Saludos!

Flannya reportandose! :D

Como estan queridos lectores?! YO aqui en la segunda entrega de este su fic! :D

Wow! Hacia muuuucho tiempo que no subia algo semanalmente OwO me siento tan orgullosa de mi misma TwT (llora de felicidad en una esquina bien forever alone)

EHEM! claro, esto NO hubiera disoposible sin el patrocinio (WTF?) de las siguientes personitas que dejaron review! y son Alaska2018, Zhyrhe, Winter Sunflower, HeilPasta, La Chica Del Humo y Anima537! Una ronda de aplausos por favor!

Ahora... nos habiamos quedado en que Maria Gudalupe es invitada (a base de engaños) a una feria de condado... que son bn diferentes de una feria de pueblo mexicana... veamos que les depara a este par :3 He de decir que esto inició originalmente como un one shot... pero ah, como me cuesta hacer one shots! XD aunque sean de dos o tres capis pero simplemente no puedo hacer algo corto XD

En fin, empezemos! OwO

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Capítulo 2: Entre puestos y juegos de azar

En efecto había demasiada gente.

María miraba alrededor de un puesto a otro entre la multitud tratando de asimilar todo.

Era totalmente diferente a las ferias de su casa. En México las ferias eran mucho más coloridas, y porque no decirlo? Ruidosas, mucho mucho mas ruidosas. En la casa de Alfred sin emabrgo todo estaba muy organizado y tenia un lindo aire familiar y relajado, no tan festivo y alegre como en la suyas. Toda esta era gente de campo, gente que vendía lo que trabajaba, y si algo sabía María era trabajar en el campo. De hecho la morena sonrió... finalmente, muchas naciones no sabían esto pero Alfred, la gran potencia del mundo, en su pasado fue un simple y sencillo chico de granja: sonriente, pícaro y muy trabajador Ah, como recordaba esos tiempos...

La pareja entro en una sección donde había muchos puestos, con lonas blancas para protegerse del sol en donde se vendían diferentes artículos caseros. La morena paseaba lentamente y las vendedoras (en su mayoría mujeres algo ancianas) le ofrecían fresas, manzanas, naranjas, jaleas y galletas. Había muchos puestos donde vendían diferentes panes, galletas y pays (eso si toooodos caseros) y la verdad la chica no podía decidirse por ninguno. Todos los pays que veían eran hermosos, con su hojaldre perfectamente dorado y sus rellenos de manzana, cereza o fresa pedían a gritos ser comidos.

Alfred veía como la chica pasaba su mirada de un puesto a otro como niña chiquita, tratando de abarcar todo. Sonrió. Eran pocas veces en las que la veía así... como cuando eran jóvenes. El rubio soltó un suspiro y se rascó la nunca mientras que veía como la chica soltaba su mano y se acercaba a ver a un señor que vendía chabacanos de su huerto. La morena a estas alturas ya llevaba compradas manzanas, fresas, galletas, dos frascos de mermelada y otras conservas, y por lo visto ahora iba a comprar chabacanos. No solo eso en algún puesto atrás compró una cesta de mimbre en donde iba guardando todas sus compras.

De pronto un puesto llamó la atención de América. El fuerte aroma a aceite y azúcar flotaba en al aire y el rubio giró su cabeza a un puesto a su derecha. Su cara se iluminó al ver lo que se vendía.

"Elephant ears!" exclamó con deleite infantil al ver la golosina que vendían.

Miró a María que todavía estaba conversando con el señor (que ya era algo anciano) y este le mostraba un frasco con lo que parecían chabacanos en conserva, y al ver que estaba suficientemente ocupada se dirigió al puesto para comprar algo de comer.

Una señora peliroja y rolliza, con dos pequeñas trenzas y nariz llena de pecas le dio una sonrisa en la cual faltaba un diente y la hacía parecer como una niña enorme.

"Well, hello there! Wha' can I get fer ya?" dijo con un fuerte acento sureño tejano alisándose su mandil de cuadros rojos y blancos con sus regordetas manos. (What can I get for you?)

