Hola nuevamente. Muchos me habéis preguntado cada cuanto tiempo pienso continuarlo, no puedo daros una fecha exacta pero más o menos cada dos semanas me gustaría al menos subir un capítulo aunque sea corto. Antes que nada advierto que los capítulos pueden no estar basados desde un mismo punto de vista, me refiero a que como me estoy tomando como referencia el manga y este siempre da diferentes visiones de los personajes pienso hacer lo mismo en distintos puntos de la historia. Espero sinceramente que os guste el capítulo.

Pensamientos

Colgó el teléfono mientras una ligera mueca permanecía en su rostro, puesto que aquella llamada le había desconcertado bastante. Era cierto que Kyoko aún no se había tomado unas vacaciones como era debido desde que entró en la agencia, a excepción de los obligados días festivos con los que contaba el calendario, por lo que pedir ciertos días libres no era de extrañar. Que él supiera ella no había aceptado ningún otro trabajo en ninguna serie, el rodaje de Box R había terminado y su trabajo en Kimagure Rock podía ser sustituida por otra persona como ocurrió durante el tiempo que estuvo filmando en Karuizawa.

Ladeó la cabeza mientras cerraba los ojos, no era raro que quisiera unos días libres pero… ¿un mes? Era demasiado, y más teniendo en cuenta la personalidad trabajadora de esa chica. Estaba casi seguro de que si los festivos no fueran obligatorios no ir ella asistiría sin dudarlo. ¿Le habría ocurrido algo?

«Parecía normal cuando vino después del último rodaje…» pensó mesándose la barbilla.

Cuando por fin terminó la filmación de la película hacía un par de semanas había actuado completamente normal después de cambiarse, ni siquiera había mencionado ni un solo incidente que hubiera tenido que sofocar. Aunque para ello fue elegida principalmente, para cuidar de Ren y procurar que sus emociones internas no lo consumieran. Era el talismán protector más poderoso que podría encontrar. Lory sonrió recordando cómo se le ocurrió que ella fuera su guardaespaldas.

—Si no intentas mejorar por la chica que amas, ¿por qué merece la pena hacerlo? —pronunció en voz alta aún sonriendo.

Sabía que Ren la quería, lo descubrió accidentalmente durante el rodaje de Dark Moon y desde entonces sabía que sus sentimientos no habían cambiado. Confirmó sus sospechas de que aquello iba en serio cuando apareció delante suya después de ordenar a Kyoko que fuera la ayudante de Kuu cuando volvió a Japón. Ella era la que le hacía ser mejor actor, por eso la eligió, aunque no sabía que la experiencia de los hermanos Heel fuera a afectarle tanto como para tener que tomarse vacaciones justo después de ello.

Si algo se hubiera salido de lo normal el director Konoe le habría llamado alertándole de la situación. Era cierto que las circunstancias de Ren en la película eran excepcionales y el secreto debía ser guardado con el mayor de los cuidados, pero eso no quería decir que se debiese ignorar el hecho de que él era su jefe, por lo que si ocurría cualquier incidente tenía que ser el primero en ser informando. Pero sabía que si algo había ocurrido fuera del rodaje no iba a enterarse, Ren jamás pediría ayuda, ni siquiera cuando se la ofrecía directamente.

«Demasiado orgulloso como para admitir que no puede solo con la situación» se dijo mirando tentativamente al teléfono.

Sin embargo eso no explicaba para nada el comportamiento tan extraño de Kyoko pidiendo un mes de vacaciones sin explicaciones, o al menos Sawara no se las había dado de ningún tipo al exponerle la situación de su empleada. Había ciertas ocasiones en las que podía entender una baja en el trabajo, sobre todo si se trataba de incapacidad por enfermedad o la precaria situación de algún familiar. Pero las palabras exactas de aquel hombre habían sido: "Necesita un mes libre, señor. Tiempo para ella."

Aunque era el primero que entendía las necesidades personales de cada uno no pudo evitar actuar sorprendido ante la petición, era tan extraño que tuvo que pensárselo detenidamente antes de concederle al final aquella prórroga. Además tenía que volver a actuar como Setsuka Heel, aún su papel no se había terminado del todo en aquella extraña obra.

Nunca planeaba meterse en la vida de sus empleados, o al menos nunca intentaba hacerlo a menos que se tratase de Ren, pero se encontraba intrigado. ¿Le estaba dando demasiada importancia acaso? Eran unas simples vacaciones, en unas extrañas fechas a decir verdad. ¿Tal vez había estado exigiendo a Kyoko más de lo que podía ofrecer? No lo creía. Ella era la primera que no rechazaba el esfuerzo y el trabajo duro en el tema de la actuación. Así que no podía ser.

—¿Ocurre algo, querido? —escuchó una cantarina y dulce voz que provenía de detrás suya—. Pareces pensativo, ¿ha pasado algo?

