Disclaimer: Ningún personaje de la serie de Merlin me pertenece

Titulo: Fiebre

Autor: XxAzucar89xX

Pairing: ArthurxMerlin

Género: BL/Romance Humor

«Fever»

By

XxAzucar89xX

Nadie debería pasar por algo así. Tener un dolor de cuerpo; terrible. Aun peor desmereciendo cada posición antialgica sobre la cama. Se siente cansado, y somnoliento por culpa de la fiebre que lleva la intención de permanecer, con un síntoma por de más molesto. Aquella tos incontrolable y persistente, exacerbando más su dolor en el pecho.

Van cuatros horas, desde la Farmacia, y que le comprara todo lo prescrito de la receta, hasta el que lo dejara en su casa, o prácticamente lo ayudara con llegar hasta su habitación. Aunque en realidad solo lo abandonara a su suerte, colocando la cereza a su miseria.

Arthur se retira, sin decir mucho, pero que entre líneas acaba de presentarse un asusto en casa. Y "Adios" a su única compañía. Hubiera preferido enfermar en clases a que estar Solo y Enfermo.

Su tio Gaius llegaria dentro de una semana, volvería en cuando terminara el Seminario Internacional de Medicina.

Y es así como acabo todo…

Eleva su cabeza para buscar las medicinas, pero la bolsa de papel no se encontraba allí, solo un vaso de agua y sus pañuelos desechables. Aparte de su reloj de cabecera y su móvil tintando una pequeña luz azul. Seguramente quedo en la sala. Allí abajo.

¿Flojera? ¡No! Es porque tiene que bajar esas escaleras.

Y al fin encuentra una posición adecuada, recostándose sobre sus almohadas, en decúbito ventral, con el rostro de lado.

2:30 am

La somnolencia se apodera de sus sentidos, adormeciéndolos bajo aquel estado confusional transitorio, donde las sensaciones son tan irreales, son reales gracias a la fiebre.

Su cuerpo da vueltas por toda la cama, buscando la manera de alejar aquellas pesadillas que gozan con torturarlo mientras intenta dormir.

Sin embargo, es una larga noche, donde cree encontrar a ciertos personajes de su vida. Ve a Valiant persiguiéndolo, acosándolo por los pasillos del colegio. Es un sueño, lo sabe, pero huye de todas maneras. De pronto está dentro de un salón de clases y allí ve a su profesor Cenred mirándolo de la misma forma que ha estado haciendo cuando lo encontró en la dirección, la manera en que aquel tacto sobre sus hombros, se convierte en caricias mal disimuladas. Tan perturbador e inquietante. Y lo peor de todo es que nadie está allí para hacer algo al respecto además que nadie va a creerle, nadie va escucharlo, solo cuenta con mantenerse alejado de aquel hombre.

Solo es un recuerdo…

Y por un momento cree que está siendo tocado.

¡Despierta!

Abre los ojos buscando huir.

Es solo otra pesadilla, por aquella fiebre. De nuevo ese malestar. Pero más de ello está asustado, con el corazón latiendo a mil, porque lo sintió tan real

¡Despierta! Aquella voz interior.

Escucha un ruido que lo desconecta, desde el interior de la casa, prácticamente similar a una puerta. Su corazón vuelve a latir con fuerza.

No es cierto. Es solo la fiebre. Y ellos están tan lejos.

5:15 am

Sueña con Freya, la hermosa chica que rompió su corazón al marchase a otro Condado.

Allí está ella. Juntos, sentados bajo aquella banca, de aquel Parque. Tomando su mano, para no dejarla ir, sabe que lo hará, ella se levantará y le dirá hasta pronto. Siente que se repetirá.

Pero permanecen juntos, caminando por aquella calle, cuando ve su el suelo, sus pies están descalzos, eso no tiene sentido. Se detiene. Pero ella continua, ve como voltea a verle, sonriéndole y soltando su mano prometiéndole regresar.

"¡Espera!"

Despierta por consecutiva vez. Agitado, sudoroso, recordando aquel sueño vivido. Aun siente el toque de su mano sobre la suya. La sensación fría en la planta de los pies. Extrañado busca una manera de parar esas pesadillas.

No puede seguir soportando tanta tortura. Pero primero se deshace de sus prendas húmedas dejándolas sobre el suelo. Puede vislumbrar como sus sabanas y el cobertor cuelgan de los bordes, un cambio de sabanas es lo que necesita y no se los puede dar.

Aquello le produce un dolor de cabeza, un mareo por el cambio de presión, pero continua con su labor.

Apoyando sus manos en el marco de la puerta, la pared y la barandilla de la escalera, doliéndole el caminar, y con cada un escalón que bajar. Necesita de sus medicinas. Le falta poco.

