muñecos de arcilla huecos; y lidia con él casi a diario.
Aunque no iba a decir eso justo ahora.
Él observó como después de un momento William sonreía tímidamente, se veía definitivamente mejor cuando sonreía con dulzura; esto iluminaba su adorable rostro generalmente ensombrecido por el miedo u otras emociones poco placenteras. Sin embargo, el momento no duró cuando el castaño oyó un ligero sonido que cualquiera hubiera pasado por alto.
Click.
Una puerta se abre... Y él sabe lo que significa. Su sonrisa se desvaneció.
-...Tienes que irte.
Y esto borró la sonrisa de Will también, pero se paró de la silla aún si lucia... Decepcionado. Tonto chico azul... Con ese rostro cabizbajo, de grandes ojos y pecas rosas; además de cabellos oscuros enmarañados que hacían sombra en su decaída expresión; estaba rogando porque Mason no lo sacara a patadas. Cosa que igualmente no iba a hacer.
-Ni mi tío ni Mabel pueden saber que estas aquí. armarían un verdadero escándalo.
Explicó con molestia, conociendo muy bien el sonido de la puerta que da al estudio de su tío; el irregular "click" al ser abierta, y la forma brusca en la que es cerrada, lo cual evidencia el mal genio de aquel anciano condenado. Hierba mala nunca muere... O eso dicen. Stanford no molesta a Bill por lo de las ventanas porque el poner en la cárcel al único cazador sería un verdadero dolor de cabeza; ser cazador da muchos privilegios, favoritismo por parte de los que no sabrían que hacer si no hubiera un idiota valiente que entre a Monster Falls; esto hace que el anciano se vea forzado a mantenerse civil con el rubio, pero... Will no necesariamente estaba a salvo. No lo enviaría a la cárcel, no... Stanford ya había expresado su deseo de vengarse de los Alion por sus transgresiones, y lo mucho que disfrutaría tirar a Will de las escaleras y hacer que se rompa las piernas o las costillas, solo para excusarse diciendo que todo fue un accidente, debido a la torpeza de William al adentrarse en el bosque. El pensamiento hacía a Mason fruncir el ceño a tal punto que parecía estar chupando un limón.
Abriendo la puerta, el castaño se asomó por un momento; luego de determinar que no hay moros en la costa tomó a Will del brazo nuevamente, pero esta vez más para guiarlo que para arrastrarlo, e hicieron el recorrido por el pasillo rápidamente hasta llegar a la puerta principal. Alguien hubiera esperado brusquedad o molestia por parte de Mason, pero en lugar de eso solo abrió la costosa y barnizada puerta para que William pudiera salir.
-Será mejor que vayas a casa.
Dijo con seriedad una vez que el más pequeño estaba fuera del "territorio Gleeful" y por consiguiente fuera del alcance de su horrible tío.
-Eh... Si, eso haré. Gracias por todo, joven amo Mason.
Will solo asintió, una pequeña (o quizá no tan pequeña) parte de él había pensado que quizá podían hablar como personas normales; bromear y eso, sin las negociaciones de cacería en medio ni el miedo constante a Stanford Gleeful. Y obvio que Mason lo notó, al ver el como el ánimo del menor había decaído, a pesar de reconocer que no debía estar ahí.
Debía importarle el ánimo del pequeño? O debía cerrarle la puerta en la cara? No, eso no estaría bien. Will... Es su amigo, él no lo sabe pero lo es. Y eso es mucho decir cuando sólo se tienen admiradores insulsos.
-No me agradezcas todavía. Puede que comiencen a crecer hongos come carne de la herida, es un contra efecto del spray.
Y con eso Will abrió los ojos como platos, no captando el tono burlón del Gleeful y temiendo por su vida; a pesar de verse increíblemente cómico.
-...Qué?!
Pero Mason solo sonrió.
-Estoy jugando contigo... Ahora vete antes de que Bill piense que te secuestraron.
Will parpadeó, pero una vez que Mason cerró la puerta, captó la broma. No pudo evitar sonreír tímidamente; el joven amo estaba jugando con él... Demostrando que como sus sospechas le decían, él si puede sonreír... Si este es un lado suave o una burla, eso está por verse. Pero le agradaba ser tratado de forma semi-amistosa; le hacía sentir que sus lazos con la familia Gleeful no acabarían en desastre- o quizá si, todo considerado... Pero en ese caso él no peleará contra Mason. Después de todo, él curó su herida y dio a entender que no quiso causarla en primer lugar.
Al alejarse de la gran mansión, no pudo evitar voltearse a verla una vez mas; ahí estaba Mason. Se podía ver a través de una de las ventanas (también rota por obra y gracia de Bill) y parecía estar ordenando algunas cosas; quizá guardando el spray de antes. De un momento a otro, él se volteó y vio a Will en el jardín; pero luego hizo un pequeño gesto de despedida con su mano. Will dudó, pero le devolvió el gesto antes de seguir caminando y alejándose de la mansión. Las calles por aquí eran más limpias y menos atestadas que las del mercado, un ambiente de suburbios bien cuidados donde se respiraba limpieza del entorno rural; Will no podía negar que le gustaba.
Pero debía volver a casa, como ya antes intento. Y con suerte Bill nunca sabría nada de este encuentro, aunque eso era difícil porque Bill sabe demasiado; sumado al hecho que el menor es un libro abierto.
Sin embargo, su ida a casa y sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz conocida. No tan terrible como el misterioso apretón en el hombro de Mason, pero es una voz de la cual sabía que debía alejarse.
-Pequeño cazador! Por aquí!
