19 de diciembre del 2012

Hola a todo mundo, aquí me tienen de regreso con un nuevo capitulo, lamento no haberlo subido ayer pero no había tenido tiempo de revisarlo así que no me quedó de otra que subirlo hasta ahora :) pero les dije que no pasaba del domingo ;) jojo así que aún estoy dentro del tiempo límite. Verán tuve muchas complicaciones al escribir este capitulo, más que nada falta de inspiración y sumenle a eso que mientras yo escribía muy mona el capitulo shalalala mi hermanita menor se le ocurrió traer a una amiga a la casa y ¿que creen? es partiradia del Sorato (perodonen si alguien que este leyendo le guste esta pareja se ofende pero es que a mí en lo particular aborresco esta pareja)y osó comentar frente a mí que esa parejita estaba desde digimon 1 y que era muy evidente ya se imaginarán como me puse parecía Hulk pero tuve que reservarme mis opiniones 1 porque no me llevo con la niña esa como para ponerme a pelear además que la niña era una invitada y que mi hermana me echaba unos ojos de calmate o te mato y la otra es que a palabras necias oídos sordos el caso es que después de eso me dio depresión al recordar el feo final de digimon dos y no podía continuar con mi capitulo, así que perdonen si quedó algo feito y por marearlos con mis traumas pero tenía que sacarlo. Bueno el caso es que aquí les dejo el siguiente capitulo, espero les guste :D

Aclaración: Los personajes de digimon no me pertencen.

2

La cita

Era sábado y Matt se encontraba ensayando con su banda en el mismo lugar de siempre; en un almacén perteneciente al padre de uno de los chicos de la banda, pero esta vez las cosas no estaban saliendo muy bien.

-Empecemos de nuevo.

Dijo Matt después de un breve silencio que se había formado por una pequeña equivocación de su parte. Los chicos comenzaron a tocar de nuevo y Matt también lo hizo, pero al igual que la vez anterior volvió a cometer un error que hizo que todos dejaran de tocar.

-Maldición…

Musitó furioso consigo mismo por no poder concentrarse.

-Oie Matt ¿te encuentras bien? Tú nunca te equivocas y hoy…

Habló Kou el bajista de cabello café de la banda.

-Hoy no das una amigo.

Finalizó Shun, un chico de cabello negro corto cubierto por una gorra y que era el baterista de la banda.

-Lo sé, lo siento, es sólo que…

Matt guardó silencio, el sólo recordar porque estaba tan distraído lo hacía enfurecer. Shun y Kou se miraron mutuamente, era obvio que Matt tenía un problema aunque sabían que él no se los iba a decir, Matt no era de los que contaba sus problemas, más bien era de los que se guardaban todo y muy difícilmente sabrías que está pensando.

-Hey si quieres dejamos el ensayo para otro día.

-Kou tiene razón será mejor dejarlo para mañana, después de todo todavía falta una semana y no estamos tan mal.

-Como sea.

Respondió Matt y malhumorado desprendió su guitarra del amplificador para después dirigirse hacia donde se encontraba el forro de su guitarra.

-Bien en ese caso… -Habló Shun mientras se estiraba- Iré a ver a Kasumi, estaba molesta porque teníamos ensayo de nuevo.

Shun se levantó y se dirigió a la salida guardándose las baquetas en uno de los bolsillos traseros de su pantalón.

-Nos vemos mañana chicos.

Se despidió alzando su mano en forma de despedida pero sólo Kou respondió, Matt estaba tan metido en sus pensamientos que ni cuenta se dio cuando Shun se fue.

-Oie ¿Seguro que estás bien?

Preguntó Kou a la par que se acercaba a su amigo que peleaba con el cierre del forro de su guitarra.

-Sí todo está bien. Maldición cierra.

-Cómo digas.

Respondió Kou encogiéndose de hombros y bebiendo un poco de la soda de lata que llevaba consigo, estaba claro para él que Matt no le contaría nada.

-Iré por unas cosas arriba, no te vayas hasta que vuelva, papá me matará si se roban algo.

Matt no respondió, pero Kou confiaba en que lo hubiera escuchado así que sin ninguna preocupación subió y dejó a Matt sólo peleando aún con el cierre del forro de su guitarra.

Fueron sólo unos segundos los que Matt duró peleando con el cierre del forro pero cuando al fin logró cerrarlo su frustración no se vio disminuida, de hecho el que no lograra cerrar el forro y el que se hubiera equivocado tantas veces durante el ensayo, eran sólo consecuencias del hecho de que se encontraba muy preocupado, frustrado y molesto por la cita que Mimi tendría con ese sujeto. ¿Por qué Mimi tuvo que haber aceptado esa cita? Claro, para darle una lección a él, pero él ya había aprendido su lección cuando habló con Sora, no necesitaba otra, pero Mimi no quiso escucharlo, no le dio la oportunidad de explicarse y eso era lo que más le frustraba. Aquella mañana había ido a casa de Mimi para hablar con ella y la castaña prácticamente lo había corrido diciendo que tenía que arreglarse para su cita ¡ARREGLARSE! ¿Por qué Mimi se arreglaba para ver a Okada? ¡ERA ABSURDO! Intentó protestar pero para cuando se dio cuenta ya tenía la puerta cerrada en la cara y aunque estuvo a más de una hora tocando para que le abriera, Mimi no lo hizo y no le quedó de otra que irse al ensayo que al final resultó un completo fracaso porque él no podía concentrarse, se equivocaba hasta en las notas más fáciles y todo porque no podía dejar de estar pensando en la dichosa cita.

Colgó su guitarra en su hombro y miró el reloj de pared; quince para las tres. A las tres se suponía que empezaría la cita de Mimi ¿Qué se suponía que iba a hacer él mientras Mimi se la pasaba de lo lindo con ese tal Okada?

-Ya llegue Matt, ¿Ya te vas?

Preguntó Kou mientras bajaba el último escalón y miraba a su amigo parado con su guitarra al hombro y su mirada fija en el reloj.

-Sí, tengo algo que hacer. Nos vemos mañana.

-En ese caso nos vemos mañana.

Matt se despidió de Kou y salió a paso lento del lugar, sin poder sacarse de la mente aquella dichosa cita que estaba por comenzar.

-Hasta que por fin sales.

Habló Tai quien se encontraba recargado en la pared con unos lentes oscuros puestos. Matt se detuvo y volteó para mirar a su amigo con indiferencia.

-¿Tú qué haces aquí?

-¿Pues qué más? Vine a ayudarte.

-¿Ayudarme? ¿De qué demonios hablas? Y ¿Por qué traes esos lentes?

-¿Y todavía lo preguntas?

Tai alzó un poco los lentes y le enseñó a Matt el ojo morado que le había quedado como secuela después de la golpiza que le había dado el rubio el día anterior. Matt lo miró sin interés y sin el menor remordimiento.

-Te lo merecías.

Le dijo y se dio la media vuelta para continuar con su camino.

-Hey ¿A dónde vas?

Le preguntó Tai cuando lo vio darse la media vuelta y alejarse.

-A casa. –Le respondió sin detenerse–

-¿Y no piensas hacer nada respecto a Mimi? Porque yo tengo un plan.

Matt se detuvo y volteó a verlo, Tai tenía esa sonrisa que ponía cada vez que se le ocurría un plan.

Eran las tres de la tarde en punto, Kyle se encontraba subiendo al elevador para llegar al apartamento de Mimi. Estaba vestido de manera casual; un pantalón de mezclilla azul, una camisa blanca y sobre esta una camiseta negra de manga corta. Sobre su cuello colgaba una corbata roja que no se encontraba bien amarrada sino que estaba un poco suelta dándole ese toque rebelde y atractivo que hacía suspirar a más de una chica. En una de sus manos traía una bella rosa roja, aunque no estaba muy seguro de si llevarla era una buena idea; aunque su hermana lo había convencido de que sí lo era él aún tenía sus dudas al respecto, no estaba muy seguro de que a Mimi le gustara aquel detalle o si lo considerara excesivo y hasta atrevido. Es más ni siquiera sabía cómo había tomado el hecho de la apuesta, ahora que lo pensaba mejor, aquella no había sido su más grande idea y Mimi podría considerarlo ofensivo, pero por otra parte aquella era una oportunidad que no podía desaprovechar, conseguir una cita con Mimi Tachikawa era una misión imposible considerando el hecho de que era novia de Yamato Ishida quien no era sólo el chico más codiciado por la chicas de la preparatoria tanto de la pública como de la privada, sino que además era un celoso novio que te mataba con la mirada si te descubría viendo a su novia, más de una vez Ishida le había dedicado a él una mirada asesina cuando lo había descubierto viendo a Mimi, pero ciertamente a Kyle le importaba muy poco lo que pensara Ishida de él, lo que realmente le preocupaba era lo que pensaba Mimi de él. ¿Creería que era un oportunista? ¿o un aprovechado? ¿O tal vez un manipulador que había usado a Yagami para su beneficio? Bueno, en cierta forma tenía algo de eso, pues gracias al ingenuo y orgulloso Yagami había conseguido aquella oportunidad, pero ¿Cómo vería ella eso? ¿Lo consideraría halagador o insultante?