"A elephant ear ma'am! Extra sugar, extra butter and extra cinnamon!" exclamó ruidosamente el americano ya casi saboreando la fritura.

En un par de minutos la mujer le extendía una gran fritura en forma algo circular, crujiente, dorada y algo delgada arriba llena de azúcar y canela.

"In'thang else for your purtee girl ov'air?" le preguntó la mujer con una sonrisa picara y guiñandole el ojo con fuertes coloquios tejanos. (Anything else for your pretty little girl over there?)

Alfred se sonrojó al escuchar esto de como se refería a la mexicana, como si ambos fueran pareja. Con una sonrisa nerviosa en los labios vió que más había en el puesto. Tal vez el elephant ear iba a ser un poco pesado para ella, a veces ella se quejaba que el comía muy pesado lo cual el veía irónico teniendo en cuenta que ella era la reina del chile. Miró que le podía comprar a la chica, sabiendo sus gustos. Su vista paró en una charola.

"A caramel apple ma'am! And a pair of corn dogs!" dijo sonriente, feliz de haber encontrado algo de gusto de la chica.

Tras pagar los alimentos fue a donde la chica que justo estaba sacando de su cesta un monedero para pagar.

"I get this" dijo el americano adelantándosele y dandole unos dolares al señor.

"Alfred, no es necesario, yo traje dinero" dio la chica frunciendo el ceño un poco. En parte no estaba acostumbrada a galanterías, esas eran usuales allá por los tiempos de Don Porfirio Díaz y con Arthur, Inglaterra, pero hoy en día ya no eran comunes. Y menos de su vecino.

"Nonsense Mary, yo te invité, yo pago." dijo Alfred sin prestarle atención, mientras recibía el cambio sin darle importancia.

La morena miró al suelo y sonrió tímidamente ante las atenciones de su vecino. Algo chiquito dentro de ella brincó pero rápidamente lo hizo a un lado.

"Esta bien gringo, pero entonces yo pago la comida!" dijo ella defensivamente mientras ambos se alejaban del puesto .

"I already got you something!" dijo el rubio dándole un plato desechable.

La chica lo agradeció y vió la comida. Una gran manzana roja... demasiado roja... cubierta con... algo duro... caramelo.

"Una... manzana acaramelada?" preguntó ella tomando la manzana del palo de madera que tenía incrustado.

"Yep!" dijo el americano mientras que le daba una mordida a su elephant ear.

Maria agradecía el gesto. Digo, el gringo se tomo el tiempo en traerle algo de comer... No podía ponerse quisquillosa... y no es que lo fuera, pero...

"No hay chile para la manzana?" preguntó ella.

Alfred parpadeó.

"Chili?"

"Si, chile! Ya sabes... manzana con chile!" dijo ella como si fuera algo obvio.

"But... but the apple is sweet by definition." dijo el ojiazul sin entender. Como diablos se le ocurria a su pequeña vecina mezclar azucar y chile?! Pero bueno debía de suponer de esa obsesión suya por ponerle picante a TODO.

"Si, pero con chile sabe mucho mejor!" dijo ella como si fuera la cosa mas obvia del mundo. Dio un suspiro... a veces se le olvidaba que su vecino tenia preferencia por cosas dulces... MUY dulces... "Pero bueno... gracias Al." dijo mientras le daba una crujiente mordida.

Alfred dio un respingo al escuchar esto.

"Wow..." dijo el americano y le dió una sonrisa de dientes blancos "Hacía mucho tiempo que no me decias 'Al' ".

La morena le miró mientras que tomaba su "corn dog" y parpadeó un par de veces apenas dandose cuenta que en efecto le había dicho Al, no Alfred, ni gringo, ni menso. La chica se ruborizó un poco y le dió una mordida a su corn dog.

"Bueno... antes siempre te llamaba así" dijo ella con la boca llena y desviandop la mirada , tratando de no darle tanta importancia. Luego miró su comida sorprendida. "Mira tu, este "corn doc" sabe bueno!" dijo mientras le daba otra mordida a la salchicha capeada.