A pesar de ser una voz amable.
Al girarse, Will pudo saber que estaba en lo correcto con sus asunciones. No muy lejos de él se encontraban dos hombres un tanto misteriosos, por no decir raros. Quién lo llamaba y agitaba su brazo para captar su atención, era el sonriente Fiddleford McGucket. De unos treinta años, piel pálida y nariz larga, cabello castaño oscuro y pequeños lentes redondos. Vestido con su usual bata de laboratorio, debido a los experimentos e investigaciones que realizaba. Will sabía que lo suyo era la mecánica, pero demostraba un gran interés por lo supernatural y lo oculto de Monster Falls. Realizaba muchas investigaciones al respecto, a pesar de que esta no era su área él se esforzaba e incluso se mudó a una cabaña en la frontera con el bosque; eso lo hace prácticamente vecino de los gemelos Alion.
El otro hombre que lo acompañaba era otro caso, empezando por el hecho que Will siempre olvidaba su nombre por este ser ridículamente difícil. Poseía un rostro moreno e inexpresivo; ojos negros como madriguera de conejo sin fondo, casi sin iris. Su cabeza era cubierta por un turbante oriental, sumado a su frondosa y exagerada barba negra, y a sus ropajes europeos que quedaban tan flojos, arrugados y mal dispuestos; que parecía que simplemente no estaba destinado a usar tal atuendo. O cualquier otro, hay que notar; a pesar de no conocerlo bien había la certeza de que jamás le quedaría realmente bien ningún tipo de ropaje, especialmente considerando los ridículos mitones blancos que desentonan con todo lo demás y cubren sus grandes pero delgadas manos. No confundan; no es ningún loco que McGucket lleva a un asilo... Este hombre llego al pueblo atraído por las leyendas de Monster Falls, hace eso de unos dos años; e inmediatamente deslumbró a los gemelos Alion y a Fiddleford con su extenso conocimiento en biología, alquimia, temas esotéricos y sobrenaturales; a pesar de su exótica excentricidad este hombre demostraba conocimiento y erudición por encima del promedio. O aunque sea por encima de McGucket, quien se partía la cabeza entendiendo un libro que el barbudo conocía de pies a cabeza.
El porque Will sentía que debía alejarse de estos investigadores... Su padre y Bill se lo advirtieron. Todos los investigadores son de una raza distinta; nacidos en laboratorios o en bibliotecas, quizá creados en tubos de ensayos; poseen un metabolismo que a pesar de demostrar longevidad, en realidad es el hecho que el estar todo el día leyendo y estudiando los hacía lucir cien años más viejos de lo que realmente son... Barbudos pueden ser adolescentes por todo lo que saben. Estos seres no necesitan comer o beber, solo adquirir nuevos conocimientos para seguir existiendo, sin importar que conocimientos sean estos. Dicen que todo el saber es buen saber; pero a ellos no les importa por el hecho de que sin importar lo que aprendan, esto no puede hacer flaquear su cordura por el simple hecho de que estar casi locos es su estado natural. Ellos se reconocen entre sí gracias al aroma miasmatico que desprenden; un hedor a decrepitud y hojas de libros añejos y mohosos; y su ciclo de reproducción se basa en hacer que cualquier otra persona común se interese en sus estudios, para luego hacer a dicha persona una más de ellos.
...Así se resumen las historias de horror de su padre. Pero no necesariamente tienen que ser un cuento chino. Los investigadores son cultos y sus conocimientos son de mucha ayuda a la hora de salir a cazar algo desconocido; pero esto no cambia la excentricidad de sus estudios y lo mucho que estos pueden terminar por llevarte a la locura. Su padre le advirtió muchas veces no involucrarse más de lo debido, si había algo que preguntar se preguntaría rápido y no sería necesario alargar la conversación. No sólo tienen aspecto de personas degeneradas por el estudio y el esfuerzo mental que este conlleva; sino que existe la certeza de que también están un poco locos y pueden... Que expresión usaba él? Ah si, "botar la canica" o en palabras sencillas enloquecer y ser peligrosos para sí mismos y los demás. Por eso Bill cuidaba que su amable y tierno hermano no le llevara galletas a McGucket; quien sabe que cosas hace en su cabaña cuando está solo.
Esta vez Will no se podía zafar. Así que solo espero a que Fiddleford y su compañero lo alcanzaran. Sonrió ya que McGucket era siempre amigable, y saludo de manera educada.
-Buenos días señor McGucket... Y... Eh...
Se rasco la cabeza, observando al barbudo. Si, le avergonzaba no recordar su nombre... Bill siempre se refería a él como "el barbudo con turbante" así que sospechaba que él también lo olvidaba.
-L-Lo siento, olvide su nombre otra vez!
Will quería hacer una reverencia para disculparse, pero aquel hombre solo alzó una mano enguantada para indicarle que no era necesario. No es como que estuviera enojado por eso; o quizá si. Quien sabe, nada se refleja en esos ojos negros y rostro vacío de facciones poco comunes.
-Descuida. Tan solo llámame Swami, es mucho más fácil así.
Su voz no era más normal que su apariencia, su tono era forzado; hueco, casi como una voz reverberando dentro de una caja metálica sellada. Como si el empleo del lenguaje fuera algo incorrecto para él, algo difícil de realizar con sus órganos vocales; sin embargo su diálogo era fluido, calmado y natural, con palabras bien pronunciadas y manerismos educados, como si de un caballero se tratase. Pero eso no ha de ser tan raro, hablando de un erudito y estudioso.
