Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto Sama!,

La escritura y los garabatos que salgan de mi cabeza por medio de estas líneas, son mías.

- Hablan- ... "piensan"

Capítulo I : El Pergamino.

- Tsk... - se escucho en seco desde el interior de su cuerpo. Emanando con cierta tranquilidad un ligero bufido que se apodero de su alrededor.

Entrecerró los ojos. Era realmente frustrante la situación en la que se encontraba. Odiaba llamar la atención de medio mundo, eso no era para el, estaba lejos de ser lo que quería.

"Paz y tranquilidad" pensó el joven de cabellos negros mientras los mismos se movían con suavidad por el viento que a su vez ondeaban las frondosas copas de las múltiples arboledas.

Y ahí estaba el, el poderoso Sasuke Uchiha recargado sobre el tronco de un árbol con cierto cuidado para que su cuerpo no lograra salir del perímetro del mismo. Se había vuelto a repetir, había huido nuevamente de un par de chicas frenéticas que al parecer pensaban que era "divertido" invadir su privacidad.

Había vuelto a la aldea de la hoja hacia poco. La guerra al fin había terminado, y en medio de todo aquel trance maquiavelico y oscuro del mundo en el que se encontraba sumergido, una vez mas y a pesar de su enorme orgullo debía aceptar, que a pesar de todo, su hermano logro, aun después de su muerte... Plantar una semilla de bondad en su alma, que lograra hacerlo recapacitar y actuar contra el poderoso y casi invencible Madara. Aquel ninja, miembro de los Uchiha, que deseaba algo simple. Dominar el mundo.

De pronto un pequeño rasgo se sostuvo por un efímero instante sobre su rostro. Había sonreído ante la gracia de sus pensamientos. Que estúpido era creer que algo de esa magnitud podría llegar a suceder. Era simplemente absurdo.

Pero ahora no había tiempo de pensar en ello.

Comenzó a andar nuevamente, dando un ligero salto para que su cuerpo se abalanzara sobre las amplias ramas del árbol, tomando el impulso necesario para seguir su camino hacia aquel lugar maldito. Tan maldito como el.

También le había parecido absurdo el simple hecho de que la quinta Hokage hubiera hablado a su favor con el consejo de la aldea para que lo dejaran quedarse. Y peor el esfuerzo que sus amigos, Sakura y Naruto, habían hecho para que los demás habitantes y sus antiguos compañeros creyeran que el cambiaría, que ya había cambiado, y que jamas haría daño a aquella aldea, ni a nadie mas... Le sorprendió el ímpetu con el que le defendían de quienes no creían en su redención.

Pero esos fueron sentimientos que no demostró, se dedico a aprisionarlos en lo mas profundo de su alma. Simplemente era demasiado orgulloso como para aceptar que se había sentido bien ante aquel hecho. Un poco "menos solo " que antes.

Y entonces sus pies se detuvieron de golpe sobre una rama escondida de el mas frondoso árbol de los alrededores del distrito Uchiha. Sus ojos azabaches contemplaron con cuidado aquel lugar, mientras su corazón palpitaba fuerte, intranquilo. Sus ojos reflejaban un pequeño trozo de lo que su alma destrozada veía en aquel lugar. Haciéndolo embriagarse de la melancolía de los recuerdos que pretendían ahogarlo nuevamente.

Cuando de pronto un ruido se escuchó, un pequeño estruendo sobre el piso que apenas y llego a sus oídos debido al enorme silencio que abrumaba el lugar, haciéndolo salir de su trance, llevando su mirar hacia unos metros abajo, donde una silueta femenina se mantenía firme y tensa ante el ruido que su propio peso provoco, al parecer no quería ser descubierta.

Ella se giro buscando a alguien que pudiese haberla escuchado, sin éxito...suspiro. Sintiendo un alivio que la inundo por dentro. No quería ser descubierta en aquel lugar, quizá podría malinterpretarse. Lo cierto es que le agradaba caminar y entre tanto divagar se había alejado de su objetivo, el campo de entrenamiento.

Sus largos cabellos azulados se ondearon suavemente mientras ella aspiraba la fragancia que desprendía el bosque.

- Este lugar...- exclamo con voz baja, casi inaudible, mientras su blanca mano inconscientemente se extendió hacia uno de los grandes barrotes que marcaban la entrada al distrito.