Las puertas del ascensor se abrieron y Kyle salió en busca del apartamento de Mimi. Estaba sumamente nervioso como en muy pocas veces en su vida, pero aún así estaba decidido, aprovecharía al máximo esa oportunidad que se le había dado y ¿Quién sabe? Tal vez terminaría agradándole más a Mimi de lo que tenía planeado.

Tocó el timbre del apartamento de los Tachikawa, esperó unos segundos y se escuchó la voz de Mimi que avisaba que iba y un momento después la puerta se abrió mostrando a una alegre castaña que le sonreía.

Kyle no pudo evitar sonrojarse al ver la hermosa sonrisa en los labios de Mimi, era preciosa, la más bella sonrisa que jamás hubiera visto.

-Hola.

Le dijo tímidamente, aún cautivado y cohibido por la presencia de ella.

-Hola cuanto tiempo sin verte.

Le saludó ella sin borrar aquella sonrisa de sus labios, Kyle la miró un poco sorprendido, no podía creer que ella aún lo recordara, tal vez él no le era tan indiferente después de todo y tal vez tenía aún una oportunidad de llegar más allá de lo que había pensado.

-Te traje esto.

Kyle extendió la rosa hacia Mimi y ahora fue ella la que se vio sorprendida, aceptó la flor con mucho gusto y le pidió a Kyle que esperara en lo que ella guardaba la rosa. Kyle sonrió y asintió, su hermana no se había equivocado, llevar la rosa había sido buena idea y ahora tenía un poco más de confianza y un punto a su favor. Mimi no tardó en volver y ambos se dirigieron al elevador para ir a comer algo antes de ir al cine.

-¿Y a donde quieres ir a comer?

Le preguntó Kyle cuando salían del elevador. Mimi pareció pensarlo por unos segundos y después una sonrisa se dibujó en sus labios.

-¿Qué te parece comida italiana?

-En ese caso conozco el lugar perfecto.

Kyle le sonrió de manera coqueta y para Mimi no pasó desapercibida aquella sonrisa torcida que se le hacía tan familiar, era como si estuviera viendo a Matt sonreírle. Sacó de inmediato de su mente al rubio y decidió concentrarse en Kyle antes de que la culpa y el remordimiento se apoderaran de ella, después de todo el tonto de su novio se lo merecía por ponerla a ella en segundo lugar, si quería estar con su banda pues bien, que se quedara con su banda, ella no pensaba pasarse su sábado encerrada y se lo había advertido, él la ignoró y no la quiso escuchar, pues bien ahora ahí estaban las consecuencias de su indiferencia.

-Entonces en marcha.

Respondió Mimi correspondiendo a la sonrisa del chico y juntos salieron del edificio.

-Sabes que Mimi me matará si se entera que la estoy espiando ¿verdad? Me dijo que no quería que me entrometiera.

Se quejó Matt mientras seguía a su amigo quien parecía se escondía de alguien, pues caminaba con cautela y miraba constantemente hacia todos lados como si temiera que alguien lo estuviera siguiendo. Ambos se dirigían a casa de Mimi.

-Oh vamos Matt, Mimi no tiene porque enterarse, además no vamos a intervenir, sólo cuidaremos que Okada no se sobrepase con ella. Mimi debería agradecérnoslo, la estamos cuidando.

-Aún así la estamos espiando y ella dijo que…

-Matt ya deberías de saber que en lenguaje de chicas NO significa en realidad Sí y …

Tai se interrumpió a sí mismo y se paró repentinamente para después jalar a un desprevenido Matt hacia unos arbustos que se encontraban en el parque frente a la casa de Mimi.

-¿Pero qué demonios te pasa Tai?

Se quejó Matt desde el suelo y viendo a molesto a su amigo que se encontraba asomándose por unos de los arbustos.

-Shhh cállate y mira.

Le dijo Tai y Matt obedeció, se colocó al lado de Tai y los dos asomaron sus ojos por la cima del arbusto para observar a la parejita que salía del edificio. Matt sintió que se le hacía un nudo en el estomago de sólo ver a Mimi con ese sujeto, quería molerlo a golpes de sólo ver como sonreía a Mimi, ¡A su Mimi!

-¿Aún quieres que nos vayamos a casa?

Preguntó Tai de manera burlona a la par que miraba divertido a su amigo que echaba chispas, nunca había visto a Matt tan muerto de celos como en ese momento y bueno no era para menos, su chica estaba saliendo con otro, él también estaría furioso si su Sora saliera con otro, es más, no sabía cómo Matt podía controlarse, si él estuviera en su lugar ya hubiera matado a Okada a golpes. Era sorprendente el autocontrol que tenía de su amigo.

-Claro que no, no puedo dejarla sola con ese sujeto.

Gruñó Matt sin poder dejar de ver a la parejita frente a él y rechinar los dientes del coraje y la frustración que sentía en esos momentos.

-En ese caso ven, tengo una idea.

Tai jaló a Matt y lo llevó a otra parte donde estuvieran más cercas y poder ver y oír mejor lo que hacían y hablaban Mimi y Kyle.

-Vaya no sabía que iríamos en carro.

Exclamó Mimi sorprendida al ver el hermoso convertible rojo que se encontraba frente a su edificio y del cual Kyle le abría la puerta galantemente.

-Si te molesta podemos ir en el metro, pero está algo retirado el lugar a donde vamos.

-No para nada, me parece fantástico.

Kyle sonrió y Mimi subió al auto alegremente, Kyle cerró la puerta con cuidado y después rodeó el carro para subir por su lado y ponerse en marcha rumbo al restaurante.

-Maldición, no conté con que tuviera carro.

Se quejó Tai. Él y Matt ya se encontraban sobre la misma acera que el edificio de Mimi sólo que escondidos tras una cabina telefónica para no ser descubiertos por la castaña o Kyle

-¿Y ahora que haremos?

Preguntó Matt convencido de que habían perdido su oportunidad de seguir a Mimi y a Okada, pero para sorpresa del rubio, Tai actuó rápido, salió de la cabina telefónica y metió dos de sus dedos a su boca y silbó fuertemente para detener a un taxi. Era una suerte que Mimi viviera en una calle principal donde pasaran muchos taxis.

El auto amarillo no tardó en aparecer después del fuerte silbido de Tai y los dos chicos rápidamente subieron al auto para continuar con su persecución.

-Siga ese convertible rojo.

Indicó Tai señalando el auto que se encontraba parado ante la luz roja del semáforo. El taxista no cuestionó nada sólo se puso en marcha y siguió a toda prisa al auto rojo.

-No puedo creer que estemos haciendo esto.

Se quejó Matt dejándose caer sobre el respaldo del asiento, una parte de él le decía que eso de estar siguiendo y espiando a Mimi no era correcto, pero la otra parte de él se enfurecía de sólo ver a Mimi con Okada que no la pensaba dos veces y se dejaba llevar por las locuras de su amigo.

-¿Qué acaso no quieres saber lo que sucede en la cita de Okada y Mimi?

-Claro que quiero saber, pero no creo que esto sea lo correcto.

-Piénsalo Matt, no puedes bajar la guardia, ya llegó con su súper auto convertible del año para impresionarla, quien sabe que otras mañas tenga bajo la manga para sorprenderla.

-Mimi no es tan superficial como parece.

-Lo sé, pero vamos, ese auto impresiona a cualquiera, si yo fuera una chica lo preferiría a él sólo por el auto, además, sé de buena fuente que Okada es bastante popular entre las chicas, por algo ha de ser, tal vez les da toloache o yo que sé, tenemos que cuidar a Mimi.

Matt se quedó pensativo, Tai tenía razón, él también sabía que Okada era muy popular entre las chicas y como decía Tai por algo debía de ser, tal vez no estaba mal vigilar de cercas a esos dos.

El taxi se detuvo al igual que el auto de Kyle, afortunadamente para los dos chicos el taxista no fue obvio y decidió detenerse a una distancia prudente para no despertar sospechas y no ser sorprendidos.

-Oiga, usted sí sabe, es mejor estar un poco lejos para no ser descubiertos. –Lo felicitó el moreno–

-No se imagina la cantidad de veces que me han pedido que persiga a alguien.

-Hey Matt mira, están bajando.

Los dos chicos observaron como Kyle le abría la puerta a Mimi y luego le ofrecía su mano para ayudarla a bajar, Mimi la aceptó y ambos se dirigieron con amplias sonrisas a la entrada del restaurante.

