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ENCONTRÉ EL AMOR EN EL FIN DEL MUNDO
"Porque el destino puede jugarnos de maneras extrañas cuando se trata de amor"
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CAP2: Haré lo que sea por mi futura esposa.
Luego de escuchar que no sólo por fuera, sino dentro de él ahora residía un cuerpo femenino, lo enfureció al punto de elevar los puños hacia dicho príncipe— ¡¿Pero qué-?! —sus golpes fueron frenados con una sola mano y la agarró del cuello con brusquedad.
— No te atrevas. —amenazó, tensando un poco el cuello. La mirada era tan fría que congeló sus sentidos por unos segundos.
Abrió la mano, poco a poco, provocando que Naru terminara cediendo a la gravedad; sus piernas eran un par de fideos.
Dicho príncipe se marchó del lugar. Juugo se aproximó a la desolada chica para regresar a la habitación, mientras analizaba lo sucedido; aún no lo asimilaba. La rubia no podía dejar de pensar que, a pesar de que su cuerpo mantenía la estatura de 1,66 metros, la fuerza había disminuido considerablemente al intentar asestar un buen golpe.
— ¿Dónde estoy? —preguntó al acercarse a ese enorme vitral que le proporcionaba una vista tan espectacular, como aterradora, del lugar donde se hallaba ahora. Habían edificaciones que nunca había visto antes y vehículos de formas particulares que flotaban en el aire sin dejar de tener un aire colonial. Las personas sólo se distinguían como hormigas en las calles, pero sus siluetas no se asemejaban a la de los humanos; no por completo.
— Se encuentra en la capital Raikiri, del Reino del Rayo. Sede del castillo de Su Majestad, el príncipe Sasuke. —una presentación larga para el sitio, pero le llamaba más la atención aquellas cosas que no conocía— Su planeta es el más joven y, al poseer una especia ignorante, nos limitamos a observarla cada ciertos años. No avanzan tan rápido como creemos necesario, así que no hemos contactado con nadie de su especie antes. Usted es la primera humana en saber esto.
— ¿Soy la primera? ¡agh! ¡Primero-dattebayo! ¡PRIMERO! —golpeó su cabeza al caer en cuenta su error.
— Su Majestad, el príncipe Sasuke, ascendió al trono hace un par de años. Con ello vino una época próspera y la guerra terminó.
— ¿Guerra? —tomó asiento en la cama, recogiendo el vestido con molestia.
— Sí. La gran parte de habitantes alaban sus acciones, pero aún hay un pequeño grupo que busca eliminarlo. —su concentración fija en las expresiones de aquel hombre; parecía estar escuchando un cuento— Entró a la Gran Puerta para un viaje de comercio que pasaba por su sistema solar, pero fue emboscado. Puedo haber muerto, pero usted lo salvó. —bajó la mirada por unos segundos— Me sorprendí un poco al ver llegar a su Majestad con usted en brazos. —volvió a mirar el rostro de ese mayordomo— Gracias a los Dioses que despertó. Ha dormido por casi una semana, señorita.
— ¡¿UNA SEMANA?! —se levantó y quiso alcanzar al sujeto de cabello anaranjado, pero pisó el vestido y golpeo el suelo.
— Permanezca aquí, vendré por usted pronto.
Ni de broma se quedaría allí. ¡Una semana dormido! Su padre y su hermano menor de seguro estarían preocupados por él. Regresar se había vuelo lo único en su mente, después se encargaría de explicar su actual condición— (Ese tipo habló de una "gran puerta") Seguro puedo regresar por allí. —salió de la recámara y caminó por los pasillos sin saber dónde ir.
— ¡Hey tú! —exclamó un guardia— ¿Quién eres y qué haces aquí? —temiendo que lo encerraran, o que lo llevaran delante de ese sujeto de cabello negro se limitó a utilizar su nueva arma.