Ahora Will podía recordar su nombre. Este señor se presentaba como El Swami Chandraputra; ocultista y místico, conocedor de mitos esotéricos y lenguajes cabalísticos. Muy seguido ayudaba a Fiddleford en sus investigaciones, pero más allá de todo eso lo demás es un misterio... De donde vino y que busca en Monster Falls es la pregunta del siglo, como el saber en donde se aloja. No en los hoteles locales, y que Will sepa no tiene apartamento o casa... A veces Will se pregunta si tal ser existe o... Lo que sea, no tiene caso hacer preguntas que no serán respondidas.
-Si, lo siento señor Swami.
-Te he buscado a ti y a tu hermano por todos lados, Will.
Dijo McGucket, pero no se evidenciaba molesto por el hecho.
-Creo que el Swami aquí presente y yo hicimos algunos descubrimientos sorprendentes acerca de ciertos monstruos en Monster Falls, pero necesito que contestes algunas preguntas.
Él enfatizó la palabra "Sorprendentes" con su singular y conocido acento. Will no pudo evitar rascarse la cabeza; siempre que Fiddleford decía algo así se refería a descubrimientos que a pesar de ser poco esperados... Bill y Will ya estaban enterados. No es que McGucket sea mediocre... Bueno, lo es, pero un buen investigador seria capaz de hacerles saber de todo tipo de peligros muy de antemano, quizá de haber tenido a un buen investigador que consultar acerca de ciertos monstruos que los enviaban a cazar; quizá esto hubiera hecho la diferencia y Bill no hubiera perdido su ojo hace ya tres años.
-Pues... Ya volvía a casa, así que...
Expresó con nerviosismo, esperando que Fiddleford se olvidara del hecho...
-Perfecto! Podemos ir a mi estudio y ahí podrás contestar mis preguntas. Está de camino a tu hogar, y solo tardará unos minutos.
Fiddleford no espero una respuesta, ya estaba empujando a Will para que continuara por la ruta que estuvo a punto de seguir. El Swami solo camino detrás de ellos, estoico y tranquilo como siempre; mientras McGucket hacía comentarios acerca de lo mucho que impresionará a Will algunos datos que recaudó. Will solo se dejaba manipular nuevamente, no queriendo ser grosero y dándose cuenta de que lo que dijo Mason era verdad. A este paso, Bill volverá a casa y creerá que lo secuestraron.
Decir que fueron unos minutos fue una peor mentira que decir que Linda Susan tiene ambos ojos buenos. Tres condenadas horas en las que McGucket preguntó y lanzó teorías sin base; preguntas tontas como "¿cuantas serpientes tienen las gorgonas en lugar de cabello?" o "¿pueden los matamoscas acabar con un hada?" y finalmente todo termino en la asombrosa conclusión de que McGucket no había sido capaz de aportar con algún conocimiento nuevo. Pobre, quizá el Swami pudo haber dicho algo nuevo que Will ya no supiera, pero prefería quedarse sentado y dejar a Fiddleford parlotear incesantemente. Siempre silencioso, si no le preguntan nada este no tiene la necesidad de gastar aún más sus cuerdas vocales, en su lugar quedándose quieto y básicamente inmóvil. Podía haber sido una estatua excéntrica y desprovista de vida en lugar de un hombre que parecía carecer alma pero lo compensaba con una mente llena de saberes prodigiosos que por lo visto no está dispuesto a compartir tan fácilmente.
Era un poco pasado el mediodía cuando Will pudo despedirse e irse, La casa de McGucket daba directo a la entrada del bosque por lo que es peligroso merodear el área por un largo rato porque las bestia huelen a los intrusos aún cuando están en el límite; pero el ojiazul no sentía mucho miedo.
Ya mencione como adoraba la libertad del bosque, de día o de noche, frío invierno o floreada primavera; caluroso verano o nostálgico otoño. El camino de vuelta a casa era un sendero natural y recto hecho por su padre luego de recorrerlo muchas veces, y estar en su elemento le daba cierta confianza que usualmente se perdía al ser tratado como un muñeco por otros o verse encerrado en medio de cuatro paredes. Lo único que faltaba para ser totalmente perfecto y refrescante es que Bill este aquí. Cursi, pero es normal querer estar junto a su gemelo y única familia. Le preocupaba alejarse mucho de Bill, no física pero figurativamente. Sabía que no iba a hacer que el rubio fuera menos brusco o rudo, o más amable y menos burlón, pero a veces le parecía que este no mostraba ni la mas mínima pizca de remordimiento o misericordia cuando llevaba a cabo una cacería. Como si fuera algo común y natural, el hecho de arrebatar una vida sin importar que tan buena o mala. Como si hacerlo fuera algo de cada día. Algo aburrido y común. A veces notaba un sadismo sin nombre que daba paso a la violencia, el desmembramiento y despellejamiento cuando no era necesario. Como el romperle el cuerno a un unicornio cuando sólo buscaban su cabello.
Tales criaturas maravillosas no merecen tanto sufrimiento. No importa si son malas o no. Su padre les enseñó a nunca causar más sufrimiento del necesario.
Quizá Bill olvidó esto. La respuesta que dio a Will ese día, heló la sangre.