Jelly permanecía con sus grandes ojos castaños mirándolo fijamente. Su pelo esta vez se encontraba lleno de largos y numerosos tirabuzones de color caoba que hacían que su rostro parecía aún más el de una niña. Lory negó lentamente llevándose la mano a la frente.

—Mogami-kun ha pedido un mes de vacaciones —respondió encogiéndose de hombros—. Tan solo me resulta raro que lo haya hecho.

—¿De verdad? Pues yo creo que esa chica se merece unas grandes vacaciones —comentó juntando las manos—. Se ha esforzado mucho para poder cumplir como Setsuka Heel además de poder actuar en su otra serie, unas vacaciones es lo mínimo que te podía pedir.

Lory alzó una ceja mirándola sin saber muy bien que podía esperarse de aquella mujer.

—¿En serio lo crees? —preguntó sin saber si tomarse muy en serio sus palabras haciendo que ella hiciera un mohín.

—¡Por supuesto! —exclamó—. Ah, y hablando de vacaciones. Me debes un billete a Hawaii, espero que no lo hayas olvidado, querido —dijo consiguiendo que este cerrase ligeramente los ojos.

—No… claro que no… —repuso intentando mantener la sonrisa que amenazaba con volverse una mueca.

Quizás Jelly tenía razón, tal vez únicamente lo que necesitaba ella eran unas vacaciones, no debía darle tanta importancia. Además iba a volver dentro de tres semanas a su trabajo normal en la sección LoveMe, no tenía de qué preocuparse. Todo el mundo tenía derecho a descansar de aquel ajetreado mundo del espectáculo, Kyoko merecía tomarse un descanso y no iba a ser él quien se lo impidiera.


«Sólo tres semanas…» pensó mientras caminaba lentamente por las calles de Tokyo.

Bajó la cabeza mirando el pasaporte que tenía en su mano, se lo había sacado hacía un par de semanas por si alguna vez por algún motivo tenía que viajar al extranjero, aunque no tenía dinero ni ganas de irse demasiado lejos de Japón. Lanzó un suspiro guardándolo en su bolso en el cual ya reposaban los billetes del tren que tenía que tomar para ir a Kyoto, lo había estado pensando durante todo ese tiempo, sobre cuál sería la mejor situación para su problema, pero únicamente huir le parecía una salida adecuada.

Sabía que dimitir no era una buena idea, pero en un primer momento le pareció la única opción que tenía si no quería caer nuevamente en aquel oscuro sentimiento que había jurado jamás volver a sentir. Si permanecía en Tokyo y en la agencia sabía que le volvería a ver, que tendría que actuar como si no sintiese nada, ocultarlo todo tras una sonrisa complaciente pero sabía que eso no iba a funcionar, no contra él. Prefería mil veces tener que enfrentarlo en el campo de la actuación que personalmente, por eso tenía que irse lejos, para poder olvidar, para poder recuperarse de aquel ponzoñoso veneno.

Sacó el móvil y se mordió los labios, no podía decirle sus verdaderos motivos a Kotonami, ella las tornaría de absurdas e infantiles seguramente, pero no tenía otra opción, no quería volverse una mujer estúpida nuevamente. Quería alejarse completamente de su antiguo yo y ahora eso peligraba de una forma alarmante, ¿cómo poder volver a creer en ese sentimiento? Era todo tan ridículo. Además esta vez sabía que no era correspondida, lo sabía perfectamente que sólo saldría herida de esa situación. Pero se negaba a ello, no pensaba sufrir de aquella manera otra vez.

Buscó el número de su amiga en la agenda del móvil y marcó la llamada rápida empezando a escuchar el tono al otro lado de la línea hasta que una serena voz descolgó.

—Soy yo, Kyoko. Espero no haberte llamado en mal momento… —Hubo una pequeña pausa en la que la castaña sonrió ligeramente—. No, no me ha ocurrido nada únicamente quería avisarte de que voy a ausentarme unas semanas. —Se realizó otra pausa consiguiendo esta vez que ella apretase un poco los labios—. Sólo no quería que te preocuparas por si no me ves por la agencia, Moko-san. No me gustaría que pensases que me ha ocurrido algo cuando no es así —respondió claramente ladeando la cabeza.

Sonrió ligeramente, cuando pensó en dejar la agencia no valoró verdaderamente las consecuencias de aquello. Si dejaba el LME, ¿dejarían de ser amigas? Deseaba que no, que aunque no trabajasen juntas pudieran mantener el contacto, eso eran lo que hacían los buenos amigos, ¿verdad? Aunque si hubiese escapado a algún lugar lejano como iba a hacer ahora ese contacto tal vez se fuera perdiendo, pero esperaba sinceramente que eso no les sucediera a ellas.

