¡Hola! Muchas gracias Coeurdesoleil 12 e Igfield y también a Azhi D por tomarse el tiempo de pasarse por aquí. ¡Me alegra mucho que les agradara! Y bien, he aquí un nuevo episodio de esta bizarra historia XD


Desobedeciendo las órdenes de la general.


El desafortunado Johnny Cage fue escuchado por sus compañeros cuando sentenciaba una promesa al aire insultándolos, sin tener idea de que estaban justo detrás de él. Aún tenía levantado el dedo índice de cuando estaba dando su "discurso".

Todos se quedaron inmóviles por varios segundos con sus respectivas poses, ante el desconcierto e incomodidad del panorama.

—¡Chicos, qué sorpresa!... o más bien..., sabía que estaban aquí, pero…

—¿A quiénes vas a correr de tu casa pateándoles el trasero? —interrumpió Jax, levantando una ceja.

Cage balbuceó tratando de buscar una respuesta para su camarada.

—¿Yo?... bueno…, me refería a los cobradores…, vendedores molestos…, a mis suegros…

Jax lo miró incrédulo, pero después soltó una carcajada.

—¡Bien! —exclamó, pues al parecer su repuesta fue convincente.

Johnny les indicó que pasaran a la sala, y respiró profundamente, aliviado de que se hubieran tragado su mentira y prometiéndose mirar detrás de él antes de hablar, aun estando en su propia casa.

Los cuatro amigos se sentaron en los lujosos sillones, y Johnny llegó de inmediato con ellos.

—¡Qué gusto verlos! Aunque tenía entendido que vendrían a las ocho de la noche, y apenas son las seis.

—Quedamos a las ocho porque hacemos dos horas por el tráfico, pero se me ocurrió que en vez de traer mi automóvil, sería mejor traer un tanque de guerra. ¡Y voilà! Llegamos muy rápido.

—¡¿Vinieron en un tanque de guerra?! —preguntó sorprendido.

—Sí, no sabes la cantidad de automóviles que fueron aplastados por el tanque. Pero no importa, valió la pena —contestó Jax cínicamente.

Johnny se quedó sin palabras a causa de la excéntrica idea de Briggs. Después de guardar silencio con cara de WTF?, volteó a ver a Kung Lao, quien estaba de brazos cruzados y lucía muy enfadado.

—¿Otra vez te trajeron a la fuerza?

—¿Cómo lo adivinaste? —contestó Lao sarcásticamente, con una sonrisa fingida que quitó de súbito para hacer un gesto de molestia.

—Sí, tuvimos que forzarlo a que nos acompañe para que maneje cuando nosotros estemos ebrios, pues como él no bebe alcohol… —intervino Jax.

Aquellas palabras fueron suficientes para que la ira de Kung Lao se acrecentara. Con los puños bien cerrados y con una vena saltada en su frente, de inmediato le reclamó.

—¡Pero si yo ni siquiera sé manejar!

—¡Pamplinas! Créeme que aun así manejarás mejor tú que nosotros alcoholizados —contestó Jax sin inmutarse, y encendió un puro.

—¡Odio tener que servirles de su chofer, de su mayordomo y de tener que soportar sus desfiguros cuando se van de fiesta! Además, ¿se te olvida que trajiste el tanque? Si no sé conducir un automóvil, ¡¿qué te hace pensar que puedo conducir un tanque de guerra?! —se quejó Lao.

—Sólo sigue a tu corazón —contestó Jax, emulando la expresión del meme de Yao Ming.

Mientras ese par discutía, Sub Zero se hartó e interrumpió la guerra verbal.

—Oigan, ¿venimos a divertirnos y a olvidarnos por un momento de nuestros problemas, o venimos a escuchar una discusión entre un monjecillo puritano y santurrón vs un militar en decadencia y con baja moral?

—¡Vaya!, hasta que alguien dice algo inteligente —intervino Liu Kang sarcásticamente, después de bostezar.

Jax se carcajeó, contrario a Kung Lao, quien entrecerró los ojos sumamente ofendido, mirando a Sub Zero con desprecio. Iba a reclamar algo, pero fue interrumpido por Cage.

—Chicos, chicos, me da mucha pena decirles esto, pero… me temo que la reunión está cancelada —dijo con el mismo tono que usa un médico cuando anuncia el fallecimiento de un paciente.

—¡¿Qué?! —cuestionaron Sub Zero y Liu Kang al unísono, notablemente molestos.

—¡Mis plegarias fueron escuchadas! —exclamó Kung Lao, levantando los brazos con alegría.

Jax ni se inmutó ante el anuncio del actor, y con una sonrisa maliciosa se dispuso a contestarle.

—No te preocupes, Cage. La reunión en tu casa estaba cancelada desde un principio.

—Sí, sí, lo sé, me da mucha pena, pero Sonya me dejó a Cassie y… —decía, pues pensó que le estaba reprochando, pero después captó la respuesta de su amigo y se desconcertó mucho—. ¿En serio?

—¡Claro! —contestó Briggs—, la reunión en tu casa se canceló porque iremos al bar de Bo' Rai Cho. ¡Yo invito!

Sub Zero y Liu Kang ovacionaron a Jax, eufóricos, y se estrecharon las manos los unos a los otros.

Por su parte, a Kung Lao se le bajó la alegría repentinamente y cruzó los brazos de nuevo.

—Olvidé que no debía creer en los milagros —se dijo a sí mismo con enfado.

—¿Qué esperas, Cage? ¡Alístate para irnos al bar! —le animó Jax.