"Maravillosas? No me hagas reír. Tanto tú como yo hemos visto cosas que están más allá de estas simples bestias. ¡Lidiamos con ellos a diario! Ya deberías haberte dado cuenta de lo insignificantes que son. Si puedo hacer de su muerte algo más maravilloso que sus vidas, entonces habrá válido la pena"
Y su expresión... Una sonrisa macabra y el brillo en la oscuridad de su único ojo amarillo, el de un artista viendo su obra terminada y deleitándose ante la belleza mórbida pero exquisita ante sus ojos; una expresión que Will pensó es propia de artistas como Goya o Pickman, o de Baudelaire al verse su obra publicada luego de que fuera multado y casi apresado por las ofensas a la moral que estas conllevan. A Bill le divertía la taxidermia, colgar animales muertos y disecados en su pared por el simple hecho de porque si. Cada tanto quemaba todas las piezas disecadas y hacía nuevas, para él era fácil. No tenía apego emocional hacia esos objetos mundanos. Es más, Will sabía que realmente no había apego sentimental ni por la casa, ni por la cacería, ni por el bosque. Si, había respeto por los recuerdos de su padre y los mantenían limpios y como nuevos, justo como al cazador Alion le hubiera gustado, pero nada más. Todo el amor que pudo haber en esa cabaña murió con su padre y fue enterrado con su madre. El amor que Bill y Will se tienen está con ellos, no en la casa ni en el bosque donde fueron encontrados; sin importar donde estén este amor existe y los ata, convirtiéndose uno en el hogar del otro. Especialmente cuando están lado a lado, escuchando en silencio el dolor o la preocupación del otro, intercambiando palabras mudas de consuelo y básicamente creando un hogar en ese pequeño mundo que pertenece a las mentes gemelas.
Pero cuando Bill dijo todo eso, y sonrió y se burló y no le importó el desastre de sangre en su ropa; Will estaba junto a él pero no se sentía en su hogar. Se sentía asqueado, enfermo; asqueado de Bill y de si mismo por observar y no hacer nada al respecto. Esa noche no pudo comer, ni dormir, y sintiendo su estado; el rubio se deshizo de los restos del unicornio. Gracias a Dios por eso, jamás hubiera conseguido dormir en la misma habitación que... Eso.
A pesar de eso, Will no se inmuta ni es repelente ante el hecho de acompañar a Bill en sus viajes a través del bosque; quizá vería cosas terribles, sadismo y crueldad demostrados por su hermano, quien no tenía escrúpulos con respecto al tema; ¡Quién sabe! Quizá al adentrarse al bosque Bill se internaba en un mundo propio de imágenes amorfas y distorsionadas con respecto a la realidad; donde la muerte es algo pasajero que perdió importancia ante sus ojos, el causar sufrimiento es una especie de juego que demostraba su fascinación (fascinación ante el sufrimiento en sí? O ante quién sufría?); como el acto infantil de jugar con una muñeca hasta que esta se rompe, y el sadismo llevado a cabo es una expresión considerada tanto como un castigo como una bendición; ya que trataba de darle a un ser vivo una nueva belleza e impresión fantástica mediante el mutilamiento y el dolor, la angustia mental y física, haciéndolos más hermosos o merecedores ante otras miradas; sin embargo también era su juicio final, causándole muerte tras un sufrimiento equivalente al peso de sus pecados.
Pecados simples de reconocer; en esta nueva dimensión de pensamiento artístico y torcido, el mayor pecado de un ser vivo es... Tener una existencia simple e insulsa que no provoca fascinación. Es por eso que el sadismo ejercido los bendecía con una maravillosidad que nunca antes poseyeron, y los castiga por ser mundanos e insulsos!
Es como dijo Bill, si puede hacer de su muerte algo más maravilloso que sus simples vidas, gracias al sadismo, habrá válido la pena! De ahí tanta crueldad innecesaria.
Y lo peor de toda esta visión oscura y torcida más allá del razonamiento cuerdo, es el hecho que Will entendía. Demasiado bien, no podía clamar el ver la nueva belleza creada, pero entendía a lo que se refería. Y esto lo mantenía despierto día y noche, pensando en que él no lidiaba con esa visión a diario, a diferencia de Bill, quién ya la comprendía como una mórbida belleza casi divina en los confines del mundo mortal. El pequeño se preguntaba si él podría haber desarrollado tal visión, de ser él quien se internara al bosque a cazar. Lo negaba, quería aclarar que de ser él el cazador; vería todo de manera fría e impersonal como su padre solo para evadir el remordimiento de tener que tomar vidas; pero a fin de cuentas él no es el cazador, y no tiene que tomar la decisión de sentirse así o de empezar a disfrutar de aquel trabajo como Bill.
Por eso, al volver a casa, no espero tener que sentirse que estaba en los zapatos de Bill.
El trayecto era recto, libre de trampas en el camino central que daba desde la cabaña de McGucket hasta su hogar; dichas trampas estaban escondidas en los alrededores para atrapar a cualquier cosa que se mueva entre los arbustos y trate de salir con el elemento sorpresa; por lo que Will caminaba sin preocupación hasta ver algo en el camino delante de él. Era una persona, tirada en el suelo, y parecía no poder levantarse por más que lo intentara.
-Eh?
Con una expresión preocupada, Will se acercó con cierta velocidad para ofrecer su ayuda.
-Te encuentras bien...?
Ya un poco más cerca del extraño Will notó que algo andaba mal. Se trataba de un joven pero no uno cualquiera, cabello castaño oscuro y piel pálida era resaltada en el sol del día, junto con las pequeñas astas y orejas de ciervo que este poseía. La mitad de su cuerpo estaba escondida en un arbusto, y solo lanzaba unos cuantos jadeos de frustración y quizá dolor. Tardó un momento en reaccionar ante la presencia de Will, y dejar de lado sus quejas para observar con claro sobresalto y miedo al joven Alion.