America sonrió. En parte por su mala pronunciacion que le daba siempre risa, en parte por el comentario. Por que era cierto. Hacia mucho tiempo ella le llama 'Al' y eran los mejores amigos del mundo, pensó con una sonrisa en los labios.

...

"Oye mira que bonito!" dijo de pronto la morena sacando al americano de sus ideas y salió corriendo a una fila de puestos unos junto a otros que vendían... colchas y edredones de cama. Alfred no pudo evitar soltar un suspiro... mujeres.

Mientras tanto, la chica estaba viendo la muchas colchas que vendían, todas artesanales y los puestos atendidos en mayoría por viejitas arrugadas de lentes y pelo blanco. La morena miró cada pieza puesto que eran muy diferentes a las de su casa. Cada colcha que se veía mullida y gruesa, estaba conformada a su vez por muchos retazos de telas de diferentes formas y tipos, lo cual daba un gran colorido. Cada colcha era diferente: unas tenían retazos de tiras, otros cuadrados, unos de grecas o triángulos, y había unos mas expertos que hasta figuras formaban con los pedazos de colores parecidos. María estaba encantada.

"Que lindo!" dijo mientras pasaba la mano por una mullida cobija de colores naranjas, rojos y cafés, de retazos cuadrados.

"It's aaall homemade, hon. 100% Texan patchwork!" dijo una viejita tras sus lentes de media luna con una sonrisa de labios arrugados.

"Es que?" preguntó María, viendo una de diferentes azules que simulaba un mar.

"Patchwork sweetie." le repitió la anciana señalando la colcha.

"Pashgüork?" preguntó la morena tratando de pronunciar correctamente.

Alfred llegó a su lado dando una pequeña risita.

"Patch-work" pronunció por separado para que la morena entendiera.

María hizo un pequeño puchero ante la corrección pero vio de nuevo las colchas admirando el trabajo que tenían.

"Son muy bonitas..." dijo mientras sus ojos iban de aqui a alla mirando todos los colores.

Alfred le sonrió.

"Pero tu también haces muchas de estas cosas de colchas y mantas... y la verdad, las cosas de tu casa son mucho mas lindas." dijo el americano haciendo referencia a las habilidades de la morena. Digo, ella era una maestra en eso del hilo y la aguja.

"Lo se... pero eso no quita que en tu casa también haya cosas muy lindas." admitió la morena mientras ambos se alejaban de los puestos. La chica sonrió "Todo es muy... hogareño." dijo ella encontrando la palabra correcta y luego sonrió traviesamente. " Me hace pensar de cuando eramos jóvenes, te acuerdas? Tu eras un muchachito alto y flaco de rodillas huesudas y nariz polvosa que corría por todo el campo en tu traje de cowboy. "

Alfred, dió un largo silbido mientras se rascaba la nuca.

"Gosh, that was so long ago!" dijo mirando para arriba recordando. Luego bajo la mirada a ver a la chica a su lado con una sonrisa ladina "Y tu no te quedabas atrás con tus largas trenzas, huaraches y tu 'rebozou' " dijo con su fuerte acente americano, mientras tomaba la canasta de sus manos para cargarla el.

"Si... eran tiempos tan sencillos..." dijo ella recordando soñadoramente "Quien hubiera pensado que el güerito ese que hacía competencias a ver quien araba mas rápido con los muchachos del pueblo iba a ser una gran potencia algún día."

Alfred sonrió algo apenado.

"Weeell... quien hubiera dicho que la chica que retaba a todos los hombres a carreras a caballo retaría en mas de una vez a varias potencias incluyendo al Arttie y a France..." dijo el americano haciendo referencia de todos los momentos en los que México tuvo que luchar contra otros países mas grandes.

Ella le sonrió.

"Sabes? A veces extraño esos tiempos. Eramos mas sinceros ambos. Sin presiones, sin jefes... solo nosotros. Tu un muchacho de campo y yo..."