Logra ver bajo esa poca iluminación, la bolsa de papel reposando sobre la mesita esquinera de la sala, olvidada después de su primera administración.

Con pasos torpe y con suerte de no darse con el primer mueble, se sienta de golpe tomando en proceso la bolsa. Allí se encuentra con dos frascos. Ni hay la receta. Ni sabe cuál de ellos primero tomar.

Arthur no hace bien ni de enfermero.

La palabra acetaminofén se repite en ambos frascos, al leer el corto prospecto pegado en el cuerpo del frasco. Diferenciándose por la dosis que contiene cada frasquito además que solo uno nombra un antihistamínico y descongestionante. La decisión es indiscutible. El de tres compuestos.

Sin importarle mucho la comodidad del sofá, es llanamente confortante así que se recuesta, subiendo sus piernas, esperando el efecto que ofrece aquel comprimido

10:00 am

La sala esta iluminada por completo, los rayos de sol atraviesan las ventanas incluso las persianas. Su estómago ruge interrumpiendo todo pensamiento, con pereza busca como poder levantarse. Llegando a la cocina, enciende la estufa. Merlín puede valerse por sí solo. Buscando en la despensa la sopa instantánea que tanto gusta, pero se lleva la decepción.

¿Cuándo fue la última vez que fue al supermercado?

Palmea la encimera como si buscara otra opción. Un té con limón. Fácil y sencillo.

Al dar el primer sorbo, el sabor es insípido, aumentando un par de cucharillas el sabor en sus papilas no cambia. Continua insípido. No importa de todas formas, termina por beberlo.

De regreso al sofá, recostado boca abajo no tiene otra opción que permanecer allí. Su mano derecha cuelga dejando que sus dedos jueguen con la textura de la alfombra. La suavidad es envolvente, deseando ser aquel tejido afelpado para recibir aquella atención sobre su cabeza.

¡Increíble! Extrañando los mimos de su madre.

13:45 pm

Se siente solo. Vulnerable por la gripe. Espera tanto que Arthur apareciera, Gwen, incluso Morgana.

14:55 pm

El toque en la puerta lo despierta, por el momento cree que es solo su imaginación. Sabe que lo mejor es mantenerse alerta a la espera del siguiente. Quizás lo soñó, una imaginación suya por estar esperándole. Una alucinación hipnopómpica, de aquellas tras salir del sueño, lo cual es rectificado por un segundo toque y seguido de otro.

¨Arthur¨ prima aquel pensamiento. Como puede, llega hasta la puerta.

El recibimiento se convierte en sorpresa y decepción. Esperaba ver primeramente aquella cabellera rubia, en cambio allí donde sus ojos se concentraban, veían unos rizos cenizos.

― ¿Mordred? ― A más que un saludo, se escuchaba desagrado.

El nombrado, se ve como si contuviera la respiración, como una de sus manos se aferran a su mochila.

― ¡Hola! ― Pero aquel saludo no borra la cara de desagrado de Merlin. Necesita esforzarse más― Lamento molestarte. Sé que no esperabas... ― se excusa como si fuera un niño― Te llame muchas veces, antes de venir. Pero los chicos aseguraron que estarías en tu casa. Solo vine para traerte los apuntes.

― ¿Ellos, te pidieron que vinieras? ― le miro desilusionado.

― ¡Si! ¡Digo No! En realidad, no quería llegar de sorpresa. Pero no contestabas. Solo quería estar seguro de venir. Talvez estarías en alguna casa.

― Disculpas por eso. Pero me quede dormido en la sala. Así que no sé.

― Bueno― No sabe que más decir, pero necesita hacerlo― ¿Cómo te encuentras? Tu fiebre…

― Va y viene

Merlín tiene que morderse la lengua. Necesita controlar esas ganas de ser grosero. Algo sin sentido. En estos momentos solo preferiría sentirse enfermo que incómodo, pero no puede. Un poco de educación y modales no hace mal.

Mordred lo nota, pero ya está acostumbrado al tipo de trato que tiene Merlín para con él, lo deja pasar. Solo darle una oportunidad más. Así que da los siguientes pasos para alejarse de la puerta. Pero escucha la sorpresiva invitación.

Evitan mirarse, hasta que Merlin reconoce que está solo en calzoncillos. Quizás sea por eso. Pero es así como alguien que está solo y enfermo, difícilmente pueda mantenerse decente.

Se excusa por recibirlo así, mientras sube a su habitación para ponerse algo de ropa.

Mordred solo asiente.

