Todos los personajes le pertenecen a J.K. Rowling

Nota: Antes que otra cosa, pido disculpas por el enorme error que tuve en el primer capítulo al escribir el nombre de Dumbledore sin la e al final.

Por tomarse el tiempo de leer este fic. y por sus lindos comentarios: ¡Gracias, totales!

2

Coincidencia

Habían pasado ya varios meses desde la vez que había conocido a los Weasley, Lupin se dirigía esa tarde a casa de los ellos para cenar, como ya se había hecho costumbre a lo largo de ese año. Tomó su capa, vio su reloj, era hora de partir. Sintió el vértigo de siempre en el estómago y se imaginó ya apareciendo sobre el camino de la colina cercana a la madriguera, pero en cuanto sus pies tocaron el piso sintió un golpe en el pecho y antes de cerrar los ojos pudo ver un manchón color rosa que chocaba contra él.

***

-De verdad no me puedo quedar a cenar Molly, mis padres me esperan -Explicaba una simpática joven bruja con cara en forma de corazón a la mujer que preparaba la cena en un caldero que emanaba ya un olor sublime.

-Entiendo, pero prométeme que en cuanto tengan menos trabajo en el ministerio vendrás a cenar; tú si te quedas acompañarnos, ¿verdad Kingsley?- Un mago de color, de mediana edad que revisaba unos documentos del ministerio levantó la vista hacia el fuego donde se encontraba la cena.

-Quisiera tener más fuerza de voluntad para negarme a tan delicioso aroma, pero la verdad es que soy muy débil, acepto la invitación.- Los dos magos eran amigos de Arthur, trabajaban en el ministerio y habían ido a la madriguera por asuntos de trabajo.

-¡Es tardísimo, mi madre me matará si llego tarde a la cena!- Dijo la chica después de un rato. Al momento de pararse rápidamente tiró la silla donde había estado sentada, tomó un último trago de té y después de despedirse y de prometerle a Molly que pronto se haría tiempo para ir a cenar salió de la casa con su capa en mano; comenzaba a oscurecer y sintió un poco de frío, así que comenzó a ponerse la capa sin detenerse ni mirar por donde iba, apenas terminó de calzársela levantó el rostro topando en ese mismo momento con algo suave pero firme que de la nada apareció frente a ella, algo con lo que chocó y de lo que sólo pudo distinguir un color gris antes de sentir como su cabeza se impactaba contra eso y soltar un quejido.

***

-¡¡¡Auch!!!- Escuchó Lupin en el momento del impacto. El golpe lo hizo retroceder un paso y rápidamente, sólo por reacción y sintiendo que era una persona, tomó por los brazos el cuerpo que chocó contra él impidiendo que cayera.

-¿Estás bien, te lastimé?- la mancha rosa era el cabello de una joven que en ese momento se separaba de él.

-Estoy bien- dijo ella sobándose la frente -¿y tú? creo que te pisé, además de darte un cabezazo en el pecho. -La chica hacia gestos pues le dolía un poco la nariz, se percató de que el hombre era bastante alto.

-Yo estoy bien, creo que más bien fue sólo...

-¡El susto!- completó ella, llevándose la mano al pecho -Mi corazón aún late rápido.- Enseguida se acomodó la capa y se peinó el corto cabello rosa con los dedos -Si hubiera planeado chocar con alguien que recién se aparece seguramente nunca me hubiera salido. -Dijo la chica posando por primera vez sus negros ojos en los de él.

Los dos sonrieron.

-Bueno, ahora que ya vi que ambos salimos ilesos me voy.- En cualquier otra ocasión, con más tiempo, ella se habría quedado charlando acerca de aquel inesperado incidente con ese extraño que caballerosamente la había salvado de caer, o por lo menos, se hubiera presentado. La chica dio unos pasos más. Lupin la siguió con la mirada y vio como la joven bruja, que aún le sonreía, desaparecía mientras le decía adiós con la mano sin darle a él la oportunidad de despedirse.

***

Lupin continuó su camino, ya no recordaba cuando había sido la última vez que había estrechado a una persona, aunque fuera por accidente y no porque lo deseara, como en ésta ocasión, quizás por eso le dio más importancia a ese hecho, a él nunca le ocurrían esas cosas. Era posible que aquella joven viniera de casa de los Weasley, pero podría ser que sólo pasara por allí por casualidad. Molly le abrió la puerta.