"Igual que yo, una tranquila muchacha de campo." le completo él. "No se en que momento cambiamos todo eso."

"Si... es triste." dijo ella. Luego su cara se iluminó "Te acuerdas cuando eramos muy niños y me visitabas y nos íbamos a las ruinas de mi tajtli a jugar?"

Alfred rió su particular risa.

"Yeah! Hide and seek! I always found you!" dijo el americano con un aire se suficiencia sacando el pecho y manos en jarras.

"Oyeme! Eso no es cierto! Yo siempre te encontraba llorando porque tu siempre te perdías!" le dijo ella burlonamente.

"Hey I was NOT crying!" dijo el americano defendiendo su dignidad.

Ambas naciones se rieron recordando.

Siguieron caminando hasta que una voz fuerte los distrajo.

"SIR! YOU SIR!"

La pareja se detuvo de golpe un hombre alto y delgado con cabello castaño revuelto llamandoles. Alfred miró a ambos lados, para cerciorarse que era a el a quien le hablaban.

"Who me?" pregunto el rubio extrañado y ladeando la cabeza mientras se seńalaba a sí mismo. (Quien yo?)

"That's right my friend! Come! Step up and test your strength!" dijo el joven ruidosamente animando a Alfred. (Asi es amigo! Venga! Pase y compruebe su fuerza!)

La pareja se acerco al muchacho y vió que había detrás de el. Un gran juego de feria bastante popular, el "High Striker". Era una estructura alta y delgada marcada con varios numeros que iban desde el cero que estaba en el suelo, hasta el 100 que se encontraba en la parte superior con una gran campana de esas que ponen en los rings de boxeo. Empezando desde abajo de la escala numérica, había varios letreros con anuncios como "Mouse" y "Good for nothing" y conforme iban subiendo iban denotando un mayor nivel de fuerza hasta llegar hasta arriba que decia "Hercules" y "Superman!". En la base, habia una gran placa de metal y un gran mazo para pegarle y un peso de metal el cual debía subir indicando que tan fuerte le pego. Era un típico juego para medir fuerza.

El muchacho sonrió maliciosamente sabiendose ganados unos dolares.

"Come sir! You look like a strong healthy man! Only 3 bucks!" dijo el chico. (Venga señor! Parece un hombre fuerte y sano! Solo 3 dolares)

"Great!" sonrió alegre Alfred "Mary sosten esto por favor" dijo mientras tomaba con deleite infantil el mazo y le daba la cesta. Presurosamente saco el dinero y le pago.

Maria sabía de estos juegos. Sabía que estaban truqueados estos juegos, muchas veces con imanes para que no subieran. Además 3 dolares? ESO ERA CASI LO MISMO QUE EL SALARIO MINIMO EN SU CASA!

"Al... yo diria que mejor hay que pescar manzanas o algo asi..." sugirió la morena. Además la insistencia del muchacho y su sonrisa zorruna le hacia dudar que el juego fuera totalmente limpio.

"Don't worry Mary! Trust me!" dijo alegre Alfred parándose enfrente de la placa y acomodando el agarre en el mazo. (No te preocupes Mary! Confia en mi!)

"Yeah pal! Listen to me, you can win your pretty lady somethin 'ere!" le dijo el muchacho dandole un codazo amigable en las costillas tratando de convencerlo. (Si amigo! Esuchame, puedes ganarle algo a tu linda amiga!)

Alfred se rubrizo (nuevamente) por el comentario. ¿Porque la gente creía que estaban juntos? Pero la idea de ganarle algo a su vecina le agrado. Vió que al lado del juego había varios peluches y especialmente había uno de un caballo que le agrado. El americano sonrió.

"OKAY!" dijo Alfred muy confiado cargando el mazo sobre su cabeza. "HERE WE GO!" gritó y bajó el mazo con gran fuerza.

DING!

Fue en menos de un segundo y apenas dió tiempo a los presentes de ver lo que había sucedido. La pesa de metal que debía subir por el juego salió disparada y no solo golpeó la campana, sino que la despegó del juego la saco volando y azotó en el suelo con un fuerte CLANK!.La pesa en si salió disparada al cielo perdiendose de la vista de todos los presentes.