— ~Estoy perdida...~ —el guardia quedó cautivado y con sus ojos acorazonados ante la dulce voz y las expresiones de sensualidad que le arrojaba con timidez— ~Me dijeron que vaya a la Gran Puerta, pero... como soy nuevo-a no sé dónde es.~
— Sigue largo por este pasillo y luego... —le proporcionó la dirección exacta y como recompensa un guiño para que el guardia quedara perdido en su belleza. Belleza que se perdía al verla tropezar cada tres pasos por correr con aquellos tacos; los que terminó quitándose al perderse en la profundidad de aquel pasillo.
Cuando por fin dio con la dichosa puerta, se sorprendió al notar lo grande y rústico de su fabricación. En lugar de tener un picaporte, éste parecía tener una cerradura de metal en la parte central como si fuera una entrada para un navío— ¡Sólo quiero irme! Debo regresar... —susurrando aquello y girando el cerrojo similar a un timón de barco. Una luz la envolvió y avanzó como si escapara de un horrible monstruo.
Sin embargo, apareció en un antro de mala muerte.
Aproximadamente unos 20 seres de forma humanoide con aspecto de pocos amigos la miraban anonadados. A un par de ellos, empezó a escurrirle la saliva con mirada lujuriosa— Yo... creo que abrí la puerta equivocada. ¡Adiós! —dando media vuelta, para regresar, sólo se topó con la pared de ese bar en decadencia— ¡¿EH?!
Cuando estaba en casa, en la Tierra, su fuerza le hubiera hecho luchar contra todos ellos, pero ahora no era igual. Dentro de su mente cruzaba la escena donde ese moreno de mirada fría lo detuvo con una sola mano. Tampoco ayudaba que esos seres extraterrestres, tuvieran una estatura superior a los dos metros y medio.
— Pagarán muy bien por una belleza como esta. —menciona uno de aspecto reptiliano.
— Primero disfrutarla, ¿no creen? —escupió otro a quien se le salia la lengua cada dos segundos. Un tercero de apariencia robusta y mucho pelaje la sujetó del brazo, mirándola con tanta perversión que a la chica rubia le dio repulsión. Arrugó las cejas y llevó el puño libre hacia el sujeto, pero esto sólo fue como una picada de mosquito— ¡Es ruda! —exclama y acerca su lengua a la mejilla, sosteniéndola con mayor fuerza— ¡Me gustan más cuando son salvajes!
¿En serio? ¿Así terminaría su vida? Ser una esclava sexual de algún monstruo del espacio... Lo del monstruo le afectaba tanto, ¡sino más! ahora que era una mujer. ¡Mujer! ¡MUJER! Significa que terminaría con un hombre... — ¡SOY UN HOMBRE! —grita asustado, pero lo tomaron a broma. ¿Y quién no? Con tales curvas de infarto y exuberante pechera, labios gruesos y pestañas largas... ¡Se había vuelto una diosa!
Quedó en shock al notar que empezaban a arrastrarla con tanta ligereza, como si ella no pesara nada más que una pluma— No... —su voz se iba— Por favor, no... —intentó zafarse, pero era sólo un burdo intento para perder fuerza— Alguien... —eran ruegos inútiles, único consuelo que cruzaba por su cabeza. Cierra los ojos con fuerza y a su mente llega esa persona; el causante de todo. Pero no pensaba en él con odio.
Quizá no era el más adecuado para mantener presente es su cabeza... Quizá el moreno se alegraría que le pasara aquello en lo que no quería pensar... Quizá a ese príncipe de hielo no le importaba en lo más mínimo y sólo le hizo eso para burlarse... Aún así no pudo evitar que sus labios se abrieran una vez más, expulsando con todo su aliento— ¡SÁLVAAAA... me-!
Un puño pasó junto a su cara desde su espalda, mientras otro brazo la rodeaba por la cintura y la llevaba hacia atrás.
— Quien toque a mi futura esposa, recibirá un horrible castigo. —el sujeto de aspecto bestial terminó haciendo un agujero en la pared por tremendo golpe. Regresando hacia ella, la mira de una forma totalmente fría, pero ya no tanto... o al menos es lo que creyó notar con sus topacios. Quita de sus hombros una gruesa capa roja de algodón, con bordes negros, que coloca sobre los delgados hombros de ella y la amarra en el frente para que oculte el escote. La sujeta de la mano y abandonan el lugar por la puerta principal del bar. Su mente era un mar de pensamientos mezclados.