Sus ojos eran grandes y poseían un color café combinado con un tono marrón como roble de pino. Su cabello era corto y un poco desastroso; y la mirada de Will viajo hasta el arbusto donde pudo ver la otra mitad de su cuerpo; esta era, naturalmente, como la de un ciervo. Este no era un chico, era un pequeño cervatillo salido de Monster Falls; una de sus patas traseras era capturada por una trampa de oso (de multi-oso para ser exactos) cuyos afilados colmillos metálicos desgarraban y apretaban el miembro, creando heridas sangrantes. De eso se estaba quejando, y es por eso que no se podía mover.
-A-Alejate! Te lo advierto!
Gritó el joven ciervo, su voz tenía temor, pero a la vez una determinación que despertó a Will, y lo hizo darse cuenta de que... Esta era una presa. La trampa capturó una presa, y probablemente Bill ha de venir a revisarla tarde o temprano.
-Tranquilo, no quiero-!
No quiero lastimarte. Es lo que quería decir Will, pero tan pronto como intento acercarse al pequeño ciervo, este trato de alejarse más con toda su fuerza, pero al verse en desventaja total su única respuesta lógica fue tomar trozos de tierra, bellotas, rocas y ramas del suelo, arrojándoselas directo en la cara al joven de azul; una de esas bellotas le dio directo en la nariz...
-Ouch...!
Pero no paró, continuó lanzado ese tipo de cosas hasta el punto que Will tuvo que retroceder y cubrirse la cara. Eso dejaría unos desagradables moretones en su sensible piel.
-No voy a lastimarte...! Tan solo-!
Sus palabras no fueron acatadas, al menos hasta que el ciervo se quedó sin proyectiles, y mientras trataba de tomar frenéticamente todo a su alcance para no estar indefenso, Will aprovecho para avanzar hacia su lado. Tenía que estar cerca para realizar su cometido rápidamente antes de que llegara Bill, o antes de que en su intento de alejarse el ciervo perdiera la pata gracias al desgarramiento de la trampa.
-Te dije que te alejaras! Los cazadores no me asustan!
Ahora, con Will tan cerca, el tremor de su voz era evidente. Temía por si mismo, y quería alejarse de la sombra del joven de azul tanto como fuera posible. En sus ojos había miedo, pero voluntad para no encogerse en temor y demandar como si estuviera en posición para ello. Lo que sea que el Alion planeara hacer, no iba a aceptarlo así como así.
Porque aquel quien teme no es cobarde, sino aquel quien no tiene las agallas para enfrentar su temor. William no dijo nada, solo observó con cierta tristeza como el ciervo adoptaba una postura... Defensiva? A pesar del dolor en su herida este aún pretendía ser rudo... En silencio, Will alcanzó el cuchillo escondido en su pequeña funda de cuero trasera. Obvio que esta contiene un arma, pero no tan obvio cuando es cargada por alguien dulce y no violento. Los ojos del ciervo inmediatamente se fijaron en el desenfundado cuchillo que reflejaba el sol en su superficie metálica; terror dominó sus facciones cuando Will lo alzó por encima de sus cabezas, y cuando finalmente lo bajó el ciervo cerró los ojos esperando lo peor; sin quererlo un grito ahogado trato de escapar de su garganta.
-Aaahhh-!
Thung. Clink.
En lugar de sentir dolor, o la frialdad del cuchillo clavándose, solo se oyó un sonido metálico. El gritó que lanzó se detuvo y se desvaneció en el aire, ahora sintiendo confusión en lugar de miedo, tentativamente abrió los ojos para darse cuenta de que en efecto, el cuchillo no lo lastimaba. Pero la escena ante sus ojos lo confundía.
Ahí estaba el joven (cazador?) vestido de azul; hincado junto al arbusto donde su mitad inferior de ciervo se escondía; usaba el cuchillo para luchar contra las mandíbulas de la trampa para osos, en un intento de abrir los dientes, en su rostro se demostraba el esfuerzo que hacía. El ciervo castaño lo observó totalmente confundido por un momento, hasta que Will pudo cumplir con su meta.
-Y... Vòila!
Tras decir esto, el cuchillo se encajó entre los dientes y pudo abrir la trampa con obvia dificultad, pero lo suficiente para que el ciervo tuviera la oportunidad de sacar su pata.
-Sácala!
Y así lo hizo el castaño rápidamente, una vez libre Will sacó el cuchillo y la trampa se cerró nuevamente con un estruendo metálico. La impresión de la rapidez con la que se cerró hizo que el joven Alion cayera sentado al suelo.
Will no pudo evitar sonreír levemente para sí mismo. Lo había logrado! Nunca antes había tenido la fuerza para abrir dicha trampa, mucho menos desmantelarla tan fácil como Bill. Pero lo logró! Y evitó que el ciervo se lastimara más. En ningún momento tuvo la más mínima intención de hacerle daño; su padre lo dijo... Nunca más sufrimiento del necesario. El se refería a que hay que degollar a las bestias antes de cortarlas y despellejarlas; pero también cuenta en este caso. Esa herida en su pata no lo matará; así que no merece sufrir más. Era un joven, por amor a Dios! Quién lastimaría a semejante criatura? Quizá Bill, seguro que si. Pero no necesitan cazar ciervos ahora, y si ese fuera el caso Will no permitiría que lastimaran a uno pequeño y de rostro inocente. Pasó un minuto, y Will trató de fingir que la mirada (acusadora? Extrañada?) del ciervo no lo ponía incómodo.
-Estas bien? Puedes moverte?