-Pasa, pasa Remus, -Molly lo saludó mientras le quitaba la capa. -Veo que ya tienes mejor semblante, me alegro. -La última vez que lo habían visto acababa de ser luna llena, por lo que su aspecto no era el mejor.

-Gracias Molly, si ya estoy mejor; -contestó rápidamente, quería platicarle el curioso incidente que le había ocurrido hace unos instantes. -Fíjate Molly que apenas me había aparecido cuando...

En ese momento estaban entrando a la cocina y se percató de la presencia del otro invitado.

-¡Remus, que tal!, -Dijo Arthur -justo le estaba diciendo a Kingsley que en cuanto llegaras cenaríamos.

-KIngsley Shaklebolt - El mago se puso de pie y se presentó amablemente.

-Mucho gusto, Remus Lupin - y estrecharon sus manos.

Kingsley Shaklebolt, era un mago de color, inteligente, con aire jovial, que vestía una capa con vistosos bordados tribales; Dumbledore ya lo había mencionado en alguna ocasión, y sabía que era de toda la confianza del anciano mago.

-Remus es un buen amigo, -comentó Arthur -es experto en defensa contra las artes oscuras y fue profesor en Hogwarts el año pasado.

-Kingsley trabaja en el ministerio con Arthur, pero en otro departamento -apuntó Molly -por cierto Remus, ¿qué me ibas a platicar antes de la interrupción?

-No mmm..., nada de importancia. -Negó Lupin con la cabeza.

Molly adivinó que Lupin no contaría qué le había ocurrido por la presencia de Kingsley, lo conocía ya lo suficiente como para saber que su naturaleza introvertida le impedía explayarse con plena soltura frente a alguien que acababa de conocer, eso si, sin llegar a ser nunca grosero, pues también sería contra su naturaleza. Molly comprendía y le dio unas palmaditas en el brazo para después comenzar a servir la cena.

El mago de color resultó ser buen conversador y pronto Lupin se sintió en confianza, resultó que era un auror de los de más alto rango, por lo mismo, cercano al Ministro de Magia.

-Una de las ventajas de mi puesto es que tengo noticias de primera mano -decía Kingsley, mientras acomodaba correctamente y con naturalidad su servilleta sobre sus piernas. Su elegancia natural era una de sus características sobresalientes. -Por eso, en cuanto me entero de algo relevante se lo hago saber a Arthur o a Dumbledore directamente lo más pronto posible.

-Sí, a veces es más seguro que yo me ponga en contacto con Dumbledore o con Minerva, nadie entra en mi pequeña oficina del sexto piso -la voz de Arthur mostraba un poco de resignación, siempre había pensado que todo aquello referente a los muggles estaba subestimado. -Kingsley se expondría demasiado estando en el segundo piso tan cerca de Fudge.

-¿Entonces trabajas en la Oficina Contra Uso Indebido de la Magia? debes de tener mucho trabajo -preguntó Lupin.

-Desde hace unos años no, ahora me encargo de saber el paradero de todos los magos de Gran Bretaña, créeme que es más difícil localizar a los magos que saber en qué ocupan la magia.

Lupin había preguntado con toda intención, sabía que en el Departamento de Seguridad Mágica estarían tratando de conocer el paradero de Sirius así que quién mejor que Kingsley para saber qué tan avanzada estaba la búsqueda, qué tan seguro era el paradero de su amigo. Por otro lado, supo que, de antemano, Kingsley sabía que él había sido profesor en Hogwarts donde estuvo un año, y muy seguramente, sabría el motivo por el cual no seguía siendo profesor.

-Y... ¿hay alguna novedad acerca de Sirius Black? -Lupin finalmente se animó a preguntar.

-Ninguna noticia, y mira que existe todo un grupo de magos tras él, yo incluido- dijo Kingsley tomando un trago de cerveza de mantequilla.

-¡Pero que absurdo, como puede Fudge continuar con esa búsqueda cuando debería disponer de esos magos para investigar a todos los magos seguidores de Voldemort... -Molly hizo cara de susto, Arthur casi se atraganta con el bocado y Kingsley se encogió de hombros como si le hubiera lastimado un sonido ensordecedor. -a magos más peligrosos! -dijo Lupin indignado y corrigiendo rápidamente al ver la reacción de todos al escuchar el nombre de Quien-no-debe-ser-nombrado.

