Capitulo dos: la llamada.

(Bella P.O.V.)

Las tres de la mañana; debería estar durmiendo en vez de estar en "la maratón de películas para chicas" con Jacob, aun no me reponía del extenuante turno en el hospital y mi "amiga", si amiga, muy afeminado para ser gay, me había arrastrado a un fin de semana de masajes, maquillajes y películas en donde salían hombres peleándose en guerras épicas mostrando sus musculoso torso desnudo, lo que no sabía Jacob que al único que quería ver con el pecho al aire era a Edward.

Hace una semana que no me llamaba, y eso era quizás por la fachada de indiferencia que yo me empeñaba en mantener, siempre que recibía una llamada suya él estaba de turno en el hospital esperando el resultado de algún análisis de sus muchos pacientes, él también lo hacía parecer como si me llamara porque no tenía nada más que hacer, y eso me dolía.

Fui tan estúpida al dejarlo, solo debí haberle dicho que no quería vivir con él y punto, no quería que me viera con mi maraña de cabello en la mañana, ni que me escuchara hablar dormida ni esas cosas que hicieran que se desencantase de mí, lo amaba en ese entonces y aun lo amo, ni siquiera pudimos trabajar en el mismo hospital; el tuvo que elegir otro quizás para estar lejos de mi. Años sin verlo, solo escuchando su voz, ya estaba llegando a mi limite.

-Belly cariño, tu móvil está sonando- dijo Jacob sacándome de mis ensoñaciones.

Ese sonido tan característico me alertó, era Edward.

-Es él Jacob, ¡que hago!- exclamé casi histérica.

-Solo hablaré, pregúntale que hay con su vida e invítalo a tomar un café mañana a las cinco- dijo él de lo más calmado.

Al verme paralizada me quitó el teléfono, activó la llamada y la puso en altavoz.

-¿Bella?, ¿estas ahí?-dijo con su inconfundible voz aterciopelada.

"solo dile lo que te dije, luego te cuento de que va el asunto" escribió Jacob en una servilleta.

-Si, aquí estoy, discúlpame, estoy un tanto distraída-dije mirando como Jake estaba atento a la conversación.

-¿No te desperté?- preguntó Edward con un ligero timbre de preocupación en su voz.

-No, como se te ocurre, solo estoy mirando una película con una amiga-le respondí rogando que no notara mi nerviosismo.

-Tengo unos pacientes en observaciones y aproveché de llamarte, ¿tu ya no tienes turnos de noche?- preguntó.

-Solo tengo uno largo los viernes, generalmente trabajo de día en cuidados intensivos- le respondí, vi como Jacob articulaba con sus labios un "invítalo".

-¿Edward?- dije temerosa.

-¿Si?- me respondió.

-¿Te apetecería tomar un café mañana conmigo?, ¿Cómo a eso de las cinco?- le pregunté rogando para que se negara, definitivamente no estaba lista para verlo nuevamente.

El no dijo nada por lo que decidí hablar nuevamente.

-Es solo para que hablemos mejor, por teléfono no se puede hacer con mucho detalle, además estaría bien para recordar viejos tiempos, entiendo si no quieres…- dije para ser interrumpida por Edward.

-No Bella, es decir, si quiero ir, ¿te parece bien en la cafetería que está cerca de tu hospital?, podemos encontrarnos ahí- dijo haciendo que mi corazón martilleara dentro de mi pecho.

-Si claro, me parece perfecto, entonces ahí te veo- dije tontamente.

-si, adiós Bella, que descanses- musitó antes de colgar.

Me lleve una mano al pecho e inhalé aire para poder tranquilizarme, mañana lo vería y no sabría que decirle.

-Dime ahora Jacob Black en que lio me metiste y si no me lo dices puedes dejar de considerarte mi amigo- expuse claramente enojada.

-Ay Belly, te he visto por años suspirando por el chico, es hora que hagas algo para recuperarlo, y no me mires así, no estoy hablando de una falda corta y una blusa con escote- dijo mi "amiga".

-¿Y entonces a que te refieres con que haga algo para recuperarlo?- le pregunté con curiosidad.

-Estoy hablando de los celos, vives leyendo novelas, de ahí sacaras una buena historia, dile que amas a otro tipo, que estas feliz con él, que cuando te besa se te pone la piel de gallina, ¡que se yo!, inventaré algo y ponlo celoso, y si no resulta, siempre puedes decirle que vas a casarte- explicó maliciosamente Jacob.

-Pero no puedo hacerle eso, sería como jugar con sus sentimientos, a lo mejor ya no me ama y hasta se alegra por que vaya a casarme- dije un tanto apenada.

-Solo actúa como si nada, feliz de que tengas un novio, yo escogeré tu ropa, ahora ve a dormir y mañana cuando regreses me cuentas como te fue con tu príncipe azul- ordenó "Jacobina".

Al día siguiente todo era un caos, Jacob me recordaba tanto a Alice, había elegido mi ropa y lo odié por escoger el abrigo verde turquesa en vez del negro, me ayudó con el maquillaje y cuando fue el tiempo salí de mi departamento rumbo al café.