Sasuke estaba concentrado en observarla, sin lugar a dudas no se le hacia conocida, creía no haberla visto antes, esas ropas holgadas que llevaba la hacían ver un poco rara. Y su actitud no dejaba mucho que desear. Pero... ¿Que demonios hacia ahí? Que tonta era al pensar que podía acercarse a aquel lugar para satisfacer su curiosidad.

Tan concentrado estaba en su dura critica que su cuerpo se movió con suavidad, mas haciendo un pequeño ruido sobre la rama en la que estaba parado, "Maldición" dijo en sus adentros.

La chica reacciono al instante, girándose repentinamente para ver su alrededor... Y al ver que, aparentemente no había nadie, comenzó a andar de nuevo, en dirección del bosque, a toda prisa, sin percatarse de lo que en su tosco movimiento había dejado atrás.

Sasuke la observo marcharse. Era lo mejor, eso era lo que pensaba, ninguna niñita tonta debería andar metiéndose en la boca del lobo, en aquel lugar, donde solo un demonio podía habitar. Él.

Bajo rápidamente para pisar tierra firme mientras aspiraba un aroma que se esparcía por aquel lugar, sus ojos detallaron la entrada al distrito, recorriendo cada centímetro de aquella tierra. Cuando de pronto, sus ojos se detuvieron de golpe. Un trozo de pergamino perfectamente doblado se ubicaba justo frente a sus pies.

- ¿Y esto?...- exclamo en voz baja, esa voz tan varonil que tanto le caracterizaba. Se inclino para recoger el papel y lo observo detenidamente. Miles de sensaciones pasaban por su cabeza, sus pensamientos lo inundaron.

"Sera mejor... Abrirlo si, es lo mejor" pensó para si, mientras su rostro se alzaba nuevamente para ver el desolado lugar. Sin pensarlo dos veces, se dio la media vuelta, tal vez... Aun no estaba del todo listo para entrar en aquel lugar, necesitaba tiempo. Si, era justo lo que necesitaba. Comenzó a caminar lentamente, al tanto que sus albinas manos jugueteaban con el trozo de papel, manteniendo la curiosidad del Uchiha.

Ya tendría el tiempo de ver lo que decía ese extraño pergamino. Y entonces, y sin saber por que razón, deseo apresurarse y llegar al pequeño departamento que de momento tenia como residencia.

Dejando poco a poco atrás aquel lugar que lo hacía aprisionar tantas sensaciones en su piel, como si de pronto, al estar enfrente de lo que alguna vez pudo haber llamado "hogar" ahora lo envolviera y como un monstruo lo jalara hasta su interior. Parte de él deseaba fervientemente volver a pisar aquellas tierras, probándose a si mismo con ello, que a final de cuentas él había ganado. Que ahora su vida realmente le pertenecía y de nadie más. Más sin embargo, otra parte de su ser no deseaba volver a poner un pie en aquel desolado lugar. Era tierra contaminada por la sangre que los propios de su clan habían derramado por ordenes del consejo de aquella aldea. Todos los pensamientos que se le venían a la mente le enfermaban. La sensación era tan repugnante, que sin darse cuenta, sus pies de manera inconsciente lo devolvían hacia otro sendero, de regreso a las bulliciosas calles de la hoja.

.

.

.

Al llegar a su casa, Hinata subió directo a su habitación, aun estaba exaltada, aquel lugar que por equivocación había visitado se sentía tan frío, tan desolado, y el ambiente tan tenso aun a pesar de estar deshabitado. Un escalofrío le recorrió el cuerpo y sin pensarlo se dejo caer sobre su cama.

Intento imaginar al dueño de aquellas tierras en la imagen de sus recuerdos. Solo había visto a Sasuke Uchiha un par de veces después de su llegada. Lo cierto es que le era indiferente, le daba un poco de tristeza la vida que había llevado y peor aun, no sabia como describir cuando aquellos ojos negros se cruzaban con los suyos.

"Pero si solo fue una vez" pensó la ojiblanca con cierta diversión. Después de todo, solo fue una vez cuando se atrevió a mirarlo a los ojos, cuando el la había descubierto observándolo. Inmediatamente había desviado la mirada, no quería que pensara que era una chica mas en la larga lista de espera.