-Vaya, -dijo Kingsley ya repuesto -es bueno saber que, además de Dumbledore, hay alguien más capaz de decir ese nombre sin tapujos -Kingsley miraba a Lupin con gesto de admiración y una sonrisa que sólo podía ofrecerle a alguien que se había ganado su confianza.

-Les va a costar trabajo dar con el paradero de Sirius, Remus, -dijo Arthur -KIngsley siempre da informes de sospechas falsas, así que deben estar muy lejos de él.

-Cornelius Fudge siempre se ha dejado llevar por la ambición, -agregó Molly -y mientras sólo vea por sus privilegios no será nada extraño que por conveniencia se deje manipular por las familias poderosas, como los Malfoy, jamas se atrevería a investigarlos; voy por el postre.

-Lo que dice Molly es cierto, -dijo Kingsley -Fudge está en ese puesto por sus influencias, no porque se lo haya ganado, es un hombre demasiado débil de carácter.

-Sí, todos en el ministerio sabemos que detrás de muchas de sus decisiones está esa mujer que no tiene respeto alguno por las criaturas mágicas, Dolores Umbridge, es realmente una pena -agregó Arthur.

Lupin era víctima de ese tipo de discriminación así que comprendió perfectamente a que se refería Arthur.

-Sí, realmente una pena -dijo Lupin bajito.

***

¡Pum! Se escuchó un ruido de algo cayendo en el pasillo de la entrada; la mujer que estaba en la cocina, tomó rápidamente su varita y caminó con sigilo hacia el pasillo con ella en posición de ataque por si tenía que usarla contra algún intruso. Se detuvo un momento antes de salir al pasillo, por fin estuvo lista para echar el primer vistazo, más de repente:

-Ya estoy aquí, perdón por el retraso- dijo rápidamente una joven bruja de cabello corto y rosa quien dio un paso hacia la entrada de la cocina quedando inesperadamente frente a ella.

-¡Aaaayyy! - la mujer no pudo evitar gritar por el susto. -¡Nymphadora, me asustaste, no vuelvas a aparecerte de esa manera!

-Perdón Andrómeda, prometo no volverlo a hacer -dijo la chica abrazándola y dándole un beso en la mejilla a manera de disculpa.

-Soy tu madre, por si no lo recuerdas, no me llames Andrómeda -le reprochó la mujer de cabello largo y castaño, de porte y belleza elegante, pero que al momento de abrazar a su hija, se desvanecía ese gesto orgulloso propio de su estirpe, mas no de su carácter.

-Pues yo soy tu hija y deberías de recordar que no me gusta que me llames Nymphadora -dijo la chica sonriendo, hasta que tuvo que decir su nombre y puso una cara como si hubiera pasado un trago amargo. Nunca le había gustado su nombre, así que prefería que la llamaran por su apellido: Tonks - de verdad mamá, no se en qué estabas pensando, yo que culpa tengo de que mi parto fuera doloroso.

-Pero si tu nombre es muy bonito, cuando te vi por primera vez pensé que eras una ninfa de un hermoso bosque, ya sabes como las de los cuentos, te imaginé danzando entre los árboles. -dijo Andrómeda con cierto gesto que hacía adivinar que estaba imaginándose aquella escena que acababa de describir.

-¡Mamá! - protestó Tonks.

-¿Están las dos bien, escuche un grito, qué hacen las dos abrazadas? - Un hombre rubio y de cara bonachona bajaba las escaleras, su nombre era Ted Tonks y su semblante de preocupación había cambiado al ver que todo estaba bien - ¿Para mi no hay un abrazo?

-Claro que sí, Papá -diciendo esto Tonks se abalanzó sobre él - También hay un beso para tí.

Las últimas semanas Tonks había tenido mucho trabajo en el ministerio, donde trabajaba desde hace algunos meses como aurora, así que pocas veces en esos días los había acompañado en la cena, debido a las protestas de su madre, Tonks había prometido que ese día estaría en casa a tiempo.

-Todo te quedó riquísimo, pero sobre todo el pastel te quedó delicioso, mamá -dijo Tonks con cara de satisfacción, los tres estaban sentados a la mesa. El postre era la parte de las comidas favorita de Tonks, en esa ocasión se trataba de un pastel de queso, que le pareció más delicioso que nunca;- y pensar que por un momento casi me pierdo esta cena por aceptar la invitación de Arthur. -dijo Tonks, pero al ver la cara que puso su madre inmediatamente se retractó -Es broma, aunque sí olía muy bien lo que estaba cocinando Molly. Kingsley y yo tuvimos que ir a casa de Arthur para revisar unos documentos, vengo de allá.