—De verdad que estoy bien, Moko-san. Simplemente serán unas vacaciones —contestó poniéndose ligeramente nerviosa. Si ella descubría que había pensado en abandonar la agencia se enfadaría mucho—. ¿A dónde? —repitió la pregunta que acababa de hacerle—. Iré a Kyoto, necesito solucionar unos asuntos que me han surgido, nada que tome demasiado tiempo… —escuchó la potente voz de la morena a través del teléfono por lo que tuvo que apartarlo ligeramente de su oreja—. Vale, vale… No hace falta que grites —pronunció sonriendo—, sé cuidarme, tranquila.

En sus mejillas un débil sonrojo se interpuso tímidamente, que alguien se preocupase de esa forma por su bienestar era algo a lo que había estado poco acostumbrada en su infancia y ahora se encontraba envuelta de personas que velaban por que se encontrase bien. Eran una sensación tan cálida que a veces sentía verdaderas ganas de llorar.

—Volveré en unas semanas, nos veremos en LME —terminó de decir para luego colgar justo después de que Kanae se despidiera.

Abrió su bolso para guardar el teléfono observando detenidamente el billete que había comprado. Llegar a la zona de Kyoto donde vivía no era fácil, lo que más tardaba era el tren que atravesaba de este a oeste todo Japón, luego tenía que bajar y tomar un cercanías que se encontraba cerca de una parada de autobuses que la dejaban a treinta minutos de la posada de los padres de Shoutaro, a las afueras de la ciudad. Lanzó un ligero suspiro, había pensado en irse a un motel o un hotel pero era demasiado caro para poder costearse tres semanas allí.

«El padre de Shoutaro estaba muy enfadado cuando nos marchamos…» recordó pudiendo evocar las voces de fondo en su cabeza.

Ella se encontraba en el piso de arriba recogiendo sus cosas para poder coger el primer tren que salía al día siguiente para Tokyo mientras los gritos y exabruptos provenientes del piso inferior la detenían de su tarea. Podía evocar la tenue voz de la señora intentando lidiar entre ambos sin conseguirlo para que finalmente todo se tornase en un cruel silencio que era roto por un quedo llanto de la madre de él. Cuando se marcharon ninguno de los dos fue a despedirlos, en su momento creyó que Shoutaro tenía razón, sus padres sólo estaban ignorando el sueño suyo de convertirse en cantante y ella era la única que confiaba en que podría convertirse en el número uno en Japón.

Una mueca amarga recorrió su rostro al también recordar una de las razones por la que él se había negado a seguir con la posada de sus padres. Ellos querían que cuando heredase aquello se casase con ella, una mujer simple y aburrida que no aspiraba a nada más en la vida. Para él aquello era impensable, por eso se marchó. Apretó los labios notando un ligero pinchazo en la cabeza. No quería volver a caer en ese absurdo juego de amor, no quería sentirse nuevamente rechazada de una manera tan dolorosa y cruel. Aunque la persona por la cual tenía ahora esos sentimientos era alguien completamente contrario a Shoutaro.

«Pero la historia seguirá siendo la misma… Si me dejo vencer no seré distinta a hace un año, seré otra estúpida mujer que no sabe pensar en otra cosa… Que no sirve para otra cosa…» pensó mientras cerraba el bolso ocultando los billetes.

La decisión ya estaba tomada. Iba a marcharse para olvidar todo aquello, para intentar darle otra nueva perspectiva a su corazón. Todo aquel revuelto de emociones había estado provocado por la permanente cercanía con él, si conseguía alejarse aunque fuera por poco tiempo quizás aquella niñería pasaría, y si pasaba su vida volvería a la normalidad. Contaba con ello.

Continuará...

Intento ser lo más fiel al manga que puedo si os soy sincera. He tenido que releerme el manga a conciencia para tomar en cuenta algunos pequeños detalles y poder plasmarlo en la historia, no sé si os daréis cuenta, yo espero que sí. Estoy intentando no recurrir al OoC en ningún momento porque considero que eso tiende a matar la esencia de la historia, aunque claramente es una opinión personal.

Antes de terminar muchísimas gracias a todas las personas que se han pasado a leer la historia y me han puesto en alerta y favoritos, espero no haberos decepcionado.

Sobre los review agradezco encarecidamente el de KariJB por darme tu sincera opinión con el capítulo, siempre he pensado que los inicios lo único que deben dejarte es con ganas de más, si en el primer capítulo te explico todo con pelos y señales se pierde la gracia, así que prefiero dejarte con la intriga un poco más. Espero que este capítulo no te haya dejado insatisfecha y que el siguiente te guste más que este.

A los demás gracias por la impaciencia que mostráis, aunque preferiría comentarios sobre la historia. Por si véis que tengo algún fallo o demás decídmelo sinceramente, hay que saber aceptar de todo. Un saludo a todos y nos vemos en un par de semanas.