REORGANIZACIÓN
/ El amanecer no se hizo esperar demasiado y es castillo despertó. Harry se dirigió temprano hacia el despacho de la directora. No había nadie por los pasillos como era de esperar y pronto llegó a la gárgola que custodiaba la escalera.
-Te están esperando-fue lo único que dijo la estatua antes de dejarlo pasar, sin contraseña.
El chico tocó la puerta un sola vez y esta se abrió rápidamente mostrando a la directora detrás del escritorio que le resultaba ya tan familiar. /
-Harry, el señor Malfoy aún no ha despertado y no sabemos cuándo ni cómo va ha hacerlo-hizo una pausa y al ver que Harry no añadía nada continuó- éste ha sido un accidente muy desafortunado por varias razones, pero la más significativa es que nuevamente estás en peligro. Con una parte importante parte de sus seguidores cautivos el que no debe ser nombrado estará furioso y eso te sitúa en el punto de mira una vez más.
-Dumbledore me dijo que el sacrificio de mi madre me protege hasta la mayoría de edad.
-Y es cierto, pero es peligroso dejarte desprotegido si el Señor Tenebroso esta enfurecido. Hay dos aurores buscando a tus tíos, os iréis a vivir a la casa de Grinmul place.
En ese momento entraron en la estancia Ron y Hermione.
-Bien, veo que les llegaron las lechuzas. Ahora que ya estáis los tres aquí debo añadir una última cosa. Habrá una red flu protegida entre su casa- señala a Ron con una mano- y Grinmul place-añade señalando ahora a Harry. Señor Weasley sus padres ofrecieron su casa como cuartel de la orden y a cambio pondremos una protección exclusiva en la zona. Señorita Granger, con respecto a lo que ya habíamos hablado, creo que es un buen momento para poner en práctica su idea.
Hermione asintió despacio y explicó a sus amigos.
-Voy a desmemorizar a mis padres para dejarlos fuera de todo lo que se avecina.
Mcgonagall carraspeó llamando la atención de los chicos y continuó hablando.
-Deberían volver a su sala común, el entierro de Dumbledore será al atardecer.
Los chicos salieron del despacho y caminaron en silencio, el desayuno ya había terminado así que se fueron directamente hacia la sala común. Había muy pocos alumnos por los pasillos y todos eran mayores, prefectos en su mayoría.
Al entrar por el retrato de la dama gorda todas las cabezas se giraron hacia ellos tres, Neville se levantó de un sillón y se acercó.
-Es cierto lo que dicen? Casi matas a Malfoy?- no había miedo en su voz, tampoco sorpresa, solo curiosidad por confirmar el rumor.
-Lo tiré de la escoba-respondió secamente Harry. No quería que todos lo juzgaran.
-Desde la torre de astronomía- añadió Seamus.
-Qué pasó Harry?-Neville volvió a captar la atención de Harry.
Harry nunca fue muy dado a los discursos y no iba a ser menos pero Dumbledore no querría que mintiera ni que suavizara la verdad por aterradora que fuese, así que cogió aire y comenzó a relatar lo que pasó en la torre de astronomía. Procuró contar los hechos sin dejar que su rabia y su dolor se interpusiesen pero no pudo evitar apretar los puños al recordar como Malfoy dejó desprotegido a Dumbledore.
-Lo sabía, Malfoy siempre fue un títere, puede que sea una serpiente asquerosa pero no tiene la sangre fría como para ser un mortífago de verdad. -Neville miró con gesto comprensivo a Harry y le dio una palmada en el hombro- de todas formas se lo mereció.
Una vez que la curiosidad de la sala común quedó satisfecha todo el mundo volvió a sus asuntos. La gran mayoría de la gente escribía cartas a sus familias contándoles o ocurrido.
Los tres chicos se sentaron cerca del fuego, estaban cansados pero no tenían ganas de subir a sus habitaciones, aún faltaba para el entierro de Dumbledore.
-Hermione dónde vas a vivir si desmemorizan a tus padres?
-No sé, ese es el único punto que queda por tratar con Mcgonagall.
-Ven conmigo a Grinmul place si quieres, no soportaría estar allí solo con mis tíos. –Harry esbozó una sonrisa, le agradaba la idea de vivir con Hermione.
-Gracias Harry.
Un poco antes de la hora de comer una lechuza llego a la sala común, traía una nota para todos los Gryffindor:
Se está llevando a cabo el traslado de los mortífagos, hasta el entierro del director Dumbledore nadie podrá salir de su casa común. Los elfos domésticos dejarán la comida a la hora de siempre.
M. Mcgonagall
Muchos alumnos se quejaron y la tomaron con los prefectos que intentaban poner orden. Pero no había nada que hacer, las órdenes eran claras.
A la hora acordada los alumnos salieron a los terrenos del castillo donde, frente a la tumba blanca de mármol, se llevó a cabo la sencilla ceremonia.
Mientras tanto en la mansión Malfoy Snape explicaba al Señor Tenebroso los detalles de la muerte de Dumbledore.
-Snape, explícame otra vez porqué falló nuestro plan- la voz siseante de Voldemort sonaba tranquila y amenazadora.
-Señor, Draco cayó de la escoba y eso nos distrajo a todos.
-Un estúpido niño que ni siquiera sabe volar…-dejó las palabras en el aire y miró a Lucius- tu hijo es el responsable de la pérdida de mi mejor subordinada
-Señor, yo no… no sé… como pudo…
-Silencio- la rabia fluía por el pecho de Voldemort. Se estaban complicando mucho las cosas.
La maldición asesina le salió sin siquiera un susurro de sus finos labios y Lucius cayó fulminado frente a la mirada de su sorprendida esposa.
-Snape hay un cambio de planes.
