¡Hola, guerreros! ¿Como están?, espero que anden bien.
Bueh, aquí el segundo capitulo de HB. Perdónenme, pero mi musa me juega sucio y no me da ideas que realmente me guste. Así que, tenganme paciencia
NOTA: VicTORIous, no me pertenece. Todo es obra de Dan Schneider y Nickelodeon. Soy una humilde Jori shipper, que juega con estas bellas personajes y les trae esta historia.
II
–Jade, estoy bien. Solo iré al baño.
Una penetrante y azulada mirada se posó sobre ella. Sin poder reaccionar, sintió como su cuerpo se volvió ligero y un fuerte olor a café inundo sus fosas nasales, mezclándose con el repentino mareo de esa acción. Aun aturdida, suspiro mientras contaba mentalmente hasta diez y enumeraba las razones por las cuales amaba a su esposa.
Habían pasado dos semanas desde el resultado positivo de la inseminación y Jade se había vuelto más protectora. Era una bendición si sus pies rozaban un poco el piso o lograba liberarse de su guardiana de ojos azules por unos instantes.
– Jade, solo son unos cuantos pasos…
–No me importa. –reclamo Jade, mirando a los ojos a su latina. –no voy a correr ningún riesgo.
No pudo evitar sonreírle. ¿Quién diría que Jade West, la temida guionista, se volviera tierna y protectora? Pocos conocían esa faceta, y para Tori era mejor. Esos pequeños detalles le pertenecían solo a ella, y era demasiado egoísta como para compartirlos con todo el mundo.
–No le va a pasar nada al bebé. –susurro, abrazándose más al cuello de su esposa y sonriendo con diversión. La pálida mujer no respondió nada, simplemente siguió su corto camino hacia el baño de invitados. Tori bendijo el sentir el frio suelo en sus pies y, con una advertencia, logro hacer que Jade se quedara afuera.
Fue apenas que cerró la puerta, dejo que las sensaciones volvieran a inundarla por completo.
Sus manos viajaron instintivamente hacia su vientre y una sonrisa boba apareció en su rostro. Caminando hacia el espejo de cuerpo completo, abrió su camisa de cuadros holgada –la que Jade parecía querer ponerle casi siempre – y miro su vientre, como lo venía haciendo desde hace dos semanas. Aún era plano, pero parecía mantener cautivada a su pálida esposa y aquello no hacía más que enternecerla.
Todo le parecía tan irreal.
El que en su ser se estuviera creando una nueva vida, le emocionaba. Imaginarse dentro de nueve meses, en la sala de un hospital y teniendo entre sus brazos a un pequeño pedazo suyo, le provocaban miles de emociones. Todas, terminando en una sola.
Miedo.
¿Y si terminaba pareciendo una enorme ballena? ¿Y si Jade llegaba a asquearse de ella, y terminaba dejándola sola? ¿Le pasaría algo a su hijo, durante el parto?
El mundo no era un lugar muy seguro y confiable. Y el que un niño fuera criado por dos personas del mismo sexo, parecía ser aberrante a los ojos de los demás. ¿Su niño sufriría esa cruel discriminación? ¿Abusarían de él?
Quizá no debería reñir a Jade, por su estado sobreprotector. La pobre mujer parecía que iba a tener ulceras, de tanto que se preocupaba. ¡Y eso que apenas la dejaba salir de la cama!
– ¿Tori? –unos leves golpes se oyeron en la puerta, tras aquella mención de su nombre. –¿Estas bien? ¿Necesitas que te traiga algo? ¿Quieres que vaya a comprar algo?
La latina no pudo evitar sonreírle a la puerta. Apenas iba a dar una respuesta, cuando sintió unas enormes nauseas. Fueron tan solo unos segundos los que tardo en inclinarse en el retrete, cuando ya se encontraba devolviendo lo poco que su estómago había tolerado de desayuno. Escuchar el sonido de la puerta abriéndose y segundos después, unas manos que le sujetaban hacia atrás su cabello y una melodiosa voz que le recitaba palabras de amor, la estremecieron.
Después de haber devuelto su desayuno, Tori simplemente se recargo en el pecho de Jade y no hizo otra cosa que llorar.
Malestar matinal.
¡Ja!
Jade anhelaba que el hombre al que se le había ocurrido ese nombre, estuviera ardiendo en su tumba. Mañana, tarde, noche, no importaba la hora. Tori prácticamente empezaba a vivir de sándwiches con una ligera embarrada de mayonesa y media rebana de jamón, con un vaso de agua como bebida. Y eso no lo podía tolerar.
