Todo estará bien

por Doncella de Lorde


Volver a sonreír

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Les despertó una incómoda sensación en el rostro, como una especie de roce molesto que le provocaba picor. Abrió los ojos dispuesto a gritarle a quién fuera que le estuviese molestando, y como no, se encontró cara a cara consigo mismo; bueno, con Fred. La sensación que le había despertado era provocada por la pluma que tenía su gemelo en las manos.

—¿Cuál es tu problema Fred? Déjame dormir —se giró para darle la espalda e intentar seguir durmiendo, pero de pronto recordó el llanto y se levantó de un salto. Se acercó hasta su hermano y lo tomó por los hombros, viéndole fijamente —¿Fred, de verdad eres tú? —preguntó con la voz entrecortada por la emoción.

—Por supuesto que soy yo ¿Quién más si no? —contestó Fred —. Yo sé que soy el más guapo de los dos, pero deja de verme fijamente o creeré que estás enamorado de ti mismo —añadió con la intención de bromear, pero George no se rió, al contrario lo tomó con más fuerza y le abrazó hasta casi hacerle crujir los huesos.

—¡Menos mal! —escuchó que susurraba.

—¿Menos mal qué? ¿Acaso te has dado un golpe en la cabeza del que no me he dado cuenta?

—Nada, olvídalo —respondió soltándole por fin, pero Fred seguía viéndole con expresión interrogante —. Es que tuve la peor de las pesadillas —explicó —, pero era solo eso, un mal sueño.

Entonces Fred le sonrió con burla y se sentó sobre su cama.

—¿Qué soñaste? —le preguntó sin perder la sonrisa.

George se sentó frente a su hermano, en la otra cama de la habitación, y entonces se dio cuenta que había estado durmiendo en la cama de Fred. Se levantó al sentir algo duro bajo él, era el retrato. La sonrisa se borró de su rostro mientras veía la foto de ambos sonriendo frente a "Sortilegios Weasley". Levantó la mirada y se encontró con un todavía más sonriente Fred.

—¿Qué soñaste? —le volvió a preguntar.

—Que tú no estabas, y nunca más ibas a estar —respondió en un susurro.

Entonces Fred se levantó para sentarse a la par de él y le paso su brazo por los hombros.

—Bueno Georgie, está claro que tuviste una pesadilla, porque yo jamás te dejaré, ni en un millón de años vas a librarte de mí hermanito. Se necesitará algo más que un avada kedavra para que eso suceda.

George asintió en silencio e intentó sonreír. Ese gesto provocó que Fred se riera a carcajadas.

—Parece que a alguien se le ha olvidado como sonreír —George frunció el ceño al escuchar eso, pero Fred no le dejó protestar —Tendré que recordarte cómo se hace, no puedo dejar que andes por ahí enseñando mi rostro con esa extraña mueca macabra.

Entonces formó una sonrisa radiante y George no pudo más que imitarlo.

—Mucho mejor —asintió dando un suspiro —¡Somos tan apuestos! Bueno, yo más porque tú estás incompleto, pero estás bastante cerca —bromeó.

—Aún sin mi oreja sigo siendo el más apuesto —rebatió.

—Sí, sí, lo que tú digas hermanito. Oye, es navidad ¿Qué estamos haciendo aquí encerrados? La familia está abajo y nos esperan para cenar —le dijo sin dejar de reír.

—¿Vendrás? —le preguntó George entre sorprendido y feliz.

—Por supuesto, nunca me perdería una comida de mamá —respondió haciendo una mueca de "es lo más obvio del mundo", pero luego se puso serio y añadió —: Siempre estaré ahí, aunque no me veas —le guiñó un ojo y entonces George se puso de pie.

Una enorme sonrisa se formó en su rostro y le sorprendió volver a reír de aquella forma. Estaba a punto de salir por la puerta de la habitación cuando la voz de Fred le detuvo.

—Y George —él se giró y se dio cuenta que su hermano seguía en el mismo sitio, sentado sobre su cama —, si vuelves a llorar será como si de verdad yo ya no estuviera —le dijo sin dejar de sonreír —. Porque aceptémoslo, nadie puede llorar estando yo presente.