-Ven hay que seguirlos.

Dijo Tai y de inmediato bajó del taxi, Matt lo siguió pero se vio detenido por el hombre del taxi quien exigió su pago, Matt abrió su cartera y sacó un billete que entregó al hombre, después miró lo que le restaba y suspiró, aquella persecución lo iba a dejar en la ruina y más si Tai no pagaba su parte.

Los dos chicos entraron al restaurante y vieron a Mimi y a Kyle que hablaba con el hombre de la entrada quien de inmediato se ofreció a guiarlos hasta su mesa. Una vez que vieron que ya no podrían ser descubiertos, Tai y Matt se decidieron a entrar al restaurante pero se vieron detenidos por uno de los trabajadores de ese lugar,

-¿Puedo ayudarlos en algo jóvenes?

Preguntó el hombre vestido de traje y mirada engreída.

-Sólo queríamos pasar a comer algo.

Respondió Tai restándole importancia a la pregunta del hombre y junto con Matt intentó entrar pero de nuevo se vieron detenidos por aquel camarero que se interpuso en su camino.

-Disculpen jóvenes pero no puedo dejarlos pasar.

-Oh no se moleste en guiarnos, conocemos el camino.

Habló de nuevo Tai en otro intento por pasar a aquel hombre que insistía en interponerse en su camino.

-Oh lo siento joven, pero me temo que eso no será posible, al menos que tenga una reservación. ¿Tienen los jóvenes alguna reservación?

-Bueno verá… nosotros no…–Tartamudeó Tai sin saber que más inventarse para poder pasar–

-Oiga Okada pasó sin reservación. –Se quejó un molesto Matt que se cruzó de brazos y dedicó una mirada reprobatoria al hombre, Matt estaba perdiendo la paciencia–

-¡Es cierto yo también lo vi! –Alegó también Tai–

-El joven Okada es un cliente distinguido, puede venir cuando quiera.

-¡Bien! Entonces queremos hacer una reservación para ahorita mismo. Así que apúntenos.

Ordenó Tai con altanería y señalando con su dedo el pequeño libro que se encontraba sobre la recepción. El hombre alzó una ceja en señal de desacuerdo, miró a los dos chicos y sus caras molestas lo convencieron para fingir buscar un lugar pero aún así no tenía pensado dejarlos entrar.

-Lo siento, no hay lugar, tendrán que esperar hasta mañana.

Matt y Tai vieron incrédulos al hombre y ambos se asomaron al interior del restaurante para encontrarse con un lugar casi vacío a excepción de tres parejas que se miraban a simple vista, lo demás estaba totalmente solo.

-Miente, este lugar está más sólo que un panteón a la media noche.

Se quejó un molesto Tai que regresó su vista para enfrentar al hombre quien torció la boca y miró con fastidio a los dos chicos.

-Miren lo que ustedes quieren es ir a molestar al joven Okada y a su novia y yo no puedo…

-¡Ella no es su novia!

Alegó un molesto Yamato que había tomado del cuello de la camisa al camarero y lo había estrujado con fuerza a la par que le dedicaba una mirada furiosa.

-Hey Matt tranquilo.

Intervino Tai un poco preocupado de que su amigo perdiera el control, pero más que eso le preocupaba que llamaran a la policía, entonces sí estarían en aprietos. Matt soltó de mala gana al camarero y volvió a cruzarse de brazos desviando su mirada furiosa.

-Él tuvo la culpa para que dice que Mimi es novia de ese imbécil.

Se quejó Matt y Tai volteó a verlo para después mirar al hombre encargado de la puerta que trataba de arreglarse la camisa ya desordenada por el agarre del rubio.

-Me temo que tendré que pedirles que se vayan.

-Oiga este es un lugar público no puede corrernos.-Se quejó Tai indignado-

-Yo no me voy de aquí hasta que Mimi salga de este lugar.

-Si no lo hacen me temo que tendré que llamar a Goro para que los haga salir por las malas.

-Llame a Goro no nos importa, nosotros no nos iremos, verdad Matt.

Matt no respondió pero asintió en señal de acuerdo y los dos amigos clavaron sus miradas en el camarero que los miraba con una ceja alzada, tanto Matt como Tai estaban convencidos que nadie los movería de ahí por lo menos hasta que Mimi y Kyle salieran pero de pronto el rostro del camarero cambió y una sonrisa se dibujó en el rostro de aquel engreído hombre, los dos chicos notaron con extrañeza ese cambio de expresión y antes de que pudieran preguntar a que se debía una gran sombra los cubrió a los dos y una fuerte presencia se hizo sentir tras ellos, los dos voltearon algo temerosos y se encontraron con un inmenso hombre de grandes proporciones que los miraba de mala manera.

-Tai…

-¿Sí Matt?

-Creo que él es Goro.

-Sí creo que sí.

-Y creo que sí nos puede sacar.

-Yo también pienso lo mismo.

Los dos tragaron saliva algo nerviosos y antes de que alguno pudiera hacer algo, ambos chicos se vieron levantados por aquel enorme sujeto que terminó literalmente aventándolos a la calle.

-Auch!

Se quejaron al caer sobre el duro pavimento que no tuvo consideración de ellos y los recibió con un fuerte golpe.

-Maldición.

Se quejó Matt mientras se levantaba y se sobaba adolorido.

-Bah! De mejores lugares me han corrido.

Habló esta vez Tai quien al igual que su amigo ya se encontraba de pie y se sobaba para calmar un poco el dolor del golpe.

-¿Ahora qué haremos?

Preguntó Matt y Tai se quedó pensativo, necesitaban un plan, un buen plan porque rendirse no era algo que estuviera en su vocabulario y menos cuando el honor de su mejor amigo estaba en juego.

-Tengo una idea.

Tai sonrió, pudiera que siempre fuera un despistado de lo peor pero cuando se trataba de planes él era el indicado.

Mimi miró con admiración el interior de aquel hermoso y elegante restaurante italiano, no cabía duda que Kyle la había llevado a un lugar sumamente elegante, de haber sabido se hubiera vestido mejor para la ocasión. Pasó su mirada curiosa por todo el lugar y notó que extrañamente ella y Kyle se encontraban en una sección apartada del resto de los comensales lo cual era algo raro aunque tal vez Kyle había escogido ese lugar por la vista ya que los dos se encontraban sentados al lado de un enorme ventanal que daba hacia un hermoso jardín.

-¿Pasa algo?

Le preguntó Kyle amablemente al ver que la cara de admiración que Mimi había tenido en un principio había cambiado a una seria y temió que el lugar no le hubiera agradado.

-No es nada, es sólo que me preguntaba ¿Por qué estamos separados de las demás personas?

-Eso es porque esta es el área VIP, sólo las personas con membrecía pueden entrar a esta área.

-Ya veo

Murmuró Mimi y echó un nuevo vistazo al lugar, no cabía duda era muy lindo, lástima que Matt no estuviera con ella, si fuera así todo sería perfecto y ella se encontraría en un sueño.

Matt y Tai se asomaron con cautela al interior del restaurante donde vieron a aquel engreído camarero salir de la recepción para acompañar hasta su mesa a una pareja que acababa de llegar y en su lugar se colocaba una linda chica de cabello corto y oscuro, justo como lo había pensado Tai; el de la recepción cambiaba cada vez que llegaba un nuevo cliente y una vez que se iba otro tomaba su lugar y para suerte de los dos chicos una chica era la que había tomado el lugar de aquel hombre sólo hacía falta usar sus encantos para convencerla de que los dejara entrar y si era posible los colocada en una mesa cerca de donde estaban Kyle y Mimi que hasta el momento no sabía donde se encontraban.

-Ven Matt es nuestra oportunidad.

Tai jaló al rubio del brazo y los dos entraron hacia el interior del restaurante donde la linda camarera los recibió con una amable sonrisa en su rostro.

-Buenas tardes, ¿Puedo ayudarles en algo?

-¡Oh Vaya! Pero que linda señorita nos toco que nos atendiera esta vez, ¿no crees Matt?

Matt alzó una ceja y miró con cierta incredulidad a su amigo, ¿En realidad Tai creía que con ese truco barato ella los dejaría entrar? Claro que no, de seguro la chica no tardaría en llamar a ese tal Goro de nuevo cuando se sintiera acosada por Tai y entonces los dos se encontrarían de nuevo con el piso.

-Y dime hermosa ¿eres nueva? No te había visto por aquí.

Tai le sonrió de forma seductora a la chica quien de inmediato se sonrojó completamente ante el descarado coqueteo del moreno quien no dejaba de verla fijamente y a pesar de que sus ojos eran cubiertos por las gafas oscuras no dejaban de tener un fuerte impacto en la chica que comenzó a ponerse nerviosa.