La pequeña multitud que se habia juntado miraban boquiabiertos al cielo, esperando que la pesa cayera...

Nunca cayó.

"ALRIGHT!" gritó el rubio de ojos azules un puño en el aire, totalmente ignorante de como todos le miraban con la boca abierta como si fuera un fenómeno de circo. Inclsuive Maria le miraba desde su lugar los ojos bien abiertos en sorpresa. El muchacho del juego se quedo congelado viendo el juego, la boca pateticamente abierta y los ojos tan grandes que parecía que se le iban a salir de las cuencas. No cabía en sí del shock.

Alegremente, Alfred dejo el mazo junto al juego y se dirigió al montón de peluches de premio atras del joven. Tomó un caballo de peluche, el que había visto al principio, y le dio una leve palmada en el hombro al chico al pasar junto a el.

"Thanks!" dijo el americano bastante sonriente y sin percatarse que el castaño seguia petrificado. Con una gran sonrisa, fue a donde la pequeña morena y le extendió el peluche. "Toma, lo gane para tí" dijo rascándose la nuca y sin poder evitar ruborizarse un poco.

México vió el peluche y la expresión que tenía el gringo... le recordó hace muchos años cuando de niños el le regaló una pequeña flor. La latina se sintió ruborizar un poco y se regaño a sí misma mentalmente por sentirse tan feliz por tan pequeño gesto. Ni que fuera una esquincla de 15 años por Dios! Pero no podía evitar mostrarlo, realmente le había gustado el detalle. Tomó el peluche y luego a Alfred.

"Muchas gracias Al, es muy lindo!" dijo mientras lo estrechaba contra su pecho. En sí estaba lindo el peluche, era un lindo palomino de crin, cola y calcetas blancas y el resto del cuerpo era de un lindo color paja.

"Yeah, lo vi y me acordé que tenías uno así hacia mucho tiempo." dijo el ojiazul, tomando la cesta de sus manos y empezando a caminar de nuevo.

"Si... Almendro" dijo la chica llamando al caballo por su nombre. "Fue hace tanto, en tiempos de Don Porfirio..." siguió mientras jugaba con la crin del caballo, luego se giró a el y le dió una gran sonrisa "Gracias por acordarte Al."

Alfred solo sonrió ladinamente sumamente complacido. No pudo evitar pararse mas erguido.

Se sentía como todo un héroe.

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Había tantas cosas por hacer y las dos naciones se divertían como chiquillos. Puesto al que iban, puesto al que probaban la comida o los juegos. Alfred intentò su suerte pescando manzanas en un balde de agua con la boca, y aprovecho para mojar a María al sacudirse el cabello. Por su parte, ella probo su suerte en un juego de lanzar aros a botellas de cristal de leche y lanzar el lazo a barriles. De hecho en ese juego ganó una placa de estrella de juguete que decía "sherrif" que portaba Alfred en el pecho orgulloso como niño chiquito. Ambas naciones tuvieron una muy aguerrida competencia en los puestos de pistolas de aire para disparar, y duro tanto tiempo que el dueño del puesto cansado y harto puesto que no había ganador, terminó dándoles premio a ambos.

El americano y la mexicana se sentaron en una banca de madera, ella tomando agua de una botella y Alfred mordisqueado un algodón de azúcar.

"That's not fair!" se quejó el rubio frunciendo el ceño viendo a lo lejos. "Estaba a punto de ganar!" dijo por quinta vez sin dejar de pensar en el juego de puntería. (No es justo!)

Maria le sonrió como quien lo hace con un niño chiquito.

"Si Al, seguro..." dijo dándole la razón, aunque ella sabía que ella iba a ganar.

De pronto un gran aroma a azúcar, mantequilla y frutilla llenó el aire. Realmente olía bastante bien.

Antes que de se preguntaran de donde venía el olor, una voz aplificada por un una bocina se alzó por encima del barullo de la feria.