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— ¿No eres rey aún?
— No. —llevó a su boca un pedazo de algo que se asemejaba a intestinos crudos; Naruto casi vomita lo que... En realidad no había metido nada en su estómago desde hace varios días— Come o enfermarás.
— ¡Lo sé-dattebayo! ¡Lo sé! —miró el plato frente a sí, apretó sus manos sobre las rodillas, arrugando un poco el vestido. No le quedó más remedio; sus tripas pedían alimento a gritos— ¡Oi! —masticó un bocado, tras otro, tras otro... ¡y otro!— ¡Sabe bien-ttebayo!
— Debes estar saludable... —la rubia lo mira mientras el mesero de aquel local le llevaba otro platillo—... para que tengamos hijos sanos. —lo poco que llegó a su estómago, casi regresa.
— ¡¿Qué mierda dices?! —golpea la mesa con los puños— ¡Yo no tendré hijos! ¡Soy hombre-dattebayo! ¡HOMBRE!
— Ya no. —termina su platillo con toda calma y serenidad, demostrando modales, no tan ceremoniosos como se espera de un aristócrata— Eres mujer ahora, así que darás a luz a mis hijos. Tendremos tres. —Naruto sintió ardor en sus mejillas. Lo que era nuevo para él pues estaba avergonzado por dichas palabras. Le molestaba la seguridad con la que se lo decía. Se levantó de la silla, arrugó las cejas y corrió entre la multitud; apretando la mandíbula con furia— ¡Oye, espera! —el moreno corrió tras ella.
Pero la rubia al mirar atrás, para asegurarse de que lo había perdido entre el ajetreo de la plaza, chocó con una espalda peluda— ¡Auch!
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Cuando se aparta del gran saco de pelo, se percata de lo mala que era su suerte. Retrocedió un par de pasos, pero volvió a ser tomada prisionera del brazo— ¡Suéltame, bastardo!
— ¡Calla, maldita zorra! —la zarandeó un poco para que entendiera que era de ellos y de nadie más— ¡La pagarás caro por ser tan puta! —Levantó una pata dirigida a su cara, cerró los ojos para esperar el impacto, que si era la mitad de fuerte de como la sostenía tendría suerte de no quedar con todos los huesos rotos.
Los pueblerinos y demás ciudadanos, de lo que parecía ser una villa de clase media, empezaron a cerrar sus tiendas y alejarse del sitio, sin lugar a dudas se volvería muy peligroso. ¿En qué lío se había metido?
Esperando la llegada del puño a su cara, pensaba qué era mejor: estar perdida en un planeta lleno de bestias lujuriosas y ridículamente fuertes, o, permanecer cerca de un príncipe que lo quería para procrear a sus sucesores. Sin duda, ambas eran malas.
— ¿Acaso no lo dije antes? —sintió un tirón del brazo y una luz la cegó por un par de segundos. Lo siguiente fue ver al monstruo en el suelo totalmente quemado. Ella estaba protegida detrás de su espalda— Aquel que se atreva a lastimarla, morirá por mi propia mano. —viendo que los subordinados no estaban nada felices por lo que había hecho a su jefe, sujetó la manga del azabache para mirarlo con preocupación.
— Es mejor que regresemos al palacio, Sasuke. Este sitio se ve peli... gro... so...!
La tomó entre sus brazos y la cubrió por completo mientras a sus oídos llegaba el golpe seco que produce un madero contra la cabeza; sus ojos se abrieron por completo. Sasuke la sujetó de los hombros con delicadeza para apartarla y mirarla con un poco de preocupación— No te pasó nada.
— Sa... su... ke... —llevó su mano a la cabeza al notar la sangre fluir con paciencia, dibujando un hilo que bajaba por su mejilla hasta terminar en manchas color vino sobre su camisa— ¡Debe verte un doctor! —sonrió tan levemente que sólo Naruto se pudo dar cuenta de ello; nunca lo admitiría, pero su corazón dio un par de brincos al observar ese rostro cálido en él.