-Eeeh sí.

Respondió la chica con su cara totalmente roja por el coqueteo del chico que no dejaba de sonreírle, y ¡Dios que sonrisa! Era de esas que hacían desmayar a cualquiera.

-Oh! Ya veo, por eso mi amigo y yo nunca te habíamos visto –Continuó Taichi sin borrar su coqueta sonrisa y su mirada insinuante- verás preciosa, mi amigo y yo…

Tai hizo una breve pausa y volteó hacia Yamato a quien le dedicó una cómplice sonrisa, dándole a entender que le siguiera la corriente, el rubio lo entendió a la perfección y con pesar le siguió el juego a su amigo así que cuando la chica volteó a verlo después de la breve pausa de Tai, Matt también le sonrió de forma coqueta a la joven camarera que sintió derretirse al ver esa sonrisa seductora y ese rostro tan varonil y perfecto, si el moreno era un seductor innato, el rubio era un Adonis sumamente sensual con ese toque de chico malo que hacía perder la cabeza a todas.

La chica apartó su mirada de Yamato y la regresó de nuevo hacia Taichi quien seguía con su explicación. En cuanto a Matt cuando sintió que la chica ya no lo miraba y se enfocaba solamente en Tai suspiró con pesar, odiaba tener que dársela de don juan, con la única que hacía eso era con Mimi, le encantaba verla sonrojarse cuando él se ponía en ese plan de seductor fatal pero actuar así frente a otra chica no era de su agrado, sentía que engañaba a su Mimi, aunque claro estaba que era por ella que hacía todo eso, sí la señorita no hubiera aceptado aquella ridícula cita, él no tuviera que estar haciendo esas cosas, así que en resumen el que él tuviera que andar coqueteando con otras era culpa de Mimi, aunque no por eso se sentía más cómodo haciéndolo a diferencia de Tai quien parecía realmente divertirse con su papel de seductor, podía verlo en la enorme sonrisa que se dibujaba en el rostro de su amigo.

-Somos dos solteros en busca de la chica indicada –Continuaba Tai con su discurso- tú sabes, una que sea linda, tierna, simpática y todo eso, y venimos aquí a menudo porque nos han dicho que hay chicas muy lindas, pero no lo habíamos comprobado hasta ahora que te veo, así que dime dulzura ¿nos podrías dar una mesa?

-¡Claro!

Respondió la chica sin siquiera pensarlo, con la cara totalmente roja y con varias asentimientos torpes que revelaban su nerviosismo. La joven camarera tomó dos menús de la recepción y enseguida se apresuró a guiar a los dos chicos al interior del elegante restaurante. Tai volteó hacia Matt y con picardía levantó sus gafas para guiñarle un ojo y sonreírle ampliamente, feliz porque había logrado salirse con la suya y el plan había dado resultado al 100%

Para fortuna de los dos chicos la camarera había quedado tan encantada con Tai que los sentó en el área VIP donde los dos chicos pudieron ver a Kyle y a Mimi sentados a varias mesas de distancia de donde se encontraban ellos, pero aún así podían verlos a la perfección.

-Gracias linda.

Una nueva sonrisa coqueta se dibujó en los labios del moreno y la chica se retiró entre suspiros soñadores, Tai la observó marcharse y sonrió orgulloso de su encanto, no cabía duda de que aún tenía el toque. Aunque estaba seguro de que si Sora se llegaba a enterar de su descarado coqueteo con aquella chica, él no viviría para contarlo, lo bueno era que Sora no tenía porque enterarse y sí lo hacía tenía la justificación de que era por una buena causa.

-Maldición, desde aquí no podemos oír nada.

Se quejó Matt, mientras que volteaba hacia atrás intentando ver a la pareja ubicada al otro extremo del lugar.

-Si nos acercamos más nos descubrirán.

-Lo sé, pero quiero saber de qué hablan, Mimi está sonriendo mucho.

-Ella siempre está sonriendo.

-Pero es diferente creo que en realidad le agrada ese tipo.

-Tranquilo Matt, no creo que sea la gran cosa de seguro sólo hablan del clima o algo así.

Matt dejó de voltear hacia donde se encontraba Mimi y fijó ahora su atención a Tai para después dar un resignado suspiro, Tai tenía razón tal vez estaba algo paranoico y debía tranquilizarse aunque eso era algo difícil tomando en cuenta que odiaba ver a Mimi con ese sujeto.

-mmm está delicioso

Festejó Mimi con una adorable sonrisa al llevar el primer bocado a su boca. Kyle la miró y sonrió al ver el adorable gesto de ella y aquella sonrisa tan armoniosa y perfecta que estaba empezando a amar.

-Me alegra que te guste.

-¿Gustarme? ¡Me encanta! Nunca había probado algo tan delicioso como esto, espero algún día poder cocinar algo tan exquisito como esto por mí misma.

-¿Te gusta la cocina?

-Me fascina, cuando entre a la universidad, pretendo estudiar gastronomía y después poner mi propio negocio.

-Eso suena genial, ten por seguro que seré tu cliente número uno cuando pongas tu propio restaurante.

-Y no olvides promocionarlo con tus amigos, no me caería mal algo de publicidad gratis.

Mimi le guiñó un ojo y le sonrió coquetamente sin darse cuenta que mesas más atrás estaba su novio a punto de ir a terminar con esa cita si no fuese porque Tai lo estaba sujetando para impedir que fuese a golpear a Okada.

-Eso tenlo por seguro.

Le respondió el ojiverde a la castaña que sonrió satisfecha con la respuesta y continuó comiendo y platicando sobre sus planes sobre su futuro restaurante y otros temas que poco a poco se fueron dando entre los dos chicos, entre sonrisas y curiosas preguntas.

Mimi rió después de una anécdota contada por Kyle sobre su infancia, lo miró mientras tomaba un poco de soda y no pudo evitar sentir nostalgia, antes ella tenía esas pláticas con Matt, ambos se divertían hablando sobre sus sueños o sus travesuras de niños pero desde que la banda del rubio había comenzado a tomar fama, las cosas habían cambiado, él ya no tenía tiempo, siempre estaba ocupado ensayando y algo tan simple como ir a comer o ir a ver una película las habían dejado de lado porque él no tenía tiempo, y lo peor era que Matt no se daba cuenta que algo entre ellos había cambiado y él la había hecho a un lado.

-¿Está todo bien?

Le preguntó Kyle al ver que la sonrisa de Mimi había desaparecido y en su lugar había aparecido un semblante triste y algo nostálgico.

-No es nada, sólo recordé algo jejeje.

Mimi llevó una nueva porción de comida a su boca y se dedicó a comer para no tener que hablar más sobre el tema. Kyle la miró y un poco de desilusión apareció en su semblante, tal vez Mimi no se lo había querido decir para no incomodarlo pero el castaño podía imaginar a que se debía el rostro triste de Mimi, ella de seguro había recordado a Matt y tal vez hasta se sentía culpable e incómoda por ir a aquella cita con alguien que no era su novio.

-Si quieres cuando terminemos de comer puedo llevarte a tú casa.

Dijo con pesar, no cabía duda que se la había estado pasando de maravilla al lado de Mimi pero tampoco quería ser un problema para ella, así que lo mejor era dejarla ir.

-eh? ¿Por qué?

Preguntó Mimi desconcertada y alzando su vista del plato para verlo fijamente.

-Sé que la forma en que conseguí esta cita no fue la mejor y también se que estás saliendo con Ishida y la verdad es que no quiero causarte problemas así que si quieres puedo llevarte a tu casa cuando terminemos de comer para no seguir incomodándote.

-Te equivocas, no estoy incomoda, me la he pasado estupendo contigo y créeme realmente quiero ir a ver esa película, así que no aceptaré un no por respuesta.

-Pero hace un momento.

-Lo sé, sé que mi expresión cambió muy repentinamente hace un momento, y perdona si eso te incomodó es sólo que… no fue por ti… fue por…

-Ishida.

-Sí. Es que antes, solíamos hablar así como lo hicimos tú y yo hace rato, nos divertíamos y todo era genial pero desde que su banda comenzó a crecer él… él se distanció poco a poco y no quiero reclamarle ni obligarlo a que esté conmigo porque sé que la banda es su sueño pero… lo extraño.

Mimi bajó su mirada, sus manos habían estado jugando con la servilleta y sus ojos se habían humedecido, sentía que estaba a punto de llorar si no fuese porque sintió una mano amiga sobre las suyas que dejaron de estrujar la servilleta que se encontraba entre sus manos. Mimi alzó su rostro y se encontró con el amable rostro de Kyle quien le sonrió y la vio con cariño.