"COME Y'ALL! AND ENTER THE PIE EATING CONTEST!" (Vengan todos y entren al concurso de comer pay!))

Los ojos de Alfred se iluminaron y se sentó derecho.

"PIE!" dijo entusiasmado y luego se giro a la pequeña morena junto a el "Let's go Mary!"

Pero la morena frunció la boca no muy feliz con la idea.

"Al... ya has comido mucho..." empezó la morena haciendo recuento de todo lo que el americano había comido. Claro, eso sin mencionar el algodón de azucar que tenía en mano. Su repertorio de comida había incluido pizza, hamburguesa (que en vez de panes estaba hecha con donas...si, donas), pollo frito, papas fritas, elote, hot dogs, un gran waffle con crema batida, costiilas BBQ con su porción de puré de papas y... kool aid frito. En la cabeza de Maria no cabía la idea de como alguien podía freir Kool Aid. Hasta donde ella tenía entendido, eso era una bebida... BE-BI-DA. Pero de alguna manera su adorable y saludable vecino habìa logrado la forma de freírlo... y hacerlo una comida chatarra.

"But Mary..." se empezó a quejar el rubio, cual niño chiquito. "Es pie!"

"No, es un concurso de pie! Tienes idea de cuanto te vas a atiborrar?" preguntó la chica preocupandose por las arterias de su vecino. Aunque sabía que no era humano aun así le sorprendía como no había tenido a esta altura un ataque al corazón por obstrucción de colesterol en las arterias.

"Awwwww vamos! En serio que todavía tengo algo de hambre..." dijo el rubio.

Mexico dio un resoplido molesta.

"Te juro Al, que si después me dices que te duele el estómago te voy a meter una dieta y una tunda que ni Dios padre te va a quitar!" le advirtió la chica poniéndose de pie y quitando algo de polvo de su falda y empezando a caminar a donde una multitud empezó a congregarse.

"Yeah! Let's go!" exclamó entusiasmado el rubio siguiendole.

Fue sorprendentemente rápido como todo sucedió. En cuestión de un par de minutos Alfred se encontraba en una tarima elevada, una gran multitud viendole. Maria estaba casi al frente viéndole algo temerosa.

En la tarima, había una larga mesa con un mantel largo de cuadros rojos y blancos y 8 hombres grandes y gordos sentados a lo largo cada uno sonriente.Y claro, tambien estaba ahi Alfred, sentado justo en el medio, sonriente como siempre. Era algo chistoso inclusive, de por si America era un hombre alto y se veia pequeño y delgado junto a todos esos rancheros gordos. Maria tragò saliva. Cada uno de esos hombres de brazos gordos, grandes barrigas y papadas dobles eran tres veces de lo que era Alfred. En que se habìa metido el gringo?

"Okay ya'll!" dijo con un micrófono un hombre en un extremo de la tarima, acomodándose el cintuón debajo de su gran barriga y piernas flacas en unos apretados jeans. La multitud grito y vitoreo mientras todos los hombres sentados a la mesa sonreían algo bobamente. "Rules are simple! 30 minutes for aaaaaaalll the pie you can eat but you can't use your hands! (Las reglas son simples! 30 minutos para tooooooodo el pie que puedan comer pero no pueden usar sus manos!).

La multitud soltó un rugido emocionada mientras varias chicas (que ayudaban en el concurso) iban de participante en participante, atandoles una gran servilleta blanca en el cuello para que no se fueran a manchar la ropa y atándoles las manos por detras de la espalda para que no fueran a hacer trampa. Maria busco la mirada de Alfred que la miro por unos segundos y le dio una gran sonrisa mientras le levantaba el dedo pulgar dandole un gran guiño, para calmarle y mostrarle que todo iba a estar bien. Finalmente el era el hero, no?

EL hombre del microfono se acomodo el sombrero blanco, las chicas depositaron pies enfrente de cada competidor...

