Extra.

Así comenzó, así terminó.


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Si había algo que Victor Nikiforov amaba de su cuerpo era la marca de enlace ubicada entre su hombro derecho y el cuello. Cada mañana sin falta admirarla era una ley autoimpuesta luego de haberse enlazado a su pareja. Era la cuarta actividad pendiente en su rutina diaria.

Una marca de enlace era un símbolo de unión y fidelidad entre dos compañeros, los ataba al otro mediante un lazo emocional inconmensurable e implacable. Y que ambos compañeros portaran la marca del otro era sinónimo de entero amor, confianza, aceptación e igualdad. Usualmente solo aquellos que fueran destinados llevaban a cabo esta práctica, porque se sabían uno para el otro y no había nadie que pudiera separarlos.

Su mordida era pequeña, detalló Victor mientras la acariciaba por milésima vez, los dientes delanteros y molares apenas permanecían marcados en la piel, los más resaltantes era las cicatrices de los caninos; Cuatro graciosos y espléndidos hoyuelos estaban presentes, perfectamente alineados en la cicatriz permanente de unión.

Victor sonrió embobado al espejo. Su lindo Yuuri se aseguró en hacerla en un lugar lo suficientemente resaltante, mordiendo con sus colmillos finos y pequeños en esa zona sensible de su cuerpo, donde se ubicaba la mayor cantidad de glándulas de olor en su cuerpo. Su esposo siempre mostró su lado posesivo y celosos con pequeños detalles, que su marca hubiera sido hecha en su lugar tan despampanante era la firme prueba de ello.

El ruso no puedo evitar pensar en la noche en la que se enlazaron; hace cuatro años atrás, justo después de su boda, en el clímax de la primera sección carnal de amor de su vida de casados. Dejándose llevar por los instintos alterados por el sexo y el reconocimiento de una pareja compatible y amada.

De ambos, Victor hizo la primera marca, mordiendo sin piedad la nuca desnuda del japonés cuando su nudo quedó atorado en las carnes calientes y estrechas, embriagado con su aroma a vainilla y nata abrazado con lujuria y excitación. Yuuri lo mordió momentos más tarde, impulsado por saberse siendo anudado e impregnado, dio la vuelta para quedar cara a cara con el ruso y acercó su boquita roja y babeante al cuello, donde el olor exótico a mango y rosas se hacía más intenso y desgarró la piel hasta hacer sangre.

Sonriendo satisfecho y enamoradizo, terminó sus actividades en el baño. Sintiéndose de pronto muy necesitado por ver a su pareja. Salió del cuarto de los azulejos y emprendió camino a su habitación. Sonrió encantado mientras se bebía con la mirada la escena de su amado Yuuri sentado contra el espaldar de la gran cama llena de mantas y almohadas, y el bultito pequeño e inquieto entre sus brazos tenía en ese momento toda la atención del Omega. Valerik Nikiforov, su primogénito de apenas días de nacido amamantaba con insistente gusto y apetito del pecho de su madre, quien lo arrullaba con cariño y adoración.

El Alfa de Victor se sintió satisfecho con la vista de su pequeña familia e inhaló fuertemente, embriagado y manso ante las dulces feromonas maternas y el olor a recién nacido flotantes en el aire. Desde su lugar al lado izquierdo en la cama Marron, su caniche mascota, movió la cola dándole la bienvenida de nuevo.

—¿Anata?—El agudo sentido del olfato de Yuuri le avisó del retorno de su compañero. El Alfa tarareó cariñosamente su respuesta y caminó hasta el nido, tomó asiento en la orilla y se inclinó para besar cariñosamente la frente a su pareja y acariciar la pelusita oscura que era el cabello de su cachorro, el infante había dejado de ser tan insistente, su hambre satisfecha y el sueño apoderándose de él.

—¿Sabes, Zolotse? Voy a extrañar ser yo quien te quite el pecho—Yuuri rio entre dientes, y besó con consolador cariño la mejilla de su Alfa.

—Tal vez cuando Akachan comience a tomar fórmula tendrás tu oportunidad—Susurró tranquilamente Yuuri, retirando a un durmiente Valerik de su pecho y palmeó suavemente su espalda para sacarles los gases, luego se inclinó lentamente para dejar al pequeño bebé boca abajo sobre su espacio descubierto en la cama.

Yuuri ronroneó contento a la vista de su precioso cachorro dormido, sintiéndose a salvo, cálido y amado. Todos sus sentimientos fueron transmitidos a su Alfa mediante su lazo, y Victor gruñó contento mientras besaba con adoración la marca expuesta en la nuca del japonés.

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Realmente no esperé que este pequeño drabble gustara tanto, así que decidí sacar este pequeño extra. Realmente estoy muy feliz de que les haya gustado, les doy las gracias 3

También hace referencia a un pequeño two-shot que publicaré cuando tome valor y que puede ser una versión pecaminosa de este fluff. Jaja, de verdad les agradezco muchísimo por leer.

Besos y abrazos 3