-Tranquila, todo estará bien, sólo tienes que hablar con él y decirle como te sientes, ya verás que si lo haces las cosas mejoraran entre los dos y si no lo hacen, bueno, yo siempre estaré disponible para ti.

Le dijo a manera de broma y con una amigable sonrisa que hizo reír a Mimi pero que también la hizo sonrojarse levemente, por un instante, al hacer contacto con aquellos ojos color esmeralda algo en su interior se movió, algo que antes sólo había sentido con Matt.

Kyle alejó su mano de la de Mimi y decidió que era momento de pedir la cuenta para olvidar aquel momento en que se había visto traicionado por sus impulsos y a pesar de que había decidido estar con ella sólo como amigos para no causarle problemas y mortificaciones, algo en su interior lo traicionó y terminó lanzándola aquella no tan sutil indirecta a Mimi.

Mientras tanto al otro extremo de aquel lugar, Tai se encontraba haciendo un esfuerzo sobrehumano por detener a Matt quien hacía hasta lo imposible por llegar hasta donde estaba la parejita, había decidido ir a partirle la cara a Okada en cuanto vio como este se tomaba el atrevimiento de tomarle la mano a Mimi ¡A SU MIMI!

-¡Lo voy a matar!

Soltó Matt mientras intentaba con todas sus fuerzas liberarse del agarre de Tai quien no por mucho tiempo podría seguir deteniéndolo.

-Tranquilo, lo vas a arruinar todo si vas para allá.

Se quejó Tai con su cara roja debido al esfuerzo que estaba haciendo por detener al rubio quien lo ignoró y siguió luchando por librarse del agarre del moreno e ir a donde estaba Mimi.

Tai alzó su vista y miró como Kyle pagaba la cuenta, eso significaba que no tardarían en marcharse y la única salida era donde estaban Matt y él, así que tenía que hacer algo para lograr calmar a Matt y esconderse antes de que Kyle y Mimi los descubrieran. Vio como la parejita se levantaba de su lugar y entonces Tai no lo pensó dos veces utilizando todas sus fuerzas, aventó a su amigo al lugar donde estaban y prácticamente lo tiró al suelo para después esconderlo bajo la mesa, mientras el tomaba asiento se ponía una gorra y se volteaba hacia la ventana para no ser reconocido mientras luchaba por mantener a Matt bajo la mesa.

Las cosas sucedieron tan rápido que para cuando Matt se percató de lo que había ocurrido él ya se encontraba bajo la mesa mientras Tai ponías sus pies enfrente de él anteponiéndose por si el rubio intentaba salir de donde Tai lo había escondido. Matt miró por debajo de la mesa como Kyle y Mimi pasaban por un lado sin siquiera voltear hacia donde estaban ellos por lo tanto pasando por desapercibido a Tai quien astutamente se había puesto su gorra y lentes para que ninguno de los dos chicos lo reconociera.

Desde la mañana en que Matt se lo había encontrado esperándolo a que terminara el ensayo había notado que Tai llevaba una gorra colgando de su pantalón, pero no le había dado mucha importancia hasta ahora que comprendía porque la traía, no cabía duda que su amigo era astuto aunque no lo pareciera. Fijó su vista de nuevo a la pareja que casi salía del área VIP y al ver a Mimi sonreír de aquella manera con Kyle sintió una punzada en el pecho. ¿Acaso la estaba perdiendo? La rabia que antes había sentido al verlos juntos y sobre todo al ver como Kyle la tomaba de la mano y ella no hacía más que apenarse, ahora se había transformado en miedo, un terror indescriptible que estaba por convertirse en pánico, pánico de ver que la persona amada era capaz de ser feliz con alguien más.

-Hey Matt, puedes salir, ya se han ido.

Le habló Tai asomándose por debajo de la mesa y dedicándole una gran sonrisa por no haber sido descubiertos. Matt salió de sus pensamientos y con un semblante triste salió de su escondite para sentarse en el lugar frente a Tai; el moreno no pasó desapercibido el semblante de su amigo y borró la sonrisa de sus labios para mirarlo con algo de preocupación, tal vez al aventarlo bajo la mesa lo había golpeado más fuerte de lo que imaginó y ahora el rubio se sentía mal.

-Oie, ¿todo está bien?

-Sí…bueno en realidad no lo sé.

-¿cómo que no lo sabes?

-Es que en realidad no sé si tiene caso que sigamos haciendo todo esto.

-¿Qué? ¿De qué hablas? ¿No me digas que sigues preocupado de que Mimi nos descubra? Ella ni siquiera nos vio.

-Ese es el punto, Mimi se ve tan feliz y tan cómoda con él que ni siquiera se dio cuenta de que estamos aquí, es más ni siquiera prestó atención a su alrededor porque estaba centrada en él. Tal vez ya la perdí… tal vez ahora lo prefiere a él… Tal vez…

Matt no pudo continuar con sus sospechas puesto que un pedazo de tomate se había estrellado de lleno en su mejilla. Miró el resto de comida que había caído ya a la mesa y después miró a Taichi que lo miraba con una mueca de enojo y fastidio en su rostro.

-Ya basta con tus tal vez, me estás aburriendo y ahora escúchame bien, tanto tú como yo sabemos que Mimi te adora, sólo hace falta ver cómo le brillan los ojos cada vez que te ve y tú la adoras a ella. Ahora Okada te la quiere quitar ¡¿Y tú no piensas hacer nada al respecto?

-Pero es que ella se miraba…

-No quiero oír más excusas, tal vez Mimi esté un poco encandilada por el momento y bueno quien no lo estaría con ese carro pero no podemos permitir que Okada se salga con la suya, así que más vale que te levantes de ahí y vayas a recuperar a tu chica.

-Tienes razón, -Exclamó Matt golpeando la mesa con su puño, contagiado por el ánimo de su amigo- No puedo permitir que Okada me la quite, si quiere llegar a algo con Mimi antes tendrá que pasar sobre mi cadáver.

-¡Así se habla amigo! Ahora vamos a lo importante … ¿te vas a comer eso?

Preguntó Tai apuntando al platillo de su amigo que se encontraba casi intacto. Matt lo miró con un poco de incredulidad y molestia pero accedió a darle su comida al moreno quien de inmediato comenzó a devorarla antes de que llegara la mesera con la cuenta y es que no podía desperdiciar una comida así, estaba exquisita, tal vez un día de esos invitaría a Sora a una cena romántica en ese lugar.

Para cuando la cuenta llegó Tai ya había devorado todo el platillo y ni una pizca de comida quedaba en ninguno de los dos platos, sin embargo cuando vieron la cuenta el moreno deseó no haber comido nada ¡¿cómo se suponía que iban a pagar esa cantidad de dinero?! Y es que hasta resultaba un insulto decir aquella enorme cantidad en voz alta, él no traía tanto dinero y dudaba que Matt lo trajera. Ambos chicos se miraron y los dos confirmaron sus sospechas ninguno tenía para pagar.

-¿Cuánto dinero tienes?

Preguntó el rubio mirando con preocupación a su amigo.

-Ni la mitad.

Contestó el moreno con la misma cara de angustia que Matt.

Ambos juntaron sus dineros y apenas lograron juntar la mitad de lo que debían ¿y ahora que iban hacer? No podían irse sin pagar.

-¿Ahora qué vamos hacer?

Preguntó Matt fijando su vista en su amigo ya que en ese momento Tai era el de las ideas.

-Podríamos fugarnos.

-¿Y esperar a que Goro nos atrape? Yo no sé tú, pero a mí no se me antoja provocarlo.

-¿Entonces qué vamos hacer?

-Tal vez podríamos llegar a un acuerdo con el encargado; ¡Demonios! Debimos fijarnos en los precios antes de ordenar.

Se quejó el rubio y ambos amigos se quedaron pensativos por unos segundos hasta que Tai miró la cartera de Yamato ¿eso era lo que creía que era? Tai no lo dudó y tomó la cartera de Matt de la mesa para extraer de ella la que sería su salvación.

-Podríamos usar esta.

Propuso el moreno enseñándole a Matt la tarjeta de crédito color azul que había sacado de la cartera de su amigo. Matt abrió los ojos sorpresivamente y miró la tarjeta, ni siquiera se acordaba que la tenía puesto que no solía usarla ya que sólo era para emergencias.

-Bueno se supone que sólo la usaría en casos de emergencias, mi padre me matará cuando se entere que la usé para pagar una comida en un lujoso restaurante italiano.

-Esta es una emergencia. Okada se quiere robar a tu chica y nosotros estamos aquí sentados sin poder salir porque un gigantón de nombre Goro nos hará trizas si salimos sin pagar.

Matt lo pensó por unos segundos, pero no tardó mucho en darse cuenta de que su amigo tenía razón, aquella era una emergencia, más que eso, su vida amorosa dependía de ello ya que esta vez el amor de Mimi estaba en juego y no pensaba dejar que el niño rico de Okada le ganara, eso sí que no, no cuando lo que estaba en juego era el amor de Mimi.