—¿Al bar de Bo' Rai Cho? ¡¿Estás loco?! ¿No acabo de decirte que Sonya me dejó a Cassie? Ni loco puedo dejarla sola —contestó muy exaltado.

—¡Es una experiencia que no puedes perderte! Ese gordo alcohólico acaba de incluir una nueva atracción en su bar: ¡damas de compañía!

—¿Qué es eso? Me suena a algo inmoral —preguntó Kung Lao.

—Las damas de compañía son unas chicas muy lindas a las que les pagas un dinerillo para que bailen contigo, beban contigo, conversen contigo y… quizá algo más —contestó Jax, haciendo cara de lujuria al final.

—Ese "algo más" no me gustó para nada —dijo Lao, sospechando a qué se refería Briggs.

Johnny comenzó a llorar desconsolado al saber que se tendría que perder la ida al bar, pero tras varios segundos de llanto, sonrió como si nada hubiera pasado y aparentó serenidad.

—En verdad lo siento, pero yo no puedo ir. Tengo que hacerme cargo de Cassie y… disfrutar cambiarle los pañales…, gozar de su llanto agudo e incontrolable que me taladra los oídos…, experimentar la dicha de que vomite encima de mi ropa carísima... —dijo con una amplia sonrisa hipócrita.

—Por favor, Cage. Solo estaremos un par de horas ahí. Puedes llevar a Cassie si quieres —dijo Jax.

Sub Zero y Liu Kang se rieron en secreto al pensar en Cage llevándose a su hija al bar.

—¡No! Ni de chiste llevo a Cassie a ese nido de cucarachas —contestó tajantemente y después cerró los ojos muy triste—. Tendré que perderme la fiesta en el bar, chicos. Así que váyanse..., no se preocupen por mí —añadió, al borde de las lágrimas, haciendo toda una escena dramática.

Sus amigos —excepto Kung Lao— lo miraron conmovidos. Posteriormente, Jax le dio unas fuertes palmadas en la espalda a Johnny para animarlo.

—¡Vamos, Cage! No te pongas sentimental.

—Es que ansiaba tanto este momento —dijo el actor, con la voz entrecortada—. Ahora no me queda más que estar aplastado en el sillón viendo documentales sobre la vida silvestre, pues a mi querida Sonya se le ocurrió bloquear casi todos los canales de TV, para evitar que pudiera sintonizar canales para adultos.

—¿Y no pudo bloquear únicamente los canales para adultos? —preguntó Jax extrañado.

—Sí, pero ayer en la noche me atrapó viendo uno, y me dijo que sólo me dejaría disponibles los canales culturales como castigo.

—Pobre hombre —dijo Sub Zero, sintiendo una gran compasión por tan "cruel" esposa.

—Y lo peor es que al menos ahora que Cassie está dormida tengo un poco de libertad y puedo estar en relativa calma, pero cuando despierte… ¡es un torbellino! —dijo Johnny, recordando como la pequeña es hiperactiva.

Por un momento Jax sintió lástima por su amigo como todos los demás —excepto, ¡claro!, Kung Lao—, sin embargo una idea le llegó de repente y comenzó a tramar un plan para el desafortunado actor.

—Entonces, ¿Cassie está dormida? —cuestionó Jax frotándose sus manos metálicas.

—Sí, Cassie duerme por horas, pero cuando despierta ni los Elder Gods podrían controlarla. A veces pienso que su conducta es un maleficio de Quan Chi, pero no quiero decirle a Sonya para no preocuparla… y para no recibir un puñetazo en la nariz.

—En ese caso, ¿por qué no vienes con nosotros mientras Cassie está dormida? —mal aconsejó Jax.

—¡No! Le prometí a Sonya que no descuidaría a Cassie ni un segundo —contestó horrorizado.

—Pero Sonya a estas alturas ya debe estar muy lejos, adentro de un avión, sin imaginar que irás con nosotros un par de horas al bar. No tiene por qué enterarse.

Johnny Cage hizo una expresión que indicaba una severa ofensa, pues Briggs lo estaba incitando a romper su promesa; pero repentinamente cambió su expresión y se quedó pensativo, tentado por aceptar su oferta.

—No lo sé. Es que si por alguna razón Sonya llegara a saberlo me iría muy mal. No sabes todo lo que me dijo antes de irse, incluso me amenazó con el divorcio.

—¡Eso sería lo mejor, Cage! Yo sé lo que te digo —intervino Liu Kang, horrorizado por el humor de Sonya.

—No te preocupes, Johnny, todo estará bien. Iremos al bar, te quitarás las ansias de pasar un buen rato y cuando regreses no te apartarás de Cassie ni un segundo. La chica está en la comodidad y seguridad de su cuna. ¡No habrá ningún problema! —trató de convencerlo Jax.

Johnny hubiera querido cumplir su promesa, pero la idea de Jax no sonaba del todo mal, pues en realidad tenía razón y era muy poco probable que Sonya se enterara de que desobedeció su indicación. No pudo evitarlo y finalmente sucumbió a la tentación.

—Está bien. ¡Pero sólo un par de horas! —dijo Johnny no estando muy convencido, pero tampoco tenía intensiones de declinar la oferta.

—¡Esa voz me agrada! —exclamó Briggs, seguido de ovaciones de parte de sus otros compañeros —. Los espero en el auto… perdón, en el tanque —añadió y caminó hasta la salida.

Antes de seguir a Jax y a su escuadrón de bebedores, Johnny fue a revisar que Cassie estuviera aún dormida.

—No me traiciones, por favor —le dijo a su pequeña, esperando que no vaya a despertarse mientras él se iba al bar.