-Los Weasley siempre me agradaron desde que éramos jóvenes, nunca fuimos cercanos, pero se que son buenas personas. - dijo Andrómeda.

-Sí, son muy amables, quedé con Molly en ir a cenar con ellos otro día -Tonks se llevó a la boca otra cucharada del pastel y de repente no pudo evitar reirse.

-El que sólo se ríe, de sus travesuras se acuerda -dijo Ted -a ver, ¿de qué te acordaste?

-De que hace rato mi mamá se llevó un gran susto - Tonks trataba de parar de reír.

-Anda, ríete de que casi me matas de la impresión -dijo Andrómeda.

-No, no me malinterpretes, no me río del susto que te llevaste, sino de que a mi también alguien me espanto cuando se aparecía.

-¿Te hicieron una broma? -Le preguntó Ted.

-No, fue cuando venía para acá de casa de los Weasley; iba caminando sobre la colina distraída poniéndome mi capa y de repente choqué con un hombre, ¡me llevé el susto de mi vida! -contaba Tonks con la viveza que la caracterizaba. -Entonces grité y por poco me caigo. ¿No les parece una casualidad? Se apareció en la colina justo en el mismo lugar en donde yo daba un paso.

-¿Y quién era él? -preguntó Ted con cierto tono de celos paternales.

-No lo sé, como ya venía atrasada ni siquiera le pregunte su nombre -Dijo Tonks. -Sólo recuerdo que era alto y no muy joven para mi -agregó esto último dirigiéndose a su padre.

-Ahora que platicas lo que te pasó, -dijo Andrómeda, -siempre he pensado que a veces ocurren cosas muy extrañas, es sorprendente cómo una mañana cualquiera nos despertamos, como cualquier otro día, sin siquiera imaginarnos que un acontecimiento inesperado puede cambiarnos la existencia, ¿no les parece?.

-Mamá, no creo que el haber chocado con un extraño haya sido un acontecimiento muy importante, o que me haya marcado de alguna manera, -dijo Tonks escéptica.

-Bueno, tienes razón, quizás en tu caso no exista ninguna repercusión, es sólo que lo que te pasó me hace pensar que a veces todo parece tan seguro pero basta un segundo, así, cuando menos lo esperamos pasa algo que transforma todo y es cuando podemos darnos cuenta de lo frágiles que somos.

-Siempre me ha gustado cuando dices cosas tan profundas -dijo Ted en tono meloso -¿Te acuerdas cuando por error entré a esa aula en el colegio? El profesor pensó que yo era el que estaba hablando y me hizo sentar a tu lado; si no me hubiera equivocado o el profesor hubiera volteado dos segundos antes, habría visto que era el tonto de Henry Ferdinan quien no se callaba y a él es a quien habría sentado a tu lado, yo jamás te hubiese conocido.

-¡Oh Ted! -exclamó Andrómeda tomando de la mano a su esposo. ¿Recuerdas ese día?, el clima era perfecto...

-Pensé que estaba con mis padres, no con los Weasley, -dijo Tonks- aquí vamos de nuevo -pero sus padres no la escucharon, estaban muy ocupados rememorando todos y cada uno de los detalles de cuando se conocieron, historia que ella ya había escuchado un millón de veces y que por lo mismo, conocía de memoria.

Tonks comenzó a recoger la mesa mientras sus padres se comportaban como unos enamorados. Entró en la cocina para dejar algunos trastes cuando pensó en lo que había dicho su madre con respecto a las coincidencias, por llamarlas de alguna manera, entonces la asaltó una duda: ¿Y si a ella nunca le pasaba algo así? Sus padres a su edad ya estaban comprometidos. ¿Y si para ella no existía esa persona que cambiara todo su mundo?

Fue en ese momento que recordó al hombre con el que había chocado, recordó claramente su voz ronca, aunque realmente le había escuchado decir pocas palabras, al tratar de recordar su rostro se dio cuenta de que se le estaba borrando poco a poco.

"¡Pero qué estoy pensando! Sólo fue una coincidencia, una casualidad, además, ya casi ni recuerdo como era; choqué con él, pero pudo haber sido cualquiera". -Pensó.

