A/N: Twilight no me pertenece, ni sus personajes, todo pertenece a Stephenie Meyer! Gracias a todos los que ya han añadido esta historia en sus alertas, y a esas amables almas que han comentado. ¡Eso da fuerzas! Este es el fanfic con el que hago mi debut, así que ser suaves, es mi primera vez. Una pequeña nota para haceros saber que esto va ha estar escrito en tercera persona, no la usual primera persona EPOV/BPOV. Estoy un poquito cansada de leer solo en primera persona y pensé que sería mucho más interesante poder incluir detalles que Bella y Edward aún desconocen. Bueno, y no tengáis miedo nos iremos metiendo en la (bella y ligeramente perturbada) cabeza de Edward según progrese. Gracias a mi beta, bookbag, que es mi fiel Tyler Durden.
Capítulo Uno: La Dimensión Cullen
El coche de Bella bajaba por la montaña hacía Forks como un tren de juguete en un rail. Ella imaginaba que su coche era una criatura sensible, que sabía lo que quería, se sonrió por el pensamiento tan tonto.
Cuando era una niña, siempre fantaseo que los objetos inanimados estaban vivos, que tenían personalidad y opiniones, propósitos y destinos, cosas que ha ella se le negaban siempre. Se había contentado entonces con ponerles nombres a un árbol, a una silla, a su bicicleta, nombres ridículamente infantiles, imaginaba que eran sus amigos, que le ayudaban en su búsqueda.
Cuando Edward lo descubrió, se burló sin compasión, y ella se obligó a abandonar esos pensamientos.
Edward, su traidora mente chirrió con un tinte de histeria. Para, le advirtió a su mente, tomando una reparadora respiración y comenzando con una corta técnica de visualización.
Su psicóloga, Angela, siempre le dijo que imaginará el mejor resultado posible en lugar de saltar hacía escenario peor.
Bella imaginó llegando a Forks, con el sol apareciendo entre las nubes y dejando de llover. Se imaginó saliendo del coche, sintiendo el crujido de la gravilla de la amplia entrada de los Cullen.
Se imaginó subiendo los escalones de piedra de la renovada mansión de piedra de estilo gótico, y por primera vez no parecía una casa embrujada. Metiéndose de llenó en la visión, Bella se relajó aún más, imaginándose siendo recibida por la familia Cullen en el vestíbulo. Emmett la levantaría del suelo como siempre hacía, y ella apoyaría su cabeza en su hombro y pensaría en un oso.
Carlisle besaría sus mejillas y ella olería su distinguido olor; como una biblioteca cerrada.
Y Edward estaría allí también. El diría educadamente que habían pasado por lo menos cinco años desde que se habían visto el uno al otro. Seis, en realidad, corregiría ella sonriendo. El quizás bromeara con ella sobre sus travesuras infantiles, y cuando el se acercara para abrazarla ella sentiría… nada. Y él, no escucharía nada.
Cuando se separaran, se mirarían el uno al otro aliviados, sabiendo que finalmente había terminado. Todos la felicitaría a ella por su compromiso, y Emmett iría a la bodega para buscar una botella de champagne.
Y entonces, Bella subiría las escaleras al Segundo piso, para ver a su madrina Esme. Estaría apoyada en la cama, con muy buen aspecto en lugar de consumida por el cáncer, y un especialista vestido de negro le diría a Carlisle que era un milagro. Brindarían por la salud de Esme, y por la felicidad de Bella, y…
Un ciervo saltó con destreza desde el verde follaje enfrente del coche de Bella, sacándola de golpe de su exagerada fantasía. Dio un brusco volantazo y dejó escapar un profunda carcajada. Había visualizaciones positivas y después estaba el hacerse ilusiones. Con su corazón latiendo pesadamente, condujo hacia delante hacia el sufrimiento.
**
Encontró la entrada oculta sin problemas. Podía encontrarla hasta dormida. El morro color crema se asomo por los helechos, y estaba en su mundo ahora, en la Dimensión Cullen así como pensaba en ella en privado.
El camino de entrada cayó abruptamente, y sintió como le bailaba el estomago, el mundo parecía inclinarse sobre si eje momentáneamente. Ocurría cada vez.