Se despertó con una sonrisa, ni siquiera se había dado cuenta que se había quedado dormido. Todavía tenía entre sus brazos la fotografía y recordó que era navidad, la colocó sobre el buró y rápidamente se dirigió a la puerta.

Bajó corriendo los escalones y hasta dio un brinco para bajar el último. Apareció como un vendaval en el comedor, tenía un hambre atroz. Inmediatamente todos se volvieron para verle, por segunda vez en la noche, pero en esta ocasión él sonrió.

—Así qué ¿Dónde están las famosas galletas de jengibre de Molly Weasley? Muero de hambre —dijo sin dejar de sonreír.

Molly se apresuró a acercarle el plato de galletas, sabía que eran sus favoritas y había horneado como para un batallón. Ni siquiera pensó en decirle que andes debía cenar.

George tomó una galleta y se sentó frente a Ron. De pronto se dio cuenta que Hermione le tenía tomado de la mano y sonrió con picardía.

—Vaya, vaya. ¿Tanto tiempo estuve ausente que hasta Ronnie se atrevió por fin a crecer? —Ron se puso colorado hasta las orejas —Ya era hora hermanito, me siento orgulloso. Estaba comenzando a pensar que quizá Hermione moriría esperándote.

Una carcajada general se escuchó a lo largo de la mesa, hasta Molly reía disimuladamente. George paseó la mirada por cada miembro de su familia y algo volvió a tomar su lugar dentro de él. Sería difícil perder el hábito de dejar las frases a medias para que Fred las terminara por él, o acostumbrarse a dormir solo en su habitación por primera vez en su vida y desde luego tendrían que pasar otro número de meses para que el pensara siquiera en volver a inventar artículos de broma sin su hermano. Pero al ver a Ginny reír genuinamente por primera vez desde la guerra, a Percy sentado entre ellos como uno más y a su mamá con algo de la expresión enérgica de antaño, de alguna forma supo que todo estaría bien.

"Nadie puede llorar estando yo presente", ahora sabía que Fred nunca le dejaría solo; pues bien, el no volvería a llorar.

Frotándose las manos se disponía a pedir a gritos comida cuando elevó la vista y una sonrisa se formó de nuevo en su rostro. Del otro lado de la estancia estaba Fred, viéndoles a todos sin dejar de sonreír y entonces se volvió para mirarle a él, le guiñó un ojo y tranquilamente se dio la vuelta para salir de la cocina.

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NA: Primero que nada, nuevamente mis disculpas por los errores, pero resulta que ahora es la fecha límite y he tenido que subirlo sin la apropiada revisión y beteo.

No tienen idea de lo que me ha costado escribir este reto. De hecho, en un inicio no tenía planeado escribir absolutamente nada acerca de los gemelos y me tomó 3 días escribir una página de una historia que no acababa de convencerme. Quizá algún día acabe ese y vea la luz. En fin, cuando ya comenzaba a darme por vencida y buscaba desesperadamente una forma de no retirarme del reto, la inspiración vino a mí y esto fue lo que salió.

Reconozco que no es ni de lejos lo mejor que pude haber escrito, pero a pesar de mis dudas, me siento feliz de haber entregado.

Espero que les agrade y se entienda todo lo que quise transmitir. Les confieso que lloré escribiendo el primer capítulo y solo deseo que ustedes puedan sentir al menos la décima parte de lo que yo sentí al escribirlo.

Solo quiero pedirles dos cosas:

Por favor necesito de sus opiniones para mejorar y saber si les ha gustado. No les tomará más de cinco minutos y me harán inmensamente feliz, así como Fred hizo a George.

¡Pasen a votar! Hay historias geniales y se lo pasarán de maravilla leyéndolas todas. Las votaciones abren mañana, y aunque no voten por mí, por favor háganlo, hay fics que se lo merecen de sobra.

Eso es todo, gracias por llegar hasta acá.

Nos leemos pronto, espero.

-Fatty-