El trance del castaño pareció haber pasado, y dirigió la mirada hacia su pata malograda; la cual movió con dificultad y dio un siseo al sentir su carne viva protestar ante tal acción.
Si embargo, ya libre de la trampa, arrastró su cuerpo sacándolo del arbusto, tratando de alejarse de Will y apoyando sus manos y las patas delanteras para tratar de levantarse. Fue difícil y para Will algo tortuoso y preocupante verlo, pero lo logró pasado unos minutos.
...Solo para perder el equilibrio por no poder apoyar su miembro lastimado. Se tambaleó y espero caer, pero para su sorpresa el joven de azul lo sostuvo.
Que pesadilla. Caer en una trampa y ser manoseado por un cazador!
-No me toques!
Gritó casi con desespero, e hizo un esfuerzo por empujar a Will y separarse de él, pero esto solo lo hizo terminar en suelo nuevamente, habiendo perdido su punto de apoyo.
-Que tratas de hacer? No dejaré que me lleves a tu matadero así como así!
Guau. Incómodo, el ciervo lo trataba como si él fuera Bill; un cazador sin corazón ni escrúpulos. Will hizo una expresión avergonzada y en cierta forma, apenada por la reputación que se habían ganado.
-Te dije que no quiero lastimarte... Solo... Quería ayudar.
Dijo con simpleza. El ciervo lo miró de manera acusadora, arqueando una ceja tanto como podía.
-Si, claro... Como si los cazadores quisieran ayudar a algún habitante de Monster Falls.
Bueno. Tenía un punto; Bill jamás haría tal cosa... Pero Will ya había establecido el punto de que él no es así. Se sintió un poco ofendido, pero entendía.
-Es cierto. No voy a hacerte daño.
Dijo, y trato de mostrar un poco más de firmeza en sus palabras.
-...Solo quería sacarte de esa trampa antes de que alguien más te viera.
Sus ojos se dirigieron a la trampa; y con alguien se refería a Bill... No iba a permitir que este le hiciera a un ciervo indefenso lo mismo que le hizo al unicornio.
El castaño continuo observándolo, nada convencido, a pesar de que Will trato de poner toda su sinceridad en esas palabras.
-Si puedes caminar, vuelve al bosque. No te detendré.
Dijo William con cierto tono de muda desesperación. No quería que Bill apareciera y los encontrara así... Dios sabe que pasaría entonces. El ciervo no lo espero para levantarse de forma rápida y probablemente dolorosa.
Una vez más de pie en sus cuatro (tres, sin la lastimada) pezuñas, el ciervo avanzó torpemente para adentrarse en la espesura del bosque, y Will se levantó para ver como este se iba...
-Auch!
...Solo para caer de cara al barro, como si se hubiera tropezado con un insecto.
-Rayos...
Murmuró entre dientes, y el joven Alion no pudo sino preocuparse, acercándose al pequeño ciervo y ver su expresión de dolor mientras trataba de levantarse; su pata lastimada retorciéndose, sangrando y pulsando constantemente. No era difícil para alguien versado en medicina saber la gravedad del asunto.
-Cielos... Es peor de lo que pensé...
Murmuró, hincandose nuevamente para ver de cerca la herida con preocupación y ojo clínico. El ciervo lo miró desde su posición con la cara al suelo; pero no se notaba molesto como antes. Más bien, parecía que por primera vez estaba dispuesto a oír lo que Will decía, por curiosidad y por su propio bien.
-...A que te refieres?
Parece que la pregunta brotó de sus labios por si sola, Will no despegó su mirada de la herida.
-Pues... La herida es profunda, pero nada tan grave. El problema es que la trampa estaba oxidada.
Miró sobre su hombro hacia el arbusto donde la vieja trampa yacía, hace sabrá Dios cuanto. Tras lluvia, viento y adversidad es común que eso pasara, y Bill insistía que es mejor así porque garantiza infectar a la bestia que caiga en ella. Nada bueno en esta ocasión.
-Si no es desinfectada, la herida no va a cicatrizar.
El rostro del ciervo paso a ser uno de muda angustia. No era necesario decirle que eso era malo, aunque Will tenía la certeza de que las criaturas del bosque también tienen sus conocimientos en medicina. De pronto, una idea que considero fantástica vino a su mente.
-Ah, cierto!
El ciervo la miró de forma desconcertada, y Will metió la mano en el cuello de su suéter. Parecía estar buscando algo guardado debajo de este, y por la expresión de concentración en su rostro, demostraba que su mano se topaba con todo menos lo que buscaba. Solo Dios sabe que cosas esconde dentro de ese suéter.
-Esto no es... Ni esto... Oh! Aquí está!
Para la impresión del castaño, cuando la mano del joven de azul volvió a la superficie, esta sostenía una pequeña botella de contenidos desconocidos.
-Por suerte siempre tengo desinfectante. Nunca salgo de casa sin él.
Y sonrió. Tímida y tontamente, y el ciervo parpadeó. Una, dos, y tres veces; mientras Will buscaba algo en sus bolsillos, la cual por suerte encontró con rapidez. Se trataba de unos cuantos pañuelos de gasa; como diablos tenía tanto equipo médico escondido en su cuerpo es un misterio sin resolver.
-Descuida, esto tomará solo un momento.
Dijo con suavidad, Agachándose al nivel del ciervo. Era la costumbre de siempre tratar de guardar la calma mientras llevaba a cabo algún proceso médico; aunque siempre curaba a Bill y a este no le interesaba si el dolor del tratamiento duraba un minuto o una hora. Básicamente porque él encontraba tanto el dolor ajeno como el propio una cuestión de risa.