–Ya, ya…
–Lo siento. –su corazón se rompió en miles de pedazos, al escuchar la sollozante voz de Tori. Su pecho estaba empapado por sus lágrimas, y su cuerpo solo reaccionaba para mecer y abrazar a su latina. Pero, no podía evitar sentir que la rabia se instalara en su ser.
¿No se suponía que debía hacerla feliz?
¿Qué no se había prometido nunca hacerla llorar?
¿Qué la iba a hacer la mujer más feliz del mundo?
Si hace dos años se había tragado su orgullo, y había hecho la propuesta de matrimonio más dulce, era por algo. La amaba. La amaba más que a nadie en el universo. La amaba, y, cada día se sentía bendecida por despertar y mirar su moreno cuerpo a su lado.
El solo pensar en perderla, era un horror para Jade.
–Todo está bien. –le susurro al odio, mientras le plantaba un delicado beso en la mejilla. Los sollozos parecían haber cesado, y agradeció internamente eso.
–Me estoy poniendo horrible.
–No lo estas. – sonrió. Como un instinto, una de sus manos se dirigió al vientre de Tori. Tuvo un momento de sentirse absurdamente orgullosa, al sentir como la morena entre sus brazos se había estremecido por el tacto. Le repitió lo mucho que la amaba, cuanto estaba orgullosa de ella y que, a sus ojos, siempre sería la más hermosa mujer.
Aunque por dentro, la guionista estaba muriéndose de miedo. ¿Llegaría a ser una excelente madre?, Cuando Liz había llegado a sus vidas había tenido la dulce edad de cinco años y no había requerido los excesivos cuidados para un bebé. Además, ¿Qué sabia ella de ser una buena madre? Su entorno familiar no había sido el más amoroso del mundo; Sus padres se habían divorciado cuando ella había tenido nueve años y su hermanito apenas unos cuantos meses de nacido.
¿Sobreviviría su Tori, al parto?
No era para nada una estúpida en el tema. Estaba consciente de que vivían en una época donde había la suficiente tecnología y medicina donde podrían salvar a una mujer y a su hijo, en un parto. Pero, pese a todo eso, aun existían situaciones donde alguno de los dos llegaba a fallecer. Y eso le aterraba.
¿Cómo podría vivir, sin tener a su bella morena y a su futuro hijo, cerca?
¿Cómo, cuando esa mujer mitad latina se había adueñado de su vida entera?
– ¿Jade?
La voz de su esposa, la hizo reaccionar. Observo aquellos orbes marrones, que tanto la enloquecían, mirándola con detalle. Por un momento, rezo para que su hijo heredara ese bello mirar de su progenitora. Le sonrió con dulzura y le planto un suave beso en la frente, mientras la ayudaba a levantarse del piso.
– ¿Estas mejor? – la latina asintió, devolviéndole la sonrisa. En la calidez del momento, la tomo entre sus brazos y la apretó a su cuerpo, sin dañarla, para poder sentir su calor corporal. Ambas duraron así, un par de minutos. El sentir las manos de Tori, acariciando su espalda, le generaba una sensación de relajación y calidez.
Y, eso, era algo que le gustaba.
– ¿Vega?
–Es West, Jade. –la escucho gruñir y tuvo que ocultar su rostro en el hueco, para ocultar su sonrisa socarrona. Si, en definitiva, la amaba.
–Bueno, señorita West. –sonrió, separándose un poco y mirándola con una sonrisa. –Creo que debería lavarse los dientes, pues tenemos un asunto pendiente con nuestros familiares.
Un golpe en su brazo, y una sensación de frió fue lo único que recibió como respuesta. No pudo evitar sonreír al mirar como su esposa se acercaba al lavamanos de manera furiosa y soltaba algunos juramentos que le resultaban adorables.
Y, ahí mismo, se hizo la firme promesa de proteger a su pequeña familia. Así tuviera que recorrer los siete niveles descritos en la novela "La Divina Comedia", con tal de mantener a salvo a su familia, lo haría.
Por qué, Jade West jamás permitirá que le arrebataran lo que le pertenecía.
THE END
¿Y, bien?¿Os esta gustando?
Realmente no estoy del todo convencida de este capitulo...
Siento que le faltan muchas cosas. Pero, perdónenme u.u prometo hacerlo mejor la siguiente vez.
En fin, esto fue todo. No se realmente cuando vuelva a subir algo, pues mi escuela me tiene algo ocupada. Y mas, por que se vienen las convocatorias de ingreso a la Licenciatura y realmente quiero dar todo de mi, para quedar en la que deseo (¡Derecho, ahí te voy!).
Nos leemos la proxima vez. ¡Se cuidan, mis guerreros!