En el momento que queda solo, repasa rápidamente la sala. No puede evitar sentir empatía por él. Sabe que es estar solo, incluso puede imaginárselo para alguien quien no está acostumbrado.

De todas formas, no fue buena idea, es fácil darse cuenta lo incomodo que se ha puesto. Lo mejor es retirarse. Tampoco quiere atosigarlos y ser molesto. Algún día quizás Merlín se dé cuenta quien es en verdad.

Y está decidido en marcharse sin decir nada. Pero los pasos de Merlín bajando las escaleras lo detienen.

― Mordred… ―

― Sera mejor que me vaya… ― comento, para acortar la distancia. Viéndolo bajar con una camiseta y pantalones puestos.

― Enserio discúlpame. No me esperaba que alguien viniera a …visitarme. ― Añade, pero no puede evitar ser adusto. Silencio. Merlin reconoce que debe relajarse, nadie más que él, se ha molestado en venir.

― Gracias por venir.

― De nada para eso están…― no puede terminar la frase porque Merlin se ha puesto serio otra vez. ― estamos. ― cambio el final de su oración.

― ¿Bien y de que me he perdido? ― suelta― Vamos a ver qué cantidad de trabajo tengo.

― ¡Oh! ¡Cierto! ―Asiente saliendo de sus pensamientos. Revolvió su mochila extrayendo un par de cuadernos y una hoja impresa. ― Tenemos esto― Le entrego.

Alli lo primero que vio fue su nombre seguido de LeFay. Y más que todo el tema del proyecto, la fecha, el sello y firma de la Docente.

― ¿Tenemos un proyecto juntos? ― dijo incrédulo. Esperaba que no fuera cierto, en realidad creyó que le tocaría con Mithian.

― Si. Sé que tenías una expectativa diferente. Pero no te preocupes, puedes escoger, puedes cambiar. Por mí no hay problema ― acota beneplácito.

No puede seguir con esto, sabe lo que está pensando. Está siendo rechazado nuevamente. Nadie es tan tonto como para no darse cuenta, pero cualquier persona se mostraría ofendida, y eso es lo que más lo enoja.

Porque eso lo convierte en mala persona. Y a Mordred en un chico perfecto. Por lo cual gano así la confianza de todos.

― No hay razón para hacer eso. ― dispuso. ― Además nos queda poco tiempo.

― Cierto.

El ambiente es tenso y ambos luchan contra ello. Merlin acepta sus cuadernos, pero no tiene cabeza para querer escribir.

― Me gustaría invitarte algo de tomar. Pero no tengo nada.

― ¡Tranquilo hombre! ― acepta de buena gana. De hecho, sus ojos dan con ellos y allí lo ve esta tenso, nervioso, a más de incómodo.

Alguien debe encargarse de cortar toda esa tensión.

Mordred se pone de pie caminando hasta la cocina. La cual es mediana, con un gran mesón de granito en el medio.

― ¿No has desayunado, ni almorzado nada todo el día?

Antes que pudiera responder

― ¿Que dices si vamos de compras?

No es mala idea.

― Claro. Deja que llame un taxi, así podremos….

― No es necesario tengo el auto aparcado aquí cerca.

§―

La tarde es calurosa y húmeda, señales de una lluvia de verano. Merlin camina por los pasillos de comida instantánea, mientras que Mordred pasa por la panadería.

Allí se encuentran.

― ¿Qué buscas?

― ¡Perdón!

No entendía la pregunta. Pero ha de suponer que estar varios minutos enfrascado en un pasillo, ha ganado su preocupación.

― No encuentro la sopa de pollo…― suelta. Y Mordred se aguata por no reírse a sus espaldas por eso. No sabe cómo ha salido eso, pero se le escucha como un crio.

El solo mirar los nombres y las marcas le provoca más dolor de cabeza, se siente mareado, pero no tiene por qué saberlo Mordred. Quizás sea los efectos de la Pseudoefedrina del antigripal.

Ni siquiera ha prestado atención a lo que acaba de decirle, pero se escucha sopa pollo juntas en una oración.

Lo trascendente ahora y para su cuerpo, es estar dentro del vehículo para poder sentarse y siquiera dormir hasta llegar a casa. Le importa poco llevar las bolsas, solo tiene la mirada fija en la puerta el auto y el asiento en mente.

Mordred se hace cargo. Deja que Merlín descanse, que si se duerme no hay problema. El viaje a casa no es largo, pero si generoso.

Continuará

¡Que os pareció! ¿Arthur se pondrá celoso?

Gracias a todos por su fav´s Follow´s y review´s

Hasta el próximo capítulo. Bueno si lo amerita con buenas críticas. Sino pues lo dejamos aquí. Yo por uno, si me esfuerzo gente bella.