Pero ahora no estaba lidiando con su hermano, sino con un ciervo desconfiado y con buenas razones. Cuando sostuvo la gasa y trato de acercarla a la herida, este inmediatamente retiró la pata de su lugar, a pesar de la agonía que seguro le causaba moverla.
-No la muevas tanto, es peligroso.
Advirtió, pero en su segundo intento paso lo mismo. Y a pesar de estar herido ese ciervo podía ser rápido como un rayo, la adrenalina probablemente.
Pero Will solo le tiró una mirada de reproche, como un doctor viendo al niño que evade las inyecciones. Trató de acercarse otra vez, y otra vez, y otra vez, pero siempre lo mismo. Se acercaba unos centímetros, y de inmediato el miembro a tratar era movido de un lado a otro y evadía el tratamiento de forma cómica. Y sin importar que tan rápido fuera Will, no era capaz de acercarse lo suficiente.
-Ya basta...!
No pudo evitar levantar un poco la voz, él solo trataba de ayudar! Y después dicen que su inocencia lo hace ser infantil. Para ser honestos, Bill también se comportaba de manera parecida ante el tratamiento médico... No por el dolor, él AMA el dolor... Pero también ama desesperar a su hermano menor. Y siempre lo logra.
-Por favor quedate quieto!
-Por qué la haría?!
El ciervo alzó la voz igualmente con tono desafiante.
-Porque quiero ayudarte!
Y Will no se quedó atrás, pero su tono era de desesperación. Determinación incluso, para dar a entender su punto y la sinceridad de sus palabras.
-Ya te lo dije, no quiero lastimarte y no lo haré; pero si no atiendo tu herida podrías morir!
El ciervo guardo silencio, observando a Will de forma afilada y... Extrañada. Como si finalmente hubiera entendido la gravedad de la situación. Will suspiró; calmando su desesperación por ayudar como buen enfermero- doctor en entrenamiento o lo que fuera que fuese.
-...Solo dejame tratar tu herida. Tomará solo un segundo y luego puedes irte. Lo prometo.
No hubo respuesta, y pasaron unos minutos que parecieron ser eternos; pero finalmente el ciervo estiró un poco su pata herida hacia Will. Fue casi en cámara lenta, Y el pequeño de azul temió que se fuera a retractar y cohibir de nuevo; así que dejó pasar unos segundos antes de intentar un acercamiento tentativo. Su mano sosteniendo la gasa se movió lentamente; hasta que pudo poner la tela limpia sobre el miembro ensangrentado.
Cuando no hubo protesta por parte del ciervo, Will lo tomó como su momento para finalmente trabajar en limpiar los bordes de la herida y remover la tierra con sumo cuidado. Antes de pensarlo dos veces ya estaba mentalizado en su tarea, tenía ese mal hábito de sacar la punta de la lengua de forma tonta pero adorable cada vez que se concentraba; cosa que obviamente Bill mencionaba con burla. Los malos hábitos son los que más se arraigan.
El silencio reino mientras continuaba, sentía los ojos del ciervo sobre él, y su mirada de extrañeza y recelo, pero lo ignoraba porque debía concentrarse en no lastimar aún más la pezuña por accidente. Quizá pasaron segundos, o quizá minutos y horas en los que ninguno de los dos dijo nada; hasta que oyó la voz del castaño como algo lejano.
-...Por qué haces esto?
-Esto?
Pregunto con suavidad.
-Lo se, se ve tonto. Es un mal hábito que tengo cuando me concentro.
Respondió tranquilamente, creyendo que se refería a su hábito de sacar la lengua.
-No eso. Esto.
Aclaro el castaño con firmeza, tanta como se puede tener en una situación en la que tienes todas las de perder y prácticamente pueden tratarlo como un muñeco de trapo si su captor así lo desease. Y Will entendía ese sentimiento, quizá mejor que nadie.
-Me refiero a... Ayudarme. Por qué lo haces? No tienes porque, eres un cazador.
Se podía oír el tinte de inseguridad en su voz, como si esperara ser corregido. Como si esperara a que Will negara que lo estaba ayudando, a pesar de haberlo dicho ya varias veces.
Las manos del de azul se detuvieron, pero él no levanto la mirada; pensando un momento. Era una buena pregunta; el por qué alguien que vive de la cacería (a pesar de no ser cazador como tal) ayuda a la supuesta presa. Su desesperación en ayudar al inocente ciervo era más que obvia; y totalmente inesperada pero Will prefería creer que era justificada. Su mente no pudo evitar recordar al joven amo Mason. Como si la conversación que tuvo con él cuando su rasguño fue curado se repitiera nuevamente; pero en este caso era él quien se hacía responsable por las heridas del inocente, y sin importar que quejas pusiera este, su determinación no flaqueaba. Ahora entendía lo que probablemente sintió el gemelo Gleeful.
-Si. Si tengo qué.
Su suave voz era firme, recordando las palabras tan parecidas que uso Mason.
-Como lo dije antes, no quiero lastimarte ni a ti ni a ningún ser inocente; los cazadores solo se encargan de las bestias malvadas que hay en lo profundo del bosque.
O eso se supone. La imagen de Bill y aquel destazado unicornio le vino a la mente, pero trato de alejarla tanto como pudo y recordar las palabras de su padre, sus razones para cazar pero respetar la vida de cada ser inocente. Esto le hizo esbozar una ligera sonrisa nostálgica.
-Me siento responsable de lo que te ocurrió, curarte y dejarte en libertad es lo mínimo que puedo hacer.