Salió de la cocina al comedor y miró de soslayo a sus padres, temió que ese estado en el que se encontraban fuera contagioso y que por eso estaba pensando aquello tan absurdo. Entró nuevamente para dejar los últimos platos sucios. En ese momento, el rostro de aquel hombre se le vino a la mente de manera nítida. Aquello la distrajo y un plato se le resbaló de las manos; fue el sonido de este rompiéndose el que la trajo de vuelta de sus pensamientos.

-¡Nymphadora, mi vajilla! -gritó su madre desde el comedor.

-¡En seguida lo reparo, y no te preocupes, yo estoy bien! -contestó Tonks indignada tomando su varita.

***

Cuando apareció en su casa vio el reloj. Era muy tarde, la cena con los Weasley se había alargado más de lo que que había pensado, pero platicar con ellos le gustaba mucho, se dirigió a la cocina por un vaso de agua antes de irse a dormir. Descubrió a la pequeña lechuza de Sirius esperándolo pacientemente en el respaldo de una silla, le desamarró de la pata el pergamino con cuidado y leyó las aventuras por las que estaba pasando su amigo para no ser encontrado. Aquello más que peligroso sonaba al relato de una vida agitada y divertida. Remus se alegraba por Canuto, pensó en contestarle al día siguiente, era muy tarde para hacerlo ya, de cualquier manera, no tenía nada nuevo que contarle, ni siquiera de una décima de emoción de lo que le ocurría a Sirius. Si tuviese un empleo podría platicarle lo que le ocurriera en él, si siguiera siendo profesor le platicaría de sus clases, o de sus alumnos y sus ocurrencias.

-En fin -suspiró Remus -mis saludos irán acompañados de un reporte de mi estéril búsqueda como cada semana. -Una sonrisa se formó entonces en su cansado rostro, recordó el incidente con la chica del cabello rosa, era lo más inusual que le había ocurrido en meses, pero no podía escribirle eso; primero porque le pareció patético que ese incidente fuera lo más emocionante que pudiera platicarle; en segunda porque ya se imaginaba a Sirius haciendo comentarios como: "¡Lunático, pero si de tonto no tienes ni un pelo, buena forma de conocer chicas, que digo conocer, abrazar chicas, eso si que es estilo!", o preguntas como: "¿y tenía curvas, o era más bien flacucha?" A esto último no podría contestarle pues no había tenido tiempo de fijarse en ello, además de que no era su costumbre hacerlo y era cierto, sólo recordaba su corto cabello rosa y unos profundos ojos negros.

Al día siguiente mandó de regreso a la lechuza con saludos y apenas unas novedades. Remus desconocía que esa carta que él consideraba y deseaba que fuera menos insulsa, era considerada, así de sencilla como era, un abrazo de hermano, pues eso era él para Sirius.

***

El año escolar estaba a punto de terminar en Hogwarts, Lupin no se percató de lo rápido que transcurría el tiempo hasta que Dumbledore mencionó la cena de fin de curso la cual sería dentro de poco. Un año y sin noticia alguna del mago tenebroso, sin embargo, Lupin no sentía la desesperación que lo invadía los primeros meses de su búsqueda, sabía que tarde o temprano sabrían de Voldemort.

Aquel era un día normal, no hacía mucho que había sufrido una de sus irremediables transformaciones así que lucía aún un poco más cansado que de costumbre; lo relevante de ese año en Hogwarts era la participación de Harry en el torneo de magos lo cual había preocupado a todo mundo y había levantado muchas sospechas, pero sin duda, Dumbledore estaba cuidando de él, por cierto, recordó Lupin, uno de esos días debería estarse llevando acabo la final de dicho torneo.

El trabajo ese año para él, al igual que para todos los magos que estaban con Dumbledore, había sido difícil, pues mientras ellos trataban de convencer a otros magos del regreso del mago tenebroso y así engrosar las filas de un ejercito para poder luchar contra él, El Profeta desmentía la posibilidad del retorno del mago con una campaña de desprestigio en contra de Dumbledore; no existían noticias, pero sin duda, Quien-no-debe-ser-nombrado también reclutaba magos de su misma calaña y regresaría fuerte.

Esa tarde ocurrió lo que todos temían, una lechuza, que Lupin reconoció era propiedad de Hogwarts, apareció en su ventana, la letra era de Dumbledore:

Voldemort ha aparecido en el torneo de magos,

Harry se encuentra bien, no así otro de los participantes.

Reunión urgente de la Orden del Fénix ésta misma tarde en la madriguera.

Albus Dumbledore