Cuando llegué lo busqué con la mirada, estaba sentado en un lugar apartado mientras bebía de una taza humeante, se veía tan guapo como lo recordaba, que ganas de besarlo ahí mismo y hundir mis dedos en su sedoso cabello broncíneo.

Siguiendo los consejos de Jacob actué como si nada y lo saludé.

-¡Edward tanto tiempo sin verte!- exclamé dándole un abrazo solo para disfrutar de su calor y juntar un poco de valor para la sarta de mentiras que iba a decirle.

-Lo mismo digo- me respondió apartándose dolorosamente de mí.

Me quité el abrigo y maldije a Jacob por la blusa que me había hecho ponerme, desgraciadamente tenia escote. Pedí un té de manzanilla, le di un sorbo y me dispuse a hablar.

-¿y qué tal tu vida?-le pregunté tratando de sonar alegre.

-Ya sabes, atiendo las urgencias nocturnas, digamos que no duermo mucho- me respondió, se le notaba el cansancio en la cara, pobrecito, como me hubiera gustado haberlo hecho dormir en mi regazo como lo hacía cuando estábamos en la universidad.

-Eres como un vampiro, saliendo solo de noche, ahora entiendo que me llames a las tres de la mañana cuando estoy durmiendo-dije para luego reírme tratando de aligerar el ambiente.

-Así es mi trabajo Bella, la mayoría de los accidentes ocurren de noche-respondió un tanto cansado.

-Lo sé, también me ha tocado hacer turnos de noche-expuse un tanto nerviosa por la conversación, Edward no había hecho más que mostrase hostil conmigo y eso me estaba molestando.

-¿Y qué tal tu vida?, ¿todo bien Bella?- preguntó haciendo que me ruborizara, si tan solo supiera el motivo de esta visita, pero aprovecharía su pregunta para dar inicio al plan de Jacob y con mucha suerte lograría saber si aun siente algo por mí.

-No es algo que me gustaría comentarte- contesté sintiendo como la sangre se acumulaba en mis mejillas.

-Vamos Bella, somos amigos, puedes confiar en mí- me animó haciéndome ruborizar aun mas.

-Es que es algo que si puedo decirle a un amigo pero no a un ex novio, no quiero que pienses que soy una perra o algo parecido- dije sonando como Jacob.

-Bella, lo nuestro fue hace mucho, ocurrió durante la universidad, puedes confiarme lo que sea- dijo dándome a entender que ya me había olvidado.

Me sentí tan mal después de esas palabras que ya nada me importó, decidí soltar todo mi melodrama, después de todo había leído muchas novelas con finales trágicos.

-En ese tiempo podría haber fingido sentirme bien, haberme ido de fiesta en fiesta con los muchachos de la universidad, en vez de eso fui a vivir mi miseria a Forks, ahí pasé mucho tiempo durante mis vacaciones mirando el mar, apreciando la tranquilidad de la playa…-me detuve recordando las veces en las cuales caminé por esas playas de la mano de Edward.

-Pero ahora todo es distinto, y te mentiría si te dijera que soy miserable, al contrario, encontré a otra persona, él me ayudó a cicatrizar mis heridas y todo fue como la primera vez- continué sintiendo mis mejillas arder.

Vi como él apartaba su mirada de la mía, no supe interpretar las emociones que pasaban por él en ese momento pero un deseo irrefrenable de tomar su mano me invadió, al sentir su piel miles de descargas eléctricas recorrieron mi cuerpo, se sentía igual a como la primera vez que me tocó, en la sala de su casa cuando accidentalmente sus manos rosaron las mías.

-Se siente tan bien, como la primera vez que me besaste, han vuelto aquellas mariposas en el estomago y la piel de gallina, estoy como en las nubes, es como cuando estaba contigo- dije no pudiendo evitar referirme a él.

-¿lo conozco?- preguntó inexpresivo.

Ahora tendría que inventarle a alguien, no podía decirle "no lo conoces porque tal persona no existe", en el único que pude pensar fue en Jake, él me metió en este lio y él me iba a ayudar.

-No lo creo, es Jacob Black, el hijo de Billy, un amigo de mi padre- dije soltando su mano para mirarlo fijamente.

No pude evitar recordar todos los momentos vividos con Edward, como cuando me besaba tan intensamente o me abrazaba y me hacía sentir protegida; un suspiro abandonó mi cuerpo y pude jurar como sus puños de apretaban sobre la mesa.

-¿y eso era tan grave que no podías contármelo?-me preguntó sonriéndome y al mismo tiempo dejándome deslumbrada.

-No quería que te enojaras- dije sintiendo como iba perdiendo la guerra, Edward no me amaba.

-Para nada, estoy feliz por ti, porque por fin encontraste a alguien que te va a hacer feliz de verdad- dijo decepcionándome aun mas, ya estaba a punto de llorar pero siempre podía ocupar mi último recurso.