Matt no lo dudó más y entregó su tarjeta a la mesera, ya vería como arreglárselas para pagar aquella deuda, ahora lo que importaba era cuidar a Mimi de Okada, eso era lo primordial, todo lo demás pasaba a segundo plano.

Para cuando salieron del restaurante ya no había rastro alguno ni de Mimi ni de Kyle, pero aquello no los preocupó mucho, pues sabían que se dirigían al cine para ver la película que Mimi había estado esperando desde hace tiempo y sólo había un cine donde estrenarían esa película esa tarde, pues todos los demás la estrenarían hasta el siguiente día.

-A cinema clubs

Exigió Tai cuando él y Matt entraron al taxi y tanto él como Matt se sorprendieron al ver que se trataba del mimo taxista que los había llevado ahí hacia unos cuantos minutos.

-Tardaron en salir, la parejita a la que persiguen tienen como cinco minutos que se fueron pero no se preocupen yo los alcanzaré en dos.

Dicho esto el hombre sonrió y pisó el acelerador a fondo para dirigirse a cinema clubs lo más rápido posible.

No tardaron mucho tiempo en llegar al cine pero para cuando lo hicieron el taxímetro ya había subido a una suma bastante elevada y aun tenían que dejar dinero para pagar los boletos del cine, lo cual los metía en un nuevo aprieto. El taxista frenó y volteó hacia los chicos exigiendo su paga, ambos se miraron y sacaron cuentas mentalmente. Apartando el dinero que les costaría la entrada del cine ya sólo les restaba la mitad de lo que le debían al taxista.

-Oiga tal vez podamos llegar a un acuerdo.

Comentó Tai y el hombre frunció el entrecejo, aquellas palabras no le agradaban.

-¿No tienen para pagar la cuenta?

Preguntó de manera acusadora y molesta.

-Sólo traemos poco más de la mitad.

Aclaró esta vez Matt y el hombre los miró fijamente y entrecerrando sus ojos. Cuando decidió esperarlos seguro de que volverían a salir para seguir a la parejita del auto rojo, nunca imaginó que no tendrían para pagar la cuenta después de todo habían entrado a ese fino restaurante como si nada, de haber sabido que no tenían dinero no los hubiera esperado.

-Sus relojes, dénmelos.-Ordenó después de un lapso de silencio-

-¡¿Qué!? ¡¿Los dos?! –Se quejó Tai seguro de que aquello era un robo. –

-Sí los dos.

-Pero valen más de lo que debemos.

-No me pagan en efectivo así que no tiene derecho a negociar ¿ o quieren que los lleve a la comandancia?

-Está bien, está bien aquí tiene.

Se quejó malhumorado el moreno a la par que se quitaba el reloj, era obvio que no lograría llegar a nada quejándose, así que al igual que Matt se quitó el reloj y se lo entregó al hombre para después bajarse refunfuñando que aquello era un robo.

Cuando entraron al cine pensaron que batallarían en encontrar a Mimi y a Okada pero no fue así, los dos chicos se encontraban a simple vista haciendo fila para entrar a la película por lo que Tai y Matt se apresuraron en ir a comprarlos boletos para no perderlos de vista.

-Y unas palomitas grandes con dos refrescos.

Ordenó Tai a la joven que los atendía y que de inmediato se dedicó a surtir su orden.

-Oie ¿Qué haces? Apenas y tenemos para las entradas.

-Tenemos tu tarjeta aquí sí la aceptan.

-Pero te dije que sólo es para emergencias.

-Créeme Matt, todo es parte de mi estrategia, las palomitas son para que se las avientes a Okada cuando intente acercarse a Mimi y la soda te ayudará a calmar tu furia, tu hazme caso sé lo que te digo.

Tai dedicó una gran sonrisa a su amigo que estaba seguro de que lo convencería, aunque la verdad era que había pedido las palomitas porque le encantaban y no podía entrar al cine sin llevar unas, además de que la excusa que le había dado a Matt también era buena idea.

Matt miró a Tai que le sonreía ampliamente y aunque al principio dudó de las palabras del moreno después de pensarlo una segunda vez quedó convencido de que las palomitas serían una buena arma para usar en contra de Okada si intentaba algo con Mimi. Sacó su tarjeta de su cartera y la entregó a la empleada convencido de lo que hacía, pues el amor de su Mimi estaba en juego y si las palomitas le servirían para mantener a Okada al margen no pensaba escatimar en gastos, todo era por cuidar a Mimi.

Cuando entraron a la sala a pesar de que estaba todo oscuro y de que había mucha gente no batallaron en encontrar a la parejita, pues Matt sabía a la perfección en donde le gustaba a Mimi sentarse por lo que localizarlos no fue ningún problema y ambos chicos se sentaron atrás de la parejita aprovechando que la oscuridad era su cómplice y su aliada que los mantenía anónimos ayudándolos a no ser descubiertos.

-Llevo meses esperando ver esta película.

Comentó Mimi justo en el momento en que Matt y Tai se sentaban atrás de ellos quedando Matt atrás de Kyle y Tai atrás de Mimi.

-Me sorprendió que quisieras ver esta película.

-¿eh? ¿Por qué? ¿No parece mi tipo de película?

-No es eso, es sólo que pensé que preferirías verla con Ishida.

-Él no quiso venir.

Contestó Mimi de manera fría y desviando su mirada pues en sus ojos se podía notar la tristeza que le causaba aquello.

-Lo siento no quise incomodarte.

Se disculpó el castaño al notar el cambio de Mimi ante aquel comentario, parecía molesta pero también pudo notar cierta tristeza en su respuesta, de seguro aquel comentario la había lastimado aunque aquella no había sido su intención. Mimi suspiró con pesar y regresó su mirada Kyle.

-No te preocupes, creo que ya me estoy acostumbrando.

-¿A qué te refieres?

-No es nada es sólo que … -Mimi permaneció en silencio unos segundos, sabía que no debió haber dicho ese comentario frente a Kyle pero lo hizo sin pensarlo, sintió tanta frustración que no midió sus palabras- Mejor olvídalo.

-Vamos dime, prometo no ilusionarme aunque lo digas.

Para Mimi aquellas palabras fueron una señal clara de que Kyle sabía perfectamente a lo que ella se refería, así que ya no tenía caso seguir fingiendo.

-Es sólo que al principio dolía más cuando Matt me decía que "No" sólo porque tenía que ensayar con su banda y aunque todavía duele ver que prefiere a su banda que a mí, creo que ya no duele tanto como antes, me estoy acostumbrando a que no tenga tiempo, después de todo supongo que así tiene que ser, me tengo que acostumbrar porque en cuanto más crezca su banda menos tiempo tendrá para mí y yo no puedo reclamarle pues es su sueño, por lo que no me queda de otra más que acostumbrarme a que esté ocupado, sólo espero que no empiece a verme como un estorbo.

Mimi sintió como un nudo se formó en su garganta al decir estas últimas palabras y a pesar de que sentía sus ojos arder, hizo todo lo posible por no llorar, aquel no era el lugar ni el momento adecuado para hacerlo.

Matt había escuchado cada una de aquellas palabras y dolieron, dolieron más de lo que se pudo imaginar y es que no podía creer que Mimi pensara todo eso, ¿tanto había descuidado su relación que ahora ella creía que él podía llegar a verla como un estorbo? ¡Eso nunca! Mimi no sería nunca un estorbo para él, ella era lo más importante, aunque ahora descubría que no se lo había demostrado de la manera correcta, como se arrepentía ahora de no haber querido ir a ver la película con ella, como se arrepentía de tantos "no" que le había dicho últimamente. ¡Estúpido! Y mil veces ¡estúpido! Debió darse cuenta antes de que la estaba lastimando, no que ahora tal vez era demasiado tarde para arrepentirse.

-Tranquila, todo estará bien.

La consoló Kyle con una dulce sonrisa y alborotando de forma cariñosa los cabellos de la chica que le agradeció con una sonrisa amable y que al igual que él mantuvo su mirada fija en los ojos de su compañero. Kyle sintió perderse en esos dulces ojos y tal vez hubiera seguido así sumergido en aquellos ojos color caramelo que parecían hechizarlo si no fuese porque recibió un fuerte golpe en el respaldo de su silla pero cuando volteó para ver al culpable no encontró a nadie, los asientos de atrás estaban vacíos, lo cual le extrañó pero no le dio mucha importancia; regresó su vista a Mimi pero ella ya no lo veía, la castaña ahora tenía su vista fija en la pantalla pues los anuncios habían empezado.