Y es que se había preguntado "¿Que le ven a él?" lo cierto es que, era apuesto, aunque nunca se detuvo a corroborarlo detenidamente, no iba a observarlo demasiado, simplemente Sasuke era una de esas personas que la hacían estremecer. Aquella sensación no era muy agradable para ella, sentir escalofríos no estaba en su lista de "las cosas que más amo en el mundo".

Se giró, tomó la almohada y se cubrió el rostro con ella, ¡Por dios! Ni siquiera sabía porque ahora de pronto Sasuke Uchiha había aparecido en su cabeza, sólo le daba algo de tristeza su "situación" y le alegraba que hubiera vuelto, más que nada por Sakura-san y por Naruto-kun...

Era cierto que ya no sentía lo mismo por aquel rubio, aquello que alguna vez creyó llamarlo "amor", o más bien "amor que jamás sería correspondido". Que ingenua había sido al comparar toda aquella admiración, todo el agradecimiento que sentía con ese sentimiento tan vasto. Bueno, a cualquiera puede pasarle.

Aún así, la ilusión de que algún día pudiera encontrar al famoso "príncipe de los sueños" la hacia reír, la hacia motivarse, puesto que aun a pesar de su edad, de su rango ninja, y de que ya no era la niña a la que mamá le leía cuentos, seguía creyendo que la felicidad iba a encontrarla tarde o temprano, por medio de aquel galante chico que sin duda, estaría dispuesto a conquistarla sin importarle nada.

Había incluso, escrito varias cosas al respecto, se había dejado llevar por aquel sentimiento parecido al amor, para plasmar sus sentimientos en pergamino, y el hecho de como sería si este en verdad existiera, y que, aunque estuviese distante, sabría que volvería a ella para seguir amándose por siempre.

Era algo vergonzoso también, por lo que había decidido deshacerse de aquellos pergaminos, no quería que permanecieran por mas tiempo en su habitación, le daba cierto pánico que su hermana Hanabi, o su primo Neji se tropezaran con aquellas cartas y malinterpretaran, o incluso se burlaran de sus sentimientos, no... esos trozos de papel no debían seguir existiendo, y al no querer tirarlos en la basura, porque sentía que desecharía una parte de si misma, decidió llevarlos al bosque y enterrarlos. Enterrando con ellos, toda la ilusión que ella misma se había forjado sobre un personaje, una sombra sin rostro que tal vez jamás aparecería. Debía madurar, debía crecer y seguir adelante. Eso es lo que su hermana pequeña le había dicho hace tiempo, sintiéndose un poco inferior de que, su propia hermana la juzgara de esa forma. Sin duda, debía mostrar su fortaleza al mundo, no se rendiría.

Sin embargo, jamas logro su objetivo, se había distraído bastante al llegar al Distrito Uchiha. Imaginó de nuevo el lugar, y una sensación de vacío se produjo en su pecho, se llevó ambas manos al mismo y se oprimió con fuerza, casi al mismo tiempo que su corazón había reaccionado, creando una punzada en el mismo. Y lo imaginó a él, nada fuera de lo normal, simplemente ahí estaba él, de pie frente a su colonia. Y le pareció que se veía tan sólo y tan vacío como el área misma.

Sacudió su cabeza para despabilarse de aquel tonto pensamiento. Ella no tenía nada que hacer pensando de semejante manera, Uchiha era un orgulloso, no daba el reflejo que ella había visto en su imaginación.

Se levanto con calma, mientras sus manos se introdujeron sobre las bolsas de su chamarra, buscando aquella carta sin mucho éxito. Frunció el ceno y busco con cierto apuro..

- No, no... No pu-puede ser cierto! - exclamo con nerviosismo, se levanto rápidamente mientras seguía buscando en sus ropas y a su alrededor -¡ MA-MALDICION! ! - exclamo con fuerza, estaba mas que molesta, con ella misma en primer lugar, porque hacia ya un poco de tiempo que no se escuchaba tartamudear. - esto no puede estar pasándome...- exclamo con desesperación.

Lo había perdido, el pergamino debió de haberse salido de su chaqueta debió de haberse quedado en el camino.