Se preguntó brevemente quien viviría en la casa que ella y Charlie compartieron juntos durante su infancia. Se vendió hace unos cuatro años. No sentía remordimientos por ello; nunca la consideró su hogar. Simplemente estaba ahí, fuera de la dimensión Cullen, separada por un matorral de árboles que estaban casi permanentemente rodeados de una niebla tenebrosa.
Corriendo a través del campo y los árboles cuando era niña, había imaginado que podía sentir el momento exacto en que cruzaba.
Bella realmente se sentía privilegiada de haber sido criada como una Cullen honorífica. Después de morir su madre, cuando Bella tenía cinco años, Charlie estaba completamente destrozado y hasta la fecha aún no se había recuperado.
Él era como una ciudad bombardeada, de la que nadie se preocupara por reconstruir. La vide sin Renee no tenía sentido para él, y continuó con su ciclo sin interminable de levantarse, patrullar la ciudad, volver, comer, dormir. Estuvo más que agradecido de que la madrina de Bella (y la mejor amiga de Renee) le quitará a Bella de las manos. De esa forma, no tenía que mirar a la pequeña y preocupada cara, a esos ojos marrones que eran tan parecidos a los de su venerada madre.
Él sujetaría sus botas de goma, una a una para que Bella pudiese meter sus piernas en ellas, y ella empezaría el largo sendero a través de los campos hacía la casa de los Cullen, normalmente llevando consigo una mochila con su camisón y el uniforme del colegio.
Bella sonrió al pensar en Esme. ¿Como hubiese ella podido sobrevivir a eso años de destrucción nuclear después de la muerte de Renee sin Esme?, no tenía ni idea. La extravagante, Bohemia, y cálida Esme, una de esas personas que emana luz.
Bella se daba profundamente cuenta del honor que se le otorgaba cada vez que la puerta de entrada estaba abierta. Bella siempre se sintió en el borde exterior de su esfera, y a pesar de que Esme y Carlisle la aceptaban como si fuera su hija, siempre se sintió separada; analizando cualquier gesto buscando restos de compasión
Se dio cuenta hace mucho de que había una persona unida a ella y inextricablemente a cada recuerdo de su infancia. Edward. Él nació tres horas antes que Bella; Renee u Esme siempre bromearon que eran gemelos nacidos de madres diferentes.
Nacieron en el mismo hospital, y durmieron su primera noche en la Tierra en el hospital, en cunas una al lado de la otra. Eran definitivamente una clase rara de gemelos.
Bella se deshizo del perturbador pensamiento cuando sintió que los neumáticos crujieron sobre la gravilla de la entrada, y con un vertiginoso alivio vio que el coche de Edward no estaba allí. Dejo escapar una bocanada de aire que le quemaba en los pulmones como si fuera ácido y se sintió como si hubiese recibido un indulto. Podría fingir que él no existía durante algo más de tiempo.
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Bella fue a la puerta principal. La encontró abierta, entró indecisa, la nostalgia la inundó. El aire sabía distinto dentro de estas paredes.
"Carlisle?" llamó. "Emmett?" Se acercó a la amplia escalera que estaba ante ella; las paredes cubiertas de madera oscura, los retratos del pasado de los Cullen.
Bella guardo sus llaves en su bolsillo y cruzó el vestíbulo hacía la derecha, por el pasillo oscuro, pasando la sala de estar vacía, dentro de la cocina llena de luz. Nadie. No había ni un ruido, a parte del tick de el reloj y el zumbido del frigorífico. Había algunos platos en el fregadero.
Carlisle le había dicho que esperara a hablar con él antes de subir arriba para ver a Esme. Bella sabía que eso significaba que Esme estaba muy mal. Que le quedaba muy poco tiempo. Bella estaba asombrada de que no estuviera llorando ya-. Estaba tan acostumbrada al nudo que tenía en la garganta que ya apenas lo sentía.
Se puso de puntillas, viendo distraídamente que las macetas con hierbas de la ventana necesitaban que las regasen, pero no pudo ver a nadie en el jardín. A lo mejor habían salido, pensó, el agotamiento se agarro a ella como un atracador en un callejón. Había estado conduciendo por lo menos siete horas.
Bebió del grifo de la cocina, maravillada por lo deliciosa que estaba el agua en esta casa. Realmente era como si hubiese tropezado con un extraño reino. Echó un poco de agua en las hierbas. . Quizás una pequeña siesta, pensó para si, saliendo de la cocina a la sala de estar, colapsando en la vieja mecedora en la que se había mecido durante incontables enfermedades infantiles. Consiguió quitarse las zapatillas. Se quedó dormida tan rápidamente que podría haber sido un desmayo.