Mientras tanto Tai y Matt se encontraban agachados en el suelo, un poco más y Okada los hubiera descubierto, pero Matt no se arrepentía ni en lo más mínimo de haber pateado el respaldo del asiento de Kyle pues sólo le había bastado ver la forma en que Okada miraba a Mimi para enfurecerse. Era cierto que se sentía culpable por como había hecho sentir a Mimi con sus descuidos, pero no por eso iba a permitir que Okada llegara con la técnica del consolador para seducirla y quitársela. Con aquello a Matt le había quedado más que claro que en esos momentos Mimi estaba frágil y dolida por lo cual debía cuidarla ahora más que nunca.

-Será mejor que vayamos unas filas más atrás o nos descubrirán.

Susurró Tai apuntando hacia donde podían sentarse. Matt asintió y junto con su amigo se dirigió al final de la fila para ir dos filas más atrás y aunque la primera parte del camino se fueron gateando para no ser descubiertos, una vez que estuvieron fuera de la fila se pusieron de pie y se sentaron dos filas más atrás donde podían seguir teniendo una clara visión de la pareja.

La película ya había comenzado y Mimi miraba atenta la película, aunque no podía dejar de sentir nostalgia, ella realmente había deseado ver aquella película con Matt, un suspiró interno salió de ella y se reprendió a sí misma, debía dejar de pensar en Matt, después de todo él fue el que no quiso ir a pesar de que se lo había prometido, debería estar molesta con él y no estarlo extrañando; después de todo la compañía de Kyle no era para nada mala, era un buen chico. Lo miró de reojo y una sonrisa se asomó en sus labios, sin duda alguna era un buen chico y muy apuesto, además se sentía muy cómoda con él, tan cómoda que hasta se había desahogado un poco con él contándole su más grande temor y el cual era que Matt la comenzara a ver como un estorbo para él y su banda y es que realmente había veces que sentía que él ya no la quería, por lo menos no tanto como antes. ¡Oh Matt! Lamentó para sus adentros sintiendo de nuevo como aquel vacío que le provocaba la ausencia de Matt regresaba, haciéndola sentir nuevamente sola. Como lo extrañaba.

Dos filas más atrás se encontraba Matt sorbiendo con toda su furia el contenido de su vaso y es que desde que había empezado la película él no había hecho otra cosa que no fuera estar vigilando a Okada y a Mimi; ni un solo segundo había apartado su vista de aquel par. Ya para su coraje durante todo aquel tiempo el maldito de Okada no había dejado de dedicarle miraditas de tonto enamorado a Mimi, porque a él no lo engañaba, esas miradas y esa cara que Kyle tenía eran las de un chico enamorado, un chico enamorado que quería quitarle a él a su linda y preciada Mimi aprovechándose de que ella en esos momentos estaba muy vulnerable, pero eso Matt no lo iba a permitir, pudiera que su adorada y tierna y Mimi fuera muy ingenua y que en su estado tan vulnerable pudiera fácilmente caer en las garras del malvado de Okada pero para eso estaba él ahí para protegerla, pobre de Okada si intentaba tan siquiera acercarse un milímetro más a ella, lo iba a matar si se atrevía. Apretó el vaso y sorbió con más fuerza victima de la ira que sentía al ver que Kyle le dedicaba una nueva mirada a Mimi, pues ¿Qué tanto le miraba ese imbécil a su Mimi? ¡Se la iba a desgastar de tanto verla!¡Idiota ya se las pagaría después!

A diferencia de Matt, Tai desde un principio había prestado toda su atención a la película y a las palomitas que disfrutaba cómodamente. Sabía que habían ido con la misión de cuidar a Mimi del pervertido de Okada, pero de eso ya se estaba encargando Matt quien no dejaba de verlos como si intentara matar a Kyle con la mirada; por lo que a él ya no le quedaba más trabajo que el de ponerse a disfrutar la película y a sus amadas palomitas que estaban deliciosas, después de todo Matt tenía todo bajo control.

Desde que la película había empezado él había tenido su vista fija en la pantalla aparentando verla pero la verdad era que sus pensamientos estaban más bien enfocados en la chica sentada a su lado. Kyle se había dado cuenta que le gustaba Mimi mucho más de lo que se había imaginado y eso lo metía en un gran aprieto, pues sabía muy bien que ella estaba enamorada de Ishida, de eso no le cabía duda, pues ella se lo había dejado muy claro desde un principio. La miró de reojo discretamente y la observó por unos segundos. ¡Diablos! Era tan linda y gentil que muy difícilmente podría sacársela de la mente, además de que también era divertida, prácticamente la chica perfecta por lo menos para él y por eso mismo era que sabía que lo mejor era guardar la distancia con ella si es que no quería salir lastimado.

Kyle dirigió su mano al cubo de palomitas para agarrar un puño y entonces sucedió, aquel cliché romántico de toparse las manos al momento de agarrar palomitas le sucedió y ahora se encontraba hundido en aquella cálida y tierna mirada color caramelo que lo veía fijamente; sintió como su pecho comenzó a palpitar a mil por hora y su cuerpo se quedó inmóvil, nada en él reaccionaba sólo su mente que le decía una y otra vez que ella era hermosa.

-Perdón…

Mimi fue la primera en hablar disculpándose tímidamente y acompañada de una risita nerviosa pues la mirada de Kyle sobre ella la hacía sentir un poco intimidada y bastante nerviosa; hacia mucho que un chico no la miraba así, tratando de transmitirle todo lo que sentía con una sola mirada, hacía mucho que Matt había dejado de dedicarle ese tipo de miradas tan expresivas y profundas de esas que te hacen temblar al primer contacto, ahora en cambio se podía decir que era una suerte que tan siquiera la mirara, pues había veces que le hablaba sin verla a los ojos y ahora, que se encontraba de nuevo con esa misma mirada pero en otros ojos era extraño, algo en ella le decía que no debía dejarse llevar que ella amaba a Matt, pero otra parte en ella decía que eso le gustaba, le gustaba sentirse querida algo que hacía tiempo ya no sentía.

Kyle intentó resistirse al impulso que estaba sintiendo pero cuando Mimi le dedicó aquella risita nerviosa a él fue su perdición, encontró melodiosa aquella risa y fijó su vista en sus labios, unos labios que ahora ansiaba probar. Se acercó a ella y aunque al principio ella se alejó después se quedó quieta y él continuó su camino a pesar de todas las objeciones que su razón le gritaba: ¡Detente! ¡Esto no es correcto! ¡Estás jugando con fuego! Pero mientras su razón le gritaba eso su corazón insistía caprichosamente: ¡Hazlo! ¡Quieres hacerlo! ¡Necesitas hacerlo! Así que haciendo caso a los latidos de su corazón desbocado se acercó más y más a ella, tomó con su mano la sonrojada mejilla de Mimi y se acercó hasta quedar a milímetros de ella, pudo sentir su aliento y como ella se tensó pero el prosiguió un poco más y… Una cubeta de palomitas se estrelló justo en su cabeza para después bañarlos a él y a Mimi en una lluvia de palomitas. Kyle volteó hacia atrás para buscar al culpable pero no vio a nadie y Mimi aprovechó el momento para alejarse de él lo más que pudo, Kyle volteó hacia ella en cuanto sintió que se apartó de él y se sintió mal por lo que acababa de pasar de seguro Mimi estaba molesta por su atrevimiento pero es que simplemente no pudo evitarlo por más que quiso no pudo detenerse.

-Mimi yo…

Intentó disculparse pero ella le desvió el tema dejándole claro que no quería hablar sobre lo sucedido y tal vez así era mejor.

-¿Quién habrá lanzado ese cubo de palomitas?

Se quejó la castaña interrumpiéndolo cuando él quiso disculparse.

-No lo sé de seguro fue algún niño que está aburrido con la película.

Respondió el ojiverde volteando de nuevo hacia atrás buscando al culpable pero no vio a nadie que pudiera haber lanzado el cubo, regresó de nuevo su vista a Mimi y vio como ella seguía quitando de su cabello las palomitas que se habían quedado enredadas en él.

-Bueno como sea, lo mejor será que sigamos viendo la película.

Mimi se deshizo de la última palomita que estaba en su cabello y tomó un puño de la cubeta que les correspondía a ellos para después voltearse a ver la película, todo esto sin atreverse a ver a Kyle y es que estaba demasiado avergonzada para hacerlo pues sabía que ella también había tenido la culpa de lo que acababa de suceder, pues en vez de alejarlo y dejarle las cosas claras al chico ella se había quedado ahí inmóvil sin saber cómo reaccionar dándole a él la oportunidad de continuar. ¡Maldición! ¡Era una tonta! ¡Tonta! Actuando así sólo le estaba complicando las cosas a él y a ella misma.