"Y en que parte del camino?" Se pregunto, y cientos de posibilidades pasaron por su cabeza, lo que menos había querido era que alguien se burlara de ella, y ahora, aquel papel volaba por la aldea o por los bosques a la mano de cualquiera.

"Tengo que volver..." Decidió repentinamente mientras que se aproximaba a la ventana, los calurosos rayos del sol creaban una espectacular vista al combinar cientos de colores de diversos matices. El día estaba llegando a su fin.

- Si quiero salir de la casa sin que me digan algo, debe ser antes de que oscurezca... - menciono con determinación, dejando aquel paisaje de lado, para salir de su habitación.

Logro salir con éxito de la casa, su hermana y su primo se encontraban en una sesión de entrenamiento de esas a las que su padre le gustaba asistir.

Se apresuro a andar por las calles, hasta que a final de cuentas sus pies se encarrilaron por un callejón estrecho, había llegado ya a aquella zona con pocos habitantes.

- Será mejor ir por el lado del bosque...- exclamo en voz baja mientras seguía su avance rápido.

Los rayos del sol comenzaban a perderse en las copas de los arboles, creando un ambiente mas tenebroso.

.

.

.

Llego a su casa al fin, cerro la puerta y se dispuso a dejar su equipo de entrenamiento sobre la pequeña estancia

Se dejo caer sobre el sillón, y prendió la luz de la lamparilla que lo ilumino casi por completo, ya no llevaba aquellas ropas que solía usar cuando viajaba con los Hebi. Ahora optaba por "adaptarse" a algo que fuese mas conforme con la aldea. Llevaba una playera negra que se adaptaba con perfección a su bien torneado torso y un pantalón verde seco.

Suspiró. No estaba tan seguro de si debía leer aquel trozo de papel, lo mas probable es que fuera algo absurdo, sin importancia, o peor aun... Quizá aquella chica misteriosa le había escrito una confesión. De esas que el solía romper con tanta facilidad. No comprendía porque tenia admiradoras, tenia que causarles temor, deberían alejarse de el no interesarse y perseguirlo, no después de todo lo que había hecho, no sabiendo de lo que era capaz de hacer.

Aunque, esa chica, no le parecía familiar, creía firmemente que no la había visto antes. Entonces... ¿Que importaba? Echaría un vistazo. Que mas daba.

Con cierto cuidado abrió el pergamino, desdoblandolo con cautela, casi casi, poniendo él mismo un toque de emoción al momento...

"¿Que podrá decir?" pensó, curioso, mientras su ceño se fruncía nuevamente ¡Por Dios! No era como si el quisiera enterarse... lo único que jamás podría ser Sasuke Uchiha sería ser un chismoso. Eso jamás.

Dejó sus pensamientos de lado al descubrir una pulcra caligrafía, el manuscrito era perfecto, había sin duda, sido escrito aquello con tanto esmero, con tanta delicadeza, era algo que podía verse a simple vista. Fuese lo que fuese, su dueña había dejado parte de sí en aquella carta.

Sin más, su tenso rostro se aligeró, comenzó la lectura, aproximando el trozo de papel a su rostro...

" Mi amado príncipe:..." - leyó, pff... era absurdo, jamás alguien en la vida lo había llamado de tal manera, nunca creyó que alguien pudiera siquiera pensar en verlo como uno de esos principes encantadores. Eso definitivamente no iba con el.

"...El amor que yo te tengo… no es ni simple ni complejo, simplemente un sentimiento, que me eleva hasta donde tu estas. El amor que yo te tengo, no se compra ni se vende, se regala simplemente, a ti, solo a ti, pues para ti esta hecho. Este amor que yo te tengo, no es describible, ni brusco o tosco, ni fino o suave, solo toma la forma que ambos deseamos. El amor que yo te tengo, no engaña ni un momento, si así fuera seria mundano, efímero, sin motivo. Este amor que crece y crece, a cada momento, aunque no estas hoy yo te siento, por eso hoy puedo seguir viviendo..." -Y sin pensarlo suspiró... se había adentrado en aquel pedazo de pensamiento... ¿Que jodidos era eso? ¿Acaso alguien intentaba burlarse de él?... Sus azabaches iris prosiguieron leyendo...