El moreno la observó con algo de calidez— Al fin encontré a alguien como tú... —murmuró y volvió a acercarla a su pecho con un brazo. El otro lo elevó y de él empezaron a desprender rayos blancos y morados que electrocutaron al mismo que quiso golpearla antes. Los espectadores terminaron con las mandíbulas en el suelo; Naruto no lo podía creer. Y tras esas palabras no sabía qué pensar de él.
— ¡O-oe tú...! —expresó uno de los malhechores que salió del asombro antes que los demás— ¡Di-dijiste que eras el... ¿el Rey del Mundo?! —sus piernas temblaban, al igual que todos los demás.
— Les daré tres segundos para apartarse de mi vista. —soltó a la rubia y se colocó delante. Ambos en media calle y por delante un sinnúmero de viviendas extravagantes— Uno... —Naruto no comprendía aún. ¿Rayos saliendo de su brazo? ¡Esas cosas sólo pasaban en las películas! Realmente ese gorila humanoide quemado cerca de ella... ¿él lo mató? ¿Mataría ahora?— Dos... —su brazo volvió a iluminarse de poco en poco. Destellos de color violáceo y blanco salían como los rayos en un día de tormenta eléctrica. Lentamente elevó la extremidad.
Delante de ellos las personas corrían sin remedio, ¡aterradas! Unas pocas gritaban: — ¡ES EL REY! ¡EL VERDADERO REY DEL MUNDO! —y no eran elogios o alabanzas. No eran palabras de alegría o fascinación...
¡Horror! ¡Miedo! ¡Muerte! Era lo que se percibía del ambiente.
— Sa-Sasuke... —susurró al notar que criaturas pequeñas también escapaban de él. ¿Niños? Miró al moreno desde su perfil, dos pasos detrás y supo en sus ojos negros que lo haría. No habría piedad antes quienes osaron levantar la mano contra él... y contra ella.
— Tres.
—¡Sasuke, no-!
Una esfera de energía tan grande como una casa de dos pisos apareció de un segundo a otro sobre su cabeza, parecía que su brazo la sostenía como si fuera una pelota de basketball. Naruto intentó acercarse a él para detenerlo, pero fue inútil. Emitía una ráfaga de viento que circulaba en torno al moreno. Sasuke bajó el brazo y aquella luz intensa, esa gigante esfera de electricidad pura, avanzó como láser hacia al frente; destrozando todo... ¡Todo! Esa luz tan intensa, obligó al rubio a cubrir sus ojos, su rostro, con los brazos para no quedar ciego. Mientras el viento de repulsión la forzaba a retroceder sin llegar a caer.
La cara del azabache eran tan indiferente como hasta ahora lo había mostrado. Ni siquiera pestañeo entre tanto polvo y gritos.
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Cuando la ola de viento y partículas de tierra cesó en aquel sitio... Cuando el ojiazul logró distinguir la espalda de aquel al que llamaban "Rey del Mundo" caminó hacia él, pues la onda de choque y la ráfaga lo llevó un par de metros hacia atrás. Su delicada mano femenina estaba dispuesta a tocar su hombro para llamar su atención... No lo hizo.
Cuando sus pupilas percibieron la destrucción un paso delante del moreno ante ese impactante golpe... Cuando notó un agujero extenso sin nada en él... Cuando llegó a sus oídos el vació y silencio de lo que antes era un lugar lleno de vida...
Su cuerpo languideció, sus piernas empezaron a temblar como gelatina. — (¿Fue... fue mi culpa?) —no podía cerrar sus ojos y sus labios sonrosados permanecían ligeramente abiertos. ¡¿En qué se había metido?! Esto que recorría su cuerpo como hormigas, hielo y temblores, ¡¿era lo que las personas distinguían como miedo?! ¡¿Pánico?! Observaba la amplia espalda y su melena oscura menear por la brisa natural del planeta, mientras los rayos de su brazo desaparecían. Ahora que conocía lo que era capaz de hacer... ¿rechazarlo era la mejor opción?
