No.

Definitivamente no era la mejor idea, pensaba Sasuke. Por más que Itachi pudiese insistirle, en parte a su culpabilidad de negarse a ser un padrino, siempre le daría una negativa.

Siempre le había gustado mantener todos los nexos de dos modos: Escasos y, en medida de lo posible, privados.

Y es por eso que se seguía negando a conocer a alguno de los amigos de Itachi, y quién sabe, que acabase siendo el padrino. Los amigos de su hermano mayor eran sólo eso: SUS amigos. No le interesaba saber mucho de ellos, ni sus costumbres ni nada en absoluto. Bien decían que uno no se involucra en muchos problemas si no se habla mucho.

Le había bastado el conocer al tal Deidara y a su personalidad "artística y explosiva" para darse cuenta que nunca entablaría amistad alguna con el círculo de amigos de Itachi. Ni siquiera sabía cómo hacía su hermano mayor para soportar semejante bandada.

El ruido de la puerta al abrirse le sacó de sus pensamientos, era Naruto y los balances que tenía que revisar.

Naruto, el rubiales del ascensor y ahora asistente personal.

No le había reñido a Fugaku al respecto, realmente no le encantaba la idea de un asistente, pero no es como si le hubiese reñido a su padre en alguna cosa en su vida.

Y ciertamente su futura boda estaba en esa lista.


Estaba en un bar, tomando unos tragos como solía hacerlo en los viernes.

Lo único diferente en la rutina es que no iba solo. En un impulso, que ni él mismo sabía de dónde había provenido, había invitado a Naruto. Quizás por mero compromiso o porque él no le desagradaba del todo.

Sí, era un currante aceptable y en el tiempo que llevaba ahí ya había podido agarrar el hilo de la empresa. Alguien que captaba su atención por...

- Y entonces le dije a Lee "¡NUNCA MÁS! No más noches de tragos para ti!" – Y el rubio soltó una risotada que al parecer sólo él comprendía.

Bueno, sí, era un tonto algunas veces, pero era muchísimo mejor su compañía, si le comparaba con las veces que había quedado en una cita doble con Sakura, Ino y Sai…

Todo se resumía a cotilleo de chicas, interrumpido por los raros comentarios de Sai, que intrigaban a cualquiera.

Y pidió una ronda de tragos más, porque sabía que era la primera vez que pasaba una noche honestamente agradable.


- ¿Naruto? – Cuestionó con el ceño fruncido la pelirrosa del otro lado de la línea. Le tomó poco tiempo recordar quién era aquel - ¡Ah, claro! Tu asistente. De acuerdo. Nos veremos mañana entonces, te amo. – Susurró dulcemente a su prometido y agregó: - Un día de éstos deberías traerlo a cenar.

Y una mierda. No. Ahí estaba de nuevo aquello que le desagradaba: Que toda la gente se conociera entre sí y perdiera esa confidencialidad. Aunque Sakura ya había conocido al rubio, cuando había pasado a la oficina del Uchiha, para que fueran a comer juntos. No tenía una opinión muy sólida de él, pero a Sasuke parecía no carcomerle las ansias asesinas de desaparecerlo, por lo cuál debería ser buena persona.

Eso y, orillada por la culpa de saber que ella lo llevaba a convivir con los amigos propios mientras que él era más bien de carácter solitario, además ella e Ino habían quedado de ir juntas para ver los detalles de su vestido de novia, arreglos florales y todas esas cosas que seguramente aburrirían a su futuro esposo.


Y fue, posteriormente de un par de muchos tragos después que pensó que el dobe podría solucionar su pequeño problema…

Ese dilema del mentado padrino. No tenía ni idea de cómo podía ser un amigo, pero Uzumaki podría ser el padrino, ¡diablos, ni que fuera una tarea titánica! La única cuestión era seleccionarlo cuidadosamente, pero no veía mayor problema, y dudaba que el rubiales fuese a rehusarse, era afable y eso, según lo que él entendía, era una buena cualidad para un padrino de boda.

- Oye, tonto… - Su voz sonó más pastosa de lo que pretendía, pero nada del otro mundo después de tanta bebida. – Yo quie… yo quiero… - ¡Maldito estado de ebriedad que hace que uno luzca como un completo imbécil! Ni siquiera era capaza de acomodar las palabras para aquella petición.

- Ya, Sasuke… - El rubio aún conservaba un poco de compostura, llevaba menos de la mitad de los tragos que el azabache, cosa que decidió hacer al ver que Sasuke estaba tomando demasiado y seguramente le tocaría llevarlo a rastras a su coche, para luego intentar arrebatarle las llaves y llevarlo a su departamento.

Ya había pasado aquello, una vez, en que Sasuke había tenido una sensación parecida a la frustración por el constante alabo de Fugaku hacia su hijo mayor. Simplemente había llevado a Naruto, casi a rastras, a beber sin preguntarle al rubio al menos por su parecer.

Naruto inclinó un poco la cabeza, como si en aquella posición pudiese entender un poco más lo que quiera que estaba tramando la cabeza algo ida de su jefe, entonces trató de aligerar el ambiente.

- … Ya… no vas a soltarme el discurso de "eres mi mejor amigo", que siempre sueltan los ebrios, no? Je-… agregó, esperando no fastidiarla.

- ¿Eh? – Sasuke giró la cabeza para ver a Naruto frente a frente, con un notorio gesto de desaprobación, y Naruto sospechó que en realidad la había fastidiado, pero el Uchiha simplemente agregó: - ¿Qué no lo somos?