"...Cuantas veces he intentado, demostrar este sentimiento, con palabras vagas, acciones inconclusas, pues nada podría hacer para demostrar una pequeña parte de mis pensamientos que son ocupados por ti y solo por ti. Pero cada vez que yo te veo, me paralizo, como podría seguir normalmente si frente a mi esta el mejor hombre de este mundo. Y mi corazón se agita, late fuertemente, creando una melodía, esperando ser escuchada, mis mejillas se sonrojan, con tan solo mirarte, y si es correspondida… que alguien me salve..." - Se quedó serio, sus labios se abrieron, simplemente su mente no lograba cavilar nada... estaba en blanco, era algo que arrasaba con todos sus instintos, no dudaba que la dueña de semejante declaración estuviese loca...se dedicó a leer la parte final, sólo restaba un pedazo más... debía soportarlo. Lo haría...

"El amor que yo te tengo, no lo comparto con nadie, pues si así fuera, no sería amor… quiero pensar que eres mío, y solo mío, de nadie mas, si me amas sin más, simplemente mío serás, no lo compartirás con nadie más, no me olvidarás jamás."

Estaba pasmado, en un estado de Shock pleno... su corazón se aceleró de forma repentina, de inmediato soltó aquel pedazo de papel, y llevó su mano diestra hasta su pecho... ¿Que le sucedía? ¿Porque su corazón lo traicionaba de esa forma? Era estúpido. Su corazón era un completo imbécil que no sabía que "sentir", y ahora reaccionaba de una manera un tanto extraña ante una simple carta, como si en verdad estuviese necesitado de ello. No, el se había dedicado a no sentir mucho sobre nada. Era mejor evitarse constantes problemas. Era mejor no mostrar ni una pizca de esos sentimientos al mundo. Como el valor que verdaderamente tenía a la amistad de Sakura y Naruto. Como querer tapar el sol con un dedo.

Pasó su mano por sus cabellos, suspirando de nuevo.

- Esa mujer, está loca... - exclamó y sonrió retorcido. Y sí que lo estaba, si creía que él podía ser todo lo que había descrito. -Sin embargo... -observó de nuevo aquel pedazo de papel. Sus iris brillaron.

No podía evitar sentirse halagado. Claramente halagado. Cada palabra resonó en lo recóndito de su cabeza. Lo que ella describía era perfección. Que esa mujer sintiera la perfección al escribir a su causa, él había enamorado, sin saberlo, claro... a una mujer tan completamente, que estaba loca por él. Y lo había demostrado yendo a aquel lugar. Sin importar lo tenebroso que pudiese ser. Sin importarle nada, esa chica lo había ido a buscar para confesar sus sentimientos. Su ego se regodeó instantáneamente.

Una mueca de satisfacción se hizo en su rostro, su ego crecía y crecía que quizá podía derribar el techo.

Basta!" exclamó en sus adentros.. "Controlate Sasuke..."

Se levantó de nuevo y se echó a andar hacia su habitación. Se quitó la playera, dejando al descubierto su perfecto torso. Y prosiguió su camino hacia el baño. Abrió la puerta y se dispuso a desvestirse, lo que más deseaba era tomar una buena ducha e ir a dormir. Se sentía cansado y aunque sabía que dormir no le ayudaría... Por las constantes pesadillas que lo azotaban día y noche. Al parecer Dios se divertía no perdonándolo por todos sus errores, tenía que ponerlo a prueba constantemente, y cada prueba parecía más dura. Mas desgarradora.

Tras el baño salió a su dormitorio, y se dispuso a arreglar su futón, al menos intentaría que su cuerpo descansara un rato. El día había sido demasiado pesado, lleno de sorpresas, de anomalías.

La albina luz de la luna se colaba por la ventana, cerró los ojos y su imaginación se echó a andar... En medio del bosque, con la luz de la luna iluminándola, una silueta femenina apareció, sus largos cabellos se ondearon con suavidad...

La chica se dió la vuelta lentamente, su rostro permaneció oculto bajo las sombras. ¿Quien era aquella chica?

"Maldición!" abrió los ojos de nuevo, en verdad que leer esa porquería le había disgustado. Ahora estaba pensando cosas tontas, cosas fuera de su lugar. De su órbita.