"Alright folks! Ready? Set? GO!" grito emocionado mientras la multitud gritaba como loca apoyando a su mejor comedor. (Esta bien amigos! En sus marcas?Listos? Fuera!)

Como si no hubieran comido en 5 días, todos los participantes hundieron la cabeza en los pasteles y empezaron a comer a grandes mordidas algunos haciendo inclusive sonidos muy parecidos a los que harían los cerdos. Rápidamente empezaron a terminar varios participantes, sus platos vacios cambiados por pays nuevos. Maria vio que Alfred fue el penúltimo en terminar el primer pay, pero no paso por desapercibida esa gran sonrisa antes de clavarse en su segundo pastel.

Los minutos empezaron a pasar al igual que los pays. Los comedores que habían terminado rápido sus primeros pays se veían sumamente confiados... pero al pasar los minutos su ritmo de comida empezó a bajar. A los 8 minutos y 2 pays acabados dos concursantes se reclinaron pesadamente en sus sillas negando con la cabeza, en clara muestra de derrota. Esto provoco varios gritos de la multitud apoyando a los demas competidores que seguían comiendo ahora mas entusiasmados.

10 minutos... y otro concursante se fue.

17 minutos... otro...

24 minutos... ya solo quedaban 3...

Se redujo a 2 concursantes, Alfred y un enorme pelirojo de cola de caballo que parecia que la pobre silla se iba a quebrar bajo su peso. El hombre, con una camisa de cuadros roja de franela y una gorra de trailero negra, había empezado bien, e iba a la par que Alfred. De hecho por el tamańo era el competidor predilecto a ganar. La competencia estaba muy reñida y ya solo faltaban 2 minutos...

Pero de pronto el hombre se incorporó de su plato y vió su pay mordisuqueado. Por varios segundos se quedo así mientras la multitud lo vitoreaba... y sin decir nada con un sonoro golpe desmayó y cayó encima de su pay, hastiado de tanta comida.

El tiempo se detuvo y todos se quedaron quietos. La multitud se quedo en silencio viendo como el monstruoso hombre había caido. El juez, micrófono en mano se quedo mirando con la boca abierta y Alfred a tres sillas de el giro la cabeza viendole aun sin creer lo que había ocurrido. El rubio parpadeó un par de veces sin saber bien que hacer y giró a ver a María que miraba todo con ojos bien abiertos expectante. La morena giro rápidamente a ver a su vecino y frunció el ceño.

"Pero que estas haciendo?!" le gritó la pequeña mexicana desde la multitud todas las miradas sobre ella "SIGUE COMIENDO!" le ordeno vitoreandoloy animandolo a seguir.

Alfred al ver la enorme ventaja y sentir el apoyo de su vecina,asintió fuertemente con una sonrisa ladina. La multitud salió de su trance y estalló en gritos emocionados mientras que Alfred volvía a clavar la cabeza en su plato comiendo con nuevas fuerzas. Luego de varias mordidas y terminando el contenido de su plato se puso de golpe de pie, empujando la silla hacia atras y sonriendo triunfalmente.

La multitud rugia y gritaba frenética. Pero Alfred solo miraba a María que desde la multitud le aplaudia y sonreia. La latina, como pocas veces, brillaba de orgullo y felicidad con una gran sonrisa de dientes blancos y le aplaudia desde su lugar. Alfred solo se sintió sonrojar, su cara toda manchada de relleno de mermelada de fresa. Porque aunque toda una multitud le aplaudiera solo podía escuchar las palmas de la morena que le veía hacia arriba.

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aaaaaaaaaaaaaaaaawwwwwwwwwwwwwww

que leeeendos!

Chicos espero les haya gustado el capi con todo y frases tejanas XD hasta eso el gringo es leeendo cuando quiere a poco no?

En fin, despues de comer elephant ears, corn dogs y demás porquerialas naciones ya van a acabar el día... si chicos todo termina u_u siguiente ultimo capi!

que tal? sugerencias? experiencias similares? quien no AMA el SPANGLISH de Maria XD?

nos estamos leyendo!

Saludos! :D