**
Bella estaba soñando, sabía que estaba soñando. Podía verse así misma más joven y a Edward, sentados en la rama más baja de un árbol en la fantasmal espesura de árboles que separaba sus casas. Probablemente tendrían unos siete años.
Estaban cogidos de la mano, como siempre. La gente creía que era muy dulce cuando tenían cinco años, ligeramente raro cuando tenían diez. A los quince, causaba preocupación, y frases como "vínculo poco saludable" se oían por ahí. A los dieciséis, Edward no le cogía la mano, sino de la muñeca, signo de dominación humana. Aún podía recordar el calor, la punzada eléctrica de su piel sobre la suya.
"Bella," el Edward de siete años decía, "Eres mía. Tu eres mi persona. No hay discusión," añadió, aunque ella no había hablado, "No hay nada que hacer. Me perteneces".
La Bella adulta, viendo este sueño como por una ventana en su memoria, abrió la boca para gritar a su versión más joven que luchara, para que soltará la mano cortara la conexión.
Observó como su versión joven se mordía el labio, queriendo hablar, abriendo su boca para finalmente protestar pero tragándose sus palabras cuando la expresión de Edward se oscureció. Vio sus dedos clavándose en la palma de su mano, y se maravillo de lo rara y antinatural, y a la vez que irrefutablemente cierta era su afirmación.
El sueño cambió, reconoció el escenario: el gimnasio del colegio, su baile de secundaria. Veía la escena ahora desde sus propios ojos, en lugar de ser un observador. De pie en el borde de la pista de baile, incómoda en su vestido negro sin mangas, llevaba horas esperando que alguien la pidiera bailar. Se suponía que estaría aquí con Edward como su "cita" (Esme había insistido) pero el la había abandonado nada más cruzar la puerta.
Un chico nuevo al que reconoció por la clase de matemáticas se le acercó, hablaron durante un rato sobre si le gustaba Forks. "¿Quieres bailar?" Preguntó el tímidamente y ella sonrió.
"No, ella jamás bailará contigo". Edward, apareciendo de ninguna parte, dijo con su voz llena de sarcasmo.
Mientras tiraba de ella para depositarla en otro lugar, oyó a otro chico decir, "Tío, eso es ir en busca de problemas". Bella notó el tirón de su mano en todo brazo, como si la lanzarán a la vorágine.
Fue su grito ahogado lo que la despertó. Eso y el ruido de la puerta de un coche cerrándose.
**
Bella se puso en pie, estremeciéndose de dolor su espalda rígida protestando y se dirigió a la ventana.
Podía ver la parte de atrás de un Aston Martin plateado, el coche de Carlisle de su época universitaria, medio aparcado sobre las caléndulas que bordeaban la entrada. No había ningún movimiento visible. Ningún ruido venía de la puerta delantera. Si Esme viera las caléndulas aplastadas y cubiertas de barro hubiese arrastrado a Edward sobre las ascuas.
Seguía todo en silencio. Bella se quedó quieta, como un conejo asustado. Sintió una punzada de dolor en el estomago a casa de la ansiedad.
Odiándose así misma, volvió a meter sus pies en sus zapatillas, y corrió por la cocina, afuera, corrió por el campo. Su pelo castaño flotaba en el aire, oscureciendo su visión. Causando que sus pasos fueran irregulares chapoteando en el césped húmedo.
No pensaba en ejercicios de respiración, ni visualización positiva, ni pequeñas afirmaciones sobre como ella era una persona fuerte. Todos los meses de terapia cognitiva con Angela la había preparado para este momento
Pero el instinto se había apoderado de ella, y Bella hizo lo opuesto a lo que había planeado. Si él estaba mirando por la ventana, y probablemente lo estaba, vería que ella estaba huyendo y se reiría placenteramente.
En realidad no podía leer su mente a no ser que estuviera tocando su piel, y Bella tuvo que recordarse que él no era algo así como un dios, omnipresente. No podía oír sus pensamientos mientras corría por el barrizal. No podía alcanzarla todavía, pero sabía que lo haría pronto.
A/N: Capítulo Dos, y Edward, muy pronto.
Por favor review!
¿Que os parece, eh? ¿A que tiene buenísima pinta?
Etnie