Él era un Uchiha, y haría lo suyo, iba a aplastar aquel sentimiento, iba a hacerle ver a aquella chica que jamás debió fijarse en él. Debía romper aquel maldito papel.

Se levantó de nuevo y se dirigió a la estancia, sobre la pequeña mesita de centro vió con claridad aquella carta sentimental. Le dedicó una mirada de horror y se apresuró a tomarla, estirándola gravemente, estaba a punto de romperla.

Sin embargo, sus tensas manos se aligeraron. Quizá no era lo más conveniente, buscaría algo mejor que hacer con ella, quizá le resultara provechosa después. Se dirigió de nuevo a su habitación, y la guardó en su cajonera. Asegurándose de que quedara bien al fondo, donde no pudiera moverse, donde no pudiera ser descubierta

¿Pero que demonios?, ahora la estaba guardando como si alguien entrara siquiera a su habitación.

- Tsk... No importa - la observo de nuevo, antes de cubrirla con parte de su ropa - mas vale ser precavidos...-.

Nuevamente se dirigió hacia su tendido, estaba decidido a intentar dormir, dejaría de lado aquella basura de pensamientos.

.

.

.

Hinata estaba desesperada. Estaba segura de haber recorrido todo el lugar varias veces, no había nada que pudiese compararse a su carta.

"¡Oh no! Ahora sí estoy muerta" pensó, mientras se llevó ambas manos al pecho. Si la hoja no estaba por ningún lugar, significaba dos posibilidades. La primera, que alguien la había encontrado, la segunda que el viento se la había llevado.

Su boca se secó, estaba cansada, era mejor regresar a su casa, no tenía nada que hacer ahí a esas horas de la noche. La luz de la luna iluminó de pronto el lugar, filtrándose por la arboleda y se dio cuenta de lo tétrico de aquel distrito. Trago saliva y se dispuso a retroceder.

Era cierto, Hinata Hyuuga no le temía a la oscuridad, ni al ligero susurro que creaba el viento no. Ella era después de todo una ninja de rango Jounnin. Ademas, sabia que estaba sola gracias a su Byakugan. Sin embargo... Todo el misterio en aquellas tierras, y lo poco que ella conocía que había detrás, la hacían querer alejarse de ahí.

"Quizá si esta maldito" pendo de repente, mientras se encaminaba de nueva cuenta a su casa, estaba abatida. Lo que mas deseaba era llegar a su casa, no tenia muchas alternativas después de todo. Tampoco iba a pasar la noche en aquel lugar, buscando algo que quizá no encontraría.

"Oh quizá..." pensó en tercera opción... " quizá no veo muy bien, debido a la poca claridad..." se dijo en sus adentros, una especie de consuelo se apoderó de ella, el alivio llegó a su pecho...

- He de volver mañana – exclamó con calma, dando prisa a su paso. Si no llegaba pronto a casa, seguramente que su padre se daría cuenta y ahí si, no había explicación alguna que pudiese darle. Cualquier excusa parecía absurda, y seguramente lo sería ante los ojos de Hiashi.

Y ahí estaba ella, encaminándose a su casa con la esperanza de recuperar intacta aquella carta llena de sus sentimientos. Mientras que Sasuke, dormía en su departamento. Lo cierto era que él jamás llegó a pensar que aquel pergamino, no fué en aquel entonces, una dedicatoria a su nombre.

.

.

.

Continuará...


Hola mundo!

Waah cabe mencionar que estoy muy feliz de que hayan leído mi historia :3

Agradezco a las personitas que me dejaron un Review, me hicieron muy felices Domo Arigato Gozaimazu!

Sweet-Knight : Nee-chan tQm! gracias por el posho aposhoo puro poder!

Dark Amy-Chan: ¡Muchas gracias por leerme! me animaste mucho :D

Layill: Espero que este capi tmbn te gustee :D

Lorss: ¡Muchas gracias!

Pues, de antemano si ven una falla ortográfica, es culpa de... donde escribo, no tiene "ñ" y es horrible, pero me las ingenio hahaha... Ehm aquí el primer capitulo más "en forma" de mi historia... espero que sea de su agrado y pues, irla mejorando capi a capi.

De momento es todo, intentaré terminar el que sigue, lo más pronto que pueda :D

Best Wishes Ever!

Ary ~