Giraba su cuerpo esperando ver su sonrisa. Buscaba mirarla a los ojos, del color del océano terrestre, ante lo que había hecho por ella. Demostrarle cuánto la amaba. El futuro Rey del Mundo quería la aprobación en ella. Se imaginó cómo corría a abrazarlo llena de orgullo por lo que había hecho para señalar, de una vez por todas, que sus sentimientos eran reales— ¿Ahora dónde quieres... ir? -! —pero...
Detrás de él se hallaba una jovencita de 17 años, con cabello dorado revuelto, moviéndose grácil con el viento, sentada sobre sus rodillas al no poder soportar su propio peso por la escena de la que fue testigo. Lo que más le impactó, lo que provocó en el una puntada en su pecho, aquello que lo dejó sin aire por unos segundos, fueron sus profundos ojos azules cubiertos en lágrimas.
— ¡~Sólo llévame a casa-dattebayoooo~! —dirigió sus manos a la cara y cerró los ojos mientras echaba a llorar a viva voz como si fuera a morir justo en ese momento.
— ¿P-por qué lloras? —su máscara de frialdad y pavoneo quedó destrozada ante los lamento de la persona que amaba. Se aproximó a ella para tocarla y reconfortarle— Yo no... —ella se apartó. ¿Golpearlo? No sería una buena idea.
Sí, Naruto estaba aterrado por todo lo que había pasado. El hecho es que todavía creía estar bajo los escombros del colegio o en coma, acostado en una cálida camilla de hospital. Su padre junto a él, al igual que su hermano. Burdas mentiras de consuelo...
Todo era real. Cada una de las gotas de sudor frío que recorrían su frente sólo le demostraban que la persona delante de él era un asesino despiadado. Si ahora era mujer, y el moreno de ojos ónix lo aseguraba completamente, entonces tenía atributos que podía usar en su contra. Si su fuerza había mermado, su belleza y ternura estaban al 200%.
¡Actuación!
Pero claro que sólo la mitad de ello, el otro 50 por ciento estaba tiritando de espanto— ¡~N-no me toques~! —la mano blanca se detuvo y recogió los dedos, llevándolos de vuelta sobre sus rodillas— ¡~Dices amarme, ¿no?~! —Sasuke abrió los párpados— ¡~Entonces llévame a casa~! —azul contra negro. Se perdía en la sinceridad de su mirada y le reconfortaba que no lo odiara debido al terror en sus ojos.
Sasuke suspiró.
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Da-chan: Hola acosadoras y acosadores de mua. :P Espero que sigan esta serie y que me disculpen por no subirlo antes, es solo que mi petición no se cumplió :v y, más que eso, era que estaba atareada por cosas en la Uni,pero eso ya pasó y pude escribir el cap dos :3
De todas formas, seguiré con eso de publicar por reviews, dejen uno para saber si les gusta o no. :') Si este cap llega a los 15 reviews, subiré el segundo. ¡Espero lo disfruten!
Agradecimientos a: Todas las que leen este fic y respondo a sus reviews para que luego no digan que no les paro bola... :3
Dazzling Light.- No entendí tu mensaje... :/ ¿Está en código? :v
Dakota Boticcelli.- En realidad también llama mucho mi atención que digas que hay pocos de este estilo (Te refieres a Naruto como chica, ¿no?). Espero que te agrade y verte seguido :3
Kind Yuuki.- El nombre del manga en el que me baso, lo publicaré al final de la serie xD. Y descuida, yo también he dejado reviews desde un celu y eso de no poder usar tildes es algo frustrante. Dx
HanamiyaDanniiMakoto.- No he leído mucho manga de cambio de género, pero este es de los más loco que me han sugerido... Qué bueno que te guste mi redacción :'D
Fran.s.- Déjate llevar, Fran-chan :) Y eso de que sigas viéndolos como chicos, pues... Veré como modifico un poco eso para que no pase. Es que en el manga original, el prota tiene un nombre unisex, entonces no es tan notorio... Gracias por el dato, lo tendré presente. :D
Besos y abrazos en papel... ¡para todos los que lean esta frase! xD