Finalmente levantó la mirada para ver como el ciervo parecía incrédulo ante sus palabras. Si conociera a Will, quizá no se extrañaría tanto, pero que más da. Mientras se deje tratar, todo estará bien.
Haciendo a un lado la gasa usada, tomó una nueva y limpia ante los ojos del castaño, y la mojó con algo del desinfectante de la botella. Solo la cantidad justa, el olor distintivo se hizo presente de forma inmediata.
-Esto te dolerá un momento, luego podré vendar la herida.
Con eso, el castaño reaccionó
-Que tanto-!
Y estuvo a punto de preguntar que tanto dolería, pero antes de articular la frase completa, Will ya había presionado la gasa mojada a su herida pulsante. El dolor fue instantáneo e imparable; hasta el punto que tuvo que morderse el labio inferior y golpear repetidamente el suelo; ahogando un siseo que pronto se transformó en gemido.
-...Aargghh...!
Will lo miró con preocupación, quitando la gasa de la herida para no lastimarlo aún más; quizá fue demasiado rápido. Debió esperar a que se acostumbrara poco a poco a la sensación... Pero podía echarle la culpa a Bill por ser tan resistente y adicto al dolor. Es su culpa que Will sea negligente con su paciente.
-Lo siento!
Dijo rápidamente, como si eso pudiera excusar su error.
-No debí...
Y trató de buscar la mirada del castaño, pero este se quedo inmóvil después del gemido desgarrado. Rostro en el suelo mohoso, su pata herida tan solo se retorció un momento para luego quedarse tan quieta como el chico.
-Estás bien? Esta vez estaba más consternado que antes, no podía ver que cara de agonía tenía, ni cuanto daño le había hecho; más psicológico que físico. Probablemente no estaba acostumbrado a ese tipo de dolor repentino; mucho menos preparado para eso, y seguramente no tenía experiencia con ese tipo de tratamientos médicos. Will quería darse un fuerte golpe en la cabeza por meter la pata (juego de palabras no intencional); o quizá que alguien como Mason o Bill lo hiciera por él para reprochar su torpeza.
-...Pequeño ciervo?
Se atrevió a tocar su hombro y sacudirlo ligeramente; solo para encontrar que este no reaccionaba...
Su rostro cambio de consternación a puro horror. Que diablos paso? Que hizo?! Mató o traumatizó a una pobre criatura del bosque! Y él solo quería ayudar, por qué ahora sentía tan terrible como Bill?! Él no es así!
-Por favor responde...!
E intentó de nuevo, pero en vano.
Y ahora que se supone que iba hacer?!
A/N: hola! Se que ha pasado un largo tiempo, pero si nadie se rindió con este fic... Yo tampoco lo haré! Gracias a todos los que comentaron y me pidieron que lo continuara, significa mucho para mí que les haya gustado!
La razón de mi ausencia es un poco complicada, pero para resumir perdí el progreso y la planeación anterior de este y otros fics... Y la trama era compleja, pero ahora recuperé el hilo y planeó seguir adelante. Este capítulo y todos los que vengan son dedicados a todos los que han leído este fic tanto en Fanfiction como en Wattpad!
Lamento si la nueva complejidad de la narración es difícil de leer o si este capítulo es demasiado largo; aún así espero que les haya gustado. Amo la lectura y las descripciones poéticas, así que en verdad espero haber hecho un buen trabajo.
Aquí aclaro algunas cosas que mencione a través de este capítulo:
*Mason es el nombre real de Dipper, dicho en el diario publicado por Alex Hirsh! No suena lindo? ...decidí que era mejor usarlo para Dipper Gleeful, así los diferenciamos fácilmente.
*Lo del fantasma de la navidad futura viene de la historia original de Charles Dickens; este no es un fantasma en sí... Es literalmente la parca.
*Mason usa lentes ya que me baso en su diseño hecho por Mike Inel; busquen el video de Reverse Falls en YouTube si no lo han visto aún.
*Los artistas mencionados; Francisco Goya porque su escultura de "Saturno devorando a su hijo" me traumo un poco hace ya varios años XD. Pickman es un pintor creado por el escritor de horror estadounidense H.P Lovecraft. Su pintura es mayormente una serie de imágenes morbosas que expresan horrores que devoran cadáveres y viven entre la sociedad, además de escenas en las cacerías de brujas que hubo en Salem. Baudelaire fue poeta, pero gracias a sus definiciones poéticas, crueles, agregando irrealidad y exagerando en su definición de ciertos conceptos; algunas de sus obras fueron considerados ofensas a la moral y tuvo que pagar una multa para no ser apresado. Aún así consiguió publicar su colección de poemas.
*La parte acerca de la fascinación por el sufrimiento y el pecado de tener una vida simple es estrictamente para apuntar lo que todos ya sabemos; Bill es un sádico. La escribí de forma irreal, exagerada y hasta cruel para emular de cierta forma el punto de vista poético pero oscuro con el que escribía Baudelaire; admiro su trabajo, pero no necesariamente veo todo de esa manera. Es solo para darle belleza a la escritura.
*Hay más referencias a otras cosas, pero las dejare en la oscuridad por ahora ya que sería spoiler... Lo siento XD
Y añado que ni Gravity Falls me pertenece, ni nada a lo que hice referencia! La historia "Lo que no fue escrito" que me inspiró le pertenece a la grandiosa Criztal98, Reverse Falls y Monster Falls le pertenece a ciertas personas que merecen mas crédito del que reciben: nosotros los fans! Dense un abrazo psicológico y espero hayan disfrutado del capítulo ;)