Kyle miró a Mimi fijamente por unos segundos mientras ella miraba la película y trató de averiguar si ella estaba molesta pero no supo descifrarla. ¡Diablos! Que estúpido había sido, jamás debió intentar besarla. Regresó su vista a la pantalla decidido a olvidar el tema aunque sabía que aquello era algo imposible de olvidar puesto que aún podía sentir latir su corazón con fuerza deseando con todo su ser que ese beso se hubiera consumado.

Dos filas más atrás Matt y Tai se encontraban escondidos tras unos de los asientos. Matt asomó cuidadosamente su vista para verificar que Kyle ya no estuviera buscando al culpable que había arruinado su momento romántico y así era, cuando se asomó por segunda vez pudo notar que Okada ya no voltearía a buscar a su agresor, así que se sentó de nuevo en su lugar para seguir con su trabajo de centinela, fijo su vista en la parejita y no la despegó de ellos ni un segundo; ese atrevido de Okada ya había hecho su primer movimiento así que no dudaba que intentara un segundo, ahora más que nunca debía estar alerta.

-¿Y tú no piensas salir de ahí?

Le preguntó a Tai quien seguía en el suelo abrazado de sus rodillas a la par que lloraba la pérdida de sus palomitas y es que para él había sido traumante ver todo aquello. Primero; había estado disfrutando de sus palomitas y luego en un instante, sin previo aviso un colérico Yamato había agarrado el cubo de palomitas y lo había lanzado con toda su furia hacia Okada. Todo sucedió en cámara lenta para los ojos de Tai, él acababa de agarrar un puño cuando de la nada le fue arrebatado para ser aventado con más de la mitad de sus adoradas palomitas aún intactas. –NOOoooooo –Gritó sintiendo su voz distorsionada por la lentitud en que vio los hechos y se estiró en vano por detener el bote pero fue inútil, este salió de su alcance sin darle la oportunidad de recuperarlo. Fue horrible ver como sus amadas palomitas habían sido arrebatadas de su lado sin siquiera haber tenido la oportunidad de protegerlas.

-Eres muy cruel.

Le reclamó un lloroso Taichi desde el suelo a Yamato quien lo miró de reojo y alzó una ceja sin comprender muy bien a qué se refería su amigo. ¿Por qué Tai estaba llorando si para eso habían comprado las palomitas? Para mantener al margen a Okada.

-¿De qué hablas? Si para eso compré las palomitas no para que te las comieras.

-Pero es que ni siquiera tuve la oportunidad de despedirme de ellas.

Le contestó un aún lloroso Taichi a la par que tomaba asiento. Matt no respondió, sólo rodó los ojos un tanto fastidiado y siguió con su trabajo de vigía. La verdad era que muy poco le preocupaba la perdida de las palomas, aunque tal vez no debió lanzar todo el bote ya que ahora no tenía que lanzarle a Okada si hacía otro movimiento pero tampoco se arrepentía de lo que había hecho, pues así había logrado evitar que Okada se acercara más a Mimi y es que el maldito de Okada se había excedido, él sólo se había distraído un segundo y cuando se volteó el infeliz de Okada ya se había ido sobre su Mimi ¿Pues quién demonios se creía ese sujeto? Matt aún podía sentir la sangre hervirle de sólo recordar cómo había visto a Kyle tomar la mejilla de Mimi para después acercarse a ella de aquella manera, con las claras intenciones de… Apretó los puños y gruñó molesto, aun no sabía cómo era que aún se encontraba ahí sentado y no allá golpeando al niño rico ese, pero ya se las pagaría ese maldito de Okada.

La película terminó y los chicos salieron del cine para dirigirse a casa de Mimi. Esta vez Matt y Tai no tuvieron dificultad para pagar el transporte pues al pagar la entrada del cine y las palomitas con las tarjeta de Matt les había quedado dinero de sobra para poder tomar un taxi e ir a casa de Mimi donde era a donde se dirigían ella y Kyle.

Cuando llegaron a casa de Mimi ella y Kyle ya se encontraban frente a la puerta despidiéndose, por lo cual tuvieron que esconderse en uno de los pasillos y observar atentos la escena cuidando no ser descubiertos por ninguno de los dos chicos.

-Gracias por llevarme a ver la película, fue divertido. –Agradeció Mimi con una gran sonrisa adornando su rostro–

-Gracias a ti por aceptar salir conmigo, aunque supongo que no te lo pedí de la mejor manera.

Se disculpó un poco apenado y con un fuerte rubor en sus mejillas que a Mimi se le hizo sumamente tierno por lo que esbozó una sincera sonrisa.

-No te preocupes, me divertí y es lo que cuenta.

Kyle no pudo hacer otra cosa más que sonreír y mirarla directo a los ojos lo que hizo que ella desviara su mirada de la de él un tanto apenada. Kyle la miró con ternura ante este gesto de ella y aunque no quería irse aún, sabía que había llegado ya el momento de la despedida.

-Bueno realmente me la pasé muy bien Mimi, gracias por darme la oportunidad de conocerte, realmente eres maravillosa.

Antes esta última frase Mimi alzó su mirada sorprendida para buscar la mirada del chico que no huyó de ella sino que se mantuvo firme demostrándole que hablaba en serio. Las mejillas de Mimi se encendieron al hacer contacto directo con esos ojos color esmeralda y algo dentro de ella se movió, sintió su corazón latir con fuerza y aunque intentaba controlarse su pulso no dejaba de aumentar debido al nerviosismo que sentía en esos momentos ¿o era acaso emoción lo que sentía?

Kyle sonrió al verla buscar sus ojos y darse cuenta de que ella lo miraba como si le pidiera que continuara con sus palabras.

-Espero verte pronto.

Finalizó con una sonrisa para después depositar un pequeño beso en la mejilla de Mimi quien no tuvo tiempo de reaccionar pero cuando lo hizo una leve sonrisa se asomó en sus labios.

-Hasta pronto.

Se despidió Mimi sin dejar de sonreír y el chico asintió levemente para después marcharse. Mimi esperó hasta que el chico salió de su campo de visión para después entrar ella a su casa.

En cuanto las puertas del elevador se cerraron y Mimi entró a su casa, Tai y Matt salieron de su escondite. Para los dos aquella despedida había sido eterna y en especial para Matt quien aún no podía dar crédito a lo que sus ojos habían visto: el estúpido de Okada había besado a Mimi en la mejilla y ella lejos de apartarse había sonreído. ¡¿Pero qué demonios significaba eso?! Él necesitaba una explicación y la necesitaba ¡AHORA! Así que sin pensarlo dos veces se dirigió al departamento de Mimi para ir en busca de aquella explicación pero Tai se le atravesó en el camino.

-¿Qué crees que haces?

-Iré a hablar con Mimi.

-No creo que sea buena idea, sólo empeorarás las cosas.

-¿Qué acaso no lo viste? ¡Ella sonrió cuando el idiota ese la besó!

-Claro que lo vi, pero necesitas calmarte antes de armarle una escena a Mimi

-¡Tu no entiendes! ¡Quítate!

Matt apartó de su camino a Tai e intentó continuar pero el moreno se lo impidió nuevamente, lo tomó fuertemente del brazo y lo retuvo haciendo que Matt volteara molesto.

-¡Suéltame!

-Sé lo que te digo, ahorita no estás en condiciones de hablar, espera a que estés más calmado, estando así no llegarás a nada con Mimi, espera a que te tranquilices y luego habla con ella.

Matt pareció meditarlo, Tai tenía razón, él no estaba en condiciones para hablar con Mimi sin perder los estribos pero sobre todo estaba esa punzada en su pecho, ese sentimiento de miedo de nuevo se apoderó de él y miró hacia la puerta del departamento de Mimi y de nuevo aquella pregunta llegó a su mente ¿Acaso la había perdido ya?

¿Y que tal? ¿les gustó? espero que sí, él siguiente capitulo ya es el último así que falta ver como se las arreglaran Matt y Mimi quien les digo de una vez no la tendrán fácil, además que Kyle volverá a aparecer así que los dejo con la duda de que pasará jojo soy malvada, bueno hasta el siguiente fin de semana y como la vez anterior, espero actualizar el viernes pero si no les aseguro que del domingo no pasa, bueno eso espero, mes despido y que tengan una linda semana. Gracias por sus reviews y por tomarse el tiempo de leer mis locuras. A las personitas lindas que me dejaron review ya les contesté en privado y las personitas lindas que no tenían cuenta pero que aún así me dejaron review aquí abajito les contesto.

REVIEWS SIN CUENTA:

Bertha: Hola linda, gracias por tu review y que bueno que el primer capitulo te haya gustado, espero que este también sea de tu agrado y que lo disfrutes.

mariishida: Bueno antes que nada hola :) y muchas gracias por tu review y por leer mi fic y pues bueno aquí tienes la continuación espero que te guste.

Mimato196