-¿En serio?- le pregunté esperando que me dijera todo lo contrario.

-Si Bella, solo te podría desear lo mejor- dijo haciendo que tomara una decisión, iba a ocupar mi último recurso.

-Me voy a casar con él- dije dejándolo atónito.

Él apartó su mirada de mi, se agarró el pelo con ambas manos, no me miraba, parecía estar meditando, estaba pensando mucho sobre algo tan simple, o se alegraba por mi boda de mentira o me sugería no casarme porque me amaba, era una de dos.

-¿También estas feliz por eso?- pregunté mordazmente.

Los segundos pasaron hasta que se dignó a mirarme…enfadado.

-No Bella, no me pidas que te apoye en eso porque no lo haré-dijo haciendo que mi corazón saltara de emoción, quizás aun había una esperanza para mi, a lo mejor él aun sentía un poco de amor.

-¿Por qué?- pregunté casi llorando de felicidad

-Porque yo aun te amo-me dijo dejándome anonadada

Estaba feliz, sentí como los traicioneros músculos de mi cara se contraían para formar una sonrisa, pero me recompuse, aun quedaba mucho por hacer.

-Edward lo nuestro ya pasó, la chispa de lo nuestro se apagó hace mucho y ya no podemos revivirlo…- expresé limpiando las lagrimas de felicidad que surcaban mi cara.

-Puedo hacer que me ames de nuevo, no sé cómo pero puedo hacerlo-dijo desesperado mientras tomaba mi mano que descansaba sobre la mesa.

Iba a decirle que yo también lo quería pero él me interrumpió.

-Él jamás te hará sentir como yo, él no te amará como yo, no me importa lo que digas tu o lo que diga ese imbécil, yo te amo como la primera vez que te vi, en la sala de mi casa y con ese libro de biología que nunca ocupamos y si alguien tiene que casarse contigo ese soy yo- dijo haciéndome sonreír, lo amaba tanto y estaba feliz de saber que él también sentía lo mismo por mí.

-Jacob es gay- le aclaré, ya no podía callarlo más, necesitaba decirle que al que amaba era a él.

-¿Qué?- preguntó, podía jurar que se estaba preguntando como yo me iba a casar con un tipo al que no le gustaban las mujeres.

-Jacob salía del closet hace un año, es mi mejor amiga, él me sugirió que te propusiera esto, el encontrarnos en un café para hablar de la vida-confesé finalmente mientras veía como el perfecto rostro de Edward se mantenía inexpresivo.

-¿pero para qué?- me preguntó.

-¿Recuerdas todo eso que dijiste?, yo siento lo mismo, no podía vivir con la angustia de tenerte lejos, fui muy inmadura al haber reaccionado de esa manera cuando me preguntaste si quería vivir contigo- le respondí más tranquila al haber confesado mis sentimientos por él.

-Y lamento haber llevado la mentira tan lejos pero tú no querías darme tregua y necesitaba saber si es que aun te importaba algo- agregué disculpándome por el mal rato que le había hecho pasar.

-¿pero por que todo este teatro?, te hubiera salido mucho más fácil decirme que aun sentías algo por mí, yo hubiese ido corriendo a tu lado Bella- dijo, pero conociéndolo hubiera montado un teatro más grande que el mío.

-Te conozco muy bien Cullen, te hubieses hecho de rogar y al final hubiéramos acabado peleados, además uno de los dos tenía que decirlo, y ese eras tú- le expliqué mientras me deleitaba con la suavidad de su piel mientras acariciaba el dorso de su mano.

-¿entonces no tienes novio y no te casaras?, ¿estas soltera sin compromisos?- preguntó con ese brillo particularmente seductor en sus ojos.

Pero yo tenía algo que decirle, algo muy serio, el tenía que saber que mi corazón tenia dueño y ese era él.

-No Edward, mi corazón le pertenece a alguien- confesé y nuevamente él retomó esa actitud firme de antes.

-¿Conoces a Edward Anthony Cullen?, él es el dueño de mi corazón-le dije ganándome una sonrisa por parte de él.

Lo siguiente no supe muy bien como sucedió, solo fui consciente que en un abrir y cerrar de ojos los labios de Edward estaban presionando los míos y seguían tan dulces y deliciosos como yo los recordaba, era igual a como la primera vez que me besó, habían vuelto a aparecer las mariposas en el estomago y aquella electricidad recorrer mi piel; solo por esas sensaciones me cuestioné seriamente si me importaría mucho que alguien viera mi cabello enmarañado por las mañanas o me escuchara balbucear dormida, definitivamente no me importaría si se tratase de Edward.


despues de todo decidí continuarlo, pero será un fict muy corto, quizas el proximo capitulo será el ultimo y el que le siga, el epilogo.

espero que les haya gustado, cualquier duda o sugerencia hay informacion de contacto en mi perfil o pueden mandarme un mensaje personal

gracias por leer y por comentar! y si gustan pasen por mis